Proverbios 21:1-6

Prov.21_1-6 Casa de Yisrael

De manera profunda, podríamos entender que este pasaje se refiere proféticamente al Mesías Yahoshúa, quien es Rey e hijo de Yahwéh. Yahoshúa hizo todo lo que el Todopoderoso quería, le había mandado y le agradaba. Por otro lado, el “rey” del que habla el Sabio debe entenderse como cualquier autoridad que Yahwéh permite que tenga poder. Tenemos un ejemplo en la historia con Nabucodonosor, cuando el Eterno lo utilizó para castigar a Yisrael, destruyendo el Templo de Salomón y llevando al pueblo para ser exiliado en Babilonia. En Jer.25:9 lo menciona a ese rey como el siervo de Yahwéh, queriendo decir lo que dice Salomón aquí, que cuando el Todopoderoso quiere, influye sobre reyes o gobernantes como quiera. Sin embargo, no hay que entender como si esas personas son títeres o no tengan libre albedrío. Sólo en ocasiones, cuando el Altísimo se lo propone, influye en la mente para que hagan lo que Él desea. De la misma manera, cuando los reyes de Yisrael vivían conforme a la Voluntad de Yahwéh, eran influidos por su Espíritu de Santidad para hacer lo correcto.

Todo lo que hace una persona le parece correcto a sí misma porque es imparcial, no tiene objetividad, sino pura subjetividad. Cuando no se ponen todos los proyectos o planes en espera para ver si se recibe confirmación del Todopoderoso, muchas veces se fracasa. Por eso siempre hay que buscar el aval de Yahwéh para tomar las decisiones correctas.

Practicar la justicia (tzedaqáh) tiene que ver con respetar y poner en práctica lo decretado u ordenado (mishpát) por el Juez Yahwéh. Dicho de otra manera, amarlo por sobre todo y amar al prójimo. Esto está por encima de cualquier otro sacrificio o servicio en la vida.

Nuevamente el Sabio confirma que el Todopoderoso aborrece la altanería, la soberbia, el orgullo, la vanagloria. Y son pecados que fácilmente uno puede caer en ellos, aun siendo muy conocedor de las Escrituras. En algunos casos, una posición de poder en algún lugar es lo que hace tener una ilusoria humildad, sin que pueda reconocer su pecado.

Para tener éxito en los proyectos, siempre hay que planificarlos y esperar en Yahwéh para ver si pueden realizarse. Porque sólo gracias a Él se cumplirán. Sin embargo, cuando uno siempre quiere hacer lo que quiere, precipitadamente, es muy probable que fracase. Peor aún si se elige el camino del delito para acumular bienes en la vida, pues es invitar a la muerte. Esos bienes serán como vapores, pura vanidad, y otros terminarán quedándose con los mismos.

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