Proverbios 8:1-11

Prov.8_1-11 Casa de Yisrael

Salomón personifica a la Sabiduría de Yahwéh en este capítulo. Ésta se hace notar con su Palabra o Voz por cualquier lugar del mundo. La Sabiduría es sinónimo de Inteligencia o Prudencia. El mensaje es para toda la humanidad e invita a los incautos (o imprudentes) a buscar la perspicacia; esto es, la sagacidad, el lograr ver lo que en general el mundo no ve (ni le interesa hacerlo). Y también aconseja a los necios, aquellos que se empecinan en transgredir deliberadamente los mandamientos, para que busquen la sensatez; esto es, el despertar de la mente para comprender la realidad espiritual y no seguir actuando como locos.

La Sabiduría, que es la Palabra de Yahwéh, habla sólo cosas rectas y buenas, lo más importante que debe aprender todo ser humano. Como proviene del Todopoderoso, es pura Verdad y, sobre todo, abomina toda maldad; esto es, toda transgresión a los mandamientos (o a la Ley/Toráh), o sea, todo pecado. La Palabra de Yahwéh es perfectamente recta y santa, que beneficia a toda persona que se deja instruir y guiar en la vida por ella.

¿Por qué adquirir la Sabiduría de Yahwéh vale más que la plata, el oro, las perlas y que cualquier otro bien material? Porque, como dice el Salmo 19:7, es la Instrucción perfecta de Yahwéh que transforma la vida; hace volver al Todopoderoso en obediencia a sus mandamientos para alcanzar sus bendiciones. En cambio, todo lo considerado con mucho valor material suele desviar del camino recto y no edifica espiritualmente. También veremos que, en sentido profundo, esa Sabiduría es el Hijo de Yahwéh (1Co.1:24), Yahoshúa el Mesías, que es el Poder como Palabra del Todopoderoso que estaba espiritualmente en el principio de todo (Juan 1:1, Prov.8:30). Por ello comprendemos que el Hijo llama como Sabiduría, como está Escrito:

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.  Ap.3:20-21 RV60

¿Al que venciere permaneciendo en hacer qué cosa? No sólo en creer en él. El Hijo de Yahwéh aborrece el pecado; jamás ha dado permiso para que se viva en desobediencia. Por ello también está Escrito:

Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo [obedeciendo los mandamientos], como él también es puro. Todo el que comete pecado también infringe la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley. Y saben que él se manifestó para quitar los pecados y que en él no hay pecado. Todo el que permanece en él no continúa pecando. Todo el que sigue pecando no lo ha visto ni lo ha conocido. 1Jn 3:3-6 RV60

¡Aquí se requiere la perseverancia de los santos, quienes guardan los mandamientos de Yahwéh y la fe de Yahoshúa! Ap.14:12 VIN

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