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Textos DIFÍCILES sobre la muerte parte 1

En esta ocasión trataremos algunos textos difíciles de entender e interpretar para el lector bíblico. Nuestra intención es acercar a los estudiosos a una mejor comprensión de los textos que son difíciles, y que por largo tiempo, han sido de gran debate en la comunidad de creyentes cristianos. Estos textos están basados principalmente en el tema relacionado con el infierno y la vida después de la muerte, y lo dividiremos en varias partes.

Nota importante: Antes de ver este estudio le recomendamos que lea y estudie nuestro tema relacionado con la inmortalidad del alma, disponible en nuestra pagina web, puede ingresar usando el siguiente link: https://lacasadeyisrael.com/2018/10/16/moriras-o-no-moriras/

El primer texto que trataremos es muy debatido y se encuentra en 1 Pedro 1:18-22, donde muchos han entendido que el Mesías fue y predicó a un número de personas que murieron en el diluvio, y que habitaban en un lugar llamado por muchos: seno de Abraham. Otros le han llamado infierno; otros simplemente entienden que se trata de un lugar que estuvo dividido en dos partes antes de la venida del Mesías y que cuando éste resucitó, cambió este lugar de ida para los justos que morían, llevándoles a su vez consigo al cielo a morar.

Aquí analizaremos las siguientes preguntas: ¿Fue el Mesías en espíritu a predicar a los seres encarcelados? ¿Fue el Mesías al infierno para predicarles a estos espíritus? ¿Quiénes son estos espíritus encarcelados? ¿Qué fue lo que les predicó el Mesías? Partiendo de estas preguntas y las respuestas a las mismas, y a través del estudio de algunas palabras del texto griego, adecuándolas al pensamiento judío de los escritores bíblicos, podremos entender lo que quiso decir el escritor del texto.

Porque también el Mesías padeció una vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevaros al Poderoso; muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu; en el cual también fue a predicar a los espíritus encarcelados, que en un tiempo desobedecieron, cuando esperaba la paciencia del Poderoso en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas a través del agua. El bautismo que corresponde a esto ahora os salva (no por remoción de la inmundicia de la carne, sino como respuesta de una buena conciencia hacia el Poderoso) por medio de la resurrección de Yeshua el Mesías, quien habiendo ascendido al cielo, está a la diestra del Poderoso, habiéndosele sometido ángeles, autoridades y potestades.

1 Pedro 1:18-22

Lo primero que necesitamos comprender es: ¿cuántas oportunidades hay para salvarse?Dejemos que las Escrituras nos hablen en el libro de Hebreos:

Y tal como está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también el Mesías fue ofrecido una vez y para siempre para llevar la carga de los pecados de muchos; y se aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, a los que lo esperan para salvación.

Hebreos 9:27-28

Note por favor el énfasis en el texto citado del padecimiento del Mesías, en las palabras: »una sola vez y para siempre», que se enlaza perfectamente con el texto del Enviado Pedro al inicio de la cita anterior. Ahora bien, lo que queremos resaltar es el hecho de que, está establecido que el hombre muera una sola vez, lo que quiere decir, es que no existe una vida después de que uno muere, como afirman muchos, sino una sola y es en este mundo y si ha sido fiel al Eterno y al Mesías recibirá la vida Eterna. Las personas no mueren y luego son lanzadas a un fuego eterno, sino que esperan quietamente el día del juicio en la tumba. ¿Pero cuando sucede este juicio?

Vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él, ante cuyo rostro huyeron la tierra y el cielo, y no fue hallado lugar para ellos.
Y vi a los muertos, grandes y pequeños, en pie delante del trono, y unos rollos fueron abiertos, y también fue abierto otro rollo, el cual es de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que habían sido escritas en los rollos, según sus obras.
Y el mar entregó a los muertos que había en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados, cada uno según sus obras.
Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Ésta es la muerte segunda: El lago de fuego.
Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago del fuego.

Revelaciones 20:11-15

Quizá usted se pregunte: Si no hay una segunda muerte o una vida después de la muerte, ¿cómo es que la Escritura lo menciona? Si analizamos el contexto, veremos que estos muertos fueron resucitados para ser juzgados y luego ser condenados para siempre con la muerte por no recibir la Verdad. Si usted nota bien el texto, se dará cuenta que este es un evento que está guardado para el final de los tiempos, lo que quiere decir que no existió en los Enviados una idea de que, cuando la gente moría, se iba su alma al infierno o al cielo, sino más bien, que estos esperarían en la tumba hasta el día de la resurrección destinada para ellos. Es decir, que si la persona vivió conforme a los mandamientos del Eterno, será resucitado en la venida del Mesías, y si no vivió conforme a estos, será resucitado en la segunda resurrección para ser juzgado ante el trono del Eterno (vea Revelación 20 completo).

Visto esto, debemos decir que el Mesías no pudo haberle predicado a personas muertas, porque las Escrituras son claras al momento de explicarnos que todos los que han muerto no pueden recordar nada ni tienen más memoria.

Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa, porque hasta su memoria es puesta en el olvido.
Han perecido con su amor, con su odio y con su envidia, y nunca más tendrán parte alguna en todo lo que se hace debajo del sol.

Eclesiastés 9:8-6

¿Entiende usted amado lector este principio? No existe forma de que el Mesías haya podido predicarle a personas antes del diluvio que no recibieron la verdad; ni tampoco que ellos pudieran escuchar la verdad del evangelio, porque, como leímos, los muertos nada saben, ni tienen memoria. Ahora analicemos la condición de estas personas que vivieron antes del diluvio y que muchos dicen que se salvaron o escucharon la supuesta predicación del Mesías. La Biblia dice que la condición pecaminosa de los antediluvianos era dada hacia el mal, así que, ¿cómo puede una generación rechazada, y por la cual fue destruida la tierra, ser merecedora de recibir el mensaje de salvación para salvarse? Si las Escrituras dicen lo contrario dando testimonio de ellos, de que eran malvados y que luego serían un ejemplo para los creyentes que se apartaran de la justicia, tanto mas, que las Escrituras no muestran indicios de que una persona después de haber vivido una vida de maldad, luego de morir, pueda recibir la salvación, debido a que sus hechos ya le han juzgado.

Cuando los hombres comenzaron a aumentar en la tierra y les nacieron hijas,
los hijos de ha’Elohim vieron cuán hermosas eran las hijas de los hombres y escogieron esposas de entre las que les agradaban.
Pero Yahweh dijo: “Mi aliento no permanecerá en el hombre para siempre, ya que él no es más que carne; que se le concedan sólo ciento veinte años”.
Fue entonces, y también más tarde, cuando aparecieron los Nefilim en la tierra, cuando los hijos de ha’Elohim cohabitaron con las hijas de los hombres, quienes les dieron descendencia. Ellos fueron los héroes de antaño, los hombres de renombre.
Yahweh vio cuán grande era la maldad del hombre sobre la tierra, y cómo todo plan ideado por su mente no era sino perverso todo el tiempo.
Y Yahweh lamentó haber creado al hombre en la tierra, y se le entristeció el corazón.
Yahweh dijo: “Borraré de la tierra a los hombres que he creado, al hombre junto con las bestias, los reptiles, y las aves del cielo; porque lamento haberlos hecho”.
Pero Nóaj alcanzó el favor de Yahweh.

Bereshit/Genesis 6:1-8

Basados en la evidencia bíblica anterior, podemos decir que los espíritus encarcelados no eran personas que estaban atados o presos allí, ni tampoco pudieron ser los antediluvianos por el hecho de tener una condición corrupta, y ver que sólo Noe/Noaj junto a su familia fue salvado. Puesto que, como vimos, sólo hay una oportunidad, y es en esta vida para recibir la verdad y andar por ella. Después de aclarar estas dudas, vayamos a nuestro texto y analicemos.

1Pe.3:18 Porque también el Mesías padeció una vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevaros a Elohim; padeciendo en la carne pero vivificado en el espíritu. Lo primero que quiero resaltar es que el Mesías sufrió una sola vez y fue en la carne, de esto es que pedro comienza hablando. Luego dice que su propósito era llevarnos al Eterno mediante ese sacrificio de su muerte y resurrección. Después esta la frase muerto en la carne, esta frase lo que quiere decir es que el Mesías padeció estas cosas en su cuerpo mortal antes de ser resucitado, el libro de hebreos nos aclara este respecto:

Quien en los días de su carne, habiendo ofrecido ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía rescatarlo de la muerte, fue oído a causa de su sumisión.

Hebreos :7

Esta claro que se habla de los sufrimientos en su cuerpo mortal. Inmediatamente después se nos dice que fue vivificado en el espíritu, y esto habla de su condición inmortal y de la resurrección que el Padre ejecutó sobre el Mesías por medio de su espíritu de santidad. Veamos unos textos que aclaran lo que estamos diciendo:

Pero Yahweh lo resucitó, librándolo de las ataduras de la muerte, porque no era posible que continuara retenido por ella.

Hechos 2:24

Y si el espíritu de Aquel que resucitó a Yahoshúa de entre los muertos mora en ustedes, el que resucitó al Mashíaj de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales mediante Su espíritu que mora en ustedes.

Romanos 8:11

Note cómo, por medio del espíritu del Eterno, el Padre le dio vida al Mesías Yeshua. Así que es claro que la frase: vivificado en el espíritu, significa que recibió la vida Eterna por medio del espíritu de Elohim y, mediante el mismo espíritu, Yahweh le dará vida a los que mueran en el Mesías también. Esto es bueno tenerlo claro porque luego viene una frase crucial que es asociada con las frases analizadas. Quiza usted diga: porque entonces el texto dice en el y no por el o mediante el espíritu?. Lo cierto es que el texto griego tiene muchas debilidades y a este a su vez se le dificulta transmitir la idea hebrea de los escritores. Si usted observa el texto Griego en un interlineal se dará cuenta que la idea es la que hemos mostrado, que el Mesías fue resucitado por medio del espíritu, siendo que la palabra vivificar tiene que ver con darle vida en este contexto.

La palabra Griega »zóopoieó’‘ es la que se traduce como que ha sido vivificado, es decir que ha recibido vida por medio del espíritu de Elohim como ya lo hemos visto en los textos presentados anteriormente.

1Pe 3:19 en el cual también fue a predicar a los espíritus encarcelados. La frase sombreada da la idea de que es en forma espiritual que el Mesías fue y predicó a estos espíritus, pero no es así, ya que en griego existen las frases dativas que son aquellos sustantivos que guardan relación con el pronombre, y aquí hay un caso de esos, donde la frase en el cual, tiene relación con el cuerpo glorificado que recibió el Mesías después de haber sido resucitado por el Padre, y con el cual fue llevado al Cielo a la diestra de la Majestad. Lo que quiere decir que es en este cuerpo ya resucitado e inmortal que el Mesías hace lo siguiente que indica el texto.

Lo siguiente es entender la palabra traducida como predicar, traducida así en nuestro texto. Esta palabra viene del griego Keruso, y ha sido traducida como anunciar, proclamar, publicar, pregonar etc. Lo interesante de esta palabra usada es que, no fue usada la palabra evangelizo, la cual comúnmente es usada para transmitir la idea de buenas nuevas de salvación como en Isaias 61:1. De ser así nuestros amigos que interpretan que el Mesías predico el evangelio, estarían apoyados por esta palabra en el texto, en cambio se usa Keruso para indicar la proclama de un heraldo que publica un triunfo de victoria, como se solía hacer en los juegos de Grecia. Esta idea es importante para lo que vamos a explicar mas adelante. Veamos continuación algunos ejemplos de su traducción y aplicación en los escritos nazarenos.

Y vi a un ángel fuerte que proclamaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el rollo y desatar sus sellos?

Revelaciones 5:2

El hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que lo dejara seguir con él. Pero Yahoshúa le respondió: “Vuelve a tu casa y cuenta cuán grandes cosas ha hecho por ti Elohim”. Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Yahoshúa por él.

Lucas 8:38-39

Se puede entender, entonces, a partir de estos textos, que la palabra predicar no es la más adecuada para la traducción, puesto que los lectores cristianos tienen la idea de que cada vez que Keruso aparece así traducida, se refiere al mensaje del evangelio. Pero, como hemos visto, no siempre es el caso. En ocasiones se debe ver el contexto de una palabra, para deducir la forma más adecuada de su traducción. Como el caso del hombre que antes estaba enajenado, este después de ser liberado fue y anuncio la victoria del Mesías sobre los demonios y de que manera el mismo fue liberado. En nuestro caso principal no se habla de que el Mesías haya anunciado el evangelio, ya que, como vimos en textos anteriores, era imposible que los antiguos antediluvianos recibieran el mensaje de la verdad por su vida corrupta. Otra opinión a esto es que no hay segundas oportunidades después de que alguien muere, y en este punto hasta los creyentes cristianos estarán de acuerdo.

Entonces, antes de sugerir una posible traducción para la palabra Keruso, analicemos quiénes eran estos espíritus a quienes el Mesías les predicó, como muchos dicen. Veamos algunos textos que hacen sentido con lo que creía el escritor bíblico y que encajan perfecto con la idea del texto.

Sin embargo, no se regocijen de esto, de que los espíritus se les sujeten, sino regocíjense de que sus nombres están inscritos en los cielos”.

Lucas 10:20

Todos se maravillaron, de modo que discutían entre ellos diciendo: “¿Qué es esto? ¡Una nueva doctrina con autoridad! Aun a los espíritus inmundos él les ordena, y le obedecen”.
Pronto se extendió su fama por todas partes, en toda la región alrededor del Galil.

Marcos 1:27-28

Una vez llegado a la otra orilla, a la región de los gadarenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que habían salido de los sepulcros. Eran violentos en extremo, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y ellos lanzaron gritos diciendo: “¿Qué tienes con nosotros, Hijo de Elohim? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?”

Mateo/Matityah 8:28-29

Por avaricia harán mercadería de ustedes con palabras fingidas. Desde hace tiempo su condenación no se tarda, y su destrucción no se duerme.
Porque si Yahweh no dejó sin castigo a los mensajeros que pecaron, sino que, habiéndolos arrojado al Tártaro en prisiones de oscuridad, los entregó a ser reservados para el juicio;

2 Pedro 2:3-4

Note cómo el mismo Pedro se hace eco de esta realidad citando al libro de Enoc, al igual que Judas lo hará en su carta también. Ya que existía la creencia después de la construcción del segundo Templo de que los ángeles habían sido quienes se llegaron a las mujeres de la tierra para habitar sexualmente con ellas, y así engendrar gigantes que corromperían la tierra luego. Así que esto es lo que está en la mente del autor bíblico al hablar de espíritus encarcelados en prisiones de oscuridad. La versión de arriba usa la palabra Tártaro, pues es la que aparece en el texto griego, debido a que para ellos este era un lugar al fondo de una montaña donde estaban encerrados los Titanes, seres mitológicos e inmortales que habían sido encerrados por los dioses principales de la mitología griega (Zeus, Hades y Hares), pero para el escritor hebreo esta era una forma de referirse a una condición de oscuridad en la que estaban estos seres espirituales.

Ahora bien, quiero hacerles recordar, ya que todo lo han sabido, que Yahweh, al librar al pueblo una vez de la tierra de Mitsráyim (Egipto), después destruyó a los que no creyeron.
También a los mensajeros que no guardaron su primer estado sino que abandonaron su propia morada, los ha reservado bajo tinieblas en prisiones eternas (Tartaro) para el juicio del gran día.

Judas/Yahudah 1:5-6

Según el texto de Revelaciones 20, narra en qué manera y forma estos seres espirituales serán juzgados al final de los tiempos. Por otro lado, veamos entonces cómo debería traducirse el texto que habla de la predicación del Mesías a estos espíritus, que como hemos visto son ángeles caídos, que no guardaron su lugar de dignidad. Veamos algunas traducciones de la biblia:

(BPD)  Y entonces fue a hacer su anuncio a los espíritus que estaban prisioneros,

Kadosh«)  y de esta forma fue y les hizo una proclamación a los ruajim (espíritus) en prisión,

(DA)  y de esta forma fue y les hizo una proclamación a los ruajim (espíritus) en prisión,

Podríamos citar muchas más que como estas cambian la palabra predicar por proclamar y anunciar. La idea es que entendamos que el Mesías fue a hacerles a estos espíritus o ángeles caídos una proclama de su victoria, como un guerrero que sale victorioso y ridiculiza a sus rivales, como lo describe el Enviado Pablo en el siguiente texto:

También despojó a los gobiernos y autoridades, y los exhibió como espectáculo público, habiendo triunfado sobre ellos en el madero.

Colosenses 2:15

El texto anterior nos deja ver claramente que al ascender al cielo el Mesías publicó su victoria a estos espíritus encarcelados e hizo de ellos un espectáculo público. Un comentario de la biblia textual dice lo siguiente respecto al texto citado:

Se refiere a los derrotados obligados a marchar ante el vencedor.

(BTX3)

Otro comentario bautista al nuevo testamento dice lo siguiente. nota: (el nombre del Padre y la palabra Cristo han sido cambiados para mantener la pureza de estos, lo demás ha sido tomado tal y como esta en el comentario).

Usando la figura de la procesión triunfal del conquistador en la que los cautivos de guerra
eran exhibidos para magnificar la gloria del vencedor, Pablo dice que el Mesías
derrotó y desarmó a los poderes de su autoridad. Al exhibirlos como
espectáculo público, él (Yahweh más bien que el Mesías) expuso ante el universo su
total impotencia, conduciéndolos “en él” (es decir, “en el Mesías”, en vez de “en ella”,
la cruz; ver nota de la RVA) en su procesión triunfal para que todo el mundo
pueda ver la grandeza de su victoria.

(Nuevo Comentario Bíblico)

Ahora, sé que usted se estará preguntando si estos espíritus están en el cielo que conocemos o en la tierra. Veamos lo que dicen las Escrituras al respecto:

porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.

Efesios 6:12

Fíjese cómo el texto hace sentido con lo que Pablo les dijo a los Colosenses sobre dichas autoridades y de como el Mesías las exhibió públicamente, aquí dice lo mismo y detalla cómo estas entidades habitan en la regiones celestes o atmósfera, esto no quiere decir que ellos habiten el tercer cielo donde mora Yahweh, sino mas bien que ellos habitan el cielo atmosférico que conocemos, desde allí ejercen influencia sobre la tierra, sobre las personas que están bajo el poder del pecado. Partiendo de allí, queda contestada la pregunta de hacia dónde fue el Mesías a predicarle, pues como vimos, cuando el Mesías asciende al cielo es que se da este suceso. De esto termina hablando Pedro en su carta y es cuando todo lo demás tiene sentido. El Mesías ejerce poder y dominio sobre estas autoridades espirituales desde la morada de Yahweh, mientras que estos habitan el universo, donde están las constelaciones.

Ahora él (Mesías), después de ascender al cielo, está a la diestra de Elohim; y los mensajeros, las autoridades y los poderes están sujetos a él.

1 Pedro 3:22 énfasis añadido

Yahweh dijo a mi amo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por tarima de tus pies”.
Yahweh enviará desde Tsiyón tu poderoso cetro; ¡domina en medio de tus enemigos!

Salmos 110:1-2

…y cuál es la inmensurable grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la operación del dominio de su fuerza.
Elohim la ejerció en el Mashíaj cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su diestra en los lugares celestiales,
por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y todo nombre que se menciona, no sólo en esta era sino también en la venidera.
Aun todas las cosas las sometió Elohim bajo sus pies y lo puso a él por cabeza sobre todas las cosas para la comunidad,
la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.

Efesios 1:19-23

Ya que hemos visto todo esto y aclarado los puntos importantes, podemos sacar varias conclusiones:

  1. La frase: muerto en la carne, hace alusión a la muerte del Mesías.
  2. La frase: vivificado en el espíritu, hace alusión a la resurrección del Mesías y fue en esta condición que fue y anunció a los poderes celestiales su victoria.
  3. El Mesías no fue al infierno, sino que ascendió a los cielos y, al ascender, visitó la atmósfera donde se encuentran estos seres según Efesios 6:12.
  4. El Mesías no predicó el evangelio, sino más bien, anunció y proclamó su victoria ante estas autoridades celestiales, tal como lo dice Colosense 2:15.
  5. Estos seres espirituales son los ángeles caídos, que bien dice Pedro desobedecieron en tiempos del diluvio del libro de Génesis 6 y del libro apócrifo de Enoc, a quien también cito Pedro en su segunda carta.
  6. Este texto no puede ser usado para enseñar que existe un infierno, y que el Mesías bajo al mismo, para llevar el mensaje del evangelio como muchos afirman. Un texto no puede ser usado para enseñar o afirmar una doctrina, para esto es necesario utilizar varios textos que afirmen dicha enseñanza y sobre todo que dicha enseñanza tenga sus bases en la Torah (Ley de Elohim).
  7. Es importante ver el contexto en el que se dice una cosa y no sacar conclusiones previas, basadas en nuestras creencias. Debemos al mismo tiempo ver lo que creía el autor bíblico antes de poder llegar a conclusiones, debido a que estas creencias pueden estar implícitas en el texto al momento de que dicho autor escribiera.

YOM KIPUR. EL DÍA DE EXPIACIÓN

Levítico 23:27-28 VIN2015 (27) “Mira, el día diez de este séptimo mes es el Yom Kipur Día de Expiación. Será una ocasión sagrada para ustedes: practicarán la negación propia y traerán una ofrenda encendida a Yahweh; (28) no harán ningún trabajo durante ese día. Porque es un día de Kipur Expiación, en el cual se hace expiación en favor de ustedes delante de Yahweh su Elohim.

Levítico 23:31 BNP No harán trabajo alguno. Ésta es una ley perpetua para todas las generaciones en cualquier lugar dónde habiten.

Este mandamiento sobrepasa los límites de una región, sobrepasa los límites de la tierra de Yisrael, este mandamiento no depende del que habite en Yisrael, sino que es un estatuto perpetuo para todas las generaciones donde quiera que se encuentren. Esta ordenanza no depende de una raza étnica en específico, ni dependemos si estamos en Yisrael para llevar a cabo el mandamiento. Si nos consideramos parte del pueblo de Yahweh, si por medio del Mesías fuimos injertados y estamos en el pueblo del Eterno, este mandamiento es para nosotros donde quiera que estemos.

Yom Kipur es un llamado a la reflexión, a evaluar nuestros actos, buscar en nuestro interior y hacer un auto análisis de nuestra forma de vivir. Yahweh nos da la oportunidad de volver al camino de la vida, no importa hacia donde nos hayamos ido o por cuanto tiempo nos hemos detenido para desviarnos, Yahweh en su infinita misericordia, nos da la oportunidad de experimentemos el arrepentimiento con el fin de que volvamos a Él.

Yahoshua, nuestro Mesías y Maestro, recién salido del desierto, vemos que empieza su ministerio anunciando un mensaje esperanzador y salvación para el pueblo.

Mateo 4:17 VIN2015 Desde entonces Yahoshúa comenzó a proclamar y a decir: “¡Arrepiéntanse, porque se ha acercado el reino del cielo!”

Que buena noticia es esta, la que nos presenta nuestro Mesías, ¡hay esperanza! para el que se arrepiente de sus malas acciones.

El arrepentimiento por definición se entiende como la tristeza o remordimiento que siente una persona por la comprensión de sus propios errores, por algo que ha dicho, hecho o dejado de hacer. Este es su significado general, lo cierto es que el arrepentimiento va mucho más lejos que solo remordimiento y tristeza.

Arrepentimiento mantiene relación con el termino hebreo Teshuvá, la cual señala regreso o retorno de sus malos pensamientos, un cambio de una mentalidad corrompida y lejos del agrado de Yahweh, hacia una mentalidad renovada y acertada que nos lleve por el camino recto, de regreso a nuestro Padre Eterno.

Es interesante que el verbo renovar, nos arroja dos significados que nos hablan de lo que Yahweh hace en nuestras vidas:

-Hacer como de nuevo [una cosa] o volverla a su primer estado.

-Restablecer o reanudar [una relación u otra cosa] que se había interrumpido.

Yahweh busca llevarnos a un estado como el que tenía el primer hombre y la primera mujer antes de ser degradados por el pecado, un estado limpio, perfecto y esto lo hace con su Espíritu de Santidad el cual recibimos por medio de Yahoshúa, así mismo a través del mismo Mesías nos restablece y nos reconcilia en una relación con El, la cual había sido interrumpida por el pecado.

No podemos dejar de lado la palabra conversión, esta acompaña al arrepentimiento, la misma es el es el termino Epistrefo en griego, cuya traducción es Transformar, hacer de algo o alguien una cosa totalmente distinta de lo que es o producir cambios que hacen de algo una cosa totalmente diferente.

Lo que quiere decir que la Conversión significa cambiar de vida, tomar una dirección considera opuesta a la que se venía siguiendo. Mientras que el arrepentimiento equivale volverse de los malos pensamientos, sentimientos y emociones, en una renovación de nuestra mente, la conversión es el proceso que se lleva a cabo luego del arrepentimiento, el arrepentimiento te presenta la necesidad de un cambio de vida, es decir una conversión, el cual involucra un cambio en nuestra manera de vivir.

El arrepentimiento y la conversión no pueden ser vistos desde un punto religioso, no se trata de convertirse a una religión, dogma o congregación. Para un cristiano, la conversión es al cristianismo, para un católico, la conversión es al catolicismo, para el budista, la conversión es al budismo, para un hindú, la conversión es al hinduismo.

El arrepentimiento y la conversión son un proceso, no un acontecimiento breve o momentáneo por haber entrado a una religión o una congregación. Ambas palabras deben observarse como el proceso de restauración de nuestra relación con Yahweh nuestro creador. Al camino que nos lleva este proceso de cambio la dirección que nos presentan las Escrituras, el camino que nos dirige a retornar a Yahweh nuestro creador, a sus estatutos y principios los cuales nos enseñan cómo vivir de manera justa delante de Él.

Joel 2:13 Rasguen su corazón en vez de su vestido, y vuelvan a Yahweh su Elohim. Que Él es bondadoso y compasivo, lento para la ira, abundante en amor, y que renuncia al castigo.

Podemos decir que existen tipos de arrepentimiento:

1-La atrición: Es un arrepentimiento por miedo del castigo eterno y por vergüenza del pecado que se experimenta al haber ofendido a Yahweh.

Jeremías 18:7-8 VIN2015 (7) En un momento puedo decretar que una nación o un reino sea arrancado, desmenuzado y destruido; (8)  pero si esa nación contra la que hice el decreto se vuelve de su maldad, yo desisto del castigo que había planeado infligirle.

Esta fue la experiencia que vivió Nínive tras la predicación de Yonaj la cual evito el castigo. Esto lo vemos ilustrado en los versos Siguientes:

Jonás 3:6-10 VIN2015 Cuando llegaron las noticias al rey de Nineweh, se levantó de su trono, se quitó la ropa, se vistió de luto y se sentó en cenizas.  (7)  E hizo que se proclamara por todo Nineweh: “Por decreto del rey y de sus nobles: Ningún hombre o bestia, del rebaño o de la manada, ¡probará nada! ¡No pastarán, ni beberán agua!  (8)  Se cubrirán de luto, hombre y bestia, y clamarán fuertemente a Elohim. Que cada uno se vuelva de sus malos caminos y de la injusticia de la que sea culpable.  (9)  ¿Quién sabe si ha‘Elohim se vuelva y desista? Puede que se vuelva de su ira, de modo que no perezcamos”.  (10)  Ha ‘Elohim vio lo que hicieron, cómo se volvían de sus malos caminos. Y ha ‘Elohim renunció al castigo que había planeado traer sobre ellos y no lo llevó a cabo.

¿Es efectivo? Sí, y está plasmado en los versos anteriores que podemos alcanzar misericordia si nos volvemos de los malos caminos, aunque sea por miedo a la ira de Yahweh, es un arrepentimiento que surge a partir de un estímulo exterior, como en esta ocasión, que por la advertencia del mensajero sobre las consecuencias negativas de su mal camino y por miedo a esas consecuencias procedieron a un cambio de conducta. Pero ¿este es el tipo de arrepentimiento al que se refiere el profeta Joel?

2-Contrición: Es el arrepentimiento por haber obrado mal, en desacuerdo con la voluntad de Yahweh con el propósito de no volver a actuar mal en adelante, la escritura registra:

Salmos 51:17 Los sacrificios de Yahweh son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado no desprecias tú, oh Elohim.

Este es el tipo de arrepentimiento al que se refiere el profeta, símbolo de corazón rasgado y humillado, el cual trae consigo una actitud de cambio. La persona contrita confiesa su pecado de manera abierta y completa, sin intentar buscar excusas o justificarlo. Esta es la actitud que Dawid exhibió en cuanto a sus faltas, tanto en la cita anterior como en otros pasajes de la escritura, esta es la actitud que todos debemos asumir antes que justificarnos delante de Yahweh tomando en cuenta lo siguiente:

1 Juan 1:19 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. En Yom Kipur presentemos delante de Yahweh ese corazón contrito, humillado, humilde delante de Él, buscando su perdón, su expiación, esperando ser agradables y aceptados delante de Él, que nuestros nombres sigan inscritos en el Libro de la Vida.

Teshuvá (Arrepentimiento) Por Miguel Grullon

El término hebreo «teshuvá«, tiene su raíz «shuv«, que significa «volver«, «dar vuelta«, «regresar«, «retornar» (diríamos, dar un giro de 180º). Vamos a ver lo que dice la Escritura o Biblia: ¿A quiénes se les aplica? ¿A quiénes se les lleva ese mensaje sobre el arrepentimiento? Lucas 24:47 nos dice: «…y que en su nombre se proclamara el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando desde Yerushaláyim [Jerusalem]».

El arrepentimiento es el retorno a Yahweh, el Padre celestial. Pero no es solamente para los judíos; no es para una un pueblo en particular, sino para TODAS LAS NACIONES, porque todas las naciones son pecadoras. Todos somos pecadores; ya sea judío, cristiano, gentil, porque «todos pecaron», como señala Romanos 3:23.

Hay pecadores que se han arrepentidos, otros no. Es una gran diferencia: ¿Quiénes son llamados al arrepentimiento? El gran Maestro Yahoshúa nos dice en Lucas 5:32: «No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento». Y esto se le debía predicar generalmente a todas las naciones. Está claro que nuestro redentor hizo grandes milagros de sanación física, no vino a los que están sanos, sino a los enfermos, en el sentido también espiritual (Lucas 5:31; Marcos 2:17).

Ahora bien, ¿cómo puedo saber que soy pecador? En todos las iglesias se predica contra el pecado, proclamando: «Dios ama al pecador», como dicen ellos, pero ¿qué cosa es un pecador, qué cosa es pecado? En I Juan/Yohanán 3:4 claramente lo dice: «Todo el que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es transgresión de la ley». Sabemos que se refiere a la Toráh, a la Lley de los mandamientos de Yahwéh.

Por otro lado, podemos leer un recuento interesante en Romanos 3:20-24, que nos dice lo siguiente: «Así que por obras legales nadie se justificará delante de él; pues la función de la Torah es definir el pecado. Pero ahora, independiente de la Torah, se ha manifestado un indulto que concede Yahweh, atestiguado por la Torah y los Profetas; indulto que Elohim concede por medio de la fe en Yahoshúa el Mesías a todos los que creen, sin distinción; porque todos pecaron y están privados de la gloria de Elohim. Son declarados justos gratuitamente por un favor suyo, mediante la redención realizada por el Mesías Yahoshúa«.

Es importante saber que tenemos aquí un principio espiritual; por medio la Ley de la Torah, adquirimos el conocimiento del pecado y somos justificados por medio de la fe en el Mesías. ¿Qué es la Torah? A los primeros cinco libros de las escrituras (pentateuco) que se le atribuyen a Mosheh, se le llama La Torah, lo que quiere decir instrucción. Se dice que hay 613 mandamientos, pero muchos no se aplican a nosotros hoy: no vivimos en Yisrael, no tenemos un Templo; están resumidos en diez mandamientos, como podemos verlos en Éxodo 20. Entonces, es necesario acudir a la Torah para saber lo que es pecado.

Es una regla universal, veamos lo que dice el apóstol Shaúl: «Entonces, ¿Qué? ¿Les llevamos [nosotros los judíos] alguna ventaja? Claro que no; porque ya hemos acusado tanto a judíos como a gentiles, de que todos están sujetos al pecado» (Romanos 3:9). Es lógico que todos, sin excepción, estamos bajo la Ley, de la condena del pecado, todos hemos pecado.

Por otro lado, ¿cómo es que sabemos o nos convencemos del pecado? Veamos lo que dice Jacobo, conocido también como Santiago 2:9: «Pero si tienen favoritismos, cometen pecado y quedan reprobados por la Torah como transgresores«. Somos convictos y nos convencemos por medio de la Ley, de la Torah, qué es lo que define o dice lo que es pecado. Si hay algo que está prohibido en la Ley del Todopoderoso, eso es pecado. Si hay algo que no lo prohíbe, no es pecado.

En los siguiente pasajes de Juan 16: 7-8; 13-14, podemos encontrar varios conceptos que nos pueden aclarar  ciertas enseñanzas de nuestro Maestro Yahoshúa:

“Pero yo les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el defensor no vendrá a ustedes. Y si me voy, se lo enviaré. “Cuando ese venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Y cuando venga el espíritu de la verdad, ese los guiará a toda la verdad; pues no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y les anunciará las cosas venideras. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo comunicará a ustedes».

El Mesías nos habla de varias cosas: de «irse al cielo«, de lo contrario no vendría el consolador que no es otro que el espíritu de Santidad que emana del Padre y del Hijo. Es lo que nos convence que somos pecadores cuando estamos en violación de la Torah, de la ley del Todopoderoso Yahweh. Además define que cuando viniere nos «guiará a toda la verdad». No es que haya una trinidad como muchos creen, por lo que no podríamos ahora entrar en este tema, pero podría ser estudiado en otra oportunidad.

Cuando Shaúl y Sila estaban presos y sobrevino un gran terremoto quedando las puertas de la cárcel abiertas, cuando el carcelero despertó estaba a punto de matarse al creer que los presos habían escapados, pero Shaú le gritó que no lo hiciera, pues todos estaban allí. El carcelero dijo: «Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?» Ellos dijeron: «Cree en el Maestro Yahoshúa y te salvarás, tú y tu casa». Todo este recuento está en Hechos 16.

Aquí vemos un gentil violador de la ley, cuando se convence, pregunta ¿qué hacer para salvarse? Vemos que primero hay que hacer algo, no tan solo decir «ay, me arrepiento» y luego sigo mi vida y no hay nada más. Eso es un falso arrepentimiento. Es lo que sucede con muchos hoy en las iglesias que dicen haberse entregado al Padre, pero siguen en su camino pecaminoso violando la ley. Eso no es un arrepentimiento verdadero. Hay que hacer algo. Primero hay que creer en Yahoshúa como nuestro redentor (goel), que se entregó así mismo por los pecados del mundo; hay que arrepentirse (teshuvá) de violar la ley; como dice el Salmo 38:18 «por eso te confieso mi maldad, pues me aflige mi pecado». Luego hay que recibir la inmersión para ser perdonado y recibir el don del espíritu de santidad como lo indica Hechos 2:38:

«Entonces Shimón les dijo: “Arrepiéntanse y sumérjase cada uno de ustedes en el nombre de Yahoshúa el Mesías, para que se les perdonen sus pecados, y recibirán el don del espíritu de santidad». 

 ¿Qué cosa es arrepentirse? ¿Cómo es que se vuelve al Padre? El Padre está en el cielo, no es ser llevado al cielo, no es un arrobamiento especial que dicen sentir algunos y piensan que eso es volver al Padre, no tiene nada que ver con eso.

Hay que sentir una tristeza, un dolor por haber violado la ley, la Torah; por los pecados que hemos cometidos; y no es sólo cuestión de ponerse triste, hay que hacer algo más:

«Porque la tristeza que agrada a Elohim produce arrepentimiento para salvación, de lo cual no hay que lamentarse; pero la tristeza del mundo produce la muerte» (II Corintios 7:10).

Debemos apartarnos de las ofensas, de las cosas malas que hacíamos antes: borracheras, blasfemia, violación del shabat, adulterio, fornicación, mentiras, etc.

«Echen de ustedes todas sus transgresiones que han cometido, y adquieran un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habrán de morir, oh casa de Yisrael? » (Ezequiel 18:31).

Después del arrepentimiento, implica que somos muertos al pecado: «¿Qué concluimos entonces? ¿Permaneceremos en el pecado para que se aprecie mejor el favor? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto para efectos del pecado, ¿cómo vamos a vivir todavía en él? « (Romanos 6: 1-2).

La Ley ya no nos señala ni nos condena como pecadores; no como señalan muchos por ahí diciendo: «La ley fue abolida y no hay que guardarla porque ya estamos bajo la gracia», pero no entienden que la ley está vigente y sigue señalando al pecador. Pero los que hemos muertos al pecado en el Mesías, la Ley ya no nos señalas para los efectos del pecado, no tenemos pecado si estamos en el Mesías.

Los que dicen que la ley fue abolida en el calvario, hay que tener mucho cuidado con eso. Si fue abolida la ley del Todopoderoso como muchos dicen que, no importa lo que usted cometa porque no hay ley, que el Mesías la cumplió por nosotros, pero ya vimos que pecado es transgresión a la Ley. Si no hay Ley, no hay pecado.

En I Juan 3:8 nos dice que «El que practica el pecado es del Acusador, porque el Acusador peca desde el principio. Para esto fue manifestado el Hijo de Elohim: para deshacer las obras del Acusador«. Hay una gran diferencia entre uno que supuestamente se arrepiente y sigue en lo mismo, cometiendo pecados que hacía antes, no se ha arrepentido sinceramente, es un falso arrepentimiento.

Isaías 66: 2 nos dice:  «Mi mano hizo todas estas cosas, y así todo llegó a existir –declara Yahweh. Sin embargo, a éste miraré con aprobación: al que es pobre y contrito de espíritu, que se ocupa de mi palabra«. Es la cualidad de un verdadero arrepentido.

Y en I Juan 1:9 dice que si confesamos nuestros pecados entramos en el Mesías: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad«. Morimos al pecado, nos apartamos del pecado; entonces empezamos a obedecer al padre y permanecemos en el Mesías. Él nos perdona de todos nuestros pecados y nos limpia de toda maldad.

¿Cómo nos limpia de todos pecados? En I Juan1:7 lo dice: «Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Yahoshúa nos limpia de todo pecado«. La sangre del Mesías derramada en el Gólgota por la humanidad tiene un mérito infinito, suficiente para salvar a toda la humanidad, si toda la humanidad se arrepintiera y entran en comunión con el Padre a través de Su hijo Yahoshúa.

Tremenda promesa hermanos: ¿Hacia quién es que debemos arrepentirnos? Hechos 20:21 nos da la respuesta: «…testificando a los yahuditas y a los griegos acerca del arrepentimiento para con Elohim y la fe en nuestro Maestro Yahoshúa». Es claro que  tenemos que ejercer fe en nuestro Maestro Yahoshúa, pero el arrepentimiento precede a la fe como lo indica en Marcos 1: 14-15: Después que encarcelaron a Yojanán, Yahoshúa vino al Galil proclamando la Buena Noticia de Elohim, y diciendo: “Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Yahweh. ¡Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia!.

Después del arrepentimiento por haber cometido pecado, tiene que haber una evidencia; una muestra necesaria es también producir frutos, como lo indica Mateo 3:8: “Produzcan frutos que demuestren su arrepentimiento…” Los que nos hemos arrepentidos, empezamos a obedecer la ley. Una vez conocemos la ley, la Torah, la voluntad del Todopoderoso Yahweh, empezamos a cumplir Su voluntad. Hay que volver al Padre en obediencia a Su ley santa. Hay que obedecer la palabra.

¿Qué es obedecer la palabra? Es hacer lo que dice la palabra, obedecer al Padre, guardando Sus mandamientos. Apocalipsis 22:14 nos dice: «Felices los que guardan Sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida y para que entren en la ciudad por las puertas«.

Es evidente que sí hay un grupo que guardan los mandamientos del todopoderoso, para agradarle; esto no es solo para los judíos como muchos insinúan, sino para toda la humanidad

«Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los demás descendientes de ella, quienes guardan los mandamientos de Yahweh y tienen el testimonio de Yahoshúa el Mashíaj. Y él se puso de pie sobre la arena del mar» (Apocalipsis 12:17).

Miremos el consejo de Shaúl a Tito 2: 11-12: «Porque el favor salvador de Elohim se ha manifestado a todos los hombres, enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la era presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas…»

De eso se trata, de apartarse del pecado y la impiedad, apartarse de pecado significa dejar de violar la ley; es obvio que el arrepentimiento implica que tenemos que empezar a obedecer la ley del todopoderoso Yahweh. Tener nuestro corazones en el Padre y en Yahoshúa nuestro salvador. Estar dispuesto a renunciar a la impiedad que no es otra cosa que el pecado, violación a la ley del Elohim de Yisrael.

Resumiendo, una vez nos arrepentimos y por medio de la fe decidimos la preparación para la inmersión, el Espíritu de Santidad nos guiará a conocer toda la verdad, nos ayudará hacer lo que es justo y correcto, a caminar en justicia, obedeciendo las leyes de nuestro Padre celestial.

Es un nuevo reto para seguir creciendo en gracia y conocimiento, siguiendo los pasos de nuestro Mashíaj. Por medio del espí1ritu de santidad podemos vencer las cosas de este mundo, nuestra naturaleza y el maligno, el príncipe de la tiniebla y la potestad del aire: «Más bien, crezcan en el favor y en el conocimiento de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mashíaj. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén» (II Pedro 3:8).

Debemos seguir este camino de vida que nos hemos trazados en el llamamiento de nuestro Creador (Juan 6:44), hasta llegar a la culminación de practicar lo que es justo, haciendo el bien en obediencia, desarrollando carácter en su cabalidad. Que seamos sin mancha ni arruga como lo indican las escrituras porque ciertamente el Mashíaj, el cordero del Altísimo se casará con una novia inmaculada. «…para presentársela a sí mismo como una comunidad gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin falta» (Efesios 5:27).

Entonces hermanos y hermanas, tenemos que prepararnos para esa boda, un gran evento glorioso sin precedente en la historia de la humanidad; tenemos que purificarnos, santificarnos, porque nadie que no esté purificado y en santidad, podrá ver al Todopoderoso Yahweh. «Procuren la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá a Yahweh» (Hbreos 12:14). Es un camino que implica mucho sacrificio, entrega y persistencia. Este camino de vida es lo que no llevará a obtener la promesa divina de una corona de vida, de salvación eterna. «Feliz el hombre [el ser humano] que persevera bajo la prueba; porque, cuando haya pasado la prueba, recibirá la corona de vida que Elohim ha prometido a los que lo aman» (Santiago 1:12). «Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Maestro, el Juez justo, en aquel día. Y no sólo a mí, sino también a todos los que han amado su venida» (II Timoteo 4:8).

El Perdon da felicidad y libertad

El perdón es un regalo que el Todopoderoso nos da, es una oportunidad que Él nos brinda para que podamos desarrollar el verdadero amor hacia el prójimo y tener una vida más exitosa de acuerdo a su Voluntad. Aparte de esto, el perdón nos ayuda a encontrar la verdadera libertad y la felicidad.

La costumbre del mundo enseña que, para que una persona sea feliz, necesita ir a un determinado lugar, o estar con tal o cual persona de su preferencia. También dice que alguien es libre porque puede hacer lo que quiera. Pero en realidad son pensamientos erróneos, porque tanto la felicidad, como la libertad, dependen de la mente de cada persona, y se pueden experimentar donde queramos y con quienes sean, más aún teniendo el conocimiento de las sagradas Escrituras. Por ejemplo, se puede dar el caso de que una persona esté de vacaciones en un lugar de playas paradisíacas, pero afligido y sin disfrutar por falta de paz espiritual o mental, por problemas que arrastra desde tiempos atrás, como ser, cargar con rencor hacia alguien que le hizo un daño. Por otro lado, también puede darse el caso de una persona que cae presa por haber hecho algún delito y luego se arrepiente ante el Todopoderoso, como también pide perdón a quien haya provocado un daño y lo recibe. Esta persona se siente en paz y libre, aunque tenga que cumplir su condena tras las rejas.

La Biblia nos enseña lo importante que es pedir perdón y perdonar a los que nos ofenden. Nos ayuda a entender primeramente que, para poder recibir el perdón de nuestro Padre celestial, primero debemos perdonar a nuestro prójimo, como se nos aconseja en los Libros de Mateo 6:14, Lucas 6:37 y Marcos 11:26.

Sabemos que, en general, perdonar es un acto difícil de llevar a cabo, sobre todo cuando se piensa negativamente en que la otra persona debería ser la primera en pedir disculpas, cuando hubo agresión de ambos lados. O también, cuando se piensa que, al pedir perdón, esto es un acto de humillación, cosa que no es así. Tenemos que reconocer que el perdón nos libera de todas las ataduras que amargan, y que es un acto para lograr estar más cerca de nuestro Creador. Muchas veces esas ataduras que cargamos nos afectan, no sólo en el plano espiritual, sino también físicamente. Debemos tener en cuenta que todo lo emocional, si no se maneja bien, afecta nuestra salud. Todo aquello que está en la mente repercute en el cuerpo. Por eso nos aconseja Salomón, en Prov.4:23: «Más que todo lo que guardas, guarda tu mente, que ella es fuente de vida». Porque, en realidad, de acuerdo a nuestra manera de pensar, positiva o negativamente, habrá una reacción en nuestro cuerpo que puede ser beneficiosa o perjudicial. También lo podemos ver en Prov.17:22 «Un corazón gozoso da buena salud; el desánimo seca los huesos». Salomón nos enseña lo importante que es la salud mental, por eso hoy en día hay personas que se sienten enfermas y acuden al médico. Pero la raíz de su problema es emocional, causado por la ansiedad, el estrés, la falta de perdón y muchas otros hechos que favorecen la generación de enfermedades.

A continuación, repasaremos algunos pasajes para meditar.

En una historia muy conocida en la Toráh, en Génesis 45:4-5, nos muestra a un hombre como José (Yosef), quien había sufrido duramente por causa de agresiones de sus propios hermanos. Pero él, luego de un tiempo, volvió a encontrarlos y los perdonó. Este acto de sus hermanos, costaría a muchos de nosotros hoy en día perdonar y olvidar. Pero es allí donde en realidad demostramos quienes somos y qué hemos aprendido en la Escritura. El perdón de José hacia sus hermanos es un gran ejemplo a seguir.

En Prov 17:9: «Quien pasa por alto la ofensa, crea lazos de amor; quien insiste en ella, aleja al amigo.» (DHH)

El Perdón es el único camino que nos ayuda a construir esos puentes que nos unen el uno al otro. Y es lo que nos ayuda a aceptar a cada ser humano como es, siempre recordando que todos somos hijos creados por el mismo Elohim, que somos hechos a imagen y semejanza de Él.

El crecer espiritualmente nos ayuda a ver con otros lentes, que en esta vida no podemos tomar el papel de Juez, porque todos cometemos faltas, somos imperfectos, y de alguna manera vamos a caer y vamos a querer que nos perdonen. Esto tiene que cambiar en nuestra vida, debemos seguir trabajando para ser ese pueblo consagrado para nuestro Creador.

En 2 Crónicas 7;14 «Si mi pueblo que lleva mi nombre se humilla, si oran y buscan mi favor y se apartan de sus malos caminos, entonces Yo oiré desde mi morada celestial y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.» (VIN)

Sólo si cambiamos nuestras malas conductas, si dejamos muchas cosas negativas, entre ellas, el resentimiento, podemos buscar el perdón del Eterno y nos irá bien.

En Miqueas 7: 18-19 ¿Quién es un Êl como tú, que perdona la maldad y remite la transgresión; que no ha mantenido su ira para siempre contra el remanente de su propio pueblo porque se deleita en la bondad? Volverá a aceptarnos en amor; cubrirá nuestras maldades, tú arrojarás todos nuestros pecados a las profundidades del mar. (VIN)

En este verso aprendemos de nuestro Padre celestial cuál es el verdadero perdón. Vemos que Él nos perdona y olvida. Aquí, el tema de olvidar es dejar en el pasado la ofensa que nos hicieron, sanar completamente. Hay muchos que suelen decir: «yo perdono, pero nunca olvido». Esto sucede cuando, en determinada ocasión, llega uno a encontrarse con la persona que nos ofendió y traemos a memoria lo que nos hizo. Por tal razón, eso significa que nunca existió el perdón, o sólo fue de palabras. Nuestro Padre celestial quiere que sigamos sus pasos; Él es nuestro ejemplo a seguir. Sabemos que no es fácil olvidar, pero con la ayuda de su Palabra, que es la que nos limpia, podemos trabajar en eso.

Todo lo que debemos hacer es estudiar las Escrituras, llevar a la práctica sus enseñanzas, y trabajar en las áreas de nuestra vida que son débiles para no caer. No permitamos que las distracciones de este mundo nos quiten el deseo de buscar en oración a nuestro Padre celestial, porque sólo con esa conexión alcanzamos a tener conocimiento que nos lleva a desarrollar el verdadero amor hacia los demás.

Meditemos: ¿Queremos de verdad practicar el amor al prójimo como a uno mismo, obedeciendo a nuestro Padre celestial? ¿Hay algo en nosotros que pueda impedir lograr ese amor? ¿Hemos perdonado realmente para amar de verdad?

Bendiciones! Milkah

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