Proverbios 14:22-28

Prov.14_22-28 Casa de Yisrael

En la mente de una persona se da a luz el pecado, con los malos pensamientos o extraviadas imaginaciones y codicias. Las peleas, las envidias, los adulterios, las mentiras, los homicidios, los celos, las iras, etc. Todo lo que provoca la enemistad con Yahwéh se genera en una mente mala o contaminada por una vida carnal (Mat.15:19-20; Stg.4:1-4; Gal.5:19-21). Pero para los que piensan en hacer el bien, tal como lo enseña el Todopoderoso a través de su Palabra, está reservado el amor, la fidelidad y la honra.

El que se esfuerza y trabaja, tendrá frutos para recoger. Esto es así en todas las esferas de la vida, tanto para ganar el pan de cada día, como para transmitir la enseñanza de Yahwéh como alimento celestial. Pero hablar sin hacer sólo trae pobreza, más aún en el plano espiritual.

Honra trae a los sabios que actúen con inteligencia o sabiduría, sobre todo porque están acompañados por el Espíritu de Yahwéh. La mayor “riqueza” que tienen es la sabiduría que Él les provee por haberse entregado a su servicio. Pero la insensatez se potencia en los necios al mostrarse como locos por haber elegido apartarse de hacer la Voluntad del Todopoderoso.

Más allá del trasfondo legal que pueda tener el significado de “testigo”, que menciona Salomón; profundamente podemos entender al “testigo” o al “testimonio” como la Palabra de Yahwéh. Y esta Palabra es su Hijo, Yahoshúa el Mesías, que nos salva.  Quien, además, mostró la más perfecta manera de cumplir con la Palabra como Instrucción de Vida de Yahwéh, mediante la obediencia a sus mandamientos. Entender de otra manera es transitar por un camino lleno de mentiras y engaños humanos.

Yahwéh recompensa con fortaleza en plena confianza de Fe a quienes lo respetan en sus acciones de vida, tanto públicas como privadas, mediante la obediencia a su Voluntad. Elimina cualquier angustia o miedo o tristeza que amenace atrapar y extenderse. Y ese respeto heredarán los descendientes como refugio, si siguen los mismos pasos. Porque el respeto hace que uno obedezca las Instrucciones de Vida, apartando de los peligros de muerte (incluso de la perpetua) por malas decisiones. Y ese es el premio de la santificación o consagración a Él.

El pueblo numeroso, como la Promesa que le hizo a Avraham, será la Gloria del Rey Yahwéh en la glorificación de su Hijo Yahoshúa, el Rey Mesías, cuando regrese a reinar con sus fieles. El príncipe de este mundo quedará arruinado cuando se quede sin gobernados en el fin de los tiempos.

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