Proverbios 24:21-27

 

Copia de Prov.24_21-27

Prov.24:21-22

En principio, se dice que se debe respetar, ante todo, al Todopoderoso Yahwéh; y también a quien simboliza el “rey”, que puede ser un gobierno terrenal. Sobre esto explicó el Apóstol Pablo:

Que toda persona se someta a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no provenga de Yahwéh; así que las que hay, por Elohim han sido establecidas. De modo que el que se opone a la autoridad se opone a la disposición de Elohim; y los que se le oponen recibirán su condenación. Porque los gobernantes no están para atemorizar al que hace lo bueno, sino al que hace lo malo. ¿Quieres vivir sin temor a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás su alabanza; porque ella es un agente de Elohim para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no es en vano que lleva la espada; pues es un agente vengador de Elohim para castigar al que hace lo malo. Por eso es necesario que estén sujetos, no solamente por temor al castigo, sino también por motivos de conciencia. Y por lo mismo deben pagar también los impuestos, pues los gobernantes son ministros de Elohim que se ocupan de estos asuntos. Páguenle a cada uno lo que le deban: al que impuesto, impuesto; al que contribución, contribución; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No queden debiéndole nada a nadie, sino el amor mutuo; pues el que ama al prójimo ha cumplido con la Torah. (Rom.13:1-8 VIN)

En el mismo sentido habló Pedro:

Estén sujetos a toda institución humana por causa del Maestro; ya sea al rey como quien ejerce soberanía, o a los gobernantes como quienes han sido enviados por él para el castigo de los que hacen el mal y para la alabanza de los que hacen el bien. Porque ésta es la voluntad de Elohim: que haciendo el bien hagan callar la ignorancia de los insensatos. Actúen como libres, y no como los que hacen de la libertad un pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Elohim. Honren a todos; amen a los hermanos; respeten al Elohim; honren al rey. (1Pe.2:13-17 VIN)

Pero, en sentido más profundo, ese “rey” puede interpretarse como referente al Mesías, a quien hay que respetar porque volverá a dar a cada uno conforme a lo que hizo en su vida; y llevará adelante el Juicio de Yahwéh, según sus mandamientos. Por eso hay que apartarse de los revoltosos, o de los sediciosos, de los que cambian lo dicho en la Escritura para hacer más “liviana” la vida de un creyente. Pero esa liviandad significa rebeldía ante la Voluntad del Todopoderoso, algo que Él rechaza en absoluto. Y por esta razón es mejor hacer su Voluntad obedeciendo sus instrucciones, para no caer en los castigos que pueden decretarse para los impíos.

 

Prov.24:23-24-25

Sobre esto, está ordenado en la Toráh:

No debes hacer juicio injusto: no favorezcas al pobre ni le muestres deferencia al rico; juzga con justicia a tu prójimo. (Lev.19:15 VIN)

Y también:

No juzgarás injustamente: no mostrarás parcialidad; no aceptarás soborno, porque el soborno ciega los ojos de las personas de discernimiento y tergiversa el reclamo del justo. (Deut.16:19 VIN)

Juzgar incorrectamente trae rechazo de la gente, porque se está pervirtiendo el juicio celestial, se está profanando la enseñanza del Todopoderoso, en general por soborno. Tanto el Eterno, como el mundo entero, aborrecen el juicio injusto. Pero, cuando se juzga correctamente, eso trae bendiciones celestiales y renombre en todo lugar. Lo mismo pasa cuando no se hace acepción de personas, cuando no se tienen privilegios según la clase social o fama. Ese camino es el que quiere el Eterno que transitemos.

 

Prov.24:26

Y el juicio justo o correcto debemos tener siempre presente cuando debemos dar a alguien un consejo en el momento apropiado. Eso trae lógicamente muestra de afecto de todos, tanto de la persona favorecida, como de aquellos que conocen que uno está al servicio del Todopoderoso Yahwéh para ser un canal de bendición.

 

Prov.24:27

En la vida hay siempre prioridades. No se puede hacer todo al mismo tiempo, como tampoco cumplir todos los planes en los mismos tiempos. Primero se nace; luego se crece; y luego se madura. También hay que trabajar para tener la estabilidad necesaria que permita luego lograr objetivos en familia, sea de la directa o en congregación. Todo tiene su tiempo y su lugar, como enseña Salomón.

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