Crecimiento espiritual

Gen.3:8-9 Oyeron la Voz de Yahwéh, Elohim, que estaba propagándose en el Jardín hacia el oeste. El hombre y su mujer se ocultaron de la Presencia de Yahwéh, Elohim, entre los árboles del Jardín. (9) Yahwéh, Elohim, llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?” [ayékah]. (VIN)

Como enseñan los sabios judíos, la pregunta de “Dónde estás” no se refiere al hecho de que el Todopoderoso quiera saber en qué lugar físico se encontraba oculto el primer matrimonio que pecó. Va orientada al centro de sus corazones, para que meditaran en lo que habían hecho ambos al desobedecer la orden que les dio de no comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Entonces, el Creador llama primeramente a Adam, pues a él primero le dio la orden. Adam dijo:

Gén.3:10 Él contestó: “Oí tu Voz en el jardín y me dio miedo, porque estaba desnudo, por eso me escondí”. (VIN) 

¿Por qué tuvo miedo Adam cuando oyó la Voz del Todopoderoso? Pues antes oía su Voz y no temía por la misma, ni se avergonzaba de su desnudez. La respuesta es que estaba temeroso y avergonzado porque sabía que había fallado. Es decir, sabía que había pecado con desobediencia, y la vergüenza de su desnudez simboliza el estar avergonzado por haber pecado. El hecho de esconderse ambos al oír la Voz del Creador, hace que mediten en el gran error que habían cometido, a pesar del engaño de la Serpiente. Hace que mediten en qué estado estaban, “dónde estaban espiritualmente”, con respecto a la relación con el Todopoderoso.

El concepto de desnudez, en algunas partes de la Escritura, puede interpretarse como caer en un estado de pecado que debe avergonzar. Por ejemplo:

Lev.18:6 Ninguno de ustedes deberá allegarse a algún pariente carnal para descubrir su desnudez. Yo soy Yahwéh. (VIN)

En este caso, “descubrir su desnudez”, es un eufemismo que significa tener relaciones sexuales, que es a lo que se refiere “allegarse”. Esto lo podemos comprobar con otro pasaje:

Lev.20:11 Si un hombre se acuesta con la esposa de su padre, es la desnudez de su padre la que ha descubierto; a los dos se les dará muerte, su culpa de sangre está sobre ellos. (VIN)

Es evidente que, si un hombre “descubre” la desnudez de quien está teniendo intimidad sexual con él, es obvio que también está al descubierto su propia desnudez. Y la desnudez de ambos simboliza el pecado; pero no sólo en estos casos de relaciones sexuales prohibidas, sino también se atribuye una desnudez espiritual para otros tipos de pecados, incluso para los que no impliquen la desnudez física, especialmente los de idolatría. Y esto lo vemos en otro pasaje donde habla de castigo:

Deut.28:45 Todas estas maldiciones te caerán, te seguirán y te alcanzarán, hasta que quedes eliminado, porque no le hiciste caso a Yahwéh ni guardaste los mandamientos y las leyes que te ordenó. (46) Ellas servirán como señales y pruebas contra ti y tu linaje para siempre. (47) Porque no quisiste servir a Yahwéh tu Elohim con gozo y alegría por la abundancia de todo, (48) tendrás que servir, con hambre y sed, desnudo y careciendo de todo, a los enemigos que Yahwéh soltará contra ti. Él pondrá un yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya eliminado. (VIN)

Podemos ver que en el castigo está implícito el hecho de estar desnudo el pueblo, careciendo de todo. Más allá de que pueda referirse a hechos materiales, se puede interpretar el simbolismo de un estado vergonzoso en pecado por las interpretaciones que podemos extraer de otros textos muy importantes:

Isaías 47:1 Échate, siéntate en el polvo, Hermosa Doncella Bavel [Babilonia]; siéntate, destronada, en el suelo, Hija de los Kasdim [caldeos]; nunca más te llamarán la tierna y delicada. (2) Agarra el molino de mano y muele harina. Quítate el velo, levanta tu larga falda, desnuda tus piernas, atraviesa los ríos. (3) Tu desnudez quedará descubierta y tu vergüenza quedará expuesta. Tomaré venganza y no dejaré que nadie interceda. (VIN)

Aquí se relaciona el estado de pecado de Babilonia con la desnudez y la vergüenza. Y esto es parte de una profecía, porque Babilonia simbolizará el Mundo pecador, quienes intencionalmente deciden vivir en pecados, transgrediendo los mandamientos del Amo del Universo. Por eso en otro lugar dice Yahwéh (Is.48:20 VIN): “¡Salgan de Bavel [Babilonia]! ¡Huyan de entre los kasditas [caldeos]! Declaren esto con un gran clamor; anúncienlo, difúndanlo hasta el extremo de la tierra.” Y esto tiene eco en otra parte (Apo.18:4 VIN): “Oí otra voz del cielo que decía: “¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban sus plagas! (5) Pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Elohim se ha acordado de sus injusticias.”. Y lo podemos ver claramente también en el siguiente pasaje:

Lam.1:8 ח [jet] Jerusalén ha pecado gravemente. Por eso se ha convertido en algo repugnante. Todos los que antes la honraban ahora la tratan con desprecio, pues han visto su desnudez. Ella misma lanza quejidos y vuelve la espalda avergonzada. (TNM2019)

Finalmente, se confirma lo que estamos diciendo en el Libro de Revelación (Apoc.):

Apoc.3:14 Escribe al mensajero de la asamblea en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Elohim, dice estas cosas: (15) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Quisiera que fueras frío o caliente! (16) Así que, porque eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca. (17) Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, (18) yo te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas. (VIN)

Por lo tanto, esa pregunta: “¿Dónde estás?” [ayékah], la hace el Todopoderoso a todo ser humano que alcanza el conocimiento de sus instrucciones a obedecer en su vida. Y nos toca meditar en ello cada día, para saber en qué estado estamos, en cómo estamos espiritualmente frente al “espejo” que son los Mandamientos de Yahwéh, donde debemos arreglarnos para hacer correctamente su Voluntad. Y no debemos caer en el error de los primeros seres humanos, que no se responsabilizaron de sus errores, sino que culparon a otro.

Cuando transgredimos conscientemente y reconocemos que pecamos, debe invadirnos un gran sentimiento de vergüenza, si es que se inicia en nosotros el proceso de arrepentimiento (primer paso de la Teshuvá, de volvernos de los pecados). Puede darse el caso como que quisiéramos escondernos de la Presencia del Creador de nuestra vida, por tanta vergüenza. Pero no hay escondite ante Él, porque está en todo lugar, Él lo llena todo, lo ve todo, conoce nuestros pensamientos más profundos, no hay secretos para Él. Y cuando Él nos pregunta: ¿Dónde estamos?, y hemos pecado, tenemos nuestras plegarias para decirle algo así como esto: “aquí estoy Padre, he pecado en esto y lo otro, no soy digno de que me escuches, pero te lo confieso y te pido perdón porque estoy de verdad arrepentido y avergonzado, e intentaré sobreponerme para no volver a incurrir en el mismo error.”.

Esa palabra hebrea “éy” (Dónde está), que es la raíz de “ayékah”, se vuelve a repetir en el capítulo 4, cuando el Eterno le pregunta a Caín dónde está su hermano Hevel (Abel), siendo que ya sabía lo que había hecho al asesinarlo. En este caso, Caín responde con insolencia tratando de ocultar lo que hizo, sin ningún remordimiento. Aquí también, el “dónde está tu hermano” apunta a la responsabilidad que debe tener un ser humano con sus prójimos, familiares, hermanos en la fe, amigos, etc. Yahwéh nos pregunta a nosotros también: “¿Dónde está tu hermano?”, dándonos a entender que debemos preocuparnos por ellos, por su bienestar espiritual, por su sanidad moral, por sus recursos vitales, y por la adquisición de conocimientos que los alimenten según la Palabra de Yahwéh. Pero no sólo preocuparnos por los demás, sino también por nosotros mismos en función de lo que hagamos frente a los demás. Porque la Toráh o Instrucción del Todopoderoso enseña el amor que le debemos a Él, pero también al prójimo. Y el Amo del Universo también nos pregunta: “¿Cómo estamos ante nuestro prójimo, en relación del amor que le debemos y Yo les enseño?”. Como dice la Escritura:

1Jn.4:20 Si alguien dice: “Yo amo a Elohim” y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto. (21) Y tenemos este mandamiento de parte de él: El que ama a Elohim ame también a su hermano.

Y para esto vino el Mesías, para enseñarnos a poner en práctica correctamente los Mandamientos de Yahwéh, con el fin de amarle a Él y al prójimo. Y no sólo eso, sino también a darnos la posibilidad de que podamos “tomar del Árbol de la Vida”, como dice la Escritura, antes de ser expulsados Adam y Java del Jardín del Eden:

Gén.3:22 Luego Yahwéh Elohim dijo: “Ahora que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal, si alarga la mano y toma del árbol de la vida y come, vivirá para siempre”.

Y el Mesías permite que nosotros tengamos la posibilidad de “alargar la mano” y tomar de ese Árbol, como está escrito:

Apoc.2:7 El que tiene oído, oiga lo que el espíritu dice a las asambleas. Al que venza le concederé comer del árbol de la vida que está en medio del jardín del Eden de Elohim.

¿Quién puede vencer? Quien “alargue su mano para intentar tomar del Árbol de la Vida”. ¿Cómo es posible eso? Por medio de dos hechos posibles importantísimos que depende de la elección de cada uno.

1# Obedecer los mandamientos de Yahwéh, para hacer lo opuesto de lo que hicieron los primeros seres humanos que fallaron, e hicieron que la muerte pasara a toda la humanidad. El Mesías vino a enseñar la obediencia (Mat.5:17-19), no lo contrario. Vino a traer Vida por medio de obedecer la Palabra de Vida que son los “frutos” del Árbol de la Vida, además de creer en él. Por eso está escrito del Mesías:

Apoc.16:15 “Miren, yo vengo como ladrón. Feliz el que vela y guarda sus vestidos para que no ande desnudo y vean su vergüenza”. (VIN)

2# Creer en el Mesías porque él murió por los pecados del mundo, como se explica en Isaías capítulo 53, exponiendo en el madero su “desnudez”, como si fuera un pecador avergonzado, pero sin tener ninguna falta. Como está escrito:

Heb.12:1 Por tanto, nosotros también, siendo que tenemos a nuestro alrededor una nube tan grande de testigos, despojémonos de toda carga del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, (2) puesta la mirada en Yahoshúa, el autor y consumador de nuestra fe; quien por el gozo que le esperaba sufrió el madero, sin hacer caso de la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Elohim. (VIN)

Pero si uno continúa pecando sin remordimientos, sin arrepentimiento, sin importarle hacer la Voluntad del Todopoderoso, está avergonzando al Mesías, haciendo en vano su sacrificio expiatorio. Por eso también está escrito:

Heb.6:4 Porque los que fueron una vez iluminados, y probaron el don celestial, y llegaron a ser participantes del espíritu de santidad, (5) que también probaron la buena palabra de Elohim y los prodigios del mundo venidero, (6) y después recayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento; porque por su parte están de nuevo ejecutando en un madero al Hijo de Elohim y exponiéndolo a vergüenza.

Y por eso dice el Apóstol Pablo (2Co.5:21 VIN) “Al que no conoció pecado, por nosotros Elohim lo contó como pecador, para que en él se nos contara a nosotros como justos delante de Elohim.”

Por lo tanto, hermanos, debemos aprender, tanto de los errores de los antepasados, como de los propios. Debemos meditar en el estado que estamos; en qué es lo que espera nuestro Padre celestial de nosotros. Debemos imitar al Mesías, quien vino a mostrarnos el camino para tomar del Árbol de la Vida, de su fruto por medio de la obediencia a los mandamientos de Yahwéh. Debemos trabajar en nosotros mismos constantemente, tratando de depurar nuestros defectos en función de la Guía de la Palabra de Yahwéh, confesándolos con arrepentimiento sincero, y no culpando de nuestros errores a otros. Debemos preocuparnos por nuestro prójimo, sobre todo cuando necesitamos corregirnos y tener mucho cuidado para no fallar en el amor a ellos. Porque es con nuestros frutos, o sea, con nuestro ejemplo, que mostraremos el camino de Vida que predicamos a los demás. Y de esa manera iremos creciendo espiritualmente para la Gloria de nuestro Padre Eterno, tal como lo exigió el Discípulo Shimón Kefá (2Pedro 1:5-11 VIN): “Por esta misma razón, pongan todo empeño en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque cuando estas cosas están en ustedes y abundan, no los dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Maestro Yahoshúa el Mesías. Pues el que no tiene estas cosas es ciego y tiene la vista corta, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. Por eso, hermanos, procuren aun con mayor empeño hacer firme su llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezarán jamás. Pues de esta manera se les otorgará amplia entrada en el reino eterno de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mesías.” Amén!

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