El proceso de dar frutos

Como sabemos, el Todopoderoso nos enseña muchos principios a través de la naturaleza misma. Uno de ellos tiene que ver con el buen funcionamiento y crecimiento de las plantas en su proceso para dar frutos y sobre el cual deseo hablarles en este estudio; y de cómo Elohim nos limpia y nos pasa por un proceso parecido para llevarnos al máximo nivel de dar frutos para su gloria.

El fruto del espíritu

Gálatas 5:22-25 Pero el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, porque los que son del Mashíaj Yahoshúa han ejecutado en el madero la carne con sus pasiones y deseos. Ahora que vivimos en el espíritu, andemos en el espíritu. Biblia VIN

El Maestro nos enseñó que cada uno de nosotros somos como ramas o pámpanos que somos capaces de poder llevar un fruto agradable para el Padre. Ese fruto será generado de dos maneras; una de ellas es no separarnos del Maestro, lo cual significa permanecer en sus enseñanzas y en su ejemplo de vida.

Juan 15:5 Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste produce mucho fruto. Pero separados de mí, nada pueden hacer. Biblia VIN

El Maestro se muestra aquí como el árbol que produce la savia, quien le dará la fuerza y la vitalidad a las ramas para que pueda producir un buen fruto. Por lo tanto, el que da un fruto malo es porque no está conectado en el árbol correcto.

En sentido figurado el árbol representa al Maestro y sus enseñanzas; y debemos estar conectados a este árbol para poder dar buen fruto. Debemos recordar también que Pablo mencionó que existen las obras de la carne en el ser humano. Por ejemplo un maestro que enseña a sus estudiantes puede contaminarse y contaminar a sus estudiantes con una mala enseñanza, por eso es importante mantenernos saludables. Es como el caso de una planta que por diferentes factores se contamina por dentro, por causas como: la polilla, gusanos, bacterias etc; (esto puede ser la falta de oración, las bajas pasiones e inmoralidades, el orgullo, ect). Así mismo nuestras vidas se pueden ver contaminadas con situaciones y actos que permitimos en nosotros y sin darnos cuenta pueden dañar el buen fruto que producimos para Elohim.

El caso de los Fariseos

Para dar un ejemplo podemos ver a un grupo de líderes llamados “Fariseos”, estos líderes eran instructores de las leyes del Todopoderoso en Israel, enseñaban a la gente como andar fielmente ante Elohim, tanto así que Yahoshua los alabo ante el pueblo diciendo que hagan las cosas que ellos decían, pero por otro lado les advirtió que no hicieran lo que ellos hacían, porque su fruto o su obra estaba contaminada, es decir, parecían estar bien pero al final ellos no eran fieles a lo que decían, sino que actuaban contrario a la Ley del Eterno.

Esto puede  ser visto como un tipo del fruto u obra de la carne, ya que al hablar de las obras de la carne nos referimos a hacer lo que nos gusta antes que obedecer la voluntad y la Ley de Yahwéh, por otro lado el vivir en el espíritu tiene que ver con cumplir sus leyes y tener una vida de intimidad en oración y búsqueda del Poderoso de Israel.

Como conocer una tierra fértil

Ahora que conocemos lo que significa el dar fruto para Elohim quisiera hablarles por medio de ejemplos de la naturaleza como podemos conocer si una tierra es fértil, ya que también al creyente se le compara con una tierra, por eso al hablar de esto consideraremos la parábola de Yahoshúa que habla de las distintas tierras, observe:

Mateo 13

1 Aquel día Yahoshúa salió de la casa y se sentó junto al mar.

2 Y se le acercó mucha gente, de manera que él entró en una barca para sentarse, y toda la multitud estaba de pie en la playa.

3 Entonces les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: “Una vez un sembrador salió a sembrar.

4 Mientras él sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y se la comieron.

5 Y otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó rápidamente, porque la tierra no era profunda.

6 Pero cuando salió el sol, se quemó; y como no tenía raíz, se secó.

7 Y otra parte cayó entre los espinos. Los espinos crecieron y la ahogaron.

8 Y otra parte cayó en buena tierra y dio fruto, una a ciento, otra a sesenta y otra a treinta por uno.

9 El que tiene oídos, que oiga”.

Una de las características de saber si una tierra es fértil según los expertos es mirar lo que crece en esa tierra, las hortalizas y las plantas, ya que esto determinara la fuerza y que tan sana es la tierra para darle oportunidad a lo que se siembre y que pueda crecer. El mismo Maestro dijo: “Por su fruto los conoceréis”, lo que quiere dar a entender es que el fruto que una tierra pueda producir hablara de si esa tierra es buena o no. Un comentario de una página a cerca de plantas y tierra fértil dice lo siguiente:

Las propias plantas son las que mejor juzgan la calidad de la tierra que se les ofrece. Si crecen vigorosas y no se ven afectadas por enfermedades o plagas, la calidad del sustrato será excelente.

Sin embargo, si las hortalizas presentan un color claro y amarillento, o bien crecen con lentitud, lo más probable es que el sustrato sobre el que se desarrollan tenga carencias de nitrógeno, que se deben solventar gracias a la ayuda de un abono rico en este mineral.

Asimismo, si las hojas de las hortalizas son demasiado verdes o las plantas crecen demasiado deprisa es posible que sea porque la turba tenga un exceso de nitrógeno, lo que aumenta las posibilidades de que aparezcan pulgones. Esto a su vez provocaría que las hortalizas fueran demasiado ricas en nitratos, lo que impediría su correcta conservación.

Pensemos en un momento en la parábola anterior de Yahoshúa, él dijo que había varios tipos de tierra:

  1. La de junto al camino que no conserva la semilla, esta tierra quizás no era mala sino que se resistía a acoger la semilla.
  2. La que cayó en piedras y no tenía suficiente tierra y broto rápidamente, según los expertos el problema no fue solo que la semilla no encontró profundidad sino que la tierra tenía un exceso de nitrógeno, este funciona como un fertilizante para ayudar al desarrollo de la misma, la cual creció rápido y de seguro no duro mucho debido a que como dijimos un exceso de este nutriente no ayuda a que se conserve el fruto. A través del crecimiento espiritual de muchos, vemos el fervor con el que muchos comienzan, pero al final terminan en un declive espiritual porque se enfocan mucho en las cosas de este mundo antes que afianzar su fe mediante la palabra de Elohim en sus vidas, un exceso de fervor en nuestras vidas aunque sea bueno también puede matar la palabra en nosotros, porque estaremos dedicando tiempo solo a algunas cosas y descuidaremos otras que son indispensables para nuestro crecimiento saludable.
  3. La que creció entre espinos, esta fue ahogada por los mismos aunque la tierra era sana, se puede observar un descuido al no limpiar la tierra de los espinos, como buenos creyentes debemos pedir al Padre arrancar toda la maleza que procura ahogarnos y quitar el buen fruto que podemos producir para él. Como dijo el Mesías: el pámpano que da buen fruto el Padre lo limpiara para que siga dando mas fruto ( vea Juan 15:2).
  4. Finalmente, la última era la buena tierra, podemos saberlo por lo que dijo el Maestro, esta tierra dio buen fruto, estaba limpia y no descuidada, obtuvo un balance de nutrientes, ni más ni menos. Esta  representa al creyente que no se descuida en ninguna área de su vida sino que se esfuerza en el estudio de la palabra, la oración y la practica del mandamiento.

Muchos creyentes comienzan con el fuego de conocer a Elohim y de predicar pero no se dan cuenta que lo más importante y primordial en sus vidas es limpiar su ser para que sean buena tierra y no permitir que el enemigo robe la semilla de la Palabra de su vida, sin  permitir que su fe sea débil, luego de eso el buen Labrador Yahwéh, dará por medio de su poderoso Espíritu lo que dijo Pablo en Gálatas, un fruto admirable y bueno.

Como hacer que nuestra tierra sea fértil

Finalmente como podemos nosotros mantener una vida constante y de buen fruto? la repuesta es clara y evidente. Debemos trabajar para que esto suceda, y debemos hacerlo constantemente, el descuido es una de las armas que el enemigo utiliza para destruirnos, así que quisiera llamar su atención a estas sabias palabras que dijo Salomón:

Proverbios 24

30 Pasé por el campo de un hombre perezoso, por la viña de un hombre insensato.

31 Estaba todo lleno de espinos; el suelo estaba cubierto de matojos, y su verja de piedra yacía en ruinas.

32 Lo observé y lo medité; lo vi y aprendí una lección.

33 Un poco más de dormir, un poco más de sueño, un poco más de acurrucarse en la cama,

34 y la pobreza vendrá a llamarte, y la necesidad, como un hombre con escudo.

Lo que está pasando aquí es que Salomón entiende que el descuido puede golpearte tanto física como espiritualmente, el problema de muchos que caen no es el pecado en sí, sino el descuido que han venido permitiéndose durante un tiempo.

Así que cuando el pecado toca a la puerta y usted y yo no lo podemos dominar, es porque ya ha habido descuido en nuestras vidas, ya sea en nuestra vida de oración, en nuestro estudio diario de las Escrituras, en el ayuno y en dar frutos. etc.

Una de las cosas que los expertos aconsejan es no usar químicos sino abonos naturales para la tierra, ya que estos pueden enfermarla y no darle la misma fuerza. Así mismo nosotros no debemos acudir a enseñanzas erradas fuera de las Escrituras sino más bien seguir lo que Yahwéh nos ha mandado aun por medio de su Hijo Yahoshúa, no basándonos en interpretaciones de hombres que teniendo la conciencia cauterizada planean desviar a las ovejas fuera de la fe (Emunáh) verdadera.

Otra cosa que ayuda a que una tierra sea fértil son los minerales que aporta la tierra, así mismo debemos confiar en que Yahwéh nos ha dado herramientas efectivas que aportan a nuestro crecimiento, claramente eso no se trata de que debemos de creer que somos auto suficientes pero si, de que el Padre ha depositado su gracia y favor para hacernos más productivos por medio de su espíritu de santidad.

Por último y muy importante debemos confiar en que Yahwéh nuestro Padre nos dará todo lo que necesitamos si se lo pedimos, al final el desea tanto como nosotros que seamos prósperos en todo nuestro caminar con él, sin importar la situación debemos confiar en Elohim y actuar con fidelidad sabiendo que el cuida de su tierra que somos nosotros.

Devarím / Deuteronomio 11

10 Porque la tierra en la que estás a punto de entrar para poseerla no es como la tierra de Egipto de donde han venido. Allí el grano que sembrabas tenías que regarlo con tu propio trabajo, como un huerto de vegetales;

11 pero la tierra hacia la cual están a punto de cruzar para poseerla, una tierra de montañas y de vegas, se riega con las lluvias del cielo.

12 Es una tierra que atiende Yahwéh tu Elohim, sobre la cual Yahwéh tu Elohim siempre tiene puesta la mirada, desde principio del año hasta fin de año.

13 Así que si obedecen los mandamientos que les ordeno hoy, amando a Yahwéh su Elohim y sirviéndole con todo su corazón y su ser,

14 les concederé la lluvia a su tierra en su estación, la lluvia temprana y la tardía. Recogerás tu grano nuevo, tu vino y tu aceite

15 – también proveeré hierba en los campos para tu ganado– y así comerás hasta saciarte.

Tal como Yah cuida de la tierra y de la naturaleza, en especial de la tierra que dio a su pueblo Israel como dice el texto, así también, El puede cuidar de su viña que en sentido figurado somos nosotros para darnos la fuerza que necesitamos y así producir el aceite y el vino, que en sentido espiritual tiene que ver con la preparación para la venida de nuestro Salvador Yahoshua. Estando plenamente convencidos de esto recordemos que solo en el tenemos propósito, pues como el ha dicho: nada podemos hacer fuera de el. Por medio de estas palabras le exhorto a no rendirse sino a seguir marchando hacia delante sin importar  la tormenta que se haya levantado contra usted para destruir su fruto, tenga confianza, pues el Fuerte de Yaacov no permitirá que sus hojas ni su fruto perezcan.

Tehilím / Salmos 1

1. Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se une a la compañía de los burladores,

2. sino que la Torah de Yahweh es su deleite, y su Torah estudia día y noche.

3. Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo y su follaje no se marchita; todo lo que produce prospera.

4. No es así con los malvados, pues son como paja que se lleva el viento.

Shalóm.

Publicado por

FREYTHER MARTIN SEVERINO

Soy estudiante de hebreo bíblico, mi visión es servir a Yahweh y a los demás como el Maestro Yahoshua/Jesus nos enseño, y ayudarlos a su ves a cumplir con la misión que tiene cada individuo ante su Creador.

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