Proverbios 25:1-7

Prov.25_1-7

 

Prov.25:2-3

En este pasaje podemos entender la infinita profundidad de la Sabiduría del Todopoderoso, que, a su vez, se revela como su Gloria. Sobre esto dijo también Salomón en otra de sus obras:

He considerado la tarea que Elohim ha dado a los humanos, para que se ocupen en ella. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; también ha puesto eternidad en el corazón de ellos, de modo que el hombre no alcanza a comprender la obra que ha‘Elohim ha hecho desde el principio hasta el fin. Yo sé que no hay nada mejor para el hombre que alegrarse y pasarlo bien en su vida. Y también, que es un don de Elohim que todo hombre coma y beba y goce del fruto de todo su duro trabajo. (Ecl.3:10-13 VIN)

La mayoría de la gente en el mundo no entiende la obra y el plan del Eterno en la historia de la humanidad. El Sabio aconseja disfrutar lo más posible la vida para no desaprovecharla en vanidades. Pero también advierte que el disfrute es un don de Yahwéh, por lo cual se le debe el merecido respeto para que seamos bendecidos por Él con buena vida. Ahora bien, como está escrito en la Toráh, hay secretos inescrutables del Eterno, pero hay cosas reveladas:

Las cosas ocultas le conciernen a Yahwéh nuestro Elohim; pero las reveladas son para nosotros y nuestros hijos siempre para aplicar todas las provisiones de esta Toráh. (Deut.29:29 VIN)

Aquí entra en juego el papel del “rey”. Las cosas reveladas por el Eterno son para los que buscan aplicar la Toráh (o Instrucciones de Yahwéh) en sus vidas, hecho que constituye como “rey” a la persona que escoge ese camino. Un rey tiene gobierno sobre un territorio, de la misma manera que una persona debe reinar sobre su vida y humanidad a través de la puesta en práctica de los Mandamientos de Yahwéh. Por eso la Toráh dice: “ustedes me serán un reino de sacerdotes y una nación consagrada” (Ex.19:6). Pero, para ser de la mejor manera parte del “reino de sacerdotes”, debemos buscar comprender el misterio revelado del Mesías, lo cual nos hará sabios por alimentarnos (por medio de él) de la Sabiduría de Yahwéh. Tal como dijo el Apóstol Pablo:

Por esta razón doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda la familia en el cielo y en la tierra, a fin de que, conforme a las riquezas de su gloria, les conceda ser fortalecidos con poder por su espíritu en el hombre interior; para que el Mesías habite en sus corazones por medio de la fe; de modo que, estando arraigados y fundamentados en amor, sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los consagrados, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor del Mesías que sobrepasa todo conocimiento; para que así sean llenos de toda la plenitud de Elohim. (Ef.3:14-19 VIN)

Hubo y hay distintos grados de “sabiduría de rey”, pues muchos reyes israelitas fallaron ampliamente por no obedecer la Toráh de Yahwéh. Por eso, hay que aprovechar el inmenso favor del Eterno, como dijo también Pablo:

Ahora, al que puede hacerlos firmes, según mi buena noticia y la predicación de Yahoshúa el Mesías, y según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos antiguos, pero que ahora se ha manifestado; y que por medio de los escritos proféticos y según el mandamiento del Elohim eterno se ha dado a conocer a todas las naciones para la obediencia de la fe, a Yahwéh, el único Sabio, sea la Gloria mediante Yahoshúa el Mesías, para siempre. Amén. (Rom.16:25-27 VIN)

Pablo nos dice que el Todopoderoso Yahwéh nos favorece mediante la revelación del misterio oculto en tiempos antiguos, que es la predicación de la Sabiduría de Yahwéh mediante el conocimiento de su Hijo, Yahoshúa, el Mesías. De esa manera, beneficiados por esa sabiduría difícil de comprender para la mayoría, nosotros entendemos el Plan del Eterno de la Redención de todos quienes tengan Fe obediente a sus Mandamientos, siguiendo los pasos de su Hijo para alcanzar el premio de la vida perpetua, y como “reyes” nos preparamos para el mundo venidero de la mano del Rey Mesías.

 

Prov.25:4-5

Relacionado con lo anterior, tenemos una bella comparación. Así como se purifica con fuego la plata, quitándole la escoria; así se purifica quitando al malvado de la presencia del rey, para que en el reinado prevalezca la justicia. Definitivamente tenemos valiosas metáforas que hablan de quitar lo “malvado” que haya en nuestra personalidad; quitar cualquier defecto que no permita amar correctamente, tanto al Todopoderoso, como al prójimo. Para ello el Rey Yahwéh permite que pasemos duras pruebas con el fin de purificarnos, tal como lo dijo Shimón Kefá (Pedro):

Bendito sea el Elohim y Padre de nuestro Maestro Yahoshúa el Mashíaj, quien según su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva por medio de la resurrección de Yahoshúa el Mesías de entre los muertos; para una herencia incorruptible, incontaminable e inmarchitable, reservada en el cielo para ustedes que están guardados por el poder de Yahwéh mediante la fe, para la salvación preparada para revelarse en el tiempo final. En esto ustedes se alegran, a pesar de que, por ahora, si es necesario, estén afligidos momentáneamente por diversas pruebas, para que la prueba de su fe, más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego, se halle digna de alabanza, gloria y honra en la revelación de Yahoshúa el Mesías. (1Pe.1:3-7 VIN)

El discípulo toma como ejemplo a otro metal, como el oro, que es purificado tal como la plata. Y uno de los profetas menores dijo, en el mismo sentido, con respecto al Mesías, que también venía a purificar con fuego:

Actuará como fundidor y purificador de plata; y purificará a los descendientes de Leví y los refinará como oro y plata, para que traigan ofrendas en justicia. (Mal.3:3 VIN).

Eso es lo que luego dijo el “mensajero” adelantado al Mesías, Juan “el inmersor”:

El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: todo árbol que no dé buen fruto lo cortan y lo echan al fuego. Yo, en verdad, los sumerjo en agua por su arrepentimiento; pero el que viene después de mí, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. Él los sumergirá en espíritu de santidad y fuego. Tiene su aventador en la mano, y limpiará su era; recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en el fuego inextinguible. (Mat.3:10-12 VIN)

Por ello, en las pruebas de la vida tenemos la posibilidad de purificarnos mediante la obediencia a los mandamientos de Yahwéh (llevar “ofrendas en justicia”, de rectitud), siguiendo el ejemplo del Mesías, quien nos ayudará a batallar para poder reinar sobre nosotros mismos y así glorificar a nuestro Padre celestial.

 

Prov.25:6-7

Finalmente, aprendiendo la verdadera sabiduría de Yahwéh mediante los pasos del Mesías, debemos humillarnos a nosotros mismos evitando el envanecimiento por saber revelaciones profundas. En relación con este proverbio, el Mesías nos dejó una gran enseñanza:

Al observar cómo los invitados escogían los primeros asientos, les refirió una comparación, diciendo: “Cuando alguien te invite a una fiesta de bodas, no te sientes en el primer lugar; no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú, y que venga el que los invitó a ti y al otro y te diga: ‘Déjale el lugar a este’, y entonces, abochornado, tengas que ocupar el último lugar. Más bien, cuando te inviten, ve y siéntate en el último lugar; para que cuando venga el que te invitó, diga: ‘Amigo, sube más arriba’. Entonces tendrás honra delante de los que se sientan contigo a la mesa. Porque a todo el que se ensalce lo humillarán y al que se humilla lo ensalzarán”. (Luc.14:7-11 VIN)

Esa clara enseñanza está conectada con otras palabras de nuestro Maestro Yahoshúa:

Una vez hubo una discusión entre los discípulos: cuál de ellos sería el más importante. Pero Yahoshúa, percibiendo los razonamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, y les dijo: “Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y cualquiera que me reciba a mí, recibe al que me envió. Porque el que es más pequeño entre todos ustedes, ése es el más importante”. (Luc 9:46-48 VIN)

Y para completar el aprendizaje, debemos recordar siempre estas otras palabras del Mesías:

Entonces Yahoshúa los llamó [a sus discípulos] y les dijo: “Ustedes saben que los gobernantes de los gentiles se adueñan de ellos, y los grandes ejercen autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no será así. Por el contrario, el que quiera ser grande entre ustedes debe hacerse servidor de los demás; y el que anhele ser el primero entre ustedes, debe hacerse servidor de ustedes; igual que el Hijo del Hombre, que no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. (Mat.20:25-28 VIN)

 

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