Ilumina Hacia Adelante. Reflexión sobre Parashá Behaalotejá (Cuando Enciendas)

Núm.8:1 Habló Yahwéh a Moshéh diciendo: (2) “Habla a Aharón y habrás de decirle: Cuando hayas de encender las lámparas, hacia el frente del candelabro habrán de alumbrar, las siete lámparas”. (3) Hizo así Aharón: hacia el frente del candelabro encendió sus lámparas, como había prescripto Yahwéh a Moshéh. (Toráh del Rab. Marcos Edery, con Nombre Sagrado restaurado)

El Sumo Sacerdote Aharón tenía a cargo el encendido diario de la Menoráh, el candelabro de siete brazos hecho en una sola pieza de oro. Estos brazos tenían lugar en su parte superior para colocar siete lámparas que debían alumbrar hacia el frente, como está escrito:

Éx.25:37 Y habrás de hacer sus siete lámparas y que sean encendidas sus lámparas y que ilumine en dirección a su frente. (Toráh del Rab. Marcos Edery)

¿Qué podemos aprender espiritualmente de esta orden dada a Aharón relacionándola con la celebración de Pésaj (Pascua)? Veamos. El Sumo Sacerdote tenía el compromiso de orientar al Pueblo de Israel por el camino de la Toráh o de las Instrucciones de Yahwéh, además de oficiar servicios para expiación de los pecados. El Sumo Sacerdote levítico fue un simbolismo profético de quien sería el Mesías Yahoshúa, Sumo Sacerdote según el orden de Malki-Tsédek (Heb.5). El Mesías es nuestro Sacerdote, instructor correctamente en los Mandamientos de Yahwéh. Además, él mismo tomó el lugar en Pésaj (Pascua), por única vez, del “cordero” que causa expiación perpetua de pecados (Juan 1:29; 1Pe.1:18-19).

Ahora, recordemos una gran enseñanza de nuestro gran Maestro Yahoshúa:

Mat.6:22 La lámpara de tu cuerpo son tus ojos; si tus ojos al frente miran, todo tu cuerpo resplandecerá. (23) Pero si tus ojos se opacan, todo tu cuerpo se oscurecerá; y si la luz que está en ti se oscurece, oscuros estarán todos tus caminos. (Mateo Hebreo de Shem Tov, trad. Avdiel Ben Oved)

En esta versión, en lugar de “ojos buenos”, como en la mayoría de las versiones, tenemos ojos que “miran al frente”, para que todo el cuerpo resplandezca. Avdiel aclara en un comentario que esas palabras son las mismas que usó Salomón en los Proverbios:

Prov.4:25 Que tus ojos miren de frente, que tu mirada sea hacia adelante. (26) Examina el sendero a seguir, y todos tus caminos prosperarán. (27) No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; guarda tus pies del mal. (VIN)

El sentido de mirar hacia el frente también puede ser el de la generosidad, el de preocuparse por el bien de quien esté enfrente, principalmente el prójimo familiar que necesite algo, u otra persona que se presente delante. Pero, además de la generosidad, hay algo más profundo o abarcador si relacionamos las palabras del Mesías Yahoshúa con las de Shelomóh (Salomón). Es posible entender que el “mirar hacia el frente”, tal como la luz de las lámparas de la Menoráh debían iluminar, signifique andar en rectitud, sin que te “desvíes a la derecha ni a la izquierda”. ¿Desviarnos de qué? Pues, de lo que está Escrito, de lo que dijo la Palabra de Yahwéh. El Sumo Sacerdote Aharón obedeció exactamente la Palabra de Yahwéh transmitida a través de Moshéh. No dio una opinión diferente a la orden, ni interpretó a su manera la misma, sino cumplió exactamente lo que se le pidió. Y ese es un ejemplo a seguir.

Tanto en la celebración de Pésaj, como en las demás celebraciones, debemos aprovechar para meditar mucho en lo que también dijo Salomón: “Examina el sendero a seguir”, mientras pensamos en andar mirando hacia el frente por el Camino que es la Palabra de Yahwéh. Ahora bien, ese examen requiere un autoanálisis, es decir, requiere que, en cierto sentido, miremos “hacia atrás” sólo para reconocer lo que hemos venido haciendo mal. Porque, si debemos arrepentirnos de pecados para eliminarlos, y ese es uno de los sentidos de la celebración de Jag Hamatsót (Panes Ázimos) comiendo panes sin levadura, también debemos saber qué hicimos mal y confesarlo a nuestro Padre Yahwéh para que nos perdone gracias a su Hijo Yahoshúa. Por ello dijo también el Mesías:

Luc.9:62 Pero Yahoshúa le dijo: Ninguno que ha puesto su mano en el arado y sigue mirando atrás, es apto para el reino de Elohim. (VIN)

Está prohibido mirar atrás mientras se avanza. Porque quien avanza mirando atrás no puede ver cómo va haciendo el surco con el arado; es decir, que se desviará por no mirar hacia el frente rectamente. Eso sucede cuando uno se distrae por cualquier cosa mundana y se enreda en pecados por vivir carnalmente como en tiempos pasados en ignorancia. Aprovechando la celebración de Pésaj, debemos detenernos y mirar hacia atrás para ver si estamos “arando” rectamente o no. Esto es, ver si estuvimos haciendo la Voluntad de Yahwéh o no; si anduvimos por el Camino de Su Palabra o no; si estamos viviendo verdaderamente en el Mesías o no. El Apóstol Pablo nos ayuda a entender esto un poco más:

Flp.3:12 No quiero decir que ya lo haya alcanzado, ni que haya llegado a la perfección; sino que prosigo a ver si alcanzo aquello para lo cual también me alcanzó el Mesías Yahoshúa. (13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, (14) prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Elohim en el Mesías Yahoshúa. (15) Así que, todos los que hemos alcanzado la madurez pensemos de este modo; y si ustedes piensan otra cosa, también eso se lo revelará Elohim. (VIN)

El gran peligro que ocurre en todo crecimiento espiritual es desear volver atrás, después de haber dejado lo malo. Está en nuestra naturaleza humana luchar para erradicar lo malo que tienta por causa de la debilidad carnal. Pablo sólo mira atrás para corregir lo que ha hecho mal, luego de detenerse en su “arado de la tierra”. Y entonces, deja atrás todo lo malo hecho (incluso pensar en ello), confesándolo, pidiendo perdón a Yahwéh, y rogándole su ayuda para cambiar. Y así continúa hacia adelante, haciendo caso al “supremo llamamiento de Elohim en el Mesías Yahoshúa”. Porque, ¿para qué fuimos llamados? ¿para creer en el Mesías y luego seguir viviendo mundanamente, esclavos de las pasiones carnales y de los bienes materiales? Si eso ocurre, aún se continúa en “esclavitud egipcia” (de pecados), bajo el gobierno del “Faraón” (el ego necio), y no se ha nacido sinceramente de nuevo.

Dejar atrás costumbres (sea de creencias o de pecados) no es fácil, pero tampoco imposible. Con sincera decisión voluntaria y con ayuda del Todopoderoso y su Hijo, se puede uno liberar de toda carga grande de pecado. Este es otro de los sentidos de Pésaj: la Liberación. Pero es posible que se necesite pasar por un largo proceso de purificación. A veces, el “mirar atrás” es transitorio, y simboliza volver a pecar tropezando en algo que se está tratando de corregir. En este caso es cuando debemos mantener la mente firme hacia adelante, por más que tropecemos, pues la Misericordia de Yahwéh es infinita. Pablo nos da otra clave importante para no olvidar al momento de no mirar atrás:

Heb.12:1 Por tanto, nosotros también, siendo que tenemos a nuestro alrededor una nube tan grande de testigos, despojémonos de toda carga del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, (2) puesta la mirada en Yahoshúa, el autor y consumador de nuestra fe; quien por el gozo que le esperaba sufrió el madero, sin hacer caso de la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Elohim. (VIN)

¿Cómo despojarnos del pecado que nos enreda? En Pésaj recordamos siempre el gran sacrificio que hizo nuestro Mesías al morir para redimirnos de nuestros pecados. Él era el ser celestial y espiritual por excelencia, el Hijo del Todopoderoso Yahwéh, quien se humilló al hacerse humano, aceptando esa terrible tarea de ser deshonrado hasta la muerte para que nosotros pudiéramos tener la posibilidad de tomar del “Árbol de la Vida”. Debemos mirar al Mesías para “morir” verdaderamente con él en el madero para cambiar sinceramente, porque nosotros merecíamos haber estado allí en lugar de él. Pero él ocupó el lugar de todos como el cordero que expía y hace que la “muerte perpetua” no tenga más poder sobre nosotros, ya que estamos marcados en el “dintel” de nuestros corazones con esa “sangre del Mesías” que nos limpia.

Conclusión:

Nuestro estimado Maestro Yosef Alvarez dijo una vez sobre Pésaj: Toda Pascua tendría que introducir nuevos procesos de liberación; tendría que introducir nuevas experiencias de libertad (de pecados, de ignorancias), experiencias de crecimiento, de desarrollo, de plenitud, de armonización, de apertura al ministerio de Yahwéh. ¿Hermanos se hace esa experiencia real en nuestras vidas?” Esa es la pregunta tan importante que debemos hacernos, tanto en Pésaj/Pascua, como en todas las celebraciones, y en todo el año. Perfeccionemos nuestra Fe para lograr el crecimiento espiritual por medio de la rectificación de nuestro ser con ayuda de la oración constante. Esforcémonos en eliminar nuestros pecados con sinceridad ante nuestro Padre Yahwéh. Meditemos en cómo están nuestras “lámparas”, las que deberían reflejar la Luz de la Palabra de Yahwéh manifestada en frutos de acciones buenas, revelando al espíritu del Mesías en nosotros. Y prosigamos hacia adelante, celebración tras celebración, con plena confianza en el Todopoderoso que, gracias al valioso sacrificio de su Hijo Yahoshúa, se ha reconciliado con nosotros para que le sirvamos en santidad y libertad. Es el momento de avanzar por el “desierto” de la vida, ascendiendo espiritualmente hacia la “Tierra Prometida”, mostrando a los demás que no somos promesas incumplidas, sino que realmente vivimos en el Mesías, glorificando a nuestro Padre Bendito Yahwéh. Amén.

Parashá (Porción) Behaalotejá (Cuando Enciendas). Números 8:1 – 12:16

Los temas que se tratan son:

Capítulo 8 de Números:

  • Encendido de las lámparas de la Menoráh (Cendelero) por el Sumo Sacerdote.
  • Consagración de los levitas.

Capítulo 9 de Números:

  • Sobre la celebración de Pésaj y segundo Pésaj.
  • Señales de la Presencia del Todopoderoso y del aviso para marchar o para acampar.

Capítulo 10 de Números:

  • Orden para que los sacerdotes toquen trompetas de plata en distintas situaciones.
  • Partida desde el desierto de Sináy según el orden establecido.
  • Invitación de Moshéh (Moisés) a su suegro para que los acompañe hacia la Tierra Prometida.
  • Traslado del Arca del Pacto o de la Alianza.

Capítulo 11 de Números:

  • Rebelión con queja de parte del pueblo israelita que airó al Todopoderoso en Taberáh.
  • La multitud de extranjeros entremezclada incitó al pueblo a quejarse por falta de carne para comer y contra el maná.
  • Moshéh se queja ante el Todopoderoso Yahwéh por no sentirse con fuerzas para cargar solo con todo el pueblo.
  • El Eterno le provee ayuda a Moshéh, por medio del Espíritu de Santidad, con los setenta ancianos para que compartan la carga de guiar al pueblo.
  • El Eterno envía carne de codornices para que el pueblo coma, pero también castigo por la falta de fe y rebelión.

Capítulo 12 de Números:

  • Miryam, la hermana de Moshéh, reprocha a su hermano a sus espaldas ante Aharón.
  • El Todopoderoso actúa ante esa maledicencia (Lashón Hará) de Miryam, los amonesta, y castiga a Miryam con Tzaraát (erupción escamosa blanca) por 7 días.

Parashá (Porción) Nasó (censa). Números 4:21 – 7:89

Los temas que se tratan son:

Capítulo 4 de Números:

  • Censo y deberes de la familia levita guershonita.
  • Censo y deberes de las familias levitas meraritas y kehatitas.

Capítulo 5 de Números:

  • Purificación del campamento.
  • Sobre indemnizaciones y ofrendas.
  • Prueba de la mujer “sotáh” (infiel, descarriada), mujer sospechada de haber cometido adulterio.

Capítulo 6 de Números:

  • Disposiciones sobre el voto de Nazír o Nazireo.
  • La Bendición Sacerdotal (resaltada en la imagen).

Capítulo 7 de Números:

  • Ofrendas de los jefes de las doce tribus de Yisrael por la inauguración de la Morada, entregadas a Moshéh (Moisés), para las familias levitas.
  • Ofrendas durante 12 días de los capitanes de las 12 tribus de Yisrael por la inauguración del Altar.
  • Recuento final de todas las ofrendas.
  • Manera de cómo se manifestaba la Voz de Yahwéh ante Moshéh en la Carpa de Reunión.

Parashá (Porción) Bemidbár (En el desierto). Números 1:1 – 4:20

Parashá Bemidbár

 

Los temas que se tratan son:

 

Capítulo 1 de Números:

  • Segundo censo de cada tribu israelita con totales finales.
  • No se censa a los levitas junto a las demás tribus por orden del Todopoderoso.

 

Capítulo 2 de Números:

  • Distribución de las tribus israelitas acampando alrededor del Santuario de Yahwéh.

 

Capítulo 3 de Números:

  • Descendencia de Aharón y Moshé (Moisés).
  • Las obligaciones de los levitas.
  • Reemplazo de los primogénitos por los levitas.
  • Censo de los levitas.
  • Censo de los primogénitos y redención de la cantidad sobrante con respecto a los levitas.

 

Capítulo 4 de Números:

  • Tareas de los levitas que debían transportar el Santuario móvil en el desierto.

Parashót (Porciones) Behar (En el Monte) Bejukotái (En mis estatutos). Levítico 25:1 – 27:34

 

Parashot Behar Bejukotai

Los temas que se tratan son:

 

Capítulo 25 de Levítico:

  • Acerca del año sabático de reposo de la tierra relacionado con la agricultura.
  • Acerca del año jubileo (Yovel), el año 50, luego de contar 7 períodos de 7 años (49 años).
  • Bendiciones por cumplir los mandamientos de respetar la tierra.
  • Sobre el rescate de la propiedad de alguien que tuvo necesidad de vender su tierra, sea dentro o fuera de una ciudad amurallada.
  • Sobre el buen trato del hermano necesitado y sobre no cobrarle intereses.
  • Sobre el buen trato a siervos hebreos hechos por necesidad o pobreza.
  • Sobre el rescate de un siervo israelita de un extranjero.

 

Capítulo 26 de Levítico:

  • Prohibición de la idolatría.
  • Guardar el Shabat y su relación con el Santuario.
  • Recompensa por obedecer los mandamientos de Yahwéh.
  • Advertencia de castigos por desobediencia.
  • Misericordia del Todopoderoso y la Promesa de la Alianza con los Patriarcas.

 

Capítulo 27 de Levítico:

  • Tasación en shékels de personas, animales, casas y tierras consagradas para el Todopoderoso, y sus redenciones.
  • Recuperación de la propiedad de las tierra en el Jubileo.
  • Sobre los primogénitos de animales, sobre lo proscrito, y sobre los diezmos de la tierra consagrados a Yahwéh.