Proverbios 4:20-23

Prov.4_20-23 Casa de Yisrael

Cuando nuestro Padre Yahwéh nos pide que “inclinemos nuestros oídos”, significa que atendamos y entendamos lo que quiere decirnos con sus Palabras para que las pongamos en práctica. Nos pide que “no las perdamos de vista”, es decir, que las estudiemos constantemente, semana tras semana. Sólo así podemos “retenerlas” en nuestras mentes para no olvidarlas. Porque el olvido causa adormecimiento, y el trajín de la vida puede forzar el desvío. Por ello debemos mantenernos “conectados” a las Palabras de Yahwéh, lo cual hace que caminemos por la obediencia a sus mandamientos, y eso es la verdadera y bendecida Vida (tal como lo hizo el Mesías). Más que todo, lo que nos pide el Todopoderoso que guardemos (o cuidemos) es nuestra mente (literalmente “corazón”, que es metáfora de la mente).

Mat.15:18. Pero lo que sale de la boca viene del corazón, y eso contamina al hombre. (19) Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios y las blasfemias. (20) Estas cosas son las que contaminan al hombre, pero el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.  (VIN)

¿Qué sucede si hay contaminación de nuestro ser por haber cosas malas en nuestro corazón (mente)? Esa impureza es la que aleja el Espíritu de Santidad de cada uno de nosotros, si no la quitamos. Es la que hace que Yahwéh se oculte y quedamos desprotegidos de muchos males. Si ello ocurriera, debemos sin más demora limpiar las “suciedades” de nuestros corazones, para que Yahwéh more en nosotros como en un “Templo Santo”, y no en uno profanado.

La buena vida depende de cómo cuidemos nuestro corazón. Más allá de que ese cuidado se aplica a buscar la buena salud física, escrituralmente se entiende que la vida feliz y bendecida depende de cómo cuidemos nuestra mente, evitando cualquier pensamiento negativo, de rencor, de ira, de celos, de envidia, de tristeza y cualquier otro que haga ver mal al prójimo, y lo deje mal a uno mismo frente a Yahwéh. También debemos cuidar la mente de la impureza de la inmoralidad sexual por medio de la imaginación, que también provoca el adulterio como explicó el Mesías (Mat.5:28). Ese es el secreto para vivir aferrados a Yahwéh en santificación, y para recibir toda su bendición que nos guarda en Shalom.

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