Shavuot y el Espíritu de Santidad

Shavuot y el Espíritu de Santidad

En la celebración de Pésaj experimentamos una transición, un cambio de pasar de un estado de esclavitud a un estado de libertad. Luego de Pésaj, el pueblo empieza su camino guiado por Yahwéh en el desierto; y en ese proceso hay un recorrido de siete semanas, desde la celebración de Bikurim (Primicias) hasta llegar a Shavuot. La Torah enseña:

Levíticos 23:15 Y desde el día en que traigan el manojo de la ofrenda de elevación, el día después del Shabat, contarán siete Shabatot. Tienen que ser completos: (16) deben contar hasta el día después del séptimo Shabat, cincuenta días; entonces traerán una ofrenda de grano nuevo a Yahwéh. (VIN2015)

Nuevamente en Deuteronomio:

Deuteronomio 16:8-10 Después de comer ácimos por seis días, celebrarás una reunión solemne para Yahwéh tu Elohim en el séptimo día; no debes hacer trabajo alguno.  (9)  Contarás siete semanas cuando comience la cosecha del grano.  (10)  Entonces celebrarás la Fiesta de Shavuot Semanas para Yahwéh tu Elohim, ofreciendo tu contribución voluntaria según te haya bendecido Yahwéh tu Elohim. (VIN2015)

Shavuot” es el plural de la palabra “shavúa” (semana), es decir, el significado literal de Shavuot es “Semanas”, conocido también como “Pentecostés“, una palabra griega que significa quincuagésimo para hacer referencia a la festividad de 50 días.

Contamos Siete semanas completas, tal como lo dice el mandamiento. La palabra hebrea para completo o completa es “Tamim” (H8549 Diccionario Strong); en su significado nos presenta que aquello que es completo tiene varios elementos que lo componen: es entero, íntegro, pleno, perfecto, recto, etc. Este conteo, conocido como la Cuenta de Omer, tiene un contexto espiritual en nuestra vida. Contamos en forma progresiva y ascendente los días hasta Shavuot. Cada paso que damos en este camino de siete semanas nos aleja de una mentalidad reprobada hacia una mentalidad acertada, cada día es un peldaño que subimos y nos elevamos espiritualmente.

Lev 23:21-22 En ese mismo día tendrán una celebración; será una ocasión sagrada para ustedes; no deben trabajar en sus ocupaciones. Esta es una ley perpetua en todos sus establecimientos, a través de los siglos.  (22)  Y cuando cosechen el producto de su tierra, no deben cosechar todo hasta los bordes de su campo, ni recoger las espigas caídas de su cosecha; deberán dejarlas para el pobre y el extranjero: yo Yahwéh soy su Elohim. (VIN2015)

En esta ordenanza vemos a Yahwéh como el Elohim (Todopoderoso) proveedor de su pueblo. Los Yisraelitas debían tener en cuenta que todo lo que tenían es porque Yahwéh se los permitió tener; con alegría y regocijo debían ofrendar a Yahwéh en agradecimiento por su provisión. A la vez, los yisraelitas debían ser generosos a la hora de la cosecha. Movidos a la compasión hacía los necesitados, no debían recoger toda la cosecha. Así era como Yahwéh le proporcionaba a los pobres de la cosecha del campo en ese tiempo. Es un llamado hacer memoria de que somos libres por la mano de Yahwéh y por la misma mano del Eterno somos sostenidos y sustentados; todo lo que tenemos es gracias al Padre. Encontrar regocijo y gozo en compartir con los necesitados nuestras pertenencias, es una muestra de compasión y es una forma de agradecer a Yahwéh nuestro sustento.

Hasta aquí un poco del contexto festivo de Shavuot. Ahora bien, esta festividad apuntaba a un evento más grande que marcaría la historia y la vida de todos los discípulos del Mesías. El cumplimiento de la promesa acerca del Espíritu de Santidad, del cual el Mesías les había hablado a sus discípulos y exhortado a que esperaran por él.

Hechos 1:1-4 En el primer relato te escribí, Teófilo, acerca de todas las cosas que Yahoshúa comenzó a hacer y a enseñar, (2) hasta el día en que se lo llevaron arriba, después de haber dado mandamientos por el espíritu de santidad a los enviados que había escogido.  (3)  A ellos se les presentó vivo, después de haber padecido, con muchas pruebas convincentes durante cuarenta días. Ellos lo vieron, y él les hablaba acerca del reino de Yahwéh.  (4)  Y estando juntos, les mandó: “No se vayan de Yerushaláyim, sino que esperen el cumplimiento de la promesa del Padre, de la cual me oyeron ustedes hablar. (VIN2015)

Hechos 2:1-13 Al llegar el día de [la Fiesta de] las Semanas, estaban todos reunidos en un mismo lugar.  (2)  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio, y llenó toda la casa donde estaban sentados.  (3)  Entonces aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos.  (4)  Todos quedaron llenos de espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otros idiomas, según el espíritu les concedía expresarse.  (5)  En Yerushaláyim se estaban hospedando yahuditas piadosos de todas las naciones bajo el cielo.  (6)  Cuando se produjo este estruendo, se juntó la multitud; y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.  (7)  Asombrados y maravillados, decían: “Miren, ¿no son galileos todos estos que están hablando?  (8)  Entonces, ¿cómo es que los oímos hablar a cada cual en su propio idioma nativo?  (9)  Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Yahudah, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, (10) en Frigia y Panfilia, en Mitsráyim [Egipto] y en las regiones de África más allá de Kirene y romanos residentes aquí, tanto yahuditas como prosélitos, (11) cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestros propios idiomas las grandezas de Elohim”.  (12)  Y estaban todos asombrados y perplejos preguntándose unos a otros “¿Qué significa esto?”  (13)  Otros en cambio se burlaban y decían: “Están llenos de vino dulce”. (VIN2015)

Shavuot es una de las fiestas señaladas que tienen que ver con el peregrinaje, es decir, el pueblo subía hacia el Templo de Yerushaláyim (Jerusalem) para dedicar su ofrenda. Esto era lo que pasaba en el texto anterior, Yahuditas (Judíos) de todas las naciones subieron a Yerushaláyim a dedicar su ofrenda al Altísimo el día de la manifestación del Espíritu de Santidad. Siendo esta festividad de carácter agrícola, tiene que ver con la cosecha cuando está lista y se recogen los primeros frutos. El trigo, antes de ser cosechado, debe de estar maduro y listo para ser segado. Vemos cómo esto tiene un carácter profético de lo que se había anunciado acerca de aquello que el Espíritu de Santidad venía hacer en la vida del creyente. Shimón Kefa (Pedro), citando al profeta Joel dice:

Joe 2:28-29 Después de eso, derramaré de mi espíritu sobre toda persona; sus hijos y sus hijas profetizarán; sus ancianos tendrán sueños y sus jóvenes verán visiones.  (29)  Derramaré de mi espíritu hasta sobre los siervos y las siervas en aquellos días. (VIN2015)

Cientos de años antes del Mesías, Yahwéh había anunciado esta Promesa en cuanto al Espíritu de Santidad y lo que iba hacer. Shimón Kefa continúa su predicación y les habla de las buenas nuevas de Yahoshúa, por medio de la obra del Espíritu de Santidad para convencer a la humanidad de pecado y justicia, se manifiesta y produce una cosecha de Tres mil personas.

Hechos 2:37-41 Cuando oyeron esto se les afligió el corazón y le preguntaron a Shimón y a los otros enviados: “Varones hermanos, ¿qué debemos hacer?”  (38)  Entonces Shimón les dijo: “Arrepiéntanse y sumérjase cada uno de ustedes en el nombre de Yahoshúa el Mesías, para que se les perdonen sus pecados, y recibirán el don del espíritu de santidad.  (39)  Pues para ustedes es la promesa y para sus hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos llame Yahwéh nuestro Elohim”.  (40)  Y con muchas otras palabras siguió dando testimonio, y los exhortaba diciendo: “Pónganse a salvo de esta generación perversa”.  (41)  Así que los que aceptaron su mensaje se sumergieron; y se agregaron en ese mismo día como tres mil personas. (VIN2015)

Esa ofrenda de grano nuevo que se traía a Yahwéh en Shavuot, es la cosecha que representa a todos aquellos que creen en el Mesías, y nacen en una nueva persona, arrepintiéndose y sumergiéndose cada uno en su Nombre. Tanto para la entrada al Reino de Yahwéh, como para recibir don del Espíritu de Santidad, es necesario el arrepentimiento.

Todos tenemos esa naturaleza humana llena de deseos y pasiones que a veces luchan en contra de la voluntad de Yahwéh.

Mateo 26:41 Manténganse alerta y oren, para que no caigan en tentación. El espíritu, en verdad, está bien dispuesto; pero la carne es débil”. (VIN2015)

El Mesías, conociendo la debilidad humana, cómo el ser humano está propenso a caer, y conociendo el corazón de las personas, sabía que sus discípulos iban a necesitar de esa emanación poderosa del Padre que, de manera completa, reposaba en él.  El Espíritu de Santidad es vital para nuestro desarrollo y crecimiento espiritual, así como guía en este camino a la salvación.

En la antigüedad vemos cómo el Espíritu de Santidad sólo venía sobre algunas personas y cómo operaba manifestándose de distintas maneras. Veamos algunos ejemplos:

  1. Yosef (José) hijo de Yaaqov (Jacob), un hombre en quien está el espíritu de Elohim (Genesis 41:38) con sabiduría y discernimiento para interpretar sueño y administrar como gobernador la tierra de Mitsráyim (Egipto). (Genesis 41:14-45)
  • Betsalel, hijo de Uri, dotado de sabiduría, entendimiento y conocimiento en toda clase de labor como artesano para el tabernáculo. (Éxodo 31:1-3)
  • Los ancianos de Yisrael profetizaron cuando el espíritu reposo sobre ellos (Números 11:24-26)
  • Shimshón (Sansón), una fuerza incomparable entre los hombres (Jueces 14:6; 15:14-15)
  • Dawid es ungido como rey 1 Samuel 16:13
  • Salomón el don de Sabiduría (1 Reyes 3:5-14)

Hoy nos gozamos en el privilegio de que el Espíritu de Santidad es derramado sobre toda carne que retorna a Yahwéh por medio de Yahoshúa, el Mesías; aceptándole, arrepintiéndose de sus pecados, y sumergiéndose en su nombre. Tenemos el beneficio de la manifestación del Espíritu de Santidad, y estos son algunos ejemplos:

  1. Somos sellados.

Efe 1:13-14 En él también ustedes, habiendo oído el mensaje de verdad, la buena noticia de su salvación, y habiendo creído en él, fueron sellados con el espíritu de santidad que se había prometido, (14) que es la garantía de nuestra herencia para la redención de lo adquirido, para la alabanza de su gloria. (VIN2015)

Todo aquel que recibe a Yahoshúa, recibe la potestad de ser llamado hijo de Elohim. Todo lo que podemos tener son detalles de Yahwéh, con lo que Él nos bendice por ser constituidos hijos de Yahweh, y eso significa tenerlo todo, así como Adam, que tenía todo lo que necesitaba antes de ser degradado por el pecado.

Romanos 8:16 El espíritu mismo le da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim. (VIN2015)

El espíritu de Santidad es la garantía de que somos de Yahwéh, al estar en el Mesías. Por medio de esta garantía, en el futuro, recibiremos la herencia Eterna, para cuando llegue el tiempo de la siega y, como el trigo, estemos listos.

  • Nos santifica y Regenera la vida espiritual 

1Pe 1:1-2 Kefa, enviado de Yahoshúa el Mesías; a los expatriados en la Dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, (2) elegidos conforme al previo conocimiento de Yahwéh el Padre por la santificación del espíritu, para obedecer a Yahoshúa el Mesías y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz se les multipliquen. (VIN2015)

El Espíritu de santidad nos lleva a un nuevo principio de vida y nos inspira a un cambio necesario de nuestras acciones, a analizar el sendero de nuestros pies y seguir a Yahwéh, obrando para que nuestra vida sea más justa y tengamos un corazón más recto, así elevando nuestra santidad.

Tito 3:4 Pero cuando se manifestó la bondad de Yahwéh nuestro Salvador y su amor por los hombres, (5) Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiésemos hecho, sino según su misericordia; por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación del espíritu de santidad, (6) que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Yahoshúa el Mesías nuestro Salvador. (VIN2015)

  • Nos faculta con dones espirituales. (1 Corintios 12)

Los dones Espirituales que Yahwéh nos regala son para la edificación de todos, para bendecirnos los unos a los otros, y así, hacer del cuerpo del Mesías una congregación fuerte que honra al Padre sirviendo a los demás con las habilidades y talentos que Yahwéh nos ha dado.  

  • Gozamos del fruto del espíritu.

Gálatas 5:22-26 Pero el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, (23) mansedumbre y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, (24) porque los que son del Mesías Yahoshúa han ejecutado en el madero la carne con sus pasiones y deseos.  (25)  Ahora que vivimos en el espíritu, andemos en el espíritu.  (26)  No seamos vanidosos, irritándonos unos a otros y envidiándonos unos a otros. (VIN2015)

Nosotros somos los que cosechamos de nuestro corazón, dice Proverbios 4:23 Más que todo lo que guardas, guarda tu mente, que ella es fuente de vida. (VIN2015)

El corazón se alimenta de lo que vemos, escuchamos, sentimos y de lo que hablamos. El corazón es un terreno fértil; el fruto que cosechemos de nuestro corazón va depender de cómo estamos preparando y de qué semilla estamos haciendo crecer en él.

Gálatas 6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará corrupción; pero el que siembra para el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna. (VIN2015)

Alimentar correctamente el corazón para segar vida eterna está en la Torah. El Mesías les dijo a los fariseos: “ustedes buscan en las Escrituras porque en ella se encuentra la vida eterna ellas hablan de mí”.

  • Nos recuerda las enseñanzas del Mesías

Juan 14:26 Pero el Defensor, el espíritu de santidad que el Padre enviará en mi nombre, ese les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que yo les he dicho. (VIN2015)

Juan 16:13 Y cuando venga el espíritu de la verdad, ese los guiará a toda la verdad; pues no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y les anunciará las cosas venideras. (VIN2015)

La guía del Espíritu de santidad está relacionada con la Verdad, es decir, con la Escritura de Yahwéh, la cual es la base del éxito y nuestra fuente de sabiduría. Es con la Escritura que somos instruidos, edificados para madurar, hasta llegar a la estatura del Mesías. Por el Espíritu tenemos acceso al conocimiento de la Verdad de Yahwéh.

El espíritu de Santidad nos lleva al temor a Elohim, cuyo respeto nos lleva a la sabiduría y la ciencia que nace de Yahwéh, tal como dice Proverbios 2:

Prov 2:1-6 Hijo mío, si aceptas mis palabras y atesoras mis mandamientos; (2) si pones tu oído atento a la sabiduría y tu mente abierta al discernimiento; (3) si llamas al entendimiento y voceas al discernimiento, (4) si lo buscas como se busca la plata y vas en su búsqueda como tesoros, (5) entonces entenderás el respeto a Yahwéh y alcanzarás conocimiento de Elohim.  (6)  Porque Yahwéh concede sabiduría; el conocimiento y el discernimiento se dan por Su decreto. (VIN2015)

El Espíritu de santidad nos lleva a entender la verdad, y la revelación de Elohim. Además, siendo una guía en el camino, podemos compartir la verdad y anunciar las buenas nuevas de Yahoshúa a las otras personas que se encuentren estancadas, engañadas o alejadas, debido a que recibimos el poder para testificar (Hechos 1:8).

2Co 3:17 Porque Yahwéh es el Espíritu; y donde está el espíritu de Yahwéh, allí hay libertad. (VIN2015)

La vida del ser humano es un paso a la vez, es el camino que se toma y cómo éste decide caminar por él. El camino que elegimos es el Camino de Yahwéh y la forma de caminar por él la encontramos en su Escritura. El camino del Padre son sus principios, sus elevados mandamientos, que hace de la vida del hombre una vida íntegra; primero delante de Él, y luego delante de los demás.

El Mesías enfatizó que no estaríamos solos, sino que ese Poder emanado del Padre estaría en nosotros como testimonio de una vida santa. Y el Espíritu da testimonio en nuestro corazón de que somos libres de las ataduras de este sistema que está siendo edificado fuera de la Moral de la Torah de Yahwéh. Ustedes conocerán la verdad y la verdad los hará libres. Por medio de la Torah recibimos el conocimiento necesario para salvación y para liberación. Yahweh les bendiga.

Escrito colaborado por el hermano Alan Florian, administrador de La Casa de Yisrael.

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