Proverbios 6:20-26

Prov.6_20-26 Casa de Yisrael

Se repite el consejo dado en Prov.1:8. En aquel pasaje, había que hacer caso a la corrección o disciplina (en hebreo: “musar”) del padre; y no olvidar (o despreciar) la instrucción (“toráh”) de la madre. En este caso, habla de guarda o preservar el mandamiento (“mitsváh”) del padre; y repite no olvidar la instrucción de la madre. Generalmente es la madre la que más tiempo pasa con los hijos y de quien deben recibir las instrucciones de vida, aunque también puede disciplinar. Sin embargo, en general esto último tendría que estar a cargo de la cabeza del hogar, el padre, la autoridad mientras se pueda. No obstante, la educación de los hijos debe ser un trabajo en conjunto del matrimonio, lo más armonioso posible. El hijo debe grabar la educación en su mente mediante la costumbre y desde bien niño. Cuando crezca, será guiado por la correcta educación. En un mundo tan oscuro por la desobediencia al Todopoderoso, los mandamientos aprendidos iluminarán el andar de los hijos (Salm.119:105); porque la Palabra de Yahwéh protege y guarda a quien le respeta. Y la consecuencia de ello es vida bendecida y feliz por causa de la guía del Espíritu de Santidad.

La protección no sólo es literalmente contra la mujer perversa, sino también contra lo que representa profundamente esa “mujer”, que pueden ser tentaciones a inmoralidad sexual, como tentaciones a apostatar de la obediencia legítima que se le debe a Yahwéh. En la última comparación (vers.26) habla de que el adulterio cometido con una mujer casada es más peligroso que con una ramera, porque uno puede perder la vida para siempre. En sentido profundo, “caer en adulterio con la casada” es caer en las trampas de la “mujer Babilonia”, de la que habla Apoc.cap.18, la que está “casada” con todas las naciones o “reyes” del mundo, la “gran Ramera” que representa el sistema de religiones y costumbres mundanas. Por tal razón, si uno despierta para ir a la obediencia de la educación de nuestro Padre Todopoderoso Yahwéh, será como si se estuvo un tiempo con una simple ramera, pero escapará de la “adultera mujer casada” y corregirá para siempre su camino en busca de hacer la Voluntad de Yahwéh, protegido por su Luz.

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