Yom Teruáh. Aclamación Especial.

Yom Teruáh

Yahwéh le habló a Moshéh, diciendo: “Háblale así al pueblo israelita: en el séptimo mes, el día primero del mes, ustedes observarán un completo descanso, una ocasión sagrada conmemorada con fuertes toques de trompeta [teruáh]. No trabajarán en sus ocupaciones; y traerán una ofrenda encendida a Yahwéh”.Lev.23:23-25 (VIN)

La traducción de la frase “con fuertes toques de trompeta“, se hace de la palabra hebrea “teruáh“. Literalmente esta palabra significa “aclamación“. Pero también otros significados posibles son: “grito de alegría” y “grito de guerra“. Sin embargo, “teruáh” hace referencia a toques de sonidos con el cuerno de carnero (shofar), que se hacía como costumbre en las convocaciones sagradas. De esto se desprende el mandamiento del toque del shofar para el recordatorio de la celebración en ese primer día del séptimo mes del año Escritural, comenzado en el mes de Aviv, en el cual se celebra Pésaj y Jag Hamatsót (semana de panes inleudos).

Ahora bien, los Sabios del judaísmo han reconocido que este mandamiento es un “jok“, o sea, un decreto sobre el cual Yahwéh no ha dado explicación del motivo por el que lo dio. Pero, gracias a Yahoshúa el Mesías y Redentor nuestro, hemos recibido revelación a través de la Inspiración de Santidad de Yahwéh para enseñarnos que el regreso del Mesías, como Rey descendiente de Dawid, será en alguna futura celebración de “Yom Teruáh“. Entonces, tenemos esta celebración para realizar enérgicas aclamaciones llenas de alegría anticipada, porque nuestro Redentor vendrá a buscarnos para que reinemos con él en la Tierra de Israel. Ese “grito de alegría” es un deleite anticipado, aunque sea por poco tiempo, como si viéramos a Yahoshúa el Mesías volver a cumplir con todo el Plan de Yahwéh.

Mientras tanto, hermanos, hasta que se haga realidad esa esperanza que mantenemos firmes con nuestra fe, en cada celebración de Yom Teruáh debemos enfocarnos en algo más que en deleitarnos anticipadamente. Recordemos que “teruáh” puede significar “grito de guerra”. ¿Por qué les parece que podemos hacer un “grito de guerra”? Está escrito:

Por lo demás, fortalézcanse en el Maestro y en el poder de su fuerza. Vístanse de toda la armadura del Poderoso, para que puedan hacer frente a las intrigas del Acusador; porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales. – Ef.6:10-12 (VIN)

Hermanos, mientras no regrese el Mesías tenemos un gran guerra por delante. Nuestros Adversarios, el Acusador (satán) y los espíritus malos, andan como leones rugientes tratando de devorarnos (1Ped.5:8). ¿De qué manera? De muchas, ya sea con todo tipo de tentaciones; con provocaciones para enfurecernos; con enfermedades; con dificultades económicas; y cualquier otra cosa mala que se les ocurra. Pero el éxito de sus maquinaciones depende de cómo estamos en nuestra Fe, en nuestra relación con el Todopoderoso Yahwéh.

Por eso es tan importante fortalecernos en el Maestro; porque, aunque no regrese a cumplir lo profetizado, igual está con nosotros. ¿Cómo lo hacemos? Pues reflejando su vida en nuestra vida, viviendo como él vivió, lleno de amor hacia sus prójimos y sirviéndoles. Además, debemos conectarnos con nuestro Padre Yahwéh como él también lo hizo, mediante la oración constante y diaria. De esa manera, hermanos, nos pondremos “la armadura del Poderoso“. Pero, ¿qué más significa esta armadura?

Yahoshúa, nuestro Maestro y Redentor, nos enseñó a revestirnos con “la armadura del Poderoso“ cuando fue llevado por la Inspiración de Santidad al desierto para que fuera probado. ¿Cómo hizo frente el Mesías a las intrigas del Acusador? Con respuestas actuadas según “está escrito“. ¿Dónde? En la Sagrada Escritura y como Palabra de Yahwéh. Esa es la armadura que usó el Mesías. Y esa es la que debemos usar nosotros, estudiando todo lo que “está escrito“, que son los Mandamientos de Yahwéh, y cumplirlos.

Entonces, amados hermanos, esa es la armadura de la rectitud, tal como también la usaba el Apóstol Shaul (Pablo), diciéndonos cómo se presentaba ante sus ovejas pastoreadas:

Al contrario, en todo nos presentamos como servidores de Yahwéh: soportando con perseverancia las tribulaciones, las necesidades, las angustias, los azotes, las cárceles, los tumultos, las duras labores, los desvelos, y los ayunos. También por la pureza, el conocimiento, la tolerancia, la bondad, el espíritu de santidad, el amor no fingido, por la Palabra de Verdad, el Poder del Poderoso; por medio de la armadura de la rectitud, a diestra y siniestra. – 2 Co.6:4-7 (VIN)

Y Pablo nos mostraba que con esa armadura podía resistir en todas las pruebas. También lo ayudaba a rectificarse en el poder del Mesías, que siempre lo mantenía humilde y humillado para no dejar de crecer y madurar. Y esa armadura le impedía caer en la hipocresía, porque la rectitud que lograba, gracias a seguir correctamente al Mesías, la tenía en su interior, lo cual le hacía tener una sola vida, tanto en público como en privado, mostrándose siempre tal como era, iluminado por la Inspiración de Yahwéh.

Hermanos, en esta próxima celebración de Yom Teruáh debemos estar preparados para gritar bien fuerte. Pero no necesariamente gritar a viva voz, sino con el espíritu, que se gozará por la gran obra que hizo el Mesías al derramar su preciosa sangre que nos redime. ¡Gracias Maestro Yahoshúa! ¡Gracias por darnos nueva vida! ¡Te devolveremos el favor siguiendo tus pasos y haciéndote caso! Nos alegraremos porque, al hacer eso, nos mantendremos dentro de la promesa de vivir para siempre, glorificando al Todopoderoso Yahwéh.

Y también nos llenaremos de gozo como un anticipo de poder experimentar el gran regreso del Mesías, para darnos a cada uno conforme a nuestras obras y nuestras decisiones. Y también gritaremos en un compromiso para seguir batallando en la guerra contra el mal, aún con nuestras debilidades, para purificarnos de todas nuestras imperfecciones. Para eso escucharemos la Voz de Yahwéh, que representan los toques del Shofar, para despertar de cualquier adormecimiento que nos impida crecer. Y así, batallaremos con nuestra voluntad firme en obedecer los Mandamientos de Yahwéh, según el ejemplo que nos dejó el Mesías, y con ayuda de la Inspiración de Santidad de Yahwéh. Amén!

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