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YOM KIPUR. EL DÍA DE EXPIACIÓN

Levítico 23:27-28 VIN2015 (27) “Mira, el día diez de este séptimo mes es el Yom Kipur Día de Expiación. Será una ocasión sagrada para ustedes: practicarán la negación propia y traerán una ofrenda encendida a Yahweh; (28) no harán ningún trabajo durante ese día. Porque es un día de Kipur Expiación, en el cual se hace expiación en favor de ustedes delante de Yahweh su Elohim.

Levítico 23:31 BNP No harán trabajo alguno. Ésta es una ley perpetua para todas las generaciones en cualquier lugar dónde habiten.

Este mandamiento sobrepasa los límites de una región, sobrepasa los límites de la tierra de Yisrael, este mandamiento no depende del que habite en Yisrael, sino que es un estatuto perpetuo para todas las generaciones donde quiera que se encuentren. Esta ordenanza no depende de una raza étnica en específico, ni dependemos si estamos en Yisrael para llevar a cabo el mandamiento. Si nos consideramos parte del pueblo de Yahweh, si por medio del Mesías fuimos injertados y estamos en el pueblo del Eterno, este mandamiento es para nosotros donde quiera que estemos.

Yom Kipur es un llamado a la reflexión, a evaluar nuestros actos, buscar en nuestro interior y hacer un auto análisis de nuestra forma de vivir. Yahweh nos da la oportunidad de volver al camino de la vida, no importa hacia donde nos hayamos ido o por cuanto tiempo nos hemos detenido para desviarnos, Yahweh en su infinita misericordia, nos da la oportunidad de experimentemos el arrepentimiento con el fin de que volvamos a Él.

Yahoshua, nuestro Mesías y Maestro, recién salido del desierto, vemos que empieza su ministerio anunciando un mensaje esperanzador y salvación para el pueblo.

Mateo 4:17 VIN2015 Desde entonces Yahoshúa comenzó a proclamar y a decir: “¡Arrepiéntanse, porque se ha acercado el reino del cielo!”

Que buena noticia es esta, la que nos presenta nuestro Mesías, ¡hay esperanza! para el que se arrepiente de sus malas acciones.

El arrepentimiento por definición se entiende como la tristeza o remordimiento que siente una persona por la comprensión de sus propios errores, por algo que ha dicho, hecho o dejado de hacer. Este es su significado general, lo cierto es que el arrepentimiento va mucho más lejos que solo remordimiento y tristeza.

Arrepentimiento mantiene relación con el termino hebreo Teshuvá, la cual señala regreso o retorno de sus malos pensamientos, un cambio de una mentalidad corrompida y lejos del agrado de Yahweh, hacia una mentalidad renovada y acertada que nos lleve por el camino recto, de regreso a nuestro Padre Eterno.

Es interesante que el verbo renovar, nos arroja dos significados que nos hablan de lo que Yahweh hace en nuestras vidas:

-Hacer como de nuevo [una cosa] o volverla a su primer estado.

-Restablecer o reanudar [una relación u otra cosa] que se había interrumpido.

Yahweh busca llevarnos a un estado como el que tenía el primer hombre y la primera mujer antes de ser degradados por el pecado, un estado limpio, perfecto y esto lo hace con su Espíritu de Santidad el cual recibimos por medio de Yahoshúa, así mismo a través del mismo Mesías nos restablece y nos reconcilia en una relación con El, la cual había sido interrumpida por el pecado.

No podemos dejar de lado la palabra conversión, esta acompaña al arrepentimiento, la misma es el es el termino Epistrefo en griego, cuya traducción es Transformar, hacer de algo o alguien una cosa totalmente distinta de lo que es o producir cambios que hacen de algo una cosa totalmente diferente.

Lo que quiere decir que la Conversión significa cambiar de vida, tomar una dirección considera opuesta a la que se venía siguiendo. Mientras que el arrepentimiento equivale volverse de los malos pensamientos, sentimientos y emociones, en una renovación de nuestra mente, la conversión es el proceso que se lleva a cabo luego del arrepentimiento, el arrepentimiento te presenta la necesidad de un cambio de vida, es decir una conversión, el cual involucra un cambio en nuestra manera de vivir.

El arrepentimiento y la conversión no pueden ser vistos desde un punto religioso, no se trata de convertirse a una religión, dogma o congregación. Para un cristiano, la conversión es al cristianismo, para un católico, la conversión es al catolicismo, para el budista, la conversión es al budismo, para un hindú, la conversión es al hinduismo.

El arrepentimiento y la conversión son un proceso, no un acontecimiento breve o momentáneo por haber entrado a una religión o una congregación. Ambas palabras deben observarse como el proceso de restauración de nuestra relación con Yahweh nuestro creador. Al camino que nos lleva este proceso de cambio la dirección que nos presentan las Escrituras, el camino que nos dirige a retornar a Yahweh nuestro creador, a sus estatutos y principios los cuales nos enseñan cómo vivir de manera justa delante de Él.

Joel 2:13 Rasguen su corazón en vez de su vestido, y vuelvan a Yahweh su Elohim. Que Él es bondadoso y compasivo, lento para la ira, abundante en amor, y que renuncia al castigo.

Podemos decir que existen tipos de arrepentimiento:

1-La atrición: Es un arrepentimiento por miedo del castigo eterno y por vergüenza del pecado que se experimenta al haber ofendido a Yahweh.

Jeremías 18:7-8 VIN2015 (7) En un momento puedo decretar que una nación o un reino sea arrancado, desmenuzado y destruido; (8)  pero si esa nación contra la que hice el decreto se vuelve de su maldad, yo desisto del castigo que había planeado infligirle.

Esta fue la experiencia que vivió Nínive tras la predicación de Yonaj la cual evito el castigo. Esto lo vemos ilustrado en los versos Siguientes:

Jonás 3:6-10 VIN2015 Cuando llegaron las noticias al rey de Nineweh, se levantó de su trono, se quitó la ropa, se vistió de luto y se sentó en cenizas.  (7)  E hizo que se proclamara por todo Nineweh: “Por decreto del rey y de sus nobles: Ningún hombre o bestia, del rebaño o de la manada, ¡probará nada! ¡No pastarán, ni beberán agua!  (8)  Se cubrirán de luto, hombre y bestia, y clamarán fuertemente a Elohim. Que cada uno se vuelva de sus malos caminos y de la injusticia de la que sea culpable.  (9)  ¿Quién sabe si ha‘Elohim se vuelva y desista? Puede que se vuelva de su ira, de modo que no perezcamos”.  (10)  Ha ‘Elohim vio lo que hicieron, cómo se volvían de sus malos caminos. Y ha ‘Elohim renunció al castigo que había planeado traer sobre ellos y no lo llevó a cabo.

¿Es efectivo? Sí, y está plasmado en los versos anteriores que podemos alcanzar misericordia si nos volvemos de los malos caminos, aunque sea por miedo a la ira de Yahweh, es un arrepentimiento que surge a partir de un estímulo exterior, como en esta ocasión, que por la advertencia del mensajero sobre las consecuencias negativas de su mal camino y por miedo a esas consecuencias procedieron a un cambio de conducta. Pero ¿este es el tipo de arrepentimiento al que se refiere el profeta Joel?

2-Contrición: Es el arrepentimiento por haber obrado mal, en desacuerdo con la voluntad de Yahweh con el propósito de no volver a actuar mal en adelante, la escritura registra:

Salmos 51:17 Los sacrificios de Yahweh son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado no desprecias tú, oh Elohim.

Este es el tipo de arrepentimiento al que se refiere el profeta, símbolo de corazón rasgado y humillado, el cual trae consigo una actitud de cambio. La persona contrita confiesa su pecado de manera abierta y completa, sin intentar buscar excusas o justificarlo. Esta es la actitud que Dawid exhibió en cuanto a sus faltas, tanto en la cita anterior como en otros pasajes de la escritura, esta es la actitud que todos debemos asumir antes que justificarnos delante de Yahweh tomando en cuenta lo siguiente:

1 Juan 1:19 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. En Yom Kipur presentemos delante de Yahweh ese corazón contrito, humillado, humilde delante de Él, buscando su perdón, su expiación, esperando ser agradables y aceptados delante de Él, que nuestros nombres sigan inscritos en el Libro de la Vida.

Teshuvá (Arrepentimiento) Por Miguel Grullon

El término hebreo “teshuvá“, tiene su raíz “shuv“, que significa “volver“, “dar vuelta“, “regresar“, “retornar” (diríamos, dar un giro de 180º). Vamos a ver lo que dice la Escritura o Biblia: ¿A quiénes se les aplica? ¿A quiénes se les lleva ese mensaje sobre el arrepentimiento? Lucas 24:47 nos dice: “…y que en su nombre se proclamara el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando desde Yerushaláyim [Jerusalem]”.

El arrepentimiento es el retorno a Yahweh, el Padre celestial. Pero no es solamente para los judíos; no es para una un pueblo en particular, sino para TODAS LAS NACIONES, porque todas las naciones son pecadoras. Todos somos pecadores; ya sea judío, cristiano, gentil, porque todos pecaron”, como señala Romanos 3:23.

Hay pecadores que se han arrepentidos, otros no. Es una gran diferencia: ¿Quiénes son llamados al arrepentimiento? El gran Maestro Yahoshúa nos dice en Lucas 5:32: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Y esto se le debía predicar generalmente a todas las naciones. Está claro que nuestro redentor hizo grandes milagros de sanación física, no vino a los que están sanos, sino a los enfermos, en el sentido también espiritual (Lucas 5:31; Marcos 2:17).

Ahora bien, ¿cómo puedo saber que soy pecador? En todos las iglesias se predica contra el pecado, proclamando: “Dios ama al pecador”, como dicen ellos, pero ¿qué cosa es un pecador, qué cosa es pecado? En I Juan/Yohanán 3:4 claramente lo dice: “Todo el que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es transgresión de la ley”. Sabemos que se refiere a la Toráh, a la Lley de los mandamientos de Yahwéh.

Por otro lado, podemos leer un recuento interesante en Romanos 3:20-24, que nos dice lo siguiente: “Así que por obras legales nadie se justificará delante de él; pues la función de la Torah es definir el pecado. Pero ahora, independiente de la Torah, se ha manifestado un indulto que concede Yahweh, atestiguado por la Torah y los Profetas; indulto que Elohim concede por medio de la fe en Yahoshúa el Mesías a todos los que creen, sin distinción; porque todos pecaron y están privados de la gloria de Elohim. Son declarados justos gratuitamente por un favor suyo, mediante la redención realizada por el Mesías Yahoshúa.

Es importante saber que tenemos aquí un principio espiritual; por medio la Ley de la Torah, adquirimos el conocimiento del pecado y somos justificados por medio de la fe en el Mesías. ¿Qué es la Torah? A los primeros cinco libros de las escrituras (pentateuco) que se le atribuyen a Mosheh, se le llama La Torah, lo que quiere decir instrucción. Se dice que hay 613 mandamientos, pero muchos no se aplican a nosotros hoy: no vivimos en Yisrael, no tenemos un Templo; están resumidos en diez mandamientos, como podemos verlos en Éxodo 20. Entonces, es necesario acudir a la Torah para saber lo que es pecado.

Es una regla universal, veamos lo que dice el apóstol Shaúl: “Entonces, ¿Qué? ¿Les llevamos [nosotros los judíos] alguna ventaja? Claro que no; porque ya hemos acusado tanto a judíos como a gentiles, de que todos están sujetos al pecado” (Romanos 3:9). Es lógico que todos, sin excepción, estamos bajo la Ley, de la condena del pecado, todos hemos pecado.

Por otro lado, ¿cómo es que sabemos o nos convencemos del pecado? Veamos lo que dice Jacobo, conocido también como Santiago 2:9: Pero si tienen favoritismos, cometen pecado y quedan reprobados por la Torah como transgresores“. Somos convictos y nos convencemos por medio de la Ley, de la Torah, qué es lo que define o dice lo que es pecado. Si hay algo que está prohibido en la Ley del Todopoderoso, eso es pecado. Si hay algo que no lo prohíbe, no es pecado.

En los siguiente pasajes de Juan 16: 7-8; 13-14, podemos encontrar varios conceptos que nos pueden aclarar  ciertas enseñanzas de nuestro Maestro Yahoshúa:

“Pero yo les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el defensor no vendrá a ustedes. Y si me voy, se lo enviaré. “Cuando ese venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Y cuando venga el espíritu de la verdad, ese los guiará a toda la verdad; pues no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y les anunciará las cosas venideras. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.

El Mesías nos habla de varias cosas: de irse al cielo, de lo contrario no vendría el consolador que no es otro que el espíritu de Santidad que emana del Padre y del Hijo. Es lo que nos convence que somos pecadores cuando estamos en violación de la Torah, de la ley del Todopoderoso Yahweh. Además define que cuando viniere nos “guiará a toda la verdad”. No es que haya una trinidad como muchos creen, por lo que no podríamos ahora entrar en este tema, pero podría ser estudiado en otra oportunidad.

Cuando Shaúl y Sila estaban presos y sobrevino un gran terremoto quedando las puertas de la cárcel abiertas, cuando el carcelero despertó estaba a punto de matarse al creer que los presos habían escapados, pero Shaú le gritó que no lo hiciera, pues todos estaban allí. El carcelero dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?” Ellos dijeron: Cree en el Maestro Yahoshúa y te salvarás, tú y tu casa”. Todo este recuento está en Hechos 16.

Aquí vemos un gentil violador de la ley, cuando se convence, pregunta ¿qué hacer para salvarse? Vemos que primero hay que hacer algo, no tan solo decir “ay, me arrepiento” y luego sigo mi vida y no hay nada más. Eso es un falso arrepentimiento. Es lo que sucede con muchos hoy en las iglesias que dicen haberse entregado al Padre, pero siguen en su camino pecaminoso violando la ley. Eso no es un arrepentimiento verdadero. Hay que hacer algo. Primero hay que creer en Yahoshúa como nuestro redentor (goel), que se entregó así mismo por los pecados del mundo; hay que arrepentirse (teshuvá) de violar la ley; como dice el Salmo 38:18 “por eso te confieso mi maldad, pues me aflige mi pecado”. Luego hay que recibir la inmersión para ser perdonado y recibir el don del espíritu de santidad como lo indica Hechos 2:38:

“Entonces Shimón les dijo: “Arrepiéntanse y sumérjase cada uno de ustedes en el nombre de Yahoshúa el Mesías, para que se les perdonen sus pecados, y recibirán el don del espíritu de santidad”. 

 ¿Qué cosa es arrepentirse? ¿Cómo es que se vuelve al Padre? El Padre está en el cielo, no es ser llevado al cielo, no es un arrobamiento especial que dicen sentir algunos y piensan que eso es volver al Padre, no tiene nada que ver con eso.

Hay que sentir una tristeza, un dolor por haber violado la ley, la Torah; por los pecados que hemos cometidos; y no es sólo cuestión de ponerse triste, hay que hacer algo más:

“Porque la tristeza que agrada a Elohim produce arrepentimiento para salvación, de lo cual no hay que lamentarse; pero la tristeza del mundo produce la muerte” (II Corintios 7:10).

Debemos apartarnos de las ofensas, de las cosas malas que hacíamos antes: borracheras, blasfemia, violación del shabat, adulterio, fornicación, mentiras, etc.

“Echen de ustedes todas sus transgresiones que han cometido, y adquieran un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habrán de morir, oh casa de Yisrael? ” (Ezequiel 18:31).

Después del arrepentimiento, implica que somos muertos al pecado: “¿Qué concluimos entonces? ¿Permaneceremos en el pecado para que se aprecie mejor el favor? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto para efectos del pecado, ¿cómo vamos a vivir todavía en él? “ (Romanos 6: 1-2).

La Ley ya no nos señala ni nos condena como pecadores; no como señalan muchos por ahí diciendo: “La ley fue abolida y no hay que guardarla porque ya estamos bajo la gracia”, pero no entienden que la ley está vigente y sigue señalando al pecador. Pero los que hemos muertos al pecado en el Mesías, la Ley ya no nos señalas para los efectos del pecado, no tenemos pecado si estamos en el Mesías.

Los que dicen que la ley fue abolida en el calvario, hay que tener mucho cuidado con eso. Si fue abolida la ley del Todopoderoso como muchos dicen que, no importa lo que usted cometa porque no hay ley, que el Mesías la cumplió por nosotros, pero ya vimos que pecado es transgresión a la Ley. Si no hay Ley, no hay pecado.

En I Juan 3:8 nos dice que El que practica el pecado es del Acusador, porque el Acusador peca desde el principio. Para esto fue manifestado el Hijo de Elohim: para deshacer las obras del Acusador“. Hay una gran diferencia entre uno que supuestamente se arrepiente y sigue en lo mismo, cometiendo pecados que hacía antes, no se ha arrepentido sinceramente, es un falso arrepentimiento.

Isaías 66: 2 nos dice:  Mi mano hizo todas estas cosas, y así todo llegó a existir –declara Yahweh. Sin embargo, a éste miraré con aprobación: al que es pobre y contrito de espíritu, que se ocupa de mi palabra“. Es la cualidad de un verdadero arrepentido.

Y en I Juan 1:9 dice que si confesamos nuestros pecados entramos en el Mesías: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad“. Morimos al pecado, nos apartamos del pecado; entonces empezamos a obedecer al padre y permanecemos en el Mesías. Él nos perdona de todos nuestros pecados y nos limpia de toda maldad.

¿Cómo nos limpia de todos pecados? En I Juan1:7 lo dice: “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Yahoshúa nos limpia de todo pecado“. La sangre del Mesías derramada en el Gólgota por la humanidad tiene un mérito infinito, suficiente para salvar a toda la humanidad, si toda la humanidad se arrepintiera y entran en comunión con el Padre a través de Su hijo Yahoshúa.

Tremenda promesa hermanos: ¿Hacia quién es que debemos arrepentirnos? Hechos 20:21 nos da la respuesta: …testificando a los yahuditas y a los griegos acerca del arrepentimiento para con Elohim y la fe en nuestro Maestro Yahoshúa”. Es claro que  tenemos que ejercer fe en nuestro Maestro Yahoshúa, pero el arrepentimiento precede a la fe como lo indica en Marcos 1: 14-15: Después que encarcelaron a Yojanán, Yahoshúa vino al Galil proclamando la Buena Noticia de Elohim, y diciendo: “Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Yahweh. ¡Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia!.

Después del arrepentimiento por haber cometido pecado, tiene que haber una evidencia; una muestra necesaria es también producir frutos, como lo indica Mateo 3:8: “Produzcan frutos que demuestren su arrepentimiento…” Los que nos hemos arrepentidos, empezamos a obedecer la ley. Una vez conocemos la ley, la Torah, la voluntad del Todopoderoso Yahweh, empezamos a cumplir Su voluntad. Hay que volver al Padre en obediencia a Su ley santa. Hay que obedecer la palabra.

¿Qué es obedecer la palabra? Es hacer lo que dice la palabra, obedecer al Padre, guardando Sus mandamientos. Apocalipsis 22:14 nos dice: Felices los que guardan Sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida y para que entren en la ciudad por las puertas.

Es evidente que sí hay un grupo que guardan los mandamientos del todopoderoso, para agradarle; esto no es solo para los judíos como muchos insinúan, sino para toda la humanidad

Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los demás descendientes de ella, quienes guardan los mandamientos de Yahweh y tienen el testimonio de Yahoshúa el Mashíaj. Y él se puso de pie sobre la arena del mar” (Apocalipsis 12:17).

Miremos el consejo de Shaúl a Tito 2: 11-12: “Porque el favor salvador de Elohim se ha manifestado a todos los hombres, enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la era presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas…”

De eso se trata, de apartarse del pecado y la impiedad, apartarse de pecado significa dejar de violar la ley; es obvio que el arrepentimiento implica que tenemos que empezar a obedecer la ley del todopoderoso Yahweh. Tener nuestro corazones en el Padre y en Yahoshúa nuestro salvador. Estar dispuesto a renunciar a la impiedad que no es otra cosa que el pecado, violación a la ley del Elohim de Yisrael.

Resumiendo, una vez nos arrepentimos y por medio de la fe decidimos la preparación para la inmersión, el Espíritu de Santidad nos guiará a conocer toda la verdad, nos ayudará hacer lo que es justo y correcto, a caminar en justicia, obedeciendo las leyes de nuestro Padre celestial.

Es un nuevo reto para seguir creciendo en gracia y conocimiento, siguiendo los pasos de nuestro Mashíaj. Por medio del espí1ritu de santidad podemos vencer las cosas de este mundo, nuestra naturaleza y el maligno, el príncipe de la tiniebla y la potestad del aire: Más bien, crezcan en el favor y en el conocimiento de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mashíaj. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (II Pedro 3:8).

Debemos seguir este camino de vida que nos hemos trazados en el llamamiento de nuestro Creador (Juan 6:44), hasta llegar a la culminación de practicar lo que es justo, haciendo el bien en obediencia, desarrollando carácter en su cabalidad. Que seamos sin mancha ni arruga como lo indican las escrituras porque ciertamente el Mashíaj, el cordero del Altísimo se casará con una novia inmaculada. …para presentársela a sí mismo como una comunidad gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin falta” (Efesios 5:27).

Entonces hermanos y hermanas, tenemos que prepararnos para esa boda, un gran evento glorioso sin precedente en la historia de la humanidad; tenemos que purificarnos, santificarnos, porque nadie que no esté purificado y en santidad, podrá ver al Todopoderoso Yahweh. “Procuren la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá a Yahweh” (Hbreos 12:14). Es un camino que implica mucho sacrificio, entrega y persistencia. Este camino de vida es lo que no llevará a obtener la promesa divina de una corona de vida, de salvación eterna. “Feliz el hombre [el ser humano] que persevera bajo la prueba; porque, cuando haya pasado la prueba, recibirá la corona de vida que Elohim ha prometido a los que lo aman” (Santiago 1:12). “Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Maestro, el Juez justo, en aquel día. Y no sólo a mí, sino también a todos los que han amado su venida” (II Timoteo 4:8).

El Perdon da felicidad y libertad

El perdón es un regalo que el Todopoderoso nos da, es una oportunidad que Él nos brinda para que podamos desarrollar el verdadero amor hacia el prójimo y tener una vida más exitosa de acuerdo a su Voluntad. Aparte de esto, el perdón nos ayuda a encontrar la verdadera libertad y la felicidad.

La costumbre del mundo enseña que, para que una persona sea feliz, necesita ir a un determinado lugar, o estar con tal o cual persona de su preferencia. También dice que alguien es libre porque puede hacer lo que quiera. Pero en realidad son pensamientos erróneos, porque tanto la felicidad, como la libertad, dependen de la mente de cada persona, y se pueden experimentar donde queramos y con quienes sean, más aún teniendo el conocimiento de las sagradas Escrituras. Por ejemplo, se puede dar el caso de que una persona esté de vacaciones en un lugar de playas paradisíacas, pero afligido y sin disfrutar por falta de paz espiritual o mental, por problemas que arrastra desde tiempos atrás, como ser, cargar con rencor hacia alguien que le hizo un daño. Por otro lado, también puede darse el caso de una persona que cae presa por haber hecho algún delito y luego se arrepiente ante el Todopoderoso, como también pide perdón a quien haya provocado un daño y lo recibe. Esta persona se siente en paz y libre, aunque tenga que cumplir su condena tras las rejas.

La Biblia nos enseña lo importante que es pedir perdón y perdonar a los que nos ofenden. Nos ayuda a entender primeramente que, para poder recibir el perdón de nuestro Padre celestial, primero debemos perdonar a nuestro prójimo, como se nos aconseja en los Libros de Mateo 6:14, Lucas 6:37 y Marcos 11:26.

Sabemos que, en general, perdonar es un acto difícil de llevar a cabo, sobre todo cuando se piensa negativamente en que la otra persona debería ser la primera en pedir disculpas, cuando hubo agresión de ambos lados. O también, cuando se piensa que, al pedir perdón, esto es un acto de humillación, cosa que no es así. Tenemos que reconocer que el perdón nos libera de todas las ataduras que amargan, y que es un acto para lograr estar más cerca de nuestro Creador. Muchas veces esas ataduras que cargamos nos afectan, no sólo en el plano espiritual, sino también físicamente. Debemos tener en cuenta que todo lo emocional, si no se maneja bien, afecta nuestra salud. Todo aquello que está en la mente repercute en el cuerpo. Por eso nos aconseja Salomón, en Prov.4:23: “Más que todo lo que guardas, guarda tu mente, que ella es fuente de vida”. Porque, en realidad, de acuerdo a nuestra manera de pensar, positiva o negativamente, habrá una reacción en nuestro cuerpo que puede ser beneficiosa o perjudicial. También lo podemos ver en Prov.17:22 “Un corazón gozoso da buena salud; el desánimo seca los huesos”. Salomón nos enseña lo importante que es la salud mental, por eso hoy en día hay personas que se sienten enfermas y acuden al médico. Pero la raíz de su problema es emocional, causado por la ansiedad, el estrés, la falta de perdón y muchas otros hechos que favorecen la generación de enfermedades.

A continuación, repasaremos algunos pasajes para meditar.

En una historia muy conocida en la Toráh, en Génesis 45:4-5, nos muestra a un hombre como José (Yosef), quien había sufrido duramente por causa de agresiones de sus propios hermanos. Pero él, luego de un tiempo, volvió a encontrarlos y los perdonó. Este acto de sus hermanos, costaría a muchos de nosotros hoy en día perdonar y olvidar. Pero es allí donde en realidad demostramos quienes somos y qué hemos aprendido en la Escritura. El perdón de José hacia sus hermanos es un gran ejemplo a seguir.

En Prov 17:9: “Quien pasa por alto la ofensa, crea lazos de amor; quien insiste en ella, aleja al amigo.” (DHH)

El Perdón es el único camino que nos ayuda a construir esos puentes que nos unen el uno al otro. Y es lo que nos ayuda a aceptar a cada ser humano como es, siempre recordando que todos somos hijos creados por el mismo Elohim, que somos hechos a imagen y semejanza de Él.

El crecer espiritualmente nos ayuda a ver con otros lentes, que en esta vida no podemos tomar el papel de Juez, porque todos cometemos faltas, somos imperfectos, y de alguna manera vamos a caer y vamos a querer que nos perdonen. Esto tiene que cambiar en nuestra vida, debemos seguir trabajando para ser ese pueblo consagrado para nuestro Creador.

En 2 Crónicas 7;14 “Si mi pueblo que lleva mi nombre se humilla, si oran y buscan mi favor y se apartan de sus malos caminos, entonces Yo oiré desde mi morada celestial y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.” (VIN)

Sólo si cambiamos nuestras malas conductas, si dejamos muchas cosas negativas, entre ellas, el resentimiento, podemos buscar el perdón del Eterno y nos irá bien.

En Miqueas 7: 18-19 ¿Quién es un Êl como tú, que perdona la maldad y remite la transgresión; que no ha mantenido su ira para siempre contra el remanente de su propio pueblo porque se deleita en la bondad? Volverá a aceptarnos en amor; cubrirá nuestras maldades, tú arrojarás todos nuestros pecados a las profundidades del mar. (VIN)

En este verso aprendemos de nuestro Padre celestial cuál es el verdadero perdón. Vemos que Él nos perdona y olvida. Aquí, el tema de olvidar es dejar en el pasado la ofensa que nos hicieron, sanar completamente. Hay muchos que suelen decir: “yo perdono, pero nunca olvido”. Esto sucede cuando, en determinada ocasión, llega uno a encontrarse con la persona que nos ofendió y traemos a memoria lo que nos hizo. Por tal razón, eso significa que nunca existió el perdón, o sólo fue de palabras. Nuestro Padre celestial quiere que sigamos sus pasos; Él es nuestro ejemplo a seguir. Sabemos que no es fácil olvidar, pero con la ayuda de su Palabra, que es la que nos limpia, podemos trabajar en eso.

Todo lo que debemos hacer es estudiar las Escrituras, llevar a la práctica sus enseñanzas, y trabajar en las áreas de nuestra vida que son débiles para no caer. No permitamos que las distracciones de este mundo nos quiten el deseo de buscar en oración a nuestro Padre celestial, porque sólo con esa conexión alcanzamos a tener conocimiento que nos lleva a desarrollar el verdadero amor hacia los demás.

Meditemos: ¿Queremos de verdad practicar el amor al prójimo como a uno mismo, obedeciendo a nuestro Padre celestial? ¿Hay algo en nosotros que pueda impedir lograr ese amor? ¿Hemos perdonado realmente para amar de verdad?

Bendiciones! Milkah

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Shalóm / Bienestar.

La Importancia del Shemá

 

La Casa de Yisrael (3)

Deut.6:4 ¡Shemá, Yisrael! יהוה Eloheinu, יהוה ejad

¡Escucha, Yisrael! YAHWEH nuestro Elohim, YAHWEH Uno es! (TKIM)

El Eterno Yahwéh nos ordena, como principal mandamiento (como dijo Yahoshúa, el Mesías, en Mar.12:28-30), que Lo reconozcamos como el Único Todopoderoso que existe, pues no hay otro aparte de Él, tal como Él mismo lo dijo:

Deut.4:35 A ti se te ha demostrado claramente que sólo Yahwéh es ha‘Elohim; no hay otro fuera de Él. (VIN)

 

Deut.4:39 Entiende pues hoy y ten en mente que solamente Yahwéh es tu ha’Elohim arriba en el cielo y abajo en la tierra; NO hay ningún otro.

¿Qué significa que ese sea el principal mandamiento? Que es la base donde debe cimentarse la Fe para no errar el rumbo del conocimiento verdadero. ¿Y qué significa que no hay otro ha‘Elohim = Todopoderoso fuera de Él? Un reconocido profeta nos los explicó:

Isaías 43:10 Ustedes son mis testigos, declara Yahwéh, mi siervo que Yo escogí. Para que me conozcan y crean en Mí y entiendan que Yo soy; Antes de Mí no fue formada ninguna deidad [ningún Elohim]; y después de Mí ninguna existirá.

Is.44:6 Así ha dicho Yahwéh, el Rey de Yisrael, su Redentor, Yahwéh de los Ejércitos: “Yo soy el Primero y soy el Último; y fuera de Mí no hay Elohim.”

Is.45:5 Yo soy Yahwéh y no hay ningún otro; aparte de Mí no hay Elohim. Yo te ciño, aunque tú no me conoces, (6) para que se sepa, de este a oeste, que no hay nadie más que [o como] Yo. Yo soy Yahwéh y no hay otro.

Estas declaraciones implican que el Todopoderoso Yahwéh NO comparte su Existencia y Gloria con nadie, como consta en Isaías 42:8: Yo soy Yahwéh, ése es Mi Nombre; no le cederé Mi Gloria a otro, ni Mi renombre a los ídolos.. ¿Qué está diciendo el Eterno aquí? Con toda seguridad que solamente UN SER es el Todopoderoso Yahwéh, cuya Gloria es única y que no comparte su Gloria en distintas manifestaciones de maneras de ser. Es decir, que Yahwéh es únicamente el Todopoderoso y no es en absoluto también el Mesías Yahoshúa, su Hijo. Quienes crean que sí lo es, violan uno de los principales mandamientos dados en el Monte Sináy: Éx.20:2 Yo Yahwéh soy tu Elohim, que te sacó de la tierra de Mitsráyim [Egipto], la casa de servidumbre: (3) No tendrás otros elohim aparte de Mí.. ¿Por qué lo violan? Porque creen que Yahwéh es Elohim; y el Hijo (y Mesías) también es el mismo Elohim. Hay sí o sí dos Elohim, por más que aseguren que se refieren al mismo. Lo que dice el mandamiento claramente es que sólo Yahwéh puede ser considerado haElohim, o sea, el Todopoderoso y nadie más. Es decir: ¡NO consideren a Yahwéh y a su Hijo Yahoshúa el mismo ser haElohim!

Algunos se apoyan en el versículo de Pablo que dice del Mesías: Porque en él reside corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina (Col.2:9), para creer que el Padre y el Hijo son el mismo ser. Ese verso no transmite de ninguna manera esa idea si se respeta lo que dice, porque si no, eso sería sencillamente violar el mandamiento de entender el Shemá, es decir, violar la unicidad absoluta del Eterno, y no adorarle sólo a Él, como Él reclama. Porque acabamos de ver que Él dijo: no le cederé Mi Gloria a otro, ni Mi renombre a los ídolos.; y si se cree que el Todopoderoso es también el mismo Hijo/Mesías, se está cediendo o compartiendo la Gloria con un ídolo, porque adorar al Mesías es netamente idolatría. De nada sirve decir que se adora al Padre y no al Hijo, pensando al mismo tiempo que son el mismo ser. Eso es igual idolatría. La única manera de mostrar el Todopoderoso su Presencia en el hombre es por medio de su Inspiración, tal como sucedió con los Patriarcas, Moisés, los Profetas, el Mesías y demás Sabios. La idea de que el Todopoderoso se hizo hombre proviene del paganismo, como la deidad griega inventada de nombre Zeus, que también descendía del cielo y se hacía humano o animal.

 

Shemá es una palabra que exige atención y obediencia al mismo tiempo. En el versículo 3 del capítulo 6 de Deuteronomio, aparece ya esa palabra para referirse a exigir obediencia de los mandamientos.  Para alcanzar sabiduría verdadera, el reconocimiento de la unicidad absoluta del Eterno es el paso principal para abandonar la ignorancia o el error. Cuando sólo adoramos al Amo del Universo Yahwéh, Creador del Mundo, abrimos nuestra mente para poder comprender temas más profundos que Él nos enseña con total fidelidad. Es como si se destaparan nuestros oídos o se cayera el velo de los ojos para poder comprender gracias a Yahwéh que nos ayuda.

 

Deut.6:5 Amarás a Yahwéh tu Elohim con todo tu corazón y con todo tu ser y con todas tus fuerzas. (VIN)

Completamente unida a la obediencia de creer en la unicidad absoluta de Yahwéh, Él nos exige amarle por sobre todas las cosas del mundo, teniéndolo como único Amo y Director de nuestra vida sólo a Él, tal como también Yahoshúa lo explicó en Mat.6:24. Nos enseña el Todopoderoso el principal objetivo para el que nos regala la vida nuestro Creador. Desarrollemos esto:

“con todo tu corazón [lev]”: es decir, se refiere diariamente con nuestros pensamientos y conciencia de su Presencia en todas las cosas o situaciones de vida; como también con temor (no miedo, sino respeto) ante Él para no actuar contra su Voluntad, para no violar sus Mandamientos. Literalmente, el corazón es el órgano “motor” que controla la sangre; y, debido a que las pasiones carnales tienen relación con la sangre, figurativamente, nos enseña que debemos amar a Yahwéh controlando con nuestra mente todas nuestras pasiones de la carne (con “dominio propio”, 2Pe.1:6) para que seamos buenos siervos de Él, con el fin de tener una vida santificada que ilumine ejemplarmente a los demás, dando así frutos correctos viviendo en el Mesías.

“con toda tu ser [néfesh]”: Néfesh se refiere a la vitalidad, a la manera de existir, que incluye todas las pasiones carnales. Como explicamos antes, el corazón es una metáfora de la mente, de su capacidad de actuar voluntariosamente por medio del libre albedrío. Es decir, la mente debe controlar totalmente la vida, entregándola en este Mundo al servicio al Eterno para prepararla para la vida perpetua en el Mundo Venidero.

“con toda tu fuerza [meód]”:  esto es, que todo el esfuerzo en la vida sea, más que para beneficio físico o material, para alcanzar sabiduría celestial y edificación espiritual amando por encima de todo al Eterno. Y ese esfuerzo implica empeño y devoción, como dijo Shimón Kefá (2Pe.1:5-6): Por esta misma razón, pongan todo empeño [meód] en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; para lograr la santificación en el dominio propio, “escapando de las bajas pasiones” (2Pe.1:4).
Deut.6:6-7 Y estas Palabras [devarim] que te ordeno hoy, deben estar [grabadas] en tu corazón; (7) enséñalas fielmente a tus hijos y habla de ellas mientras estás en tu casa, mientras estás de viaje, al acostarte y al levantarte.

“Palabras…deben estar [grabadas] en tu corazón”:  Como vimos en la Parashá Devarim [Palabras], devarím también significa hechos. Por lo tanto, esos “hechos” que deben estar grabados en el corazón, son los anhelos constantes de poner en práctica todos los Mandamientos estudiados, y así se podrá participar de la profecía del Pacto Renovado que está mencionado en Jeremías 31:31-33.  En otras palabras, es incorporar la Torá (con sus mandamientos) como Camino de Vida, para bendecir la vida en este mundo, y para recoger los frutos premios en la próxima que llega con el regreso del Mesías y la Resurrección.

“enséñale fielmente a tus hijos”:  Como siempre hizo el Pueblo de Yisrael, debe enseñarse de padres a hijos, de generación en generación, para que la Sabiduría Celestial se propague y se mantenga iluminando a todo Yisrael, como también a las naciones gentiles; hasta que algún día: “la tierra estará tan llena del conocimiento de Yahwéh como las muchas aguas cubren el mar.” (Is.11:9). En la sabiduría hebrea, el concepto de “hijos” va más allá de los hijos de sangre; también abarca a quienes son enseñados como “hijos” no familiares, pues reciben educación que se transmite desde el Padre celestial, a hijos, y a hijos de hijos, etc.

“habla de ellas…”:  En todo momento y en todo lugar que se pueda se deben estudiar los Mandamientos del Eterno Yahwéh. Y eso debe ser un objetivo primordial en nuestras vidas. También de la misma manera se debe estar siempre dispuestos a hablar de tales mandamientos para enseñar a los demás donde y cuando sea.
Deut.6:8 y átalas como señal en tu mano, y que estén como insignias entre tus ojos;

Este mandato debe entenderse de manera espiritual, no literal. Las Palabras de Yahwéh deben guiar al israelita como si Él lo tomara de la mano, como un padre lleva del brazo a su hijo/a por la vida.  Esto significa que uno debe “poner” en su “brazo” la Palabra/Brazo de Yahwéh, es decir, disponer toda su voluntad para obedecer cada mandamiento, a fin de caminar correctamente sin tropezar (se orienta a la acción). Pero no sólo esto, también esas Palabras deben estar como “insignia” o “símbolo entre los ojos”; es decir, como director de la vista y de los pensamientos para caminar sin que se pierda la fidelidad ni la seguridad y sabiduría por la ceguera que causa la ignorancia o el error.  Y así como la certeza que se tiene sobre una afirmación de algo que se ve, así se debe tener la certeza de que la Palabra de Yahwéh, Su Torá, es Verdadera y eterna, y que no puede cambiarse.
Deut.6:9 y escríbelas sobre los marcos de tu casa y en tus portales.

Esas Palabras deben llenar el hogar con el estudio y, cuando se traspasa la puerta, debe uno recordar siempre los mandamientos para estar atentos a cumplir inmediatamente con el integrante de la familia.  Cuando se ingresa al hogar, al pasar por la puerta, uno debe despojarse de la “suciedad” mundana, preparando el ser para que se purifique practicando los mandamientos estudiados.

Todo lo que nos enseña el Shemá tiene que ver con intensificar nuestra relación personal con Yahwéh, tratar de oírle estudiando Sus Palabras para apegarnos a Él, de modo que podamos aprender e imitar sus Atributos para poder desarrollar el amor que Él enseña para con el prójimo, y así reflejar el amor celestial iluminando a las naciones.  Amando correctamente a Yahwéh, hará que se ame correctamente al prójimo.  Y como resultado final, será la glorificación al Único Todopoderoso para siempre siguiendo el ejemplo de amor perfecto que dejó su Hijo, el Mesías.