Comentarios de porciones de la Toráh

Libro: Génesis – Bereshít – בְּרֵאשִׁ֖ית

Libro: Shemót – Éxodo: שמות

Libro: Lewíticos – Waikrá: ויקרא

Libro: Bemidbár – Números: במדבר

Libro: Devarím – Deuteronomio: דברים

Estudio sobre el Libro Eclesiastés. Parte 4

Eclestiastés 4

El Convocador dice, acercándose a la conclusión, y dando consejos:

Pero aunque el hombre viva muchos años, y en todos ellos tenga gozo, considere empero que muchos más serán los días de oscuridad. ¡Todo cuanto viene es vanidad!Ecl.11:8 (TXT 3ra.Ed.)

A los jóvenes les advierte que serán muchos más los momentos de aflicción, de pruebas en la fe, peor aún si no tiene fe. Por eso lo que se experimentará es vanidad, como se dijo antes, todo lo relacionado con el mundo y no con lo espiritual; con la vida en la carne, con el egoísmo, con el orgullo, con la falta de amor al prójimo. Entonces dice luego:

Alégrate, oh joven, por tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu mocedad. Anda en los caminos de tu corazón, y tras la vista de tus ojos, pero ten en cuenta que por todas estas cosas, te juzgará Ha-’Elohim. Aparta, entonces, la frustración de tu corazón, y aleja el mal de tu carne [cuerpo], porque la mocedad y la juventud son vanidad.Ecl.11:9-10 (TXT 2010)

El sabio Shelomóh (Salomón) aconseja al joven disfrutar la vida completamente, pero sin olvidarse de que será juzgado por el Todopoderoso al final de los tiempos. La adoslecencia y la juventud duran poco, por eso se debe disfrutar con alegre corazón y evitando dañar su cuerpo de cualquier manera, ya que los daños causan efectos que se agravan con el tiempo. Los diferentes tipos de daños pueden ser causados por el cigarrillo, por las bebidas alcohólicas, por las drogas, por la pornografía, por el juego por dinero, etc. El no olvidarse del Juicio implica el siguiente consejo:

Acuérdate de tu Gran Creador en los días de tu juventud: antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: “Ya no tengo placer en ellos”.Ecl.12:1 (VIN)
[Acuérdate de Él] antes que se rompa el cordón de plata y se destroce el tazón de oro; antes que el cántaro se quiebre junto al manantial, y la rueda se rompa sobre el pozo. Es que el polvo vuelve a la tierra, como era; y el espíritu vuelve a ha’Elohim, quien lo dio.Ecl.12:6-7 (VIN)

En la juventud uno está libre de muchas preocupaciones que llegan en la adultez, porque cuenta en general con el sustento y atención de sus padres. Y en esa etapa dice el sabio que debe acordarse del Creador, ¿de qué manera? pues buscando conocerLe estudiando las Escrituras donde hablan de Él, donde están sus Enseñanzas. Y eso antes de que llegue el período difícil cuando el joven se hace adulto y debe luchar en su vida solo. Sin embargo, esa soledad no sólo se rompe con el matrimonio, en la mayoría de los casos; sino, más aún, por acordarse del Creador en la juventud, porque si no, cuando llegue a la adultez puede estar contaminado por los engaños del mundo. Y cuando uno llega de la Mano del Creador, ya no cuenta con el sustento total de los padres, pero sí del Padre Celestial, Quien guiará y sustentará en todo de acuerdo a la fe de estar conectado con Él. Y acordarse siempre en la juventud, porque dejar para más adelante andar con Yahwéh puede ser riesgoso, ya que no sabe cuándo será su momento de partir de esta vida. Nadie tiene asegurado llegar a la adultez o a la ancianidad. Por eso hay que aprovechar el tiempo de la juventud, cuando las energías están fuertes. Hay que aprovechar el presente, pues como dije, no se tiene asegurada la vida futura en este mundo. Y recordar lo que dijo David (en Salm.119:9, VIN): “¿Cómo podrá un joven mantener puro su camino? -aferrándose a Tu Palabra.“. O sea, a los Mandamientos de Yahwéh. La pureza guardada en la juventud es un gran remedio contra el mal, pues de lo contrario uno puede descarriarse por malos caminos, esos que aborrece el Todopoderoso. La juventud debe ser aprovechada para hacer la Voluntad de Yahwéh, según el ejemplo del Mesías, para que de adulto no sea más difícil limpiar contaminaciones espirituales.

Y entonces, ¿cuál es la conclusión del Libro del Convocador?

Así que no hay nada mejor para el hombre que comer y beber, y hacer que su persona vea lo bueno de su trabajo. Yo he visto que esto también proviene de la mano de ha’Elohim. Pues, ¿quién comerá y se regocijará separado de Él? Porque al hombre que es bueno delante de Él, Él le da sabiduría, conocimiento y alegría; pero al pecador le da la tarea de acumular y amontonar, para que lo deje al que es bueno delante de ha’Elohim. También esto es vanidad y correr tras el viento.Ecl.2:24-26 (VIN)

El hecho de disfrutar la vida llena de vanidades depende del Todopoderoso Yahwéh. Toda posibilidad de disfrutar sanamente proviene de Él. Por ello es tan importante lograr un relación íntima con Yahwéh y agradarLe con obediencia para alcanzar sabiduría. Y ese camino lleva al regocijo espiritual feliz, sea lo que sea que le toque vivir. De lo contrario, la vida se torna injusta y llena de vanidades que sólo producen aflicción, con una sensación de no alcanzar gozo por no tener correctamente la esperanza de vivir en el mundo venidero perfecto, o sea, correcta fe. Y por tal razón luego dice:

La conclusión del asunto, después de oírlo todo, es ésta: Respeta a ha’Elohim y guarda sus mandamientos, pues esto es el deber de todo hombre. Porque ha’Elohim traerá a juicio toda acción junto con todo lo escondido, sea bueno o sea malo.Ecl. 12:13-14 (VIN)

Venimos al mundo con el deber de respetar al Todopoderoso y de aprender a observar sus mandamientos. Para eso el Creador nos da vida. Pero, en general, a la humanidad no le importa, no le gusta, prefiere revolcarse en las cosas mundanas, en los deseos carnales, en vicios, probando todo tipo de mal. No toma en cuenta que está desperdiciando la vida en vanidades, en cosas sin sentido que no sirven para cuando llegue el juicio celestial, para superarlo con el premio de una vida perpetua y perfecta. Porque cuando llegue ese juicio y se ha desperdiciado la vida, no tendrá más oportunidad y se lamentará infinitamente, sabiendo que se pierde el mundo perfecto que viene. Este mundo está degradado por la maldad humana y cada tiempo empeora más. ¿Por qué uno se conforma con este mundo, o con esta vida, sufriendo constantemente por estar alejados de Yahwéh y del Mesías? ¿Por qué no se aferran a las promesas del Altísimo? Como cuando dijo:

Que este Libro de la Toráh nunca cese de tus labios, sino que lo recites día y noche, para que observes fielmente todo lo que está escrito en él. Solamente entonces prosperarás en tus empresas y sólo entonces tendrás éxito. Lo que te encargo es que seas fuerte y resuelto; no te atemorices ni te desanimes, que Yahweh tu Elohim está contigo dondequiera que vayas.Josué.1:8-9 (VIN)

El Libro de la Toráh representa todos los Mandamientos dados por Yahwéh a los antiguos y a los profetas, más aún según las enseñanzas del Mesías. Que “nunca cese de los labios” también significa estudiar continuamente Su Palabra; mantenerse en plegarias; y enseñar a otros a enderezar sus caminos. Esa manera de vivir traerá muchas bendiciones que provocarán gozo abundante, gozo a nivel espiritual, no alegrías mundanas. La obediencia al Amo del Universo hace que la vida tenga sentido, que la mente no se aflija por las vanidades. Pero, como dice el versículo 9, hay que ser valiente y esforzarse para obtener lo bueno, pues no todo vendrá de regalo, aunque los habrá por la infinita compasión de Yahwéh. Debemos salir de la vanidad, de la costumbre común de la humanidad alejada del Creador, para acercarnos a Él y ser diferentes para agradarLe (no a personas). Eso significa buscar la santidad por medio de la obediencia a los Mandamientos, recordando lo que dijo Shaúl (Pablo en Heb.12:14, VIN): “Procuren la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá a Yahwéh.“. Por eso también decía el apósto Pablo, sobre todo a los que decidieron creer en el Mesías:

Esto digo e insisto en el Maestro: que no se conduzcan más como se conducen los gentiles, en la vanidad de sus mentes, teniendo el entendimiento oscurecido, alejados de la vida de Elohim por la ignorancia que hay en ellos, debido a la dureza de su corazón. Una vez perdida toda sensibilidad, se entregaron a la sensualidad para cometer ávidamente toda clase de impurezas. Pero ustedes no han aprendido así al Mesías, si en verdad lo han oído y los han enseñado en él, así como la verdad está en Yahoshúa. Con respecto a su antigua manera de vivir, despójense del viejo hombre que está viciado por los deseos engañosos; pero renuévense en el espíritu de su mente, y vístanse del nuevo hombre que ha sido creado a semejanza de Elohim en justicia y santidad de verdad. Ef. 4:17-23 (VIN)

Ese hombre nuevo es un “hijo de Elohim”, hijo del Todopoderoso, que se diferencia del actuar común de las naciones gentiles. Esa persona que “nace de nuevo” (como enseñó el Mesías en Juan 3:3-5) limpiará la vanidad de su mente, es decir, la purificará para que busque las cosas celestiales, para que haga la Voluntad de Yahwéh, según el ejemplo del Mesías. Por eso decía el siguiente Salmo:

Yahwéh conoce que los pensamientos de los hombres son vanidad. Feliz el hombre a quien tú corriges, oh YaH, y educas en tu Torah, para darle tranquilidad en los días de adversidad, mientras al malvado se le cava un hoyo. Porque Yahwéh no desampara a su pueblo ni abandona a su heredad, sino que volverá a imponerse la justicia y se irán con ella todos los rectos.Salm.94:11-15 (VIN)

Quienes quitan de sus mentes la vanidad de querer vivir según el mundo alejado del Altísimo, permitirán que Yahwéh les corrija con sus Mandamientos para alcanzar felicidad, ese gozo espiritual que es distinto a tener pequeñas alegrías. Esa felicidad trae calma, trae sosiego, quita toda ansiedad y trae paz espiritual en medio de tantos días malos y “correr tras el viento”; tal como Yahwéh dijo por medio del profeta Jeremías (en Jer.6:16, VIN): “Así ha dicho Yahwéh: Párense por los caminos y consideren, pregunten por las sendas antiguas: ¿Cuál es el camino a la felicidad? Caminen por él, y hallen tranquilidad para sus vidas. Pero ellos dijeron: ‘¡No caminaremos por él!’ “.

Cada uno es libre de elegir qué camino escoger. O el lleno de vanidades que ofrece el mundo y que causa mucha aflicción; o el que ofrece el Todopoderoso, con el favor inmerecido de la obra redentora de su Hijo, el Mesías, para alcanzar la felicidad aún en esta vida, como probando bocaditos de la felicidad total y eterna que viene con la próxima vida perfecta. Para andar por este último camino se nos da vida, no para que digamos: “¡No caminaremos por él!“, perjudicándonos a nosotros mismos y a nuestros prójimos. Sepamos escoger la buena vida, obedeciendo a Yahwéh el Todopoderoso, con plena fe en el regreso del Mesías, siguiendo su ejemplo de vida para obtener el premio prometido. Amén.

Estudio sobre el Libro Eclesiastés. Parte 3

Eclestiastés 3

Continuando con el estudio, también dijo el convocador:

Porque lo que ocurre con los humanos y lo que ocurre con los animales es lo mismo: Como es la muerte de éstos, así es la muerte de aquéllos. Todos tienen un mismo aliento; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad. Todo va al mismo lugar; todo fue hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.Ecl. 3:19-20 (VIN)

Con estas palabras, a simple lectura literal, parece que sólo nos dice que ningún ser vivo tiene ventaja, porque todos pierden la vida y vuelven al polvo de la tierra. Sin embargo, cuando habla de que todo es vanidad, podemos extraer de ese concepto un mensaje más profundo. Y el hecho de la vanidad está relacionado con esa falta de ventaja que el ser humano puede tener, más allá de experimentar la misma muerte que el animal. ¿Cuándo la vida de una persona se vuelve vanidad? Cuando vive semejante a un animal, y muchas veces peor, sin usar correctamente su razón, que es lo que la diferencia naturalmente del animal. El Todopoderoso creó al ser humano para que usara su inteligencia en busca de conocer a su Creador, más que para querer dominar el mundo. Pero si sólo hace esto último, esa inteligencia se transforma en vanidad, y vivirá semejante a un animal, aunque tenga mayor inteligencia. Eso ocurre porque esa persona vive esclava de sus pasiones carnales, descuidando su vida espiritual, sin conectarse con el Amo del Universo. Y en esa manera de vivir no se distingue de los animales. No es extraño encontrar reacciones humanas violentas, por ejemplo, lo cual nos hace pensar que se desperdicia la mente actuando como animales salvajes. Lo mismo pasa con las costumbres adúlteras o lujuriosas; con las adicciones al dinero o a bienes materiales; con la búsqueda desmedida de riquezas; etc… Por eso dice la orden de Yahwéh que mencionamos antes (en Salm.32:9, VIN) “Pero no seas irracional, como el caballo o el mulo, cuyo brío hay que domar con freno y bocado; ¡lejos esté de ti!“. Para escapar de la vanidad de vivir como un animal es necesario espiritualizar la vida racional, lo cual permitirá andar haciendo la Voluntad de Yahwéh para que la vida tenga un sentido sublime, honrando la existencia según la Guía del Creador Todopoderoso.

También dijo el convocador:

De la misma manera, he visto que todo trabajo y toda buena obra son resultado de la rivalidad del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.Ecl. 4:4 (VIN)

Estas palabras se pueden aplicar a las peleas políticas, donde no hay nadie honesto y todos son esclavizados por la codicia material. La mayoría, si no todos, buscan enriquecerse haciendo falsas promesas o dejando de lado verdaderamente la ayuda al prójimo. Para hacer buenas obras que no sean por vanidad ni aflijan al espíritu, hay que dejar de lado la sabiduría terrenal, la que no es inspirada por Yahwéh mediante su Espíritu de Santidad. Por ello es bueno recordar las palabras de otro emisario nazareno de nombre hebreo Yaaqov, también conocido como Santiago:

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? ¡Que demuestre por su buena conducta sus obras en la mansedumbre propia de la sabiduría! Pero si en sus corazones tienen amargos celos y contiendas, no se jacten ni mientan contra la verdad. Esta no es la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal y del Acusador. Porque donde hay celos y contiendas, allí hay desorden y toda práctica perversa. En cambio, la sabiduría que procede de lo alto es primeramente pura; luego es pacífica, tolerante, complaciente, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial y no hipócrita. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquéllos que hacen la paz.Stg.3:13-18 (VIN)

La sabiduría terrenal predomina en la humanidad, y es “animal” porque genera contiendas por el ego de cada uno que quiere imponerse sobre los demás, con hambre de poder dominador, lucha que se caracteriza por la llamada “ley de la selva” o “ley del más fuerte”. Un filósofo decía que “el hombre es un lobo para el hombre”, pues vive en un estado de guerra permanente para sobrevivir o satisfacer sus necesidades, hasta de su propio ego, incluso violando la libertad y derecho de otro.

Además de “animal”, también se traduce como “sabiduría natural”, pues las decisiones se toman por la razón desprovista de una dirección espiritual  y celestial. Esto concluye en la abundancia del egoísmo, donde el hombre terrenal busca hacer el bien violando derechos ajenos, y eso se entiende como violar los Mandamientos del Altísimo. ¿Y por qué es también del “Acusador”? En general, las versiones dicen que la sabiduría terrenal es “diabólica”. Quienes no conocen el entendimiento hebreo de lo que se refiere, no captarán el correcto mensaje. Lo que en cristianismo se conoce como “diablo” o “satanás”, en hebreo es “satán”. No es el nombre de un ser, sino un sustantivo, y se traduce como “acusador” y “adversario”. Este ser fue creado por el Todopoderoso para probar a la humanidad con sus influencias e intervenciones, para ver si la gente obedece a Yahwéh o no. Cuando las personas fallan, este ser las acusa ante el Tribunal Celestial de jueces. Esto es lo que muestra el Libro de Job, con el satán teniendo permiso del Todopoderoso para que Job fuera probado en su vida.

La rivalidad del hombre contra su prójimo se apoya en la sabiduría terrenal y, en consecuencia, el hombre se esclaviza al dinero y a lo material. Por eso luego el Convocador dice:

El que ama el dinero no quedará satisfecho con dinero, y el que ama las riquezas no tendrá beneficio. También esto es vanidad.Ecl.5:10 (VIN)

Quienes están apartados del Todopoderoso Yahwéh, quienes no viven de acuerdo a Su Sabiduría, nunca estarán satisfechos con las ganancias de dinero o la obtención de riquezas. Al contrario, terminan siendo esclavos del dinero o cosas materiales. La población mundial sufre por el dinero, por el egoísmo de los que nunca se sacian y no quieren compartir. Por esa falta de amor celestial abunda el hambre y la indiferencia hacia el prójimo. El apóstol Shaúl ha dicho:

Porque nada trajimos a este mundo, y es evidente que nada podremos sacar. Así que, teniendo el sustento y con qué cubrirnos, estemos contentos con esto. Porque los que desean enriquecerse caen en tentación y trampa, y en muchas pasiones insensatas y dañinas que hunden a los hombres en ruina y perdición. Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; y codiciándolo algunos, se descarriaron de la fe y se traspasaron a sí mismos con muchos dolores. Pero tú, oh hombre de Elohim, huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia, la mansedumbre.1Ti. 6:7-11 (VIN)

Por tal razón el que ama el dinero ama la vanidad, ama la aflicción y la esclavitud carnal. Todo tipo de males trae ese amor mundano y daña a mucha gente, no sólo al que lo tiene. Por ello la humanidad gime y sufre; por ello las guerras que causan más pobreza. En el mundo predomina la sabiduría terrenal, la que no es inspirada por Yahwéh, sino por espíritus malignos o el Adversario de la humanidad. Y por tal razón es cosa grave alejarse de la Sabiduría Celestial, o sea, de las instrucciones del Altísimo, quedando expuesto al peligro de la perdición sin protección celestial. Le decía Pablo a su exhortado: “Pero tú, oh hombre de Elohim, huye de estas cosas…“. Un persona de Elohim, o sea, del Todopoderoso, debe huir de lo mundano, del excesivo apego a lo material, y de la sabiduría terrenal. Debe apegarse a Yahwéh buscando sus enseñanzas, orando siempre para conectarse con Su Espíritu para recibir Su Sabiduría y guía.

Hay otra rivalidad entre el hombre y su prójimo para buscar hacer una buena obra, y que se considera vanidad. Es la rivalidad entre personas que buscan obtener sabiduría y enseñar. Muchas personas tropiezan porque se dejan llevar por la sabiduría terrenal, la natural o del Acusador. Buscan gloria mundana, ser famosas para que las aplaudan considerándose “maestros”. Por eso inflan sus egos y se creen sabias cuando no lo son (o se creen las únicas con capacidad de enseñar); incluso algunos se acostumbran a discutir para imponer sus creencias, llegando a veces a faltar el respeto a personas ancianas con experiencia. Y esto abunda por doquier en las religiones, donde se aprovechan de la gente con un formato rígido estructural, llamándole orden, cuando en realidad es otra cosa. Por eso hay que recordar muy bien cuál es el fruto de la sabiduría celestial, según mencionó Yaakov: “En cambio, la sabiduría que procede de lo alto es primeramente pura; luego es pacífica, tolerante, complaciente, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial y no hipócrita. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquéllos que hacen la paz.“.

Continuará…

Agradece al Todopoderoso.

Agradece

Núm.11:1 El pueblo se puso a quejarse amargamente delante de Yahwéh. Yahwéh lo oyó y se enojó: un fuego de Yahwéh se encendió contra ellos, haciendo estragos en los alrededores del campamento. (2) El pueblo clamó a Moshéh; Moshéh oró a Yahwéh, y el fuego se apagó. (3) A aquel lugar se le llamó Taberah [incendio, quema], porque un fuego de Yahwéh se encendió contra ellos. (4) La chusma [gente egipcia entremezclada] que había en su medio sintió un ansia glotona [codicia desmedida]; y entonces los yisraelitas lloraron y dijeron: “¡Si tuviéramos carne para comer!”. (5) ¡Cómo nos acordamos el pescado que comíamos gratis en Mitsráyim [Egipto], de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas, y el ajo! (6) Ahora nos estamos muriendo de hambre. ¡No hay nada en absoluto! ¡No se ve nada más que este maná!” (VIN)

La “chusma” o gente egipcia que había elegido salir de Egipto con el pueblo israelita, los incitó para que se quejaran por la falta de carne. Tanto fue el poder del chisme, que logró convencer a muchísimos de una mentira, del hecho de que podían conseguir carne gratis en Egipto. Lo que se contagió es la codicia desmedida por carne, cuando tenían un alimento perfecto para satisfacer el hambre y dedicarse al crecimiento espiritual con la práctica de los mandamientos. Dijo el Apóstol Pablo:

“No se dejen engañar: ‘Las malas compañías corrompen las buenas costumbres’. (34) Entren en razón, como es justo, y no pequen más, porque algunos de ustedes no conocen a Elohim. Para que se avergüencen lo digo.” (1Co.15:33-34 VIN).

Evite caer en el grave error de dejarse llevar por consejos contrarios a los que da Yahwéh en las Escrituras. La codicia predomina en la vida carnal, que hace buscar tener siempre más y más. Esto genera un apego y, con el tiempo, una esclavitud a los bienes materiales o al dinero. Si una persona en esa situación pierde sus bienes, se le termina la vida y queda expuesta a un gran sufrimiento psicológico que le disminuye o le quita toda la fe. Y luego vienen las quejas al Todopoderoso. Pero, mientras no los pierde, vivirá esclava de ellos y angustiada por no saciarse nunca, olvidándose de Quien le dio esos bienes. Nuestro Maestro Yahoshúa, el Mesías, nos dejó la siguiente enseñanza:

Y les dijo: “Miren, cuídense de toda codicia, porque la vida de uno no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” (Luc.12:15 VIN)

Y en otro lugar dijo el Maestro:

“Por tanto, no se afanen diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’ Porque los gentiles buscan todas esas cosas, pero su Padre que está en el cielo sabe que ustedes tienen necesidad de todas estas cosas. Más bien, busquen primeramente el reino de Elohim y su justicia [hacer lo justo ante Él] y todas estas cosas se les darán por añadidura. Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal”. (Mat.6:31 VIN)

La queja del pueblo israelita produjo un castigo; primero con fuego y, luego, cuando el Todopoderoso les provee de carne, con una plaga severa. Debemos aprender a ser agradecidos con todo lo que Yahwéh nos da para satisfacer nuestras necesidades básicas. Más aún si nos da más para disfrutar y deleitarnos por el esfuerzo del trabajo. Pero, si vivimos quejándonos por lo que no tenemos, sólo provocamos disgusto al Eterno y a su Tribunal celestial. El resultado probable es disciplinamiento o reprensiones para que aprendamos a agradecer a Yahwéh por todo lo que recibimos de Él; porque, como dijo Pablo: “Den gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Elohim para ustedes en el Mesías Yahoshúa.” (1Ts.5:18 VIN). Y también dijo el Apóstol:

¡Regocíjense en el Maestro siempre! Otra vez lo digo: ¡Regocíjense! Que la amabilidad de ustedes sea conocida por todos los hombres. ¡El Maestro está cerca! Por nada estén afanosos; más bien, presenten sus peticiones delante de Elohim en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Elohim [del Todopoderoso], que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en el Mesías Yahoshúa. (Flp.4:4 VIN)

Cuando somos agradecidos con Yahwéh, Él nos recompensa con el sustento necesario y, siendo la más valiosa, con la “paz de Elohim”. ¿Cómo es esa “paz”? Hay que entender ese concepto en sentido hebreo, según la palabra hebrea “Shalom”, porque no es sólo falta de conflictos. Tener “Shalom de Elohim” es tener una Fe completa e íntegra; una Fe capaz de soportarlo todo, cualquier problema o dificultad, cualquier prueba por más dura que sea. Eso es posible con una vida en el espíritu, como enseñaba el Apóstol Pablo, que permite que una persona no sea esclava de nada material ni del dinero. Una vida en el espíritu se amolda a una relación con Yahwéh según su Espíritu de Santidad, que fortalece la Fe y la confianza en que todo se puede soportar y superar, sea el tiempo que sea. Además, esa Fe permite tener una mente firme en saber que lo mejor está por venir con el Mesías, mientras nos mantenemos trabajando para rectificar nuestros errores y defectos según el respeto que le debemos a Yahwéh, para así iluminar a los sin rumbo con ayuda del Todopoderoso y del Mesías Yahoshúa. Por eso debemos seguir el consejo del Apóstol:

Así que, habiendo recibido un reino inconmovible, estemos agradecidos, y rindamos a Yahwéh un servicio agradable, con respeto y reverencia. (Heb.12:28 VIN)

Bendición Sacerdotal

Bendición

Núm.6:22 Yahwéh le habló a Moshéh: (23) Habla a Aharón y a sus hijos y diles: Así bendecirán ustedes al pueblo de Yisrael. Díganles: (24) Yahwéh te bendiga y te guarde; (25) Yahwéh ilumine sobre ti su rostro y te favorezca; (26) Yahwéh dirija a ti su rostro y ponga en ti paz. (27) Así pondrán ellos mi Nombre sobre el pueblo de Yisrael y yo los bendeciré”. (VIN)

Este pasaje se conoce como “La Bendición Sacerdotal”. Para usarla, es evidente que debe usarse el Nombre sagrado, pues, si no: ¿Cómo puede causar bendición usando otro título o nombre en su reemplazo? Está claro que, si en lugar del Nombre se usa, por ejemplo, el título “Adonáy”, ya no es lo mismo, por más que se arguya que uno piense en el Nombre correcto al decir el título. Nunca los sacerdotes cambiaban el Nombre por otro. Ninguna duda tenemos de ello, siempre y cuando ellos respetaban correctamente la Escritura o Mandamiento del Todopoderoso. Ahora analicemos brevemente la bendición.

Núm.6:22 Yahwéh le habló a Moshéh: (23) Habla a Aharón y a sus hijos y diles: Así bendecirán ustedes al pueblo de Yisrael. Díganles:

Esta fórmula usada por el Eterno tiene una repetición de los verbos hebreos “dabar” y “amar”, aunque conjugados. El primero es la orden para que “hablar”, y el segundo para “ordenar”. Es evidente que la repetición significa orden estricta que no admite ninguna otra manera de cumplir ese mandamiento. ¿A quiénes se le dio ese mandamiento? A los sacerdotes. Quizás alguien podría opinar que no se puede cumplir ese mandamiento si uno no es sacerdote levítico. Aunque esa opinión tenga cierto sentido, en realidad hay una Palabra que extiende simbólicamente el sacerdocio a todos los consagrados al servicio a Yahwéh. Y ella es: “Pero ustedes me serán un reino de sacerdotes y una nación consagrada.” (Éx.19:6 VIN). Por lo tanto, los consagrados dentro del pueblo de Yisrael pueden hacer la Bendición Sacerdotal. Es necesario que quien la haga lleve una vida consagrada según los Mandamientos de Yahwéh al servicio al prójimo.

Yahwéh te bendiga [yevarekhekhá] y te guarde [yishmerékha];

La raíz hebrea de “bendiga” es “barákh”, que tiene el sentido de “arrodillarse”. Y la raíz de “guarde” es “shamár”. Lo que podemos entender es que deseamos que Yahwéh te bendiga, sobre todo cuando uno se arrodille con humillación por haber sufrido tanto en la vida, reconociendo que necesitamos a nuestro Padre Yahwéh. Y te guarde, tal como uno se esfuerce por guardar los mandamientos y, así, amar al prójimo.

Yahwéh ilumine sobre ti su rostro y te favorezca;

Que Yahwéh ilumine su rostro sobre ti, significa que te ilumine con su Palabra de Vida, que te guíe en tu caminar, como dijo David: “Lámpara es a mis pies tu palabra, una luz a mi camino.” (Salm.119:105 VIN). Y es evidente que, de esa manera, por medio de la obediencia a sus mandamientos, se recibirán bendiciones y favorecimiento.

Yahwéh dirija a ti su rostro y ponga en ti paz [Shalom].

La metáfora de: “que levante su rostro Yahwéh hacia ti”, simboliza que te fortalezca, que te reanime, que te reviva en todas las pruebas. Y como conclusión de la bendición, que ponga en ti Shalom, que en hebreo no sólo significa “paz”, sino también “bienestar” y, sobre todo, un estado “completo” de ser. Con ese estado podemos alcanzar el fortalecimiento en la Fe para soportarlo todo y estar en paz espiritual, confiando en que todo lo que pase, sea positivo o negativo, será finalmente para nuestro bien.