Proverbios 11:1-7

Prov.11_1-7 Casa de Yisrael

Es claro que el Todopoderoso abomina el fraude o el engaño comercial. Pero hay algo más que dice aquí el Sabio. Recordemos lo escrito:

Stg.2:1 Hermanos míos, no mezclen la fe de nuestro glorioso Maestro Yahoshúa el Mashíaj con el favoritismo. (2) Porque si en su sinagoga entra un hombre con anillo de oro y ropa lujosa, y también entra un pobre con vestido andrajoso, (3) y sólo atienden con respeto al que lleva ropa lujosa y le dicen: “Siéntate tú aquí en buen lugar”; y al pobre le dicen: “Quédate allí de pie” o “Siéntate aquí a mis pies”, (4) ¿no tienen favoritismo entre ustedes? ¿Y no vienen a ser jueces con malos criterios? (5) Amados hermanos míos, oigan: ¿No ha elegido Elohim a los pobres de este mundo, [para que sean] ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (6) Pero ustedes han menospreciado al pobre. ¿No los oprimen a ustedes los ricos, y no son ellos los que los arrastran a los tribunales? (7) ¿No blasfeman ellos el buen nombre que ha sido invocado sobre ustedes? (8) Si de veras cumplen la ley real conforme a las Escrituras: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, hacen bien. (9) Pero si tienen favoritismos, cometen pecado y quedan reprobados por la Torah como transgresores. (VIN)

A esto se refiere también el usar “balanza falsa” o un “peso que no sea justo”. El favoritismo es abominable para Yahwéh.

La insolencia tiene que ver con la arrogancia y la soberbia. Quienes actúen así, sólo cosecharán desprecio o deshonra. Pero los humildes son los que muestran sabiduría, como fueron Moisés y Yahoshúa, el Mesías, grandes ejemplos de humildad.

Un justo es íntegro cuando hace la Voluntad de Yahwéh, respetándole con obediencia a sus mandamientos. No hay otra manera de ser una persona íntegra. Y las instrucciones del Todopoderoso guían a los justos por el camino de la integridad. El otro camino, el que escogen los impíos, lleva a la ruina con total desprotección celestial.

Como también nos enseñó nuestro Maestro, vana es la riqueza material. Y aconseja acumular riqueza en el cielo:

Mat.6:19 No acumulen para ustedes riquezas en la tierra, donde la polilla y el moho corrompen, y donde los ladrones irrumpen y roban. (20) Más bien, acumulen para ustedes riquezas en el cielo, donde ni la polilla ni el moho corrompen, y donde los ladrones no irrumpen ni roban. (21) Porque donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón. (VIN)

La riqueza en el cielo es la justicia que salvará en el día de la Ira divina. ¿Cómo se la adquiere a esa justicia? Creyendo en Yahoshúa como Mesías, el Hijo de Yahwéh. ¿Sólo eso? El Maestro nos advirtió: “No todo el que me dice ‘Maestro, Maestro’ entrará en el reino del Cielo, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.” (Mat.7:21). Cuando hacemos la Voluntad del Altísimo, obedeciendo sus mandamientos, entonces tenemos riquezas en el cielo. Y esa justicia allana el camino de los íntegros, pues una obediencia lleva a otra obediencia. La misma inercia pasa con el pecado, que lleva a pecar más. El justo triunfa en su vida de rectitud, siendo librado de muchas situaciones peligrosas. El impío siempre tropezará, pues su deseo descontrolado lo enceguece. Al final de todo, los impíos desaparecerán juntos con sus vanos deseos y esperanzas.

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