Restaurando sabiduría hebrea. Caso 5: Tito 2:11-14

TITO 2_11-14 RV60

Porque la gracia del Todopoderoso se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Todopoderoso y del Salvador Yeshúa el Mesías, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad [anomias ἀνομίας] y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas [kalōn καλῶν] obras. – Tit.2:11-14 (RV1960 corregida)

Recordemos de qué palabra griega se traduce “iniquidad”:

G458 “anomía“, la cual viene de la raíz G459 “ánomos“:  Ilegalidad, i.e. (ídem esto) violación de la ley o (generalmente) maldad, impiedad:-infracción, infringir la ley, iniquidad, maldad, transgresión.

Ahora bien, la palabra “kalon”, proviene de su raíz “kalós”, y dice el diccionario Strong:

G2570 καλός kalós: de afinidad incierta; propiamente hermoso, pero principalmente (figurativamente) bueno (literalmente o moralmente), i.e. valioso o virtuoso (por apariencia o uso), y así distinguido de ἀγαθός agathós, que es propiamente intrínseco: recto, honradamente, honroso, mejor, bien, bueno.

 Entendimiento correcto del caso:

¿Qué significa: “Porque la gracia del Todopoderoso se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente”?

¿Acaso la gracia se manifestó para que una persona siga viviendo en impiedad, es decir, sin importarle cumplir los mandamientos del Todopoderoso, sino más bien transgrediéndolos conscientemente? Porque está escrito (1Juan 3:4 VIN): “Todo el que comete pecado también infringe la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley.“. Recordemos también estas otras palabras del Apóstol Pablo: “¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Rom.6:15-16 RV1960). Pablo es clarísimo, no podemos vivir esclavos del pecado, o esclavos de violar la Ley. En verdad, “estar bajo la Ley” es vivir infringiendo la Ley, contrariamente a lo que se ha enseñado por siglos por gente anti-Ley, quienes la calumniaron diciendo que era “maldición”. Y la gracia siempre existió, sólo que con la aparición del Mesías, permite el poder cumplir los mandamientos de una manera distinta a antes de su venida. Como dice el texto citado al principio, la gracia se manifestó como salvación por medio del sacrificio del Mesías, pero “enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente“. Y no hay otra manera de vivir sobria, justa y piadosamente que cumpliendo los mandamientos del Todopoderoso, no la hay. Porque Pablo nos dice que debemos obedecer para alcanzar justicia, para no caer esclavos del pecado y morir. Porque el Mesías dijo: “En verdad, en verdad les digo que todo el que practica el pecado es esclavo del pecado.” (Juan 8:34 VIN).

¿Qué significa que “[El Mesías] se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad [anomias ἀνομίας]y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas [kalōn καλῶν] obras”?

¿Para qué se dio a sí mismo el Mesías? Para redimirnos de la permanente vida en iniquidad, esto es, de una vida desobediente a los mandamientos del Todopoderoso. Porque antes de conocer al Mesías, éramos un pueblo extraño y rebelde, sin “vida”, como dijo Pablo:

Ef.2:1 En cuanto a ustedes, estaban muertos en sus delitos y pecados, (2) en los cuales anduvieron en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia. (3) En otro tiempo todos nosotros vivíamos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás. (4) Pero Elohim, que es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con el Mesías. ¡Por un favor están ustedes salvos! (VIN)

¿Cómo nos dio vida el Todopoderoso con el Mesías? Redimiéndonos de la muerte que producía el pecado en otro tiempo, antes de conocerle; y nos regaló la posibilidad de alcanzar la salvación y, consecuentemente, la vida eterna por la fe en él, mediante su resurrección. Pero eso no significa que podemos continuar en nuestra vida anterior, viviendo en delitos y pecados. Porque el Mesías no sólo nos redime de la muerte pasada, sino que también fue enviado a: “purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas [kalōn καλῶν] obras“. ¿Y qué significa para purificar para sí un pueblo? ¿No es acaso que ese pueblo deje de hacer lo que hacía antes, aquello que lo hacía estar muerto en pecados? ¿Qué significa un pueblo celoso de buenas obras? La palabra clave es kalōn [καλῶν], “buenas”. Veamos.

Mat.13:23 Mas el que fue sembrado en buena [kalōn καλῶν] tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. (RV1960)

La “buena tierra” tiene que ver con la persona que recibe la “semilla“, que es la Palabra del Todopoderoso, incluidos sus mandamientos, y los pone en práctica para dar “buenos” frutos. Porque ya lo advirtió nuestro Maestro Yeshúa el Mesías: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.” (Mat 7:15-17 RV1960). Porque…: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mat 7:21 RV1960).

En definitiva, [kalōn καλῶν] se refiere a aquello que es bueno y útil para la vida. Y esto no puede ser otra cosa que hacer la Voluntad del Todopoderoso. Esto es lo que el Mesías enseñó en su venida, sobre todo predicando a los “enfermos” o “muertos” espirituales, por eso él dijo: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos.” (Mat.9:12 RV60). Entonces, la Gracia que nos salva por medio de la entrega del Mesías, espera que, como nuevo pueblo del Todopoderoso, nos purifiquemos haciendo obras que antes no hacíamos por vivir en desobediencia a los mandamientos de Yahwéh. Y esas obras, que antes hacíamos, tienen que ver “la impiedad y los deseos mundanos“, actos producidos por una vida según la carne, que el Apóstol Pablo mencionará como: “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (Gál.5:19.21 RV60). Pero la vida en el espíritu, de la que también habla Pablo, se trata de: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.” (Gál.5:22-23 VIN). Y para eso el Eterno dio sus mandamientos y envió a su Hijo, para que, en sintonía con su Voluntad, vivamos conectados a su Espíritu de Santidad y demos buenos frutos frente a Él y a nuestros prójimos, mostrándoles que verdaderamente somos parte de un pueblo que se purifica según la Palabra (Mandamientos) de Yahwéh. Por eso dijo Yeshúa orando a su Padre: “Santifícalos en tu Verdad; tu Palabra es Verdad.” (Juan 17:17 RV60).

Crecimiento espiritual

Gen.3:8-9 Oyeron la Voz de Yahwéh, Elohim, que estaba propagándose en el Jardín hacia el oeste. El hombre y su mujer se ocultaron de la Presencia de Yahwéh, Elohim, entre los árboles del Jardín. (9) Yahwéh, Elohim, llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?” [ayékah]. (VIN)

Como enseñan los sabios judíos, la pregunta de “Dónde estás” no se refiere al hecho de que el Todopoderoso quiera saber en qué lugar físico se encontraba oculto el primer matrimonio que pecó. Va orientada al centro de sus corazones, para que meditaran en lo que habían hecho ambos al desobedecer la orden que les dio de no comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Entonces, el Creador llama primeramente a Adam, pues a él primero le dio la orden. Adam dijo:

Gén.3:10 Él contestó: “Oí tu Voz en el jardín y me dio miedo, porque estaba desnudo, por eso me escondí”. (VIN) 

¿Por qué tuvo miedo Adam cuando oyó la Voz del Todopoderoso? Pues antes oía su Voz y no temía por la misma, ni se avergonzaba de su desnudez. La respuesta es que estaba temeroso y avergonzado porque sabía que había fallado. Es decir, sabía que había pecado con desobediencia, y la vergüenza de su desnudez simboliza el estar avergonzado por haber pecado. El hecho de esconderse ambos al oír la Voz del Creador, hace que mediten en el gran error que habían cometido, a pesar del engaño de la Serpiente. Hace que mediten en qué estado estaban, “dónde estaban espiritualmente”, con respecto a la relación con el Todopoderoso.

El concepto de desnudez, en algunas partes de la Escritura, puede interpretarse como caer en un estado de pecado que debe avergonzar. Por ejemplo:

Lev.18:6 Ninguno de ustedes deberá allegarse a algún pariente carnal para descubrir su desnudez. Yo soy Yahwéh. (VIN)

En este caso, “descubrir su desnudez”, es un eufemismo que significa tener relaciones sexuales, que es a lo que se refiere “allegarse”. Esto lo podemos comprobar con otro pasaje:

Lev.20:11 Si un hombre se acuesta con la esposa de su padre, es la desnudez de su padre la que ha descubierto; a los dos se les dará muerte, su culpa de sangre está sobre ellos. (VIN)

Es evidente que, si un hombre “descubre” la desnudez de quien está teniendo intimidad sexual con él, es obvio que también está al descubierto su propia desnudez. Y la desnudez de ambos simboliza el pecado; pero no sólo en estos casos de relaciones sexuales prohibidas, sino también se atribuye una desnudez espiritual para otros tipos de pecados, incluso para los que no impliquen la desnudez física, especialmente los de idolatría. Y esto lo vemos en otro pasaje donde habla de castigo:

Deut.28:45 Todas estas maldiciones te caerán, te seguirán y te alcanzarán, hasta que quedes eliminado, porque no le hiciste caso a Yahwéh ni guardaste los mandamientos y las leyes que te ordenó. (46) Ellas servirán como señales y pruebas contra ti y tu linaje para siempre. (47) Porque no quisiste servir a Yahwéh tu Elohim con gozo y alegría por la abundancia de todo, (48) tendrás que servir, con hambre y sed, desnudo y careciendo de todo, a los enemigos que Yahwéh soltará contra ti. Él pondrá un yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya eliminado. (VIN)

Podemos ver que en el castigo está implícito el hecho de estar desnudo el pueblo, careciendo de todo. Más allá de que pueda referirse a hechos materiales, se puede interpretar el simbolismo de un estado vergonzoso en pecado por las interpretaciones que podemos extraer de otros textos muy importantes:

Isaías 47:1 Échate, siéntate en el polvo, Hermosa Doncella Bavel [Babilonia]; siéntate, destronada, en el suelo, Hija de los Kasdim [caldeos]; nunca más te llamarán la tierna y delicada. (2) Agarra el molino de mano y muele harina. Quítate el velo, levanta tu larga falda, desnuda tus piernas, atraviesa los ríos. (3) Tu desnudez quedará descubierta y tu vergüenza quedará expuesta. Tomaré venganza y no dejaré que nadie interceda. (VIN)

Aquí se relaciona el estado de pecado de Babilonia con la desnudez y la vergüenza. Y esto es parte de una profecía, porque Babilonia simbolizará el Mundo pecador, quienes intencionalmente deciden vivir en pecados, transgrediendo los mandamientos del Amo del Universo. Por eso en otro lugar dice Yahwéh (Is.48:20 VIN): “¡Salgan de Bavel [Babilonia]! ¡Huyan de entre los kasditas [caldeos]! Declaren esto con un gran clamor; anúncienlo, difúndanlo hasta el extremo de la tierra.” Y esto tiene eco en otra parte (Apo.18:4 VIN): “Oí otra voz del cielo que decía: “¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban sus plagas! (5) Pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Elohim se ha acordado de sus injusticias.”. Y lo podemos ver claramente también en el siguiente pasaje:

Lam.1:8 ח [jet] Jerusalén ha pecado gravemente. Por eso se ha convertido en algo repugnante. Todos los que antes la honraban ahora la tratan con desprecio, pues han visto su desnudez. Ella misma lanza quejidos y vuelve la espalda avergonzada. (TNM2019)

Finalmente, se confirma lo que estamos diciendo en el Libro de Revelación (Apoc.):

Apoc.3:14 Escribe al mensajero de la asamblea en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Elohim, dice estas cosas: (15) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Quisiera que fueras frío o caliente! (16) Así que, porque eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca. (17) Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, (18) yo te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas. (VIN)

Por lo tanto, esa pregunta: “¿Dónde estás?” [ayékah], la hace el Todopoderoso a todo ser humano que alcanza el conocimiento de sus instrucciones a obedecer en su vida. Y nos toca meditar en ello cada día, para saber en qué estado estamos, en cómo estamos espiritualmente frente al “espejo” que son los Mandamientos de Yahwéh, donde debemos arreglarnos para hacer correctamente su Voluntad. Y no debemos caer en el error de los primeros seres humanos, que no se responsabilizaron de sus errores, sino que culparon a otro.

Cuando transgredimos conscientemente y reconocemos que pecamos, debe invadirnos un gran sentimiento de vergüenza, si es que se inicia en nosotros el proceso de arrepentimiento (primer paso de la Teshuvá, de volvernos de los pecados). Puede darse el caso como que quisiéramos escondernos de la Presencia del Creador de nuestra vida, por tanta vergüenza. Pero no hay escondite ante Él, porque está en todo lugar, Él lo llena todo, lo ve todo, conoce nuestros pensamientos más profundos, no hay secretos para Él. Y cuando Él nos pregunta: ¿Dónde estamos?, y hemos pecado, tenemos nuestras plegarias para decirle algo así como esto: “aquí estoy Padre, he pecado en esto y lo otro, no soy digno de que me escuches, pero te lo confieso y te pido perdón porque estoy de verdad arrepentido y avergonzado, e intentaré sobreponerme para no volver a incurrir en el mismo error.”.

Esa palabra hebrea “éy” (Dónde está), que es la raíz de “ayékah”, se vuelve a repetir en el capítulo 4, cuando el Eterno le pregunta a Caín dónde está su hermano Hevel (Abel), siendo que ya sabía lo que había hecho al asesinarlo. En este caso, Caín responde con insolencia tratando de ocultar lo que hizo, sin ningún remordimiento. Aquí también, el “dónde está tu hermano” apunta a la responsabilidad que debe tener un ser humano con sus prójimos, familiares, hermanos en la fe, amigos, etc. Yahwéh nos pregunta a nosotros también: “¿Dónde está tu hermano?”, dándonos a entender que debemos preocuparnos por ellos, por su bienestar espiritual, por su sanidad moral, por sus recursos vitales, y por la adquisición de conocimientos que los alimenten según la Palabra de Yahwéh. Pero no sólo preocuparnos por los demás, sino también por nosotros mismos en función de lo que hagamos frente a los demás. Porque la Toráh o Instrucción del Todopoderoso enseña el amor que le debemos a Él, pero también al prójimo. Y el Amo del Universo también nos pregunta: “¿Cómo estamos ante nuestro prójimo, en relación del amor que le debemos y Yo les enseño?”. Como dice la Escritura:

1Jn.4:20 Si alguien dice: “Yo amo a Elohim” y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto. (21) Y tenemos este mandamiento de parte de él: El que ama a Elohim ame también a su hermano.

Y para esto vino el Mesías, para enseñarnos a poner en práctica correctamente los Mandamientos de Yahwéh, con el fin de amarle a Él y al prójimo. Y no sólo eso, sino también a darnos la posibilidad de que podamos “tomar del Árbol de la Vida”, como dice la Escritura, antes de ser expulsados Adam y Java del Jardín del Eden:

Gén.3:22 Luego Yahwéh Elohim dijo: “Ahora que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal, si alarga la mano y toma del árbol de la vida y come, vivirá para siempre”.

Y el Mesías permite que nosotros tengamos la posibilidad de “alargar la mano” y tomar de ese Árbol, como está escrito:

Apoc.2:7 El que tiene oído, oiga lo que el espíritu dice a las asambleas. Al que venza le concederé comer del árbol de la vida que está en medio del jardín del Eden de Elohim.

¿Quién puede vencer? Quien “alargue su mano para intentar tomar del Árbol de la Vida”. ¿Cómo es posible eso? Por medio de dos hechos posibles importantísimos que depende de la elección de cada uno.

1# Obedecer los mandamientos de Yahwéh, para hacer lo opuesto de lo que hicieron los primeros seres humanos que fallaron, e hicieron que la muerte pasara a toda la humanidad. El Mesías vino a enseñar la obediencia (Mat.5:17-19), no lo contrario. Vino a traer Vida por medio de obedecer la Palabra de Vida que son los “frutos” del Árbol de la Vida, además de creer en él. Por eso está escrito del Mesías:

Apoc.16:15 “Miren, yo vengo como ladrón. Feliz el que vela y guarda sus vestidos para que no ande desnudo y vean su vergüenza”. (VIN)

2# Creer en el Mesías porque él murió por los pecados del mundo, como se explica en Isaías capítulo 53, exponiendo en el madero su “desnudez”, como si fuera un pecador avergonzado, pero sin tener ninguna falta. Como está escrito:

Heb.12:1 Por tanto, nosotros también, siendo que tenemos a nuestro alrededor una nube tan grande de testigos, despojémonos de toda carga del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, (2) puesta la mirada en Yahoshúa, el autor y consumador de nuestra fe; quien por el gozo que le esperaba sufrió el madero, sin hacer caso de la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Elohim. (VIN)

Pero si uno continúa pecando sin remordimientos, sin arrepentimiento, sin importarle hacer la Voluntad del Todopoderoso, está avergonzando al Mesías, haciendo en vano su sacrificio expiatorio. Por eso también está escrito:

Heb.6:4 Porque los que fueron una vez iluminados, y probaron el don celestial, y llegaron a ser participantes del espíritu de santidad, (5) que también probaron la buena palabra de Elohim y los prodigios del mundo venidero, (6) y después recayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento; porque por su parte están de nuevo ejecutando en un madero al Hijo de Elohim y exponiéndolo a vergüenza.

Y por eso dice el Apóstol Pablo (2Co.5:21 VIN) “Al que no conoció pecado, por nosotros Elohim lo contó como pecador, para que en él se nos contara a nosotros como justos delante de Elohim.”

Por lo tanto, hermanos, debemos aprender, tanto de los errores de los antepasados, como de los propios. Debemos meditar en el estado que estamos; en qué es lo que espera nuestro Padre celestial de nosotros. Debemos imitar al Mesías, quien vino a mostrarnos el camino para tomar del Árbol de la Vida, de su fruto por medio de la obediencia a los mandamientos de Yahwéh. Debemos trabajar en nosotros mismos constantemente, tratando de depurar nuestros defectos en función de la Guía de la Palabra de Yahwéh, confesándolos con arrepentimiento sincero, y no culpando de nuestros errores a otros. Debemos preocuparnos por nuestro prójimo, sobre todo cuando necesitamos corregirnos y tener mucho cuidado para no fallar en el amor a ellos. Porque es con nuestros frutos, o sea, con nuestro ejemplo, que mostraremos el camino de Vida que predicamos a los demás. Y de esa manera iremos creciendo espiritualmente para la Gloria de nuestro Padre Eterno, tal como lo exigió el Discípulo Shimón Kefá (2Pedro 1:5-11 VIN): “Por esta misma razón, pongan todo empeño en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque cuando estas cosas están en ustedes y abundan, no los dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Maestro Yahoshúa el Mesías. Pues el que no tiene estas cosas es ciego y tiene la vista corta, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. Por eso, hermanos, procuren aun con mayor empeño hacer firme su llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezarán jamás. Pues de esta manera se les otorgará amplia entrada en el reino eterno de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mesías.” Amén!

Teshuvá (Arrepentimiento) Por Miguel Grullon

El término hebreo “teshuvá“, tiene su raíz “shuv“, que significa “volver“, “dar vuelta“, “regresar“, “retornar” (diríamos, dar un giro de 180º). Vamos a ver lo que dice la Escritura o Biblia: ¿A quiénes se les aplica? ¿A quiénes se les lleva ese mensaje sobre el arrepentimiento? Lucas 24:47 nos dice: “…y que en su nombre se proclamara el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando desde Yerushaláyim [Jerusalem]”.

El arrepentimiento es el retorno a Yahweh, el Padre celestial. Pero no es solamente para los judíos; no es para una un pueblo en particular, sino para TODAS LAS NACIONES, porque todas las naciones son pecadoras. Todos somos pecadores; ya sea judío, cristiano, gentil, porque todos pecaron”, como señala Romanos 3:23.

Hay pecadores que se han arrepentidos, otros no. Es una gran diferencia: ¿Quiénes son llamados al arrepentimiento? El gran Maestro Yahoshúa nos dice en Lucas 5:32: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Y esto se le debía predicar generalmente a todas las naciones. Está claro que nuestro redentor hizo grandes milagros de sanación física, no vino a los que están sanos, sino a los enfermos, en el sentido también espiritual (Lucas 5:31; Marcos 2:17).

Ahora bien, ¿cómo puedo saber que soy pecador? En todos las iglesias se predica contra el pecado, proclamando: “Dios ama al pecador”, como dicen ellos, pero ¿qué cosa es un pecador, qué cosa es pecado? En I Juan/Yohanán 3:4 claramente lo dice: “Todo el que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es transgresión de la ley”. Sabemos que se refiere a la Toráh, a la Lley de los mandamientos de Yahwéh.

Por otro lado, podemos leer un recuento interesante en Romanos 3:20-24, que nos dice lo siguiente: “Así que por obras legales nadie se justificará delante de él; pues la función de la Torah es definir el pecado. Pero ahora, independiente de la Torah, se ha manifestado un indulto que concede Yahweh, atestiguado por la Torah y los Profetas; indulto que Elohim concede por medio de la fe en Yahoshúa el Mesías a todos los que creen, sin distinción; porque todos pecaron y están privados de la gloria de Elohim. Son declarados justos gratuitamente por un favor suyo, mediante la redención realizada por el Mesías Yahoshúa.

Es importante saber que tenemos aquí un principio espiritual; por medio la Ley de la Torah, adquirimos el conocimiento del pecado y somos justificados por medio de la fe en el Mesías. ¿Qué es la Torah? A los primeros cinco libros de las escrituras (pentateuco) que se le atribuyen a Mosheh, se le llama La Torah, lo que quiere decir instrucción. Se dice que hay 613 mandamientos, pero muchos no se aplican a nosotros hoy: no vivimos en Yisrael, no tenemos un Templo; están resumidos en diez mandamientos, como podemos verlos en Éxodo 20. Entonces, es necesario acudir a la Torah para saber lo que es pecado.

Es una regla universal, veamos lo que dice el apóstol Shaúl: “Entonces, ¿Qué? ¿Les llevamos [nosotros los judíos] alguna ventaja? Claro que no; porque ya hemos acusado tanto a judíos como a gentiles, de que todos están sujetos al pecado” (Romanos 3:9). Es lógico que todos, sin excepción, estamos bajo la Ley, de la condena del pecado, todos hemos pecado.

Por otro lado, ¿cómo es que sabemos o nos convencemos del pecado? Veamos lo que dice Jacobo, conocido también como Santiago 2:9: Pero si tienen favoritismos, cometen pecado y quedan reprobados por la Torah como transgresores“. Somos convictos y nos convencemos por medio de la Ley, de la Torah, qué es lo que define o dice lo que es pecado. Si hay algo que está prohibido en la Ley del Todopoderoso, eso es pecado. Si hay algo que no lo prohíbe, no es pecado.

En los siguiente pasajes de Juan 16: 7-8; 13-14, podemos encontrar varios conceptos que nos pueden aclarar  ciertas enseñanzas de nuestro Maestro Yahoshúa:

“Pero yo les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el defensor no vendrá a ustedes. Y si me voy, se lo enviaré. “Cuando ese venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Y cuando venga el espíritu de la verdad, ese los guiará a toda la verdad; pues no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y les anunciará las cosas venideras. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.

El Mesías nos habla de varias cosas: de irse al cielo, de lo contrario no vendría el consolador que no es otro que el espíritu de Santidad que emana del Padre y del Hijo. Es lo que nos convence que somos pecadores cuando estamos en violación de la Torah, de la ley del Todopoderoso Yahweh. Además define que cuando viniere nos “guiará a toda la verdad”. No es que haya una trinidad como muchos creen, por lo que no podríamos ahora entrar en este tema, pero podría ser estudiado en otra oportunidad.

Cuando Shaúl y Sila estaban presos y sobrevino un gran terremoto quedando las puertas de la cárcel abiertas, cuando el carcelero despertó estaba a punto de matarse al creer que los presos habían escapados, pero Shaú le gritó que no lo hiciera, pues todos estaban allí. El carcelero dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?” Ellos dijeron: Cree en el Maestro Yahoshúa y te salvarás, tú y tu casa”. Todo este recuento está en Hechos 16.

Aquí vemos un gentil violador de la ley, cuando se convence, pregunta ¿qué hacer para salvarse? Vemos que primero hay que hacer algo, no tan solo decir “ay, me arrepiento” y luego sigo mi vida y no hay nada más. Eso es un falso arrepentimiento. Es lo que sucede con muchos hoy en las iglesias que dicen haberse entregado al Padre, pero siguen en su camino pecaminoso violando la ley. Eso no es un arrepentimiento verdadero. Hay que hacer algo. Primero hay que creer en Yahoshúa como nuestro redentor (goel), que se entregó así mismo por los pecados del mundo; hay que arrepentirse (teshuvá) de violar la ley; como dice el Salmo 38:18 “por eso te confieso mi maldad, pues me aflige mi pecado”. Luego hay que recibir la inmersión para ser perdonado y recibir el don del espíritu de santidad como lo indica Hechos 2:38:

“Entonces Shimón les dijo: “Arrepiéntanse y sumérjase cada uno de ustedes en el nombre de Yahoshúa el Mesías, para que se les perdonen sus pecados, y recibirán el don del espíritu de santidad”. 

 ¿Qué cosa es arrepentirse? ¿Cómo es que se vuelve al Padre? El Padre está en el cielo, no es ser llevado al cielo, no es un arrobamiento especial que dicen sentir algunos y piensan que eso es volver al Padre, no tiene nada que ver con eso.

Hay que sentir una tristeza, un dolor por haber violado la ley, la Torah; por los pecados que hemos cometidos; y no es sólo cuestión de ponerse triste, hay que hacer algo más:

“Porque la tristeza que agrada a Elohim produce arrepentimiento para salvación, de lo cual no hay que lamentarse; pero la tristeza del mundo produce la muerte” (II Corintios 7:10).

Debemos apartarnos de las ofensas, de las cosas malas que hacíamos antes: borracheras, blasfemia, violación del shabat, adulterio, fornicación, mentiras, etc.

“Echen de ustedes todas sus transgresiones que han cometido, y adquieran un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habrán de morir, oh casa de Yisrael? ” (Ezequiel 18:31).

Después del arrepentimiento, implica que somos muertos al pecado: “¿Qué concluimos entonces? ¿Permaneceremos en el pecado para que se aprecie mejor el favor? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto para efectos del pecado, ¿cómo vamos a vivir todavía en él? “ (Romanos 6: 1-2).

La Ley ya no nos señala ni nos condena como pecadores; no como señalan muchos por ahí diciendo: “La ley fue abolida y no hay que guardarla porque ya estamos bajo la gracia”, pero no entienden que la ley está vigente y sigue señalando al pecador. Pero los que hemos muertos al pecado en el Mesías, la Ley ya no nos señalas para los efectos del pecado, no tenemos pecado si estamos en el Mesías.

Los que dicen que la ley fue abolida en el calvario, hay que tener mucho cuidado con eso. Si fue abolida la ley del Todopoderoso como muchos dicen que, no importa lo que usted cometa porque no hay ley, que el Mesías la cumplió por nosotros, pero ya vimos que pecado es transgresión a la Ley. Si no hay Ley, no hay pecado.

En I Juan 3:8 nos dice que El que practica el pecado es del Acusador, porque el Acusador peca desde el principio. Para esto fue manifestado el Hijo de Elohim: para deshacer las obras del Acusador“. Hay una gran diferencia entre uno que supuestamente se arrepiente y sigue en lo mismo, cometiendo pecados que hacía antes, no se ha arrepentido sinceramente, es un falso arrepentimiento.

Isaías 66: 2 nos dice:  Mi mano hizo todas estas cosas, y así todo llegó a existir –declara Yahweh. Sin embargo, a éste miraré con aprobación: al que es pobre y contrito de espíritu, que se ocupa de mi palabra“. Es la cualidad de un verdadero arrepentido.

Y en I Juan 1:9 dice que si confesamos nuestros pecados entramos en el Mesías: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad“. Morimos al pecado, nos apartamos del pecado; entonces empezamos a obedecer al padre y permanecemos en el Mesías. Él nos perdona de todos nuestros pecados y nos limpia de toda maldad.

¿Cómo nos limpia de todos pecados? En I Juan1:7 lo dice: “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Yahoshúa nos limpia de todo pecado“. La sangre del Mesías derramada en el Gólgota por la humanidad tiene un mérito infinito, suficiente para salvar a toda la humanidad, si toda la humanidad se arrepintiera y entran en comunión con el Padre a través de Su hijo Yahoshúa.

Tremenda promesa hermanos: ¿Hacia quién es que debemos arrepentirnos? Hechos 20:21 nos da la respuesta: …testificando a los yahuditas y a los griegos acerca del arrepentimiento para con Elohim y la fe en nuestro Maestro Yahoshúa”. Es claro que  tenemos que ejercer fe en nuestro Maestro Yahoshúa, pero el arrepentimiento precede a la fe como lo indica en Marcos 1: 14-15: Después que encarcelaron a Yojanán, Yahoshúa vino al Galil proclamando la Buena Noticia de Elohim, y diciendo: “Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Yahweh. ¡Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia!.

Después del arrepentimiento por haber cometido pecado, tiene que haber una evidencia; una muestra necesaria es también producir frutos, como lo indica Mateo 3:8: “Produzcan frutos que demuestren su arrepentimiento…” Los que nos hemos arrepentidos, empezamos a obedecer la ley. Una vez conocemos la ley, la Torah, la voluntad del Todopoderoso Yahweh, empezamos a cumplir Su voluntad. Hay que volver al Padre en obediencia a Su ley santa. Hay que obedecer la palabra.

¿Qué es obedecer la palabra? Es hacer lo que dice la palabra, obedecer al Padre, guardando Sus mandamientos. Apocalipsis 22:14 nos dice: Felices los que guardan Sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida y para que entren en la ciudad por las puertas.

Es evidente que sí hay un grupo que guardan los mandamientos del todopoderoso, para agradarle; esto no es solo para los judíos como muchos insinúan, sino para toda la humanidad

Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los demás descendientes de ella, quienes guardan los mandamientos de Yahweh y tienen el testimonio de Yahoshúa el Mashíaj. Y él se puso de pie sobre la arena del mar” (Apocalipsis 12:17).

Miremos el consejo de Shaúl a Tito 2: 11-12: “Porque el favor salvador de Elohim se ha manifestado a todos los hombres, enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la era presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas…”

De eso se trata, de apartarse del pecado y la impiedad, apartarse de pecado significa dejar de violar la ley; es obvio que el arrepentimiento implica que tenemos que empezar a obedecer la ley del todopoderoso Yahweh. Tener nuestro corazones en el Padre y en Yahoshúa nuestro salvador. Estar dispuesto a renunciar a la impiedad que no es otra cosa que el pecado, violación a la ley del Elohim de Yisrael.

Resumiendo, una vez nos arrepentimos y por medio de la fe decidimos la preparación para la inmersión, el Espíritu de Santidad nos guiará a conocer toda la verdad, nos ayudará hacer lo que es justo y correcto, a caminar en justicia, obedeciendo las leyes de nuestro Padre celestial.

Es un nuevo reto para seguir creciendo en gracia y conocimiento, siguiendo los pasos de nuestro Mashíaj. Por medio del espí1ritu de santidad podemos vencer las cosas de este mundo, nuestra naturaleza y el maligno, el príncipe de la tiniebla y la potestad del aire: Más bien, crezcan en el favor y en el conocimiento de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mashíaj. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (II Pedro 3:8).

Debemos seguir este camino de vida que nos hemos trazados en el llamamiento de nuestro Creador (Juan 6:44), hasta llegar a la culminación de practicar lo que es justo, haciendo el bien en obediencia, desarrollando carácter en su cabalidad. Que seamos sin mancha ni arruga como lo indican las escrituras porque ciertamente el Mashíaj, el cordero del Altísimo se casará con una novia inmaculada. …para presentársela a sí mismo como una comunidad gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin falta” (Efesios 5:27).

Entonces hermanos y hermanas, tenemos que prepararnos para esa boda, un gran evento glorioso sin precedente en la historia de la humanidad; tenemos que purificarnos, santificarnos, porque nadie que no esté purificado y en santidad, podrá ver al Todopoderoso Yahweh. “Procuren la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá a Yahweh” (Hbreos 12:14). Es un camino que implica mucho sacrificio, entrega y persistencia. Este camino de vida es lo que no llevará a obtener la promesa divina de una corona de vida, de salvación eterna. “Feliz el hombre [el ser humano] que persevera bajo la prueba; porque, cuando haya pasado la prueba, recibirá la corona de vida que Elohim ha prometido a los que lo aman” (Santiago 1:12). “Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Maestro, el Juez justo, en aquel día. Y no sólo a mí, sino también a todos los que han amado su venida” (II Timoteo 4:8).

La Importancia del Shemá

 

La Casa de Yisrael (3)

Deut.6:4 ¡Shemá, Yisrael! יהוה Eloheinu, יהוה ejad

¡Escucha, Yisrael! YAHWEH nuestro Elohim, YAHWEH Uno es! (TKIM)

El Eterno Yahwéh nos ordena, como principal mandamiento (como dijo Yahoshúa, el Mesías, en Mar.12:28-30), que Lo reconozcamos como el Único Todopoderoso que existe, pues no hay otro aparte de Él, tal como Él mismo lo dijo:

Deut.4:35 A ti se te ha demostrado claramente que sólo Yahwéh es ha‘Elohim; no hay otro fuera de Él. (VIN)

 

Deut.4:39 Entiende pues hoy y ten en mente que solamente Yahwéh es tu ha’Elohim arriba en el cielo y abajo en la tierra; NO hay ningún otro.

¿Qué significa que ese sea el principal mandamiento? Que es la base donde debe cimentarse la Fe para no errar el rumbo del conocimiento verdadero. ¿Y qué significa que no hay otro ha‘Elohim = Todopoderoso fuera de Él? Un reconocido profeta nos los explicó:

Isaías 43:10 Ustedes son mis testigos, declara Yahwéh, mi siervo que Yo escogí. Para que me conozcan y crean en Mí y entiendan que Yo soy; Antes de Mí no fue formada ninguna deidad [ningún Elohim]; y después de Mí ninguna existirá.

Is.44:6 Así ha dicho Yahwéh, el Rey de Yisrael, su Redentor, Yahwéh de los Ejércitos: “Yo soy el Primero y soy el Último; y fuera de Mí no hay Elohim.”

Is.45:5 Yo soy Yahwéh y no hay ningún otro; aparte de Mí no hay Elohim. Yo te ciño, aunque tú no me conoces, (6) para que se sepa, de este a oeste, que no hay nadie más que [o como] Yo. Yo soy Yahwéh y no hay otro.

Estas declaraciones implican que el Todopoderoso Yahwéh NO comparte su Existencia y Gloria con nadie, como consta en Isaías 42:8: Yo soy Yahwéh, ése es Mi Nombre; no le cederé Mi Gloria a otro, ni Mi renombre a los ídolos.. ¿Qué está diciendo el Eterno aquí? Con toda seguridad que solamente UN SER es el Todopoderoso Yahwéh, cuya Gloria es única y que no comparte su Gloria en distintas manifestaciones de maneras de ser. Es decir, que Yahwéh es únicamente el Todopoderoso y no es en absoluto también el Mesías Yahoshúa, su Hijo. Quienes crean que sí lo es, violan uno de los principales mandamientos dados en el Monte Sináy: Éx.20:2 Yo Yahwéh soy tu Elohim, que te sacó de la tierra de Mitsráyim [Egipto], la casa de servidumbre: (3) No tendrás otros elohim aparte de Mí.. ¿Por qué lo violan? Porque creen que Yahwéh es Elohim; y el Hijo (y Mesías) también es el mismo Elohim. Hay sí o sí dos Elohim, por más que aseguren que se refieren al mismo. Lo que dice el mandamiento claramente es que sólo Yahwéh puede ser considerado haElohim, o sea, el Todopoderoso y nadie más. Es decir: ¡NO consideren a Yahwéh y a su Hijo Yahoshúa el mismo ser haElohim!

Algunos se apoyan en el versículo de Pablo que dice del Mesías: Porque en él reside corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina (Col.2:9), para creer que el Padre y el Hijo son el mismo ser. Ese verso no transmite de ninguna manera esa idea si se respeta lo que dice, porque si no, eso sería sencillamente violar el mandamiento de entender el Shemá, es decir, violar la unicidad absoluta del Eterno, y no adorarle sólo a Él, como Él reclama. Porque acabamos de ver que Él dijo: no le cederé Mi Gloria a otro, ni Mi renombre a los ídolos.; y si se cree que el Todopoderoso es también el mismo Hijo/Mesías, se está cediendo o compartiendo la Gloria con un ídolo, porque adorar al Mesías es netamente idolatría. De nada sirve decir que se adora al Padre y no al Hijo, pensando al mismo tiempo que son el mismo ser. Eso es igual idolatría. La única manera de mostrar el Todopoderoso su Presencia en el hombre es por medio de su Inspiración, tal como sucedió con los Patriarcas, Moisés, los Profetas, el Mesías y demás Sabios. La idea de que el Todopoderoso se hizo hombre proviene del paganismo, como la deidad griega inventada de nombre Zeus, que también descendía del cielo y se hacía humano o animal.

 

Shemá es una palabra que exige atención y obediencia al mismo tiempo. En el versículo 3 del capítulo 6 de Deuteronomio, aparece ya esa palabra para referirse a exigir obediencia de los mandamientos.  Para alcanzar sabiduría verdadera, el reconocimiento de la unicidad absoluta del Eterno es el paso principal para abandonar la ignorancia o el error. Cuando sólo adoramos al Amo del Universo Yahwéh, Creador del Mundo, abrimos nuestra mente para poder comprender temas más profundos que Él nos enseña con total fidelidad. Es como si se destaparan nuestros oídos o se cayera el velo de los ojos para poder comprender gracias a Yahwéh que nos ayuda.

 

Deut.6:5 Amarás a Yahwéh tu Elohim con todo tu corazón y con todo tu ser y con todas tus fuerzas. (VIN)

Completamente unida a la obediencia de creer en la unicidad absoluta de Yahwéh, Él nos exige amarle por sobre todas las cosas del mundo, teniéndolo como único Amo y Director de nuestra vida sólo a Él, tal como también Yahoshúa lo explicó en Mat.6:24. Nos enseña el Todopoderoso el principal objetivo para el que nos regala la vida nuestro Creador. Desarrollemos esto:

“con todo tu corazón [lev]”: es decir, se refiere diariamente con nuestros pensamientos y conciencia de su Presencia en todas las cosas o situaciones de vida; como también con temor (no miedo, sino respeto) ante Él para no actuar contra su Voluntad, para no violar sus Mandamientos. Literalmente, el corazón es el órgano “motor” que controla la sangre; y, debido a que las pasiones carnales tienen relación con la sangre, figurativamente, nos enseña que debemos amar a Yahwéh controlando con nuestra mente todas nuestras pasiones de la carne (con “dominio propio”, 2Pe.1:6) para que seamos buenos siervos de Él, con el fin de tener una vida santificada que ilumine ejemplarmente a los demás, dando así frutos correctos viviendo en el Mesías.

“con toda tu ser [néfesh]”: Néfesh se refiere a la vitalidad, a la manera de existir, que incluye todas las pasiones carnales. Como explicamos antes, el corazón es una metáfora de la mente, de su capacidad de actuar voluntariosamente por medio del libre albedrío. Es decir, la mente debe controlar totalmente la vida, entregándola en este Mundo al servicio al Eterno para prepararla para la vida perpetua en el Mundo Venidero.

“con toda tu fuerza [meód]”:  esto es, que todo el esfuerzo en la vida sea, más que para beneficio físico o material, para alcanzar sabiduría celestial y edificación espiritual amando por encima de todo al Eterno. Y ese esfuerzo implica empeño y devoción, como dijo Shimón Kefá (2Pe.1:5-6): Por esta misma razón, pongan todo empeño [meód] en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; para lograr la santificación en el dominio propio, “escapando de las bajas pasiones” (2Pe.1:4).
Deut.6:6-7 Y estas Palabras [devarim] que te ordeno hoy, deben estar [grabadas] en tu corazón; (7) enséñalas fielmente a tus hijos y habla de ellas mientras estás en tu casa, mientras estás de viaje, al acostarte y al levantarte.

“Palabras…deben estar [grabadas] en tu corazón”:  Como vimos en la Parashá Devarim [Palabras], devarím también significa hechos. Por lo tanto, esos “hechos” que deben estar grabados en el corazón, son los anhelos constantes de poner en práctica todos los Mandamientos estudiados, y así se podrá participar de la profecía del Pacto Renovado que está mencionado en Jeremías 31:31-33.  En otras palabras, es incorporar la Torá (con sus mandamientos) como Camino de Vida, para bendecir la vida en este mundo, y para recoger los frutos premios en la próxima que llega con el regreso del Mesías y la Resurrección.

“enséñale fielmente a tus hijos”:  Como siempre hizo el Pueblo de Yisrael, debe enseñarse de padres a hijos, de generación en generación, para que la Sabiduría Celestial se propague y se mantenga iluminando a todo Yisrael, como también a las naciones gentiles; hasta que algún día: “la tierra estará tan llena del conocimiento de Yahwéh como las muchas aguas cubren el mar.” (Is.11:9). En la sabiduría hebrea, el concepto de “hijos” va más allá de los hijos de sangre; también abarca a quienes son enseñados como “hijos” no familiares, pues reciben educación que se transmite desde el Padre celestial, a hijos, y a hijos de hijos, etc.

“habla de ellas…”:  En todo momento y en todo lugar que se pueda se deben estudiar los Mandamientos del Eterno Yahwéh. Y eso debe ser un objetivo primordial en nuestras vidas. También de la misma manera se debe estar siempre dispuestos a hablar de tales mandamientos para enseñar a los demás donde y cuando sea.
Deut.6:8 y átalas como señal en tu mano, y que estén como insignias entre tus ojos;

Este mandato debe entenderse de manera espiritual, no literal. Las Palabras de Yahwéh deben guiar al israelita como si Él lo tomara de la mano, como un padre lleva del brazo a su hijo/a por la vida.  Esto significa que uno debe “poner” en su “brazo” la Palabra/Brazo de Yahwéh, es decir, disponer toda su voluntad para obedecer cada mandamiento, a fin de caminar correctamente sin tropezar (se orienta a la acción). Pero no sólo esto, también esas Palabras deben estar como “insignia” o “símbolo entre los ojos”; es decir, como director de la vista y de los pensamientos para caminar sin que se pierda la fidelidad ni la seguridad y sabiduría por la ceguera que causa la ignorancia o el error.  Y así como la certeza que se tiene sobre una afirmación de algo que se ve, así se debe tener la certeza de que la Palabra de Yahwéh, Su Torá, es Verdadera y eterna, y que no puede cambiarse.
Deut.6:9 y escríbelas sobre los marcos de tu casa y en tus portales.

Esas Palabras deben llenar el hogar con el estudio y, cuando se traspasa la puerta, debe uno recordar siempre los mandamientos para estar atentos a cumplir inmediatamente con el integrante de la familia.  Cuando se ingresa al hogar, al pasar por la puerta, uno debe despojarse de la “suciedad” mundana, preparando el ser para que se purifique practicando los mandamientos estudiados.

Todo lo que nos enseña el Shemá tiene que ver con intensificar nuestra relación personal con Yahwéh, tratar de oírle estudiando Sus Palabras para apegarnos a Él, de modo que podamos aprender e imitar sus Atributos para poder desarrollar el amor que Él enseña para con el prójimo, y así reflejar el amor celestial iluminando a las naciones.  Amando correctamente a Yahwéh, hará que se ame correctamente al prójimo.  Y como resultado final, será la glorificación al Único Todopoderoso para siempre siguiendo el ejemplo de amor perfecto que dejó su Hijo, el Mesías.

Parashá (Porción) Qóraj (Coré). Números 16:1 – 18:32

Parashá Qóraj

Los temas que se tratan son:

Capítulo 16 de Números:

  • Qóraj (Kóraj o Coré) y gente de compañía se rebelan ante Moshéh (Moisés) y Aharón cuestionando sus liderazgos.
  • Moshéh sugiere convocar a todos ante la Presencia de Yahwéh para resolver el conflicto.
  • Yahwéh destruye a Qóraj y su gente hundiéndolos en la tierra, y quema con fuego al resto de la gente que se había unido en rebeldía a Qóraj.

Capítulo 17 de Números:

  • Se recupera los incensarios de cobre de los rebeldes pecadores para convertirlos en láminas y sirvan para enchapar el Altar de sacrificios, como recuerdo de esa rebelión ante Yahwéh.
  • La comunidad se rebela ante Moshéh y Aharón, los cuales se apartan y resguardan en la Presencia de Yahwéh, Quien amenaza con destruirla.
  • Moshéh ordena a Aharón llevar hacia la comunidad un incensario con fuego e incienso para hacer expiación por ella y frenar una plaga mortal, debido a que la ira de Yahwéh había comenzado a manifestarse en medio de ella.
  • Prueba de la autoridad de Aharón como líder entre los levitas por medio del reverdecimiento sobrenatural de su vara entre doce con los nombres de los capitanes de cada tribu.

Capítulo 18 de Números:

  • Yahwéh le habla directamente a Aharón y le detalla todas sus obligaciones y derechos, como también de los levitas.
  • Los levitas no recibirán herencia de tierras como las demás tribus, dado que la herencia es el servicio a Yahwéh mismo.
  • Diezmos a los levitas.
  • Diezmos de los levitas a los sacerdotes.