Proverbios 25:11-14

 

Prov.25_11-14

Prov.25:11

La palabra dicha en el momento oportuno puede ser un consejo o una exhortación. La manzana de oro, con su bella forma y brillantez, armoniza perfectamente en combinación con la plata, como en una bandeja. Quienes reciben esas palabras glorifican al Todopoderoso Yahwéh porque Él ha obrado con su Espíritu de Santidad para que ello ocurra. Pero los que imparten las palabras deben prepararse bien en todo momento para cuando llegue la oportunidad, como el Apóstol Pablo enseñaba a Timoteo:

Te requiero delante de Elohim y del Mesías Yahoshúa, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos, tanto en su manifestación como en su reino: Predica la palabra; mantente dispuesto a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y enseñanza. Porque vendrá el tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; más bien, teniendo comezón de oídos, amontonarán para sí maestros conforme a sus propios deseos, y a la vez que apartarán sus oídos de la verdad, se volverán a las fábulas. Pero tú, sé sobrio en todo; soporta las aflicciones; ocúpate en anunciar la buena noticia; cumple tu ministerio. (2Tim.4:1-5 VIN)

El amontonamiento de maestros apartados de la verdad sucede desde hace mucho tiempo atrás. En general, dicen palabras bonitas que los que consultan quieren oír. Esas palabras dulces terminan amargando la vida porque no se apoyan en la verdad del Consejo de Yahwéh. Quienes se apoyan en la verdadera Palabra de Yahwéh, deben prepararse en todo momento para estar atentos y hablar en el momento justo ante quienes soliciten un consejo o necesiten una exhortación.

 

Prov.25:12

Se relaciona el valor tan deseado del oro fino con una persona que corrige con sabiduría, no humana ni mundana, sino la que resulta de estudiar la Palabra de Yahwéh y aplicarla con ayuda de su Espíritu. Y también está escrito con relación al oro:

Apoc.3:14 Escribe al mensajero de la asamblea en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Elohim, dice estas cosas: (15) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Quisiera que fueras frío o caliente! (16) Así que, porque eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca. (17) Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, (18) yo te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas. (VIN)

Lo que enseña el Mesías es lo mismo que enseña Yahwéh. No se acepta la indefinición ni la falta de determinación para obedecer los Mandamientos. Ser “frío o caliente” significa “obedecer o no”. La tibieza es ese estado de rebeldía de quienes no le importan guardar los mandamientos, o los consideran abolidos o que son sólo para judíos. Lo que “vomitará” el Mesías en su regreso es la Palabra de Yahwéh con la que juzgará al mundo. Y esto tiene que ver con el oro refinado que el Mesías aconseja comprar de él, quien enseñó a practica perfectamente los mandamientos. Tener oro refinado simboliza brillar con justicia que resulta de hacer la Voluntad de Yahwéh. El fuego simboliza las pruebas en la vida que se presentan para que, por medio de la obediencia a los mandamientos, crezcamos en fortaleza de la fe y en la confianza de que todo es para nuestro bien.

 

Prov.25:13

No hay mejor mensajero fiel que el Mesías, quien como Hijo de Yahwéh se entregó hasta la muerte cumpliendo perfectamente el plan de redención para que podamos tomar del “Árbol de la Vida”, con la posibilidad de vivir para siempre. Así también debemos imitar su obra, obedeciendo a Yahwéh para que otros nos imiten y tengan alivio quienes sufren por andar por caminos de desobediencia, soportando la ira del Todopoderoso. También los mensajeros de Yahwéh nos alivian de las cargas y los peligros cuando somos fieles a Él, pues por medio de ellos nos ayuda, como está escrito: “El mensajero de Yahwéh acampa alrededor de los que lo honran y los defiende.” (Salm.34:7 VIN)

Por otro lado, se debe tener cuidado con el alivio que prometen los falsos enviados, como advirtió Pablo:

2Co 11:13 Porque los tales son falsos enviados, obreros fraudulentos disfrazados como enviados del Mesías. (14) Y no es de maravillarse, porque el Satán mismo se disfraza como mensajero de luz. (15) Así que, no es gran cosa que también sus servidores se disfracen como servidores de justicia; pero su fin será conforme a sus obras. (VIN)

Esos falsos enviados del Mesías son los que enseñan en contra de la Toráh o Ley de Yahwéh; o sea, en contra de sus mandamientos, para que se haga lo que cada uno quiera, sin reglas ni guía en la vida de parte de Yahwéh. Esos no son mensajeros fieles, y llevan por mal camino a los creyentes. Por eso hay que despertar cuando alguien está siendo guiado por ese camino y buscar verdaderos mensajeros fieles a la Palabra de Yahwéh.

 

Prov.25:14

Las promesas incumplidas son esos “regalos” que se prometen, pero nunca se dan. El Todopoderoso Yahwéh nos regala la vida y nos promete bendiciones para gozarla, pero a cambio de que nosotros le regalemos lo mejor de nuestro tiempo para estudiar su Palabra (y así saber cuál es su Voluntad) y para comunicarnos con Él con nuestras plegarias. Es un intercambio de regalos por amor. Pero no debemos ser como nubes que no dan lluvias para regar la tierra y que dé frutos. Porque la lluvia es la Palabra de Yahwéh, como está escrito:

Isaías 55:10 Porque como la lluvia y la nieve caen del cielo y no vuelven allá, sino que empapan la tierra y hacen producir vegetación y dar semilla para sembrar y pan para comer, (11) así es la Palabra que sale de mi boca: No vuelve a Mí vacía, sino que hace lo que me propongo, logra lo que la envío a hacer. (VIN)

Entonces, siendo nubes que llevan la Palabra de Yahwéh, regaremos en tierra fértil para que la Voluntad de Él se cumpla según sus planes. Nuestra vida es un regalo que debemos poner a disposición ante Yahwéh para servirle por amor. Es cuestión de prometer y cumplir, de comprometerse y hacer responsablemente, para que todo sea armonioso según el Espíritu de Yahwéh y de Yahoshúa, el Mesías.

Proverbios 25:8-10

 

Prov.25_8-10

Prov.25:8

El ser humano es propenso naturalmente a entrar en conflicto, sea por haber sido perjudicado, sea por salir de testigo en otro conflicto. Muchas veces se sufren humillaciones por apresuramiento en testimoniar u opinar. Lo aconsejado es evitar el conflicto legal y, preferiblemente, todo conflicto. Hay que evitar tener enemigos de parte de uno mismo. Nuestro Maestro Yahoshúa, el Mesías, enseñó en el mismo sentido:

Reconcíliate pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que el adversario te entregue al juez y el juez al alguacil y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que pagues la última perutah (moneda de poco valor). (Mat.5:25-26 VIN)

La humillación puede ser una cárcel, incluso en sentido figurado. Por ello lo más prudente es la reconciliación cuando hay posibilidad de conflicto con alguien, y no meterse innecesariamente como testigo en otro conflicto.

 

Prov.25:9-10

Uno siempre tiene el derecho a defenderse ante acusaciones o agravios. Pero es un gran error revelar secretos que destruyan la dignidad de una persona adversaria o enemiga públicamente, pues es como asesinarla. Muchas veces los que hacen “lashón hará”, o chismes, son avergonzados al no poder frenar lo que han divulgado a los demás. La Toráh es clara al respecto:

No andes chismeando entre tu pueblo. No desatiendas a tu prójimo cuando está en peligro: Yo soy Yahwéh. No odiarás a tu pariente en tu corazón. Reprende a tu pariente, pero no incurras en falta por su causa. (Lev.19:16-17 VIN)

El Todopoderoso prohíbe el chisme y el odio, como también el no preocuparse por corregir con cautela, como enseñó el Mesías:

Por tanto, si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo, pero privadamente, solo entre tú y él. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. (Mat.18:15 VIN).

Privadamente se deben arreglar los conflictos, y uno debe corregir a quien peque contra tal. Siempre se debe buscar la paz, como está escrito:

¿Alguno ama la vida y desea ver años de prosperidad? Guarda tu lengua del mal, tus labios de hablar engaño; apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela. (Salm.34:12-14 VIN)

Ese es el mejor camino para evitar conflictos o ser parte de ajenos, como también para evitar tener enemigos. Quienes así obren, tendrán siempre paz espiritual y gozarán de las mayores bendiciones de Yahwéh.

 

Proverbios 25:1-7

Prov.25_1-7

 

Prov.25:2-3

En este pasaje podemos entender la infinita profundidad de la Sabiduría del Todopoderoso, que, a su vez, se revela como su Gloria. Sobre esto dijo también Salomón en otra de sus obras:

He considerado la tarea que Elohim ha dado a los humanos, para que se ocupen en ella. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; también ha puesto eternidad en el corazón de ellos, de modo que el hombre no alcanza a comprender la obra que ha‘Elohim ha hecho desde el principio hasta el fin. Yo sé que no hay nada mejor para el hombre que alegrarse y pasarlo bien en su vida. Y también, que es un don de Elohim que todo hombre coma y beba y goce del fruto de todo su duro trabajo. (Ecl.3:10-13 VIN)

La mayoría de la gente en el mundo no entiende la obra y el plan del Eterno en la historia de la humanidad. El Sabio aconseja disfrutar lo más posible la vida para no desaprovecharla en vanidades. Pero también advierte que el disfrute es un don de Yahwéh, por lo cual se le debe el merecido respeto para que seamos bendecidos por Él con buena vida. Ahora bien, como está escrito en la Toráh, hay secretos inescrutables del Eterno, pero hay cosas reveladas:

Las cosas ocultas le conciernen a Yahwéh nuestro Elohim; pero las reveladas son para nosotros y nuestros hijos siempre para aplicar todas las provisiones de esta Toráh. (Deut.29:29 VIN)

Aquí entra en juego el papel del “rey”. Las cosas reveladas por el Eterno son para los que buscan aplicar la Toráh (o Instrucciones de Yahwéh) en sus vidas, hecho que constituye como “rey” a la persona que escoge ese camino. Un rey tiene gobierno sobre un territorio, de la misma manera que una persona debe reinar sobre su vida y humanidad a través de la puesta en práctica de los Mandamientos de Yahwéh. Por eso la Toráh dice: “ustedes me serán un reino de sacerdotes y una nación consagrada” (Ex.19:6). Pero, para ser de la mejor manera parte del “reino de sacerdotes”, debemos buscar comprender el misterio revelado del Mesías, lo cual nos hará sabios por alimentarnos (por medio de él) de la Sabiduría de Yahwéh. Tal como dijo el Apóstol Pablo:

Por esta razón doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda la familia en el cielo y en la tierra, a fin de que, conforme a las riquezas de su gloria, les conceda ser fortalecidos con poder por su espíritu en el hombre interior; para que el Mesías habite en sus corazones por medio de la fe; de modo que, estando arraigados y fundamentados en amor, sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los consagrados, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor del Mesías que sobrepasa todo conocimiento; para que así sean llenos de toda la plenitud de Elohim. (Ef.3:14-19 VIN)

Hubo y hay distintos grados de “sabiduría de rey”, pues muchos reyes israelitas fallaron ampliamente por no obedecer la Toráh de Yahwéh. Por eso, hay que aprovechar el inmenso favor del Eterno, como dijo también Pablo:

Ahora, al que puede hacerlos firmes, según mi buena noticia y la predicación de Yahoshúa el Mesías, y según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos antiguos, pero que ahora se ha manifestado; y que por medio de los escritos proféticos y según el mandamiento del Elohim eterno se ha dado a conocer a todas las naciones para la obediencia de la fe, a Yahwéh, el único Sabio, sea la Gloria mediante Yahoshúa el Mesías, para siempre. Amén. (Rom.16:25-27 VIN)

Pablo nos dice que el Todopoderoso Yahwéh nos favorece mediante la revelación del misterio oculto en tiempos antiguos, que es la predicación de la Sabiduría de Yahwéh mediante el conocimiento de su Hijo, Yahoshúa, el Mesías. De esa manera, beneficiados por esa sabiduría difícil de comprender para la mayoría, nosotros entendemos el Plan del Eterno de la Redención de todos quienes tengan Fe obediente a sus Mandamientos, siguiendo los pasos de su Hijo para alcanzar el premio de la vida perpetua, y como “reyes” nos preparamos para el mundo venidero de la mano del Rey Mesías.

 

Prov.25:4-5

Relacionado con lo anterior, tenemos una bella comparación. Así como se purifica con fuego la plata, quitándole la escoria; así se purifica quitando al malvado de la presencia del rey, para que en el reinado prevalezca la justicia. Definitivamente tenemos valiosas metáforas que hablan de quitar lo “malvado” que haya en nuestra personalidad; quitar cualquier defecto que no permita amar correctamente, tanto al Todopoderoso, como al prójimo. Para ello el Rey Yahwéh permite que pasemos duras pruebas con el fin de purificarnos, tal como lo dijo Shimón Kefá (Pedro):

Bendito sea el Elohim y Padre de nuestro Maestro Yahoshúa el Mashíaj, quien según su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva por medio de la resurrección de Yahoshúa el Mesías de entre los muertos; para una herencia incorruptible, incontaminable e inmarchitable, reservada en el cielo para ustedes que están guardados por el poder de Yahwéh mediante la fe, para la salvación preparada para revelarse en el tiempo final. En esto ustedes se alegran, a pesar de que, por ahora, si es necesario, estén afligidos momentáneamente por diversas pruebas, para que la prueba de su fe, más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego, se halle digna de alabanza, gloria y honra en la revelación de Yahoshúa el Mesías. (1Pe.1:3-7 VIN)

El discípulo toma como ejemplo a otro metal, como el oro, que es purificado tal como la plata. Y uno de los profetas menores dijo, en el mismo sentido, con respecto al Mesías, que también venía a purificar con fuego:

Actuará como fundidor y purificador de plata; y purificará a los descendientes de Leví y los refinará como oro y plata, para que traigan ofrendas en justicia. (Mal.3:3 VIN).

Eso es lo que luego dijo el “mensajero” adelantado al Mesías, Juan “el inmersor”:

El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: todo árbol que no dé buen fruto lo cortan y lo echan al fuego. Yo, en verdad, los sumerjo en agua por su arrepentimiento; pero el que viene después de mí, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. Él los sumergirá en espíritu de santidad y fuego. Tiene su aventador en la mano, y limpiará su era; recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en el fuego inextinguible. (Mat.3:10-12 VIN)

Por ello, en las pruebas de la vida tenemos la posibilidad de purificarnos mediante la obediencia a los mandamientos de Yahwéh (llevar “ofrendas en justicia”, de rectitud), siguiendo el ejemplo del Mesías, quien nos ayudará a batallar para poder reinar sobre nosotros mismos y así glorificar a nuestro Padre celestial.

 

Prov.25:6-7

Finalmente, aprendiendo la verdadera sabiduría de Yahwéh mediante los pasos del Mesías, debemos humillarnos a nosotros mismos evitando el envanecimiento por saber revelaciones profundas. En relación con este proverbio, el Mesías nos dejó una gran enseñanza:

Al observar cómo los invitados escogían los primeros asientos, les refirió una comparación, diciendo: “Cuando alguien te invite a una fiesta de bodas, no te sientes en el primer lugar; no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú, y que venga el que los invitó a ti y al otro y te diga: ‘Déjale el lugar a este’, y entonces, abochornado, tengas que ocupar el último lugar. Más bien, cuando te inviten, ve y siéntate en el último lugar; para que cuando venga el que te invitó, diga: ‘Amigo, sube más arriba’. Entonces tendrás honra delante de los que se sientan contigo a la mesa. Porque a todo el que se ensalce lo humillarán y al que se humilla lo ensalzarán”. (Luc.14:7-11 VIN)

Esa clara enseñanza está conectada con otras palabras de nuestro Maestro Yahoshúa:

Una vez hubo una discusión entre los discípulos: cuál de ellos sería el más importante. Pero Yahoshúa, percibiendo los razonamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, y les dijo: “Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y cualquiera que me reciba a mí, recibe al que me envió. Porque el que es más pequeño entre todos ustedes, ése es el más importante”. (Luc 9:46-48 VIN)

Y para completar el aprendizaje, debemos recordar siempre estas otras palabras del Mesías:

Entonces Yahoshúa los llamó [a sus discípulos] y les dijo: “Ustedes saben que los gobernantes de los gentiles se adueñan de ellos, y los grandes ejercen autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no será así. Por el contrario, el que quiera ser grande entre ustedes debe hacerse servidor de los demás; y el que anhele ser el primero entre ustedes, debe hacerse servidor de ustedes; igual que el Hijo del Hombre, que no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. (Mat.20:25-28 VIN)

 

Proverbios 24:28-34

Prov.24_28-34

 

Prov.24:28

El prójimo puede ser un compañero, un hermano en la fe, un amigo, hasta un familiar. Testimoniar sin motivo o razón contra el prójimo significa ser testigo falso o calumniar, algo condenado por el Todopoderoso, como está escrito:

No darás testimonio falso contra tu prójimo. (Ex. 20:16 VIN)

O:

No divulgues una noticia falsa. No colabores con alguien malvado dando un testimonio malintencionado. No sigas a la mayoría de la gente para hacer cosas malas, ni des un testimonio que vaya en contra de la justicia tan solo por apoyar a la mayoría. (Ex.23:1-2 TNM2019)

De por sí la mentira es algo que aborrece el Eterno, peor aún con falso testimonio o calumnias, como también está escrito:

Seis cosas detesta Yahwéh; siete son una abominación para Él: una actitud altiva, una lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, una mente que fragua planes malvados, pies prestos para correr al mal, un testigo falso que testifica mentiras y uno que provoca discordias entre hermanos. (Prov.6:16-19 VIN)

Indudablemente que, cuando alguien testimonia falsamente contra el prójimo, o calumnia contra él, es porque anida el odio en el corazón de tal persona, como también dijo el Sabio:

El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio. (Prov.10:18 BAD)

Quienes calumnian se enfrentan a graves problemas ante el Padre celestial, Quien no tendrá por inocente a tal persona, por más que con sus palabras trate de disimular ante los demás.

 

Prov.24:29

En muchos casos, se usa el falso testimonio o la calumnia para materializar la venganza por alguna razón que crea justa llevarla a cabo. Pero el Todopoderoso rechaza absolutamente esa decisión, sea la causa que sea por la que uno quiera venganza, como está escrito:

No le paguen a nadie mal por mal; procuren lo bueno delante de toda la gente. En cuanto sea posible, hasta donde dependa de ustedes, vivan en paz con todas las personas. Amados, no se venguen ustedes mismos; déjenlo todo a la ira divina, porque está escrito: “Mía es la venganza; Yo pagaré, dice Yahwéh” (Deut.32:35). Así que, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; pues al actuar así le harás arder la cara de vergüenza. No te dejes vencer por el mal, sino vence al mal con el bien. (Rom.12:17-21 VIN)

¿Por qué no vengarse? Porque Yahwéh es Quien se encarga de hacer justicia perfecta, no nosotros. Además, somos llamados a reflejar la bondad del Eterno, no su poder justiciero. Porque siempre tenemos que estar dispuestos a permitir que los que actúan mal contra nosotros se arrepientan y se avergüencen de hacer mal, para que sean perdonados por Yahwéh. El “dar de comer y beber” al enemigo significa avergonzarlo actuando siempre bien y con amor para que cambie y haga la Voluntad del Amo del universo.

Cuando uno se venga de alguien, se deja vencer por el mal, y no es aceptado ese acto por el Todopoderoso. Porque eso es lo que quiere nuestro Adversario (en hebreo “satán”), que actuemos como la mayoría del mundo hace (y muchas películas alimentan ese deseo), con venganza, dejando que el odio domine el corazón y haga mal a uno mismo. La ira debe desaparecer de nosotros, para sí obrar siempre bien ante las injusticias, pues le corresponde al Eterno impartir su Justicia.

 

Prov.24:30-34

La “viña” del hombre insensato se refiere a su vida necia, que no le importa lo que quiere el Todopoderoso. Como hemos dicho en otra ocasión anterior, la pereza puede relacionarse con la espiritual, con no alimentarse de la Palabra de Yahwéh para aprender a hacer el bien que lleve a amar al prójimo y al Eterno. La pereza es no trabajar sobre uno mismo para mejorar como persona según las instrucciones del Padre celestial.

Cuando el pueblo de Yisrael se apartó del camino correcto que le había enseñado Yahwéh, el profeta Jeremías (Yirmeyahu) dijo:

Y ahora, ¿en qué te beneficia que vayas a Mitsráyim [Egipto] para beber las aguas del Shijor [el Nilo]? ¿Y en qué te beneficia que vayas a Ashur [Asiria] para beber las aguas del río? Que tu desgracia te reprenda y tus aflicciones te condenen; fíjate bien en lo malo y amargo que es el haber abandonado a Yahwéh tu Elohim y el no haberme respetado, declara Yahwéh Tsebaot [de los Ejércitos]. Porque desde hace mucho quebraste tu yugo, rompiste tus coyundas y dijiste: ‘¡No trabajaré!’ Sobre toda colina alta y bajo todo árbol frondoso te echabas como ramera. Yo te planté con vides nobles, todas con las semillas más selectas; ¡Ay! Y ahora te encuentro convertida en algo repugnante, en una vid extranjera! (Jer.2:18-21 VIN)

Ir a Egipto” y “beber de su río” simboliza el dejarse esclavizar por cualquier cosa mundana que aparta de respetar al Todopoderoso Yahwéh, que aleja de hacer su Voluntad. Algo semejante pasa con “ir hacia Asiria” y “beber de su río“, cuando uno se asimila entre los que siguen la costumbre común en el mundo, en la que predomina el goce de la vida carnal, teniendo como aburrido y desaprovechar la vida el aprender de la Palabra de Yahwéh para ser parte de su pueblo.

Alejarse del Todopoderoso y no hacer su Voluntad es caer en la peor y más peligrosa pereza, la espiritual, lo cual hace que uno haga de su vida un campo lleno de suciedad y de malezas que destruyen la buena tierra, la que debe ser fertilizada con la Palabra de Yahwéh (como explica el Mesías en Mat.cap.13), que es la “semilla más selecta“, la que da vida verdaderamente bendecida. Y la “vid extranjera” es, precisamente, la vida gentil, la vida que no tiene en cuenta al Amo del universo ni le respeta. Una vida así no tiene buen rumbo, sino más bien, más probabilidad de perdición perpetua.

¿A qué vino Yahoshúa (o Yeshúa) el Mesías? Vino a “plantarnos en él“, que es “la Vid verdadera” (Juan 15:1 y sgtes.). ¿Para qué plantarnos? Como él lo dice: para que produzcamos buenos frutos gracias al Padre Eterno que nos labra y nos limpia. ¿Con qué nos labra y limpia? Pues no con otra cosa que con su Palabra y Espíritu. Como el Mesías lo explica:

Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su Amor. (Juan 15:10 VIN)

Es evidente la comparación. Así como el Mesías permaneció en el Amor del Padre celestial por medio de la obediencia a sus mandamientos, así también debemos hacerlo nosotros, no pensando que guardar los mandamientos del Mesías es guardar otros mandamientos mejores que los que había dado el Todopoderoso Yahwéh antes. Con la obediencia a Yahwéh le demostramos que lo amamos por sobre todas las cosas, y también amamos a su Hijo, el Mesías.

Cuando vean vidas que están vacías y alejadas de hacer la Voluntad del Todopoderoso, sufriendo o no mucho, que sirva para aprender la lección y para dejar cualquier cosa que se haga como hacen esas vidas. No se puede seguir con las mismas costumbres y actos; es hora de despertar y cambiar de rumbo por la mejor vida que es de la Mano de Yahwéh y su Mesías Yahoshúa.

Proverbios 24:21-27

 

Copia de Prov.24_21-27

Prov.24:21-22

En principio, se dice que se debe respetar, ante todo, al Todopoderoso Yahwéh; y también a quien simboliza el “rey”, que puede ser un gobierno terrenal. Sobre esto explicó el Apóstol Pablo:

Que toda persona se someta a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no provenga de Yahwéh; así que las que hay, por Elohim han sido establecidas. De modo que el que se opone a la autoridad se opone a la disposición de Elohim; y los que se le oponen recibirán su condenación. Porque los gobernantes no están para atemorizar al que hace lo bueno, sino al que hace lo malo. ¿Quieres vivir sin temor a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás su alabanza; porque ella es un agente de Elohim para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no es en vano que lleva la espada; pues es un agente vengador de Elohim para castigar al que hace lo malo. Por eso es necesario que estén sujetos, no solamente por temor al castigo, sino también por motivos de conciencia. Y por lo mismo deben pagar también los impuestos, pues los gobernantes son ministros de Elohim que se ocupan de estos asuntos. Páguenle a cada uno lo que le deban: al que impuesto, impuesto; al que contribución, contribución; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No queden debiéndole nada a nadie, sino el amor mutuo; pues el que ama al prójimo ha cumplido con la Torah. (Rom.13:1-8 VIN)

En el mismo sentido habló Pedro:

Estén sujetos a toda institución humana por causa del Maestro; ya sea al rey como quien ejerce soberanía, o a los gobernantes como quienes han sido enviados por él para el castigo de los que hacen el mal y para la alabanza de los que hacen el bien. Porque ésta es la voluntad de Elohim: que haciendo el bien hagan callar la ignorancia de los insensatos. Actúen como libres, y no como los que hacen de la libertad un pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Elohim. Honren a todos; amen a los hermanos; respeten al Elohim; honren al rey. (1Pe.2:13-17 VIN)

Pero, en sentido más profundo, ese “rey” puede interpretarse como referente al Mesías, a quien hay que respetar porque volverá a dar a cada uno conforme a lo que hizo en su vida; y llevará adelante el Juicio de Yahwéh, según sus mandamientos. Por eso hay que apartarse de los revoltosos, o de los sediciosos, de los que cambian lo dicho en la Escritura para hacer más “liviana” la vida de un creyente. Pero esa liviandad significa rebeldía ante la Voluntad del Todopoderoso, algo que Él rechaza en absoluto. Y por esta razón es mejor hacer su Voluntad obedeciendo sus instrucciones, para no caer en los castigos que pueden decretarse para los impíos.

 

Prov.24:23-24-25

Sobre esto, está ordenado en la Toráh:

No debes hacer juicio injusto: no favorezcas al pobre ni le muestres deferencia al rico; juzga con justicia a tu prójimo. (Lev.19:15 VIN)

Y también:

No juzgarás injustamente: no mostrarás parcialidad; no aceptarás soborno, porque el soborno ciega los ojos de las personas de discernimiento y tergiversa el reclamo del justo. (Deut.16:19 VIN)

Juzgar incorrectamente trae rechazo de la gente, porque se está pervirtiendo el juicio celestial, se está profanando la enseñanza del Todopoderoso, en general por soborno. Tanto el Eterno, como el mundo entero, aborrecen el juicio injusto. Pero, cuando se juzga correctamente, eso trae bendiciones celestiales y renombre en todo lugar. Lo mismo pasa cuando no se hace acepción de personas, cuando no se tienen privilegios según la clase social o fama. Ese camino es el que quiere el Eterno que transitemos.

 

Prov.24:26

Y el juicio justo o correcto debemos tener siempre presente cuando debemos dar a alguien un consejo en el momento apropiado. Eso trae lógicamente muestra de afecto de todos, tanto de la persona favorecida, como de aquellos que conocen que uno está al servicio del Todopoderoso Yahwéh para ser un canal de bendición.

 

Prov.24:27

En la vida hay siempre prioridades. No se puede hacer todo al mismo tiempo, como tampoco cumplir todos los planes en los mismos tiempos. Primero se nace; luego se crece; y luego se madura. También hay que trabajar para tener la estabilidad necesaria que permita luego lograr objetivos en familia, sea de la directa o en congregación. Todo tiene su tiempo y su lugar, como enseña Salomón.