Proverbios 15:15-21

Prov.15_15-21 Casa de Yisrael

La persona menesterosa puede sufrir continuamente por las necesidades. Pero, cuando tiene Fe, cuando busca servir al Todopoderoso, siempre tendrá fuerzas para alegrarse y podrá escapar de la pobreza. Como decía el Apóstol Pablo:

Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias, he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.  (Flp.4:12-13 VIN)

Ahora, si alguien sólo tiene lo necesario para vivir, pero respeta a Yahwéh, siempre será feliz. Porque la abundancia de bienes genera angustia por estar uno pendiente de cuidarlos. Y siempre está el riesgo de apartarse de hacer la Voluntad del Todopoderoso, como dijo también el Apóstol: “Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; y codiciándolo algunos, se descarriaron de la fe y se traspasaron a sí mismos con muchos dolores.” (1Tim.6:10 VIN).

Y así como es bueno tener lo necesario para vivir, siendo feliz respetando al Todopoderoso; es mejor comer humildemente rodeados de amor, que en banquetes donde hay rencor u odio. Donde abunda la comida y la bebida alcohólica, casi siempre se pierde amor. En reuniones sencillas, en paz y con amor sincero, allí se puede sentir la Presencia de Yahwéh. En reuniones donde hay personas propensas a la ira, pueden abundar las peleas. Peor aún si allí hay exceso de consumo de bebidas alcohólicas. Como vimos en el cap.14, debemos aprender a controlar la ira, pues podemos llegar a evitar peleas o que no se descontrolen.

Al que es perezoso todo se le complicará, y hasta puede llegar a perder la Fe, con la terrible consecuencia de ello. También está el perezoso que dice tener fe, pero no quiere obrar ni obedecer los mandamientos. También a esa persona se le complicará la vida. Pero los rectos siempre trabajarán para crecer en el camino allanado para avanzar en la rectificación de sus personas. Cada año se aprende corrigiendo errores para ser mejor persona, con el modelo ejemplar del Mesías.

¡Cuánto alegra a nuestro Padre celestial y a los padres terrenales tener hijos que se esfuercen por alcanzar sabiduría, buscando hacer la Voluntad de Yahwéh! Pero los hijos necios avergüenzan a quienes los dan a luz, menospreciando en general la buena educación que les impartieron. La necedad es un mal que, cuando se afianza, termina causando gozo a quienes la tienen. Pero los prudentes escogen inteligentemente enderezar sus pasos para agradar cada año de vida un poco más al Todopoderoso por amor.

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