Proverbios 13:7-14

Prov.13_7-14 Casa de Yisrael

Las apariencias engañan, dice un dicho. Y engañar es fácil, sólo hay que mentir o (di)simular un poco. Y en la fe se ve mucho esto. En el comienzo del pasaje, Salomón puede estar dándole el significado de santidad a la riqueza; y el de humildad a la pobreza. Si tomamos como cierta esa posibilidad, recordaremos las palabras del Mesías, cuando dijo:

Ya que tú dices: “Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad”, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo; yo te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico; y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y colirio para ungir tus ojos para que veas. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete. Ap.3:17-19 (VIN)

Aquí el Mesías dijo algo quizás semejante al Sabio, al dar a entender que muchos se consideran ricos, pero en realidad no tienen esa riqueza. Es como decir que muchos dicen ser santos, pero no tienen esa santidad porque no cumplen los mandamientos, única manera de tener santidad. El “oro refinado por el fuego”, dice el Mesías, hace rico. Precisamente eso es tener humildad, que el Sabio identificaría con “pretender ser pobre”, lo que llevará a buscar sin cesar la sabiduría (y riqueza) que se logra con la obediencia de los Mandamientos de Yahwéh. Y esa es la riqueza que salva, como dijo el Mesías Yahoshúa:

Más bien, acumulen para ustedes riquezas en el cielo, donde ni la polilla ni el moho corrompen, y donde los ladrones no irrumpen ni roban. Porque donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón. Mat.6:20-21 (VIN)

La “riqueza” que se acumula son las buenas obras producto de la obediencia cada vez mayor de los mandamientos del Todopoderoso. La obediencia mantiene a la mente (“corazón”) enfocada en el respeto a Yahwéh para multiplicar la “riqueza celestial”, que es edificación espiritual y que, a su vez, iluminará a otros para que salgan de los senderos oscuros. Pero la persona necia, la que no acepta reprensiones, está en el grupo que el Sabio identifica también como “pobre”, con otro sentido. Y por ese camino sólo habrá oscuridad y sufrimiento.

La arrogancia o soberbia siempre empuja a conflictos, porque se carece de humildad para evitar pensar que uno lo sabe todo, o que es uno de los pocos escogidos para guiar. Cuando se aceptan consejos inteligentes, que además armonizan con la Voluntad de Yahwéh, entonces se transita con sabiduría.

Las “riquezas apresuradas” pueden entenderse como acumulación de conocimientos rápidamente, pero que no aseguran mantener una Fe en santidad por no haber echado raíz. Por eso decía el Apóstol Pablo: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” (1Co 10:12 VIN). Pero quienes pacientemente van poco a poco estudiando y poniendo en práctica los mandamientos, alcanzarán gran riqueza y fortaleza. Es un proceso de toda la vida; cumpliendo objetivos camino al Árbol de la Vida, asemejándonos un poco más al Mesías. Porque los obedientes de los mandamientos, y que siguen los pasos del Mesías, serán recompensados grandemente. Porque la Vida está en las Instrucciones de Yahwéh, tal como lo ha enseñado su Hijo Yahoshúa.

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