Proverbios 25:16-17

Es evidente en el vers.16 la enseñanza sobre la moderación en todos los placeres mundanos. La «miel» puede simbolizar muchas cosas, no sólo alimentos; aunque siempre algo que guste hacer, pero que el exceso de ello puede perjudicar o dañar.

Esta idea puede estar relacionada con otra enseñanza de Salomón en otro Libro, como el de Eclesiastés:

Ecl.7:16 No seas demasiado justo, ni seas sabio en exceso. ¿Por qué habrás de destruirte? (17) No seas demasiado malo, ni seas insensato. ¿Por qué morirás antes de tu tiempo? (18) Bueno es que te aferres a esto y que tampoco apartes tu mano de lo otro, porque el que respeta a Elohim saldrá bien en todo. (VIN)

Está claro que el Sabio enseña a no caer en los extremos (como enseñaba de manera semejante el famoso Aristóteles, definiendo lo que es «la virtud: un medio entre dos extremos»). Y, como en este caso, no sólo escapar de la insensatez y de hacer lo malo, sino también dejar de buscar la sabiduría en exceso. ¿Por qué? Porque una persona no vive solamente para alcanzar sabiduría, y Salomón lo experimentó y enseñó:

Ecl.12:12 Además de esto, hijo mío, queda advertido: El hacer muchos libros es algo sin fin y el mucho estudio fatiga el cuerpo. (VIN)

Ecl.1:17 Dediqué mi mente a adquirir sabiduría y conocimiento, locura y necedad. Pero he entendido que aun esto es conflicto de espíritu. (18) Porque en la mucha sabiduría hay mucha frustración, y quien añade conocimiento añade dolor. (VIN)

Fuimos creados para respetar ciertos límites. La miel también puede simbolizar el «conocimiento», pero su búsqueda en exceso descuidando otras necesidades de la vida; o no respetando que hay cosas que están vedadas o no se podrán conocer, termina haciendo mal.

Ahora bien, ese proverbio que enseña la moderación, está relacionado con el siguiente vers.17, que habla de visitar a alguien. El término hebreo רֵעֶ֑ךָ «reékha», en la imagen traducido como «vecino» según la Versión Israelita Nazarena, también puede entenderse como «amigo». Entonces, de acuerdo al patrón del vers. anterior, el de evitar asquearse de tanto comer algo rico, también puede cansar cuando un amigo es visitado tan seguido por otro. Y muchas veces, por el exceso de compartir los amigos, se terminan las amistades, dado que por la debilidad humana siempre se puede tropezar en malentendidos, enojos y peleas sin sentido, que después el orgullo se encarga de alargar con un distanciamiento sin razón.

Salmo 1

Salmo 1:1 Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se une a la compañía de los burladores, (2) sino que la Toráh de Yahwéh es su deleite y su Toráh estudia día y noche. (VIN)

El Libro de los Salmos abre con una enseñanza de Toráh esencial para la vida de todo ser humano: la de escoger entre dos caminos. Como está escrito en la Toráh (los primeros cinco Libros de la “Biblia”):

Llamo al cielo y a la tierra por testigos contra ti hoy: He puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge la vida –si quieres vivir tú y tu linaje– por medio de amar a Yahwéh tu Elohim, obedecer sus mandamientos, y aferrarte a Él. Porque en eso tendrás vida y durarás mucho sobre el suelo que Yahwéh tu Elohim juró que les daría a tus ancestros, Avraham, Yitsjaq y Yaaqov. (Deut.30:19-20 VIN)

El Salmo comienza con la palabra hebrea אַ֥שְֽׁרֵי (“ashre”), que es plural de “dicha” o “felicidad”, y en un estado intenso que la posee הָאִ֗ישׁ (“haísh”), “el hombre” (אִ֗ישׁ) con artículo definido (הָ), lo que da a entender que es un determinado tipo de “hombre”, entendido en general como personas, sean masculinas o femeninas. Es decir, esa gran felicidad está condicionada a lo que hagan ciertas personas, que se manifiesta con lo que dice luego. Ese “hacer” tiene que ver con evitar vivir como lo hacen los desobedientes a los mandamientos del Todopoderoso. Porque esto fue así desde el principio, cuando el Eterno ordenó a Adam no comer sólo de un árbol entre todos los que había en el Jardín del Eden (Gén.2:16-17). Pero los primeros seres humanos tropezaron con desobediencia por dejarse aconsejar por un ser (el serpiente, masculino, según la palabra hebrea najásh), que puede representar la mala costumbre de la mayoría, o también la rebeldía para no hacer lo correcto.

Esto también podemos verlo en palabras que enseñó el Mesías Yeshúa, como está escrito:

Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida [eterna]! Y son pocos los que la hallan. (Mat 7:13-15 VIN)

Feliz será la persona que entra por la puerta estrecha, escogiendo la vida y la bendición por medio de obedecer los Mandamientos del Todopoderoso. Ahora, quien aconsejó entrar por la “puerta estrecha”, también dijo ser “puerta”: “En verdad, en verdad les digo, que yo soy la puerta de las ovejas.” (Juan 10:7 VIN). Evidentemente, Yeshúa no puede ser la “puerta ancha”, porque esa es por donde entran los que se pierden. ¿Y por qué es ancha la puerta? Pues, porque es por la que escoge pasar la mayoría de la gente. Y por ella se adquiere la maldición y la muerte. ¿Por qué? Porque se escoge, como dice el Salmo: “el camino de los pecadores”. Por lo tanto, es la puerta de la vida en permanente pecado, porque, como dijo Juan (1Jn.3:4 VIN): “Todo el que comete pecado también infringe la Ley, pues el pecado es infracción de la ley.”.  Y la “Puerta” del Mesías no es sólo creer en él y seguir en constante práctica de pecado, porque el mismo emisario dijo sobre la fe en el Mesías (1Jn.3:3 VIN): “Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica [o santifica] a sí mismo, como él [Mesías] también es puro.”. ¿Y cómo es posible purificarse o santificarse uno mismo? Como dice el mismo emisario luego contundentemente (1Jn.3:6 VIN): “Todo el que permanece [creyendo] en él no continúa pecando. Todo el que sigue pecando no lo ha visto ni lo ha conocido.”. Permanecer creyendo en el Mesías implica también despojarse de los pecados, específicamente de los intencionales. Entonces uno conocerá verdaderamente al Mesías, y andará por el camino del cumplimiento de la Voluntad del Todopoderoso, como dice otro Salmo:

Salm.84:9 Fíjate, oh Elohim en nuestro escudo, mira el rostro de tu ungido. (10) Porque mejor es un día en tus atrios que mil [fuera de ellos]; prefiero estar a la puerta en la casa de mi Elohim a vivir en las carpas del malvado. (11) Porque el Elohim Yahwéh es un sol y un escudo; Yahwéh nos concede favor y gloria; no niega ningún bien a los que andan rectamente. (12) Oh Yahwéh de los ejércitos, feliz el hombre que confía en ti. (VIN)

Si se considera agudamente lo dicho allí, veremos que hace alusión profética al Mesías (“tu ungido”), relacionado con “la puerta de la casa de Elohim”. Se “prefiere estar en la puerta”, que simboliza servir al Todopoderoso mediante el favor que concedió Yahwéh a través de su Ungido, y no dentro de tiendas donde moran pecadores y hacedores de maldad. De esa manera se cumple lo que muestra el Salmo 1, el andar rectamente para tener como recompensa bendiciones.

El verso 2 del Salmo analizado, menciona la causa de la gran felicidad del ser humano: estudiar la Toráh (los primeros 5 Libros), o toda la Escritura (Biblia), que es la Toráh en su sentido extendido, y deleitarse en ello. Alguien podría objetar que no necesita estudiar la Biblia para ser feliz, sino “disfrutar los placeres de la vida”. Ese pensamiento es común y es como si estuviera escrito en un cartel en la “puerta estrecha”, por la que la mayoría en el mundo entra. Los placeres mundanos causan una aparente “felicidad”, pero que es más bien un gozo mental y temporal, algo que no beneficia espiritualmente. Porque “toráh” significa “instrucción”, que es la que dio el Todopoderoso a través de Moisés y los Profetas, aunque desde la Creación viene siendo dada. Estudiar esa Instrucción permite que uno pueda vivir haciendo la Voluntad del Amo del Universo. La felicidad llega gracias al favor del Todopoderoso, quien hace felices a quienes lo respetan y así los recompensa con un bienestar espiritual que da paz y gozo, aún en medio de situaciones de pruebas difíciles en la vida.

Salm.1:3 Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo y su follaje no se marchita; todo lo que produce prospera. (VIN)

Aquí tenemos una bella metáfora de cómo es el resultado de elegir entrar por la puerta estrecha y andar por el camino de la obediencia a los mandamientos del Todopoderoso. Un árbol en general da frutos; muchos para se comidos por gente, otros como método de reproducción. Por supuesto que necesariamente tiene que recibir agua para no secarse y morir. Pues bien, los árboles se comparan con las personas, y el agua con los mandamientos de Yahwéh. Y el Salmo, además, da a entender que los que escogen vivir según sus mandamientos, son como los árboles con hojas perennes, es decir, que aunque se le caigan hojas, nunca dejan de faltarles como a otros en las temporadas de otoño. Es como si vivieran en una primavera constante. Esto significa que quienes viven estudiando y tratando de hacer la Voluntad del Altísimo, siempre estarán dando frutos buenos para beneficio propio y para los demás. Esta es una actividad que forma parte del Plan divino del Todopoderoso, con respecto a la instalación de su Reino futuro en el Mundo. Por eso está escrito:

Isaías 55:10-11 Porque como la lluvia y la nieve caen del cielo y no vuelven allá, sino que empapan la tierra y hacen producir vegetación y dar semilla para sembrar y pan para comer, así es la Palabra que sale de mi boca: No vuelve a mí vacía, sino que hace lo que me propongo, logra lo que la envío a hacer. (VIN)

Y ese follaje verde constante da también la idea de perseverancia en obedecer al Amo del Universo, como está escrito: “¡Aquí se requiere la perseverancia de los santos, quienes guardan los mandamientos de Yahweh y la fe de Yahoshúa!” (Apoc.14:12 VIN). O como enseñó el Mesías Yeshúa: “Entonces muchos tropezarán; y se traicionarán unos a otros, y se aborrecerán unos a otros. Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por el aumento de la violación de la Torah, se enfriará el amor de muchos. Pero el que persevere hasta el fin se salvará. ” (Mat 24:10-13 VIN). Cuidado, porque los falsos profetas engañan logrando que mucha gente entre por la “puerta ancha” (enfriando el amor de ellos al no practicar los mandamientos de Yahwéh), haciéndoles creer que es la “puerta estrecha”.

Salm.1:4 No es así con los malvados, pues son como paja [מֹּ֗ץ motz] que se lleva el viento. (5) Por eso no triunfarán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. (VIN)

En clara contraposición del camino elegido por los que buscan la justicia haciendo la Voluntad de Yahwéh, se muestra aquí lo que sucede con los desobedientes, considerados “malvados”. Esta traducción se hace de la palabra hebrea “rashá”, que da a entender una actividad continua de hacer lo malo, lo incorrecto, lo inmoral, es decir, lo que es contrario a las instrucciones del Altísimo. El Salmo dice que estas personas son como “paja que se lleva el viento”, esto es, por un lado, sin firmeza moral recta, quienes hacen lo que quieren sin importarle nada, ni mandamientos, ni el Todopoderoso, ni nada. Quieren vivir en libertad, aunque en verdad es libertinaje.

Por otro lado, la palabra hebrea מֹּ֗ץ motz, que se traduce comúnmente como “tamo”, y es aquello que se le separa a las espigas de trigo o de cebada, antiguamente lanzándolas con rastrillos hacia el viento para que se desprendiera de ellas lo que era nocivo para el consumo humano; su raíz hebrea tiene el sentido de recibir golpes para ser separado el tamo. Por lo tanto, el malvado, que con su libertad hace lo que quiere, termina siendo castigado y queda transitando en su vida sin rumbo, expuesto a muy duros sufrimientos.

Y el versículo 5 asevera que esas personas “no triunfarán”, ni en la congregación de los justos, aún si llegan a maquinar maldades contra ellos, ni en el juicio celestial, que no necesariamente puede referirse al Juicio final futuro, sino también para juicios y castigos en sus vidas.

(6) Porque Yahweh cuida [יוֹדֵ֣עַ yodéa] el camino de los justos, pero el camino de los malvados acaba mal. (VIN)

Finaliza el Salmo 1 con una gran conclusión a lo argumentado anteriormente. La palabra hebrea “yodéa” es un participio del verbo “yadá”, que se traduce en general como “conocer”. En este caso, la acción es como si estuviese ocurriendo constantemente, como si se dice: “Yahwéh está conociendo o al tanto del camino de los justos”. Pero traducir como “conoce” no tiene un sentido exacto, por ser una idea incompleta. La interpretación correcta es que, en razón de que el Todopoderoso conoce perfectamente en su omnisciencia la vida de cada justo que busca hacer su Voluntad, entonces les recompensa con su Cuidado ante los peligros que acechen. Pero si sufren, será para un bien mayor para ellos. Y, obviamente, lo contrario pasa con los injustos o malvados. Por eso está escrito:

1Ped.4:18 Y si el justo con dificultad se salva, ¿en qué irá a parar el impío y pecador? (19) Por eso, los que sufren según la voluntad de Elohim, que encomienden sus vidas al fiel Creador, haciendo el bien. (VIN)

Proverbios 25:15

Prov.2515

 

En hebreo comienza diciendo lit.: «Con larga paciencia«. Es decir, que la paciencia debe estar asentada en la espera de mucho tiempo a transcurrir, aún cuando pensamientos impacientes que deben ignorarse invadan la mente.

El verbo hebreo יְפֻתֶּ֣ה «yefuttéh» está en estado PUAL, o sea, en intensivo pasivo, lo que puede traducirse como «ser persuadido o convencido completamente«. Y eso es producto de la paciente espera insistiendo en el pedido a un gobernante, que también puede hacer alusión a la fe que hay que tener ante el Todopoderoso cuando le pedimos algo bueno.

Debido a que la palabra hebrea קָצִ֑ין«qatzín«, también puede traducirse como «juez«, en apoyo a esta última idea podemos citar la parábola que nos dejó el Mesías Yeshúa, que también se relaciona con el comienzo del proverbio tratado:

Luc.18:1 Les refirió también una comparación sobre lo necesario que es orar siempre y no desanimarse. (2) Les dijo: “En cierta ciudad había un juez que ni le temía a Elohim [el Todopoderoso] ni respetaba al hombre. (3) Había también en aquella ciudad una viuda, la cual se pasaba yendo donde él, diciendo: ‘Hazme justicia contra mi adversario’. (4) Él no quiso por algún tiempo, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque ni le temo a Elohim ni respeto al hombre, (5) le voy a hacer justicia a esta viuda, porque no deja de molestarme; para que no venga continuamente a cansarme’”. (6) Entonces dijo el Maestro: “Fíjense en lo que dijo el juez injusto. (7) ¿Y Elohim no les hará justicia a sus escogidos que claman a él de día y de noche, siendo paciente con ellos? (VIN)

La segunda parte del proverbio está estrechamente relacionado con lo anterior. A la paciencia debe sumársele la mansedumbre en el hablar. Y esto va más allá de ganar el favor de un gobernante, o de un jefe de trabajo, o de un dirigente de alguna organización, o hasta del Todopoderoso mismo.

El verbo hebreo יְפֻתֶּ֣ה «yefuttéh» también puede ser traducido como «ser aplacado completamente«, refiriéndose de manera implícita a la ira de un gobernante. Y esto está muy relacionado con otro proverbio que dice: «Una respuesta suave calma el furor, una palabra hiriente aumenta la ira.» (Prov.15:1 Univ.Jerus.). Y esto debemos tener en cuenta en cualquier relación humana. Para madurar espiritualmente, debemos aprender a controlar nuestras emociones y no permitir que nuestra lengua se descontrole con palabras hirientes.

Por otra parte, la mejor manera de predicar a otra persona es con mansedumbre verbal, pues en ese entorno trabaja el Espíritu de Santidad haciendo lo prometido:

Heb.4:12 Porque la Palabra de Yahwéh es viva y eficaz, y más penetrante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta tocar los sentimientos y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones de la mente. (VIN)

A eso se refiere el proverbio con «la lengua amable puede quebrantar los huesos«. Y esto es un método que deben usar los padres con sus hijos para un eficaz educación.

Restaurando sabiduría hebrea. Caso 5: Tito 2:11-14

TITO 2_11-14 RV60

Porque la gracia del Todopoderoso se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Todopoderoso y del Salvador Yeshúa el Mesías, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad [anomias ἀνομίας] y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas [kalōn καλῶν] obras. – Tit.2:11-14 (RV1960 corregida)

Recordemos de qué palabra griega se traduce “iniquidad”:

G458 «anomía«, la cual viene de la raíz G459 «ánomos«:  Ilegalidad, i.e. (ídem esto) violación de la ley o (generalmente) maldad, impiedad:-infracción, infringir la ley, iniquidad, maldad, transgresión.

Ahora bien, la palabra “kalon”, proviene de su raíz “kalós”, y dice el diccionario Strong:

G2570 καλός kalós: de afinidad incierta; propiamente hermoso, pero principalmente (figurativamente) bueno (literalmente o moralmente), i.e. valioso o virtuoso (por apariencia o uso), y así distinguido de ἀγαθός agathós, que es propiamente intrínseco: recto, honradamente, honroso, mejor, bien, bueno.

 Entendimiento correcto del caso:

¿Qué significa: “Porque la gracia del Todopoderoso se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente”?

¿Acaso la gracia se manifestó para que una persona siga viviendo en impiedad, es decir, sin importarle cumplir los mandamientos del Todopoderoso, sino más bien transgrediéndolos conscientemente? Porque está escrito (1Juan 3:4 VIN): «Todo el que comete pecado también infringe la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley.«. Recordemos también estas otras palabras del Apóstol Pablo: «¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?» (Rom.6:15-16 RV1960). Pablo es clarísimo, no podemos vivir esclavos del pecado, o esclavos de violar la Ley. En verdad, «estar bajo la Ley» es vivir infringiendo la Ley, contrariamente a lo que se ha enseñado por siglos por gente anti-Ley, quienes la calumniaron diciendo que era «maldición». Y la gracia siempre existió, sólo que con la aparición del Mesías, permite el poder cumplir los mandamientos de una manera distinta a antes de su venida. Como dice el texto citado al principio, la gracia se manifestó como salvación por medio del sacrificio del Mesías, pero «enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente«. Y no hay otra manera de vivir sobria, justa y piadosamente que cumpliendo los mandamientos del Todopoderoso, no la hay. Porque Pablo nos dice que debemos obedecer para alcanzar justicia, para no caer esclavos del pecado y morir. Porque el Mesías dijo: «En verdad, en verdad les digo que todo el que practica el pecado es esclavo del pecado.» (Juan 8:34 VIN).

¿Qué significa que “[El Mesías] se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad [anomias ἀνομίας]y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas [kalōn καλῶν] obras”?

¿Para qué se dio a sí mismo el Mesías? Para redimirnos de la permanente vida en iniquidad, esto es, de una vida desobediente a los mandamientos del Todopoderoso. Porque antes de conocer al Mesías, éramos un pueblo extraño y rebelde, sin «vida», como dijo Pablo:

Ef.2:1 En cuanto a ustedes, estaban muertos en sus delitos y pecados, (2) en los cuales anduvieron en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia. (3) En otro tiempo todos nosotros vivíamos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás. (4) Pero Elohim, que es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con el Mesías. ¡Por un favor están ustedes salvos! (VIN)

¿Cómo nos dio vida el Todopoderoso con el Mesías? Redimiéndonos de la muerte que producía el pecado en otro tiempo, antes de conocerle; y nos regaló la posibilidad de alcanzar la salvación y, consecuentemente, la vida eterna por la fe en él, mediante su resurrección. Pero eso no significa que podemos continuar en nuestra vida anterior, viviendo en delitos y pecados. Porque el Mesías no sólo nos redime de la muerte pasada, sino que también fue enviado a: «purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas [kalōn καλῶν] obras«. ¿Y qué significa para purificar para sí un pueblo? ¿No es acaso que ese pueblo deje de hacer lo que hacía antes, aquello que lo hacía estar muerto en pecados? ¿Qué significa un pueblo celoso de buenas obras? La palabra clave es kalōn [καλῶν], «buenas». Veamos.

Mat.13:23 Mas el que fue sembrado en buena [kalōn καλῶν] tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. (RV1960)

La «buena tierra» tiene que ver con la persona que recibe la «semilla«, que es la Palabra del Todopoderoso, incluidos sus mandamientos, y los pone en práctica para dar «buenos» frutos. Porque ya lo advirtió nuestro Maestro Yeshúa el Mesías: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.» (Mat 7:15-17 RV1960). Porque…: «No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.» (Mat 7:21 RV1960).

En definitiva, [kalōn καλῶν] se refiere a aquello que es bueno y útil para la vida. Y esto no puede ser otra cosa que hacer la Voluntad del Todopoderoso. Esto es lo que el Mesías enseñó en su venida, sobre todo predicando a los «enfermos» o «muertos» espirituales, por eso él dijo: «Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos.» (Mat.9:12 RV60). Entonces, la Gracia que nos salva por medio de la entrega del Mesías, espera que, como nuevo pueblo del Todopoderoso, nos purifiquemos haciendo obras que antes no hacíamos por vivir en desobediencia a los mandamientos de Yahwéh. Y esas obras, que antes hacíamos, tienen que ver «la impiedad y los deseos mundanos«, actos producidos por una vida según la carne, que el Apóstol Pablo mencionará como: «adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.» (Gál.5:19.21 RV60). Pero la vida en el espíritu, de la que también habla Pablo, se trata de: «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.» (Gál.5:22-23 VIN). Y para eso el Eterno dio sus mandamientos y envió a su Hijo, para que, en sintonía con su Voluntad, vivamos conectados a su Espíritu de Santidad y demos buenos frutos frente a Él y a nuestros prójimos, mostrándoles que verdaderamente somos parte de un pueblo que se purifica según la Palabra (Mandamientos) de Yahwéh. Por eso dijo Yeshúa orando a su Padre: «Santifícalos en tu Verdad; tu Palabra es Verdad.» (Juan 17:17 RV60).

Crecimiento espiritual

Gen.3:8-9 Oyeron la Voz de Yahwéh, Elohim, que estaba propagándose en el Jardín hacia el oeste. El hombre y su mujer se ocultaron de la Presencia de Yahwéh, Elohim, entre los árboles del Jardín. (9) Yahwéh, Elohim, llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?” [ayékah]. (VIN)

Como enseñan los sabios judíos, la pregunta de “Dónde estás” no se refiere al hecho de que el Todopoderoso quiera saber en qué lugar físico se encontraba oculto el primer matrimonio que pecó. Va orientada al centro de sus corazones, para que meditaran en lo que habían hecho ambos al desobedecer la orden que les dio de no comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Entonces, el Creador llama primeramente a Adam, pues a él primero le dio la orden. Adam dijo:

Gén.3:10 Él contestó: “Oí tu Voz en el jardín y me dio miedo, porque estaba desnudo, por eso me escondí”. (VIN) 

¿Por qué tuvo miedo Adam cuando oyó la Voz del Todopoderoso? Pues antes oía su Voz y no temía por la misma, ni se avergonzaba de su desnudez. La respuesta es que estaba temeroso y avergonzado porque sabía que había fallado. Es decir, sabía que había pecado con desobediencia, y la vergüenza de su desnudez simboliza el estar avergonzado por haber pecado. El hecho de esconderse ambos al oír la Voz del Creador, hace que mediten en el gran error que habían cometido, a pesar del engaño de la Serpiente. Hace que mediten en qué estado estaban, “dónde estaban espiritualmente”, con respecto a la relación con el Todopoderoso.

El concepto de desnudez, en algunas partes de la Escritura, puede interpretarse como caer en un estado de pecado que debe avergonzar. Por ejemplo:

Lev.18:6 Ninguno de ustedes deberá allegarse a algún pariente carnal para descubrir su desnudez. Yo soy Yahwéh. (VIN)

En este caso, “descubrir su desnudez”, es un eufemismo que significa tener relaciones sexuales, que es a lo que se refiere “allegarse”. Esto lo podemos comprobar con otro pasaje:

Lev.20:11 Si un hombre se acuesta con la esposa de su padre, es la desnudez de su padre la que ha descubierto; a los dos se les dará muerte, su culpa de sangre está sobre ellos. (VIN)

Es evidente que, si un hombre “descubre” la desnudez de quien está teniendo intimidad sexual con él, es obvio que también está al descubierto su propia desnudez. Y la desnudez de ambos simboliza el pecado; pero no sólo en estos casos de relaciones sexuales prohibidas, sino también se atribuye una desnudez espiritual para otros tipos de pecados, incluso para los que no impliquen la desnudez física, especialmente los de idolatría. Y esto lo vemos en otro pasaje donde habla de castigo:

Deut.28:45 Todas estas maldiciones te caerán, te seguirán y te alcanzarán, hasta que quedes eliminado, porque no le hiciste caso a Yahwéh ni guardaste los mandamientos y las leyes que te ordenó. (46) Ellas servirán como señales y pruebas contra ti y tu linaje para siempre. (47) Porque no quisiste servir a Yahwéh tu Elohim con gozo y alegría por la abundancia de todo, (48) tendrás que servir, con hambre y sed, desnudo y careciendo de todo, a los enemigos que Yahwéh soltará contra ti. Él pondrá un yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya eliminado. (VIN)

Podemos ver que en el castigo está implícito el hecho de estar desnudo el pueblo, careciendo de todo. Más allá de que pueda referirse a hechos materiales, se puede interpretar el simbolismo de un estado vergonzoso en pecado por las interpretaciones que podemos extraer de otros textos muy importantes:

Isaías 47:1 Échate, siéntate en el polvo, Hermosa Doncella Bavel [Babilonia]; siéntate, destronada, en el suelo, Hija de los Kasdim [caldeos]; nunca más te llamarán la tierna y delicada. (2) Agarra el molino de mano y muele harina. Quítate el velo, levanta tu larga falda, desnuda tus piernas, atraviesa los ríos. (3) Tu desnudez quedará descubierta y tu vergüenza quedará expuesta. Tomaré venganza y no dejaré que nadie interceda. (VIN)

Aquí se relaciona el estado de pecado de Babilonia con la desnudez y la vergüenza. Y esto es parte de una profecía, porque Babilonia simbolizará el Mundo pecador, quienes intencionalmente deciden vivir en pecados, transgrediendo los mandamientos del Amo del Universo. Por eso en otro lugar dice Yahwéh (Is.48:20 VIN): “¡Salgan de Bavel [Babilonia]! ¡Huyan de entre los kasditas [caldeos]! Declaren esto con un gran clamor; anúncienlo, difúndanlo hasta el extremo de la tierra.” Y esto tiene eco en otra parte (Apo.18:4 VIN): “Oí otra voz del cielo que decía: “¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban sus plagas! (5) Pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Elohim se ha acordado de sus injusticias.”. Y lo podemos ver claramente también en el siguiente pasaje:

Lam.1:8 ח [jet] Jerusalén ha pecado gravemente. Por eso se ha convertido en algo repugnante. Todos los que antes la honraban ahora la tratan con desprecio, pues han visto su desnudez. Ella misma lanza quejidos y vuelve la espalda avergonzada. (TNM2019)

Finalmente, se confirma lo que estamos diciendo en el Libro de Revelación (Apoc.):

Apoc.3:14 Escribe al mensajero de la asamblea en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Elohim, dice estas cosas: (15) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Quisiera que fueras frío o caliente! (16) Así que, porque eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca. (17) Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, (18) yo te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas. (VIN)

Por lo tanto, esa pregunta: “¿Dónde estás?” [ayékah], la hace el Todopoderoso a todo ser humano que alcanza el conocimiento de sus instrucciones a obedecer en su vida. Y nos toca meditar en ello cada día, para saber en qué estado estamos, en cómo estamos espiritualmente frente al “espejo” que son los Mandamientos de Yahwéh, donde debemos arreglarnos para hacer correctamente su Voluntad. Y no debemos caer en el error de los primeros seres humanos, que no se responsabilizaron de sus errores, sino que culparon a otro.

Cuando transgredimos conscientemente y reconocemos que pecamos, debe invadirnos un gran sentimiento de vergüenza, si es que se inicia en nosotros el proceso de arrepentimiento (primer paso de la Teshuvá, de volvernos de los pecados). Puede darse el caso como que quisiéramos escondernos de la Presencia del Creador de nuestra vida, por tanta vergüenza. Pero no hay escondite ante Él, porque está en todo lugar, Él lo llena todo, lo ve todo, conoce nuestros pensamientos más profundos, no hay secretos para Él. Y cuando Él nos pregunta: ¿Dónde estamos?, y hemos pecado, tenemos nuestras plegarias para decirle algo así como esto: “aquí estoy Padre, he pecado en esto y lo otro, no soy digno de que me escuches, pero te lo confieso y te pido perdón porque estoy de verdad arrepentido y avergonzado, e intentaré sobreponerme para no volver a incurrir en el mismo error.”.

Esa palabra hebrea “éy” (Dónde está), que es la raíz de “ayékah”, se vuelve a repetir en el capítulo 4, cuando el Eterno le pregunta a Caín dónde está su hermano Hevel (Abel), siendo que ya sabía lo que había hecho al asesinarlo. En este caso, Caín responde con insolencia tratando de ocultar lo que hizo, sin ningún remordimiento. Aquí también, el “dónde está tu hermano” apunta a la responsabilidad que debe tener un ser humano con sus prójimos, familiares, hermanos en la fe, amigos, etc. Yahwéh nos pregunta a nosotros también: “¿Dónde está tu hermano?”, dándonos a entender que debemos preocuparnos por ellos, por su bienestar espiritual, por su sanidad moral, por sus recursos vitales, y por la adquisición de conocimientos que los alimenten según la Palabra de Yahwéh. Pero no sólo preocuparnos por los demás, sino también por nosotros mismos en función de lo que hagamos frente a los demás. Porque la Toráh o Instrucción del Todopoderoso enseña el amor que le debemos a Él, pero también al prójimo. Y el Amo del Universo también nos pregunta: “¿Cómo estamos ante nuestro prójimo, en relación del amor que le debemos y Yo les enseño?”. Como dice la Escritura:

1Jn.4:20 Si alguien dice: “Yo amo a Elohim” y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto. (21) Y tenemos este mandamiento de parte de él: El que ama a Elohim ame también a su hermano.

Y para esto vino el Mesías, para enseñarnos a poner en práctica correctamente los Mandamientos de Yahwéh, con el fin de amarle a Él y al prójimo. Y no sólo eso, sino también a darnos la posibilidad de que podamos “tomar del Árbol de la Vida”, como dice la Escritura, antes de ser expulsados Adam y Java del Jardín del Eden:

Gén.3:22 Luego Yahwéh Elohim dijo: “Ahora que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal, si alarga la mano y toma del árbol de la vida y come, vivirá para siempre”.

Y el Mesías permite que nosotros tengamos la posibilidad de “alargar la mano” y tomar de ese Árbol, como está escrito:

Apoc.2:7 El que tiene oído, oiga lo que el espíritu dice a las asambleas. Al que venza le concederé comer del árbol de la vida que está en medio del jardín del Eden de Elohim.

¿Quién puede vencer? Quien “alargue su mano para intentar tomar del Árbol de la Vida”. ¿Cómo es posible eso? Por medio de dos hechos posibles importantísimos que depende de la elección de cada uno.

1# Obedecer los mandamientos de Yahwéh, para hacer lo opuesto de lo que hicieron los primeros seres humanos que fallaron, e hicieron que la muerte pasara a toda la humanidad. El Mesías vino a enseñar la obediencia (Mat.5:17-19), no lo contrario. Vino a traer Vida por medio de obedecer la Palabra de Vida que son los “frutos” del Árbol de la Vida, además de creer en él. Por eso está escrito del Mesías:

Apoc.16:15 “Miren, yo vengo como ladrón. Feliz el que vela y guarda sus vestidos para que no ande desnudo y vean su vergüenza”. (VIN)

2# Creer en el Mesías porque él murió por los pecados del mundo, como se explica en Isaías capítulo 53, exponiendo en el madero su “desnudez”, como si fuera un pecador avergonzado, pero sin tener ninguna falta. Como está escrito:

Heb.12:1 Por tanto, nosotros también, siendo que tenemos a nuestro alrededor una nube tan grande de testigos, despojémonos de toda carga del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, (2) puesta la mirada en Yahoshúa, el autor y consumador de nuestra fe; quien por el gozo que le esperaba sufrió el madero, sin hacer caso de la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Elohim. (VIN)

Pero si uno continúa pecando sin remordimientos, sin arrepentimiento, sin importarle hacer la Voluntad del Todopoderoso, está avergonzando al Mesías, haciendo en vano su sacrificio expiatorio. Por eso también está escrito:

Heb.6:4 Porque los que fueron una vez iluminados, y probaron el don celestial, y llegaron a ser participantes del espíritu de santidad, (5) que también probaron la buena palabra de Elohim y los prodigios del mundo venidero, (6) y después recayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento; porque por su parte están de nuevo ejecutando en un madero al Hijo de Elohim y exponiéndolo a vergüenza.

Y por eso dice el Apóstol Pablo (2Co.5:21 VIN) “Al que no conoció pecado, por nosotros Elohim lo contó como pecador, para que en él se nos contara a nosotros como justos delante de Elohim.”

Por lo tanto, hermanos, debemos aprender, tanto de los errores de los antepasados, como de los propios. Debemos meditar en el estado que estamos; en qué es lo que espera nuestro Padre celestial de nosotros. Debemos imitar al Mesías, quien vino a mostrarnos el camino para tomar del Árbol de la Vida, de su fruto por medio de la obediencia a los mandamientos de Yahwéh. Debemos trabajar en nosotros mismos constantemente, tratando de depurar nuestros defectos en función de la Guía de la Palabra de Yahwéh, confesándolos con arrepentimiento sincero, y no culpando de nuestros errores a otros. Debemos preocuparnos por nuestro prójimo, sobre todo cuando necesitamos corregirnos y tener mucho cuidado para no fallar en el amor a ellos. Porque es con nuestros frutos, o sea, con nuestro ejemplo, que mostraremos el camino de Vida que predicamos a los demás. Y de esa manera iremos creciendo espiritualmente para la Gloria de nuestro Padre Eterno, tal como lo exigió el Discípulo Shimón Kefá (2Pedro 1:5-11 VIN): “Por esta misma razón, pongan todo empeño en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque cuando estas cosas están en ustedes y abundan, no los dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Maestro Yahoshúa el Mesías. Pues el que no tiene estas cosas es ciego y tiene la vista corta, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. Por eso, hermanos, procuren aun con mayor empeño hacer firme su llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezarán jamás. Pues de esta manera se les otorgará amplia entrada en el reino eterno de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mesías.” Amén!