Libertad en Pésaj (Pascua)

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Cuando llega Pésaj debemos meditar en el concepto de Liberación o de Libertad. Ahora bien, ¿libertad de qué o para qué? En primer lugar, recordamos la gran liberación que produjo Yahwéh con su pueblo de Yisrael en Egipto. Está escrito en la Toráh:

Mucho tiempo después, murió el rey de Egipto. Los yisraelitas gemían bajo la esclavitud y clamaban; y su clamor por liberación de la esclavitud subió hasta ha’Elohim [el Todopoderoso]. Elohim oyó su queja y se acordó de su alianza con Avraham, Yitsjaq, y Yaaqov. – Éx.2:23-24 VIN

De esto aprendemos que cuando clamamos a Yahwéh, Él nos oye (aunque tarde en actuar), porque somos parte de su pueblo, y porque respeta la promesa hecha a los Patriarcas (Gén.17). El “Egipto” actual son todas las situaciones que causan aflicción o esclavitud de diversas maneras posibles; como, por ejemplo, no poder guardar el Shabat o las fiestas de Yahwéh. También puede haber otra clase de esclavitud: la de pecados. Y recordamos la liberación comiendo panes sin levadura por siete días, como está escrito:

No debes comer con él nada leudado; por siete días después debes comer panes ácimos, pan de aflicción, –porque tú saliste aprisa de la tierra de Egipto– para que recuerdes mientras vivas, el día de tu salida de Egipto. – Deut.16:3 VIN

El pan sin levadura es como un testimonio de esa gran liberación. Después de tanto sufrir y clamar al Todopoderoso, los Matsót (panes sin leudar) nos recuerdan el gran Poder de Yahwéh, como también está escrito:

Y Moshéh le dijo al pueblo: Acuérdense de este día, en el que ustedes salieron libres de Egipto, la casa de servidumbre, cómo Yahwéh los libró de ella con mano poderosa, pan leudado no deberán comer. Ustedes salen libres en este día [15], en el mes de Aviv. – Éx.13:3-4 VIN

Al comenzar el día 15 de Aviv, cuando hacemos la cena memorial de la liberación, debemos tomar conciencia del Poder del Todopoderoso para liberarnos de las aflicciones o esclavitudes actuales. Cuando comemos panes sin leudar, testificamos que la Toráh de Yahwéh (su Palabra), está en nuestra boca. Ese es el verdadero alimento que necesitamos, como está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Yahvéh.” (Deut.8:3 BJ).

La matzá (pan sin levadura) también simboliza la persona que debe despojarse de pecados (la levadura). En esta celebración tenemos esa gran enseñanza una semana para hacernos tomar conciencia de que todo el año deberíamos quitar esa “levadura” de nuestra vida. Porque debemos recordar lo que nos advirtió el Mesías:

Yahoshúa les respondió: En verdad, en verdad les digo que todo el que practica el pecado es esclavo del pecado. El esclavo no permanece en la casa para siempre; el Hijo sí permanece para siempre. Así que, si el Hijo los hace libres, serán verdaderamente libres. – Juan 8:34-36 VIN

Esta es la gran promesa del Mesías, promesa de múltiple liberación. ¿De qué nos libera el verdadero Mesías?

  • De la rebeldía. Si decimos que la Toráh (o Ley), que son los Mandamientos del Todopoderoso Yahwéh, está abolida o “clavada en la cruz”, estamos prefiriendo vivir rebeldes y esclavos de pecados, pues: “Todo el que comete pecado también infringe la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley.” (1Jn.3:4 VIN). Si la Toráh nos lleva al Mesías, no es para que la olvidemos o la menospreciemos, pues es Palabra de Vida de Yahwéh.
  • De ser huérfanos. La vida antigua en la carne, o en esclavitud al pecado, hace que uno no sea considerado “hija/o” del Todopoderoso. Por eso está escrito: “De igual modo nosotros también, cuando éramos niños, éramos esclavos sujetos a los principios elementales del mundo. Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Elohim envió a su Hijo, al nacer de mujer nació bajo condena legal, para que redimiera a los que estaban bajo condena legal, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos. Y por cuanto ustedes son hijos, Elohim envió a nuestros corazones el espíritu de su Hijo, que clama: “Abba” (Padre). Así que ya no eres más esclavo, sino hijo; y si hijo, también eres heredero por voluntad de Elohim.(Gál.4:3-7 VIN).
  • De la ignorancia y contaminación. Por ello está escrito por Pedro: Como hijos obedientes, no se conformen a las pasiones que antes tenían, cuando estaban en su ignorancia. Antes bien, así como Aquel que los ha llamado es Santo, también sean santos ustedes en todo aspecto de su manera de vivir, porque está escrito: ‘Sean santos, porque Yo soy Santo’. Y si invocan como Padre a Aquel que juzga según la obra de cada uno sin hacer distinción de personas, condúzcanse con respeto todo el tiempo de su peregrinación. Tengan presente que los han rescatado de su vana manera de vivir, la cual heredaron de sus padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa del Mesías, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. Él, a la verdad, estuvo destinado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en los últimos tiempos por causa de ustedes. Por medio de él creen ustedes en Elohim, quien lo resucitó de entre los muertos y le ha dado gloria; para que su fe y esperanza estén en Yahwéh. Habiendo purificado sus vidas en obediencia a la verdad para un amor fraternal no fingido, ámense unos a otros ardientemente y de corazón puro; pues han nacido de nuevo, no de simiente corruptible sino de incorruptible, por medio de la Palabra de Elohim que vive y permanece.(1Pe.1:14-23 VIN).
  • De la tradición religiosa. Cuando el Mesías se enfrentó a la tradición judía, dijo: “Porque ustedes dejan los mandamientos de Elohim [Todopoderoso] y se aferran a la tradición de los hombres. Y añadió: ¡Diestramente desechan ustedes el mandamiento de Elohim para establecer su tradición! Porque Moshéh dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: El que maldiga a su padre o a su madre, que muera irremisiblemente. Pero ustedes dicen que si alguien le dice a su padre o madre: ‘Todo aquello con lo que pudiera yo beneficiarte es korbán’ (es decir, una ofrenda dedicada), ya no le exigen hacer nada más por su padre o su madre. Así invalidan la Palabra de Elohim mediante su tradición que han trasmitido, y hacen muchas cosas semejantes a éstas.” (Mar.7:8-13 VIN). Si seguimos verdaderamente al Mesías, no podemos seguir tradiciones de hombres como las que aparecieron en los últimos dos mil años pasados. Y en cuanto a observar los mandamientos, el Mesías nos libera de toda tradición que imponga cargas pesadas a la Fe.

Ahora bien. La mayor liberación que produce el Mesías tiene que ver con “Egipto”. El mundo está simbolizado en “Egipto”. Y el Mesías nos dejó dicho: “Si el mundo los aborrece, sepan que a mí me aborreció antes que a ustedes. Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como suyos. Pero ya no son del mundo, sino que yo los escogí del mundo; por eso el mundo los aborrece.” (Juan 15:18-19 VIN). Los egipcios, forzados por el Faraón, llegaron a odiar a los israelitas hasta el punto de llegar a esclavizarlos. Pero hoy en día, “el mundo entero está bajo el maligno [el ‘Faraón’]” (1Jn.5:19), y diversos poderes “egipcios” tratan de esclavizar a la humanidad bajo el pecado. Por eso dijo Pablo: “En cuanto a ustedes, estaban muertos [o esclavos] en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia.” (Ef.2:1-2 VIN). Entonces, el Mesías viene a liberarnos de “la corriente de este mundo” y del “poder del príncipe de la potestad del aire”, del “maligno” (el satán). Porque el Mesías dijo: “Pero ya no son del mundo, sino que yo los escogí del mundo”. Nos escogió para que no seamos “hijos de desobediencia”, sino de obediencia. ¿A qué cosa? Ni más ni menos que a la Palabra de Yahwéh. Es por medio de la obediencia a esa Palabra, representada en el Mesías, que podemos liberarnos de la esclavitud al pecado y al mundo con todas sus fuerzas costumbristas.

Cuando en Pésaj comemos panes sin leudar ni levadura, estamos “comiendo el cuerpo del Mesías”, como está escrito: “Mientras ellos comían, Yahoshúa tomó pan y dio la bendición; lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: ‘Tengan, coman; esto es mi cuerpo’. (Mat.26:26 VIN). Y cuando bebemos el vino o jugo de uva, estamos “bebiendo la sangre del Mesías”, como está escrito: “También cogió una copa, y después de dar gracias, se la dio a ellos diciendo: ‘Beban de ella todos; porque esto es mi sangre de la alianza, la cual se derrama para el perdón de los pecados de muchos’.” (Mat.26:27-28 VIN).

La “carne” del Mesías son sus enseñanzas y su ejemplo a seguir frente al Todopoderoso Yahwéh, como hijo obediente y que entrega su vida por amor al prójimo. Comer del “pan” del Mesías hace que vivamos en su “cuerpo”, siguiendo su ejemplo de constante purificación por medio de la obediencia a Yahwéh. La “sangre” del Mesías nos da vida eterna, pues al creer en él, pasamos de muerte a vida gracias a su liberación y al nacer de nuevo para agradar a Yahwéh, haciendo su Voluntad. Su sangre derramada nos redime como el cordero sin tacha que purifica y da vida, pues “él fue herido por nuestros pecados, molido por nuestras maldades. Llevó el castigo que nos restauró, y por sus heridas fuimos nosotros sanados.” (Is.53:5 VIN). El Mesías nos libera de la muerte eterna; nos revive con poder del Espíritu de Santidad de Yahwéh; nos invita a ser felices practicando la Ley Perfecta de la Libertad (Stgo.1:25).

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