Comentarios de porciones de la Toráh

Libro: Génesis – Bereshít – בְּרֵאשִׁ֖ית

Libro: Shemót – Éxodo: שמות

Libro: Lewíticos – Waikrá: ויקרא

Libro: Bemidbár – Números: במדבר

Libro: Devarím – Deuteronomio: דברים

Shavuot y el Espíritu de Santidad

Shavuot y el Espíritu de Santidad

En la celebración de Pésaj experimentamos una transición, un cambio de pasar de un estado de esclavitud a un estado de libertad. Luego de Pésaj, el pueblo empieza su camino guiado por Yahwéh en el desierto; y en ese proceso hay un recorrido de siete semanas, desde la celebración de Bikurim (Primicias) hasta llegar a Shavuot. La Torah enseña:

Levíticos 23:15 Y desde el día en que traigan el manojo de la ofrenda de elevación, el día después del Shabat, contarán siete Shabatot. Tienen que ser completos: (16) deben contar hasta el día después del séptimo Shabat, cincuenta días; entonces traerán una ofrenda de grano nuevo a Yahwéh. (VIN2015)

Nuevamente en Deuteronomio:

Deuteronomio 16:8-10 Después de comer ácimos por seis días, celebrarás una reunión solemne para Yahwéh tu Elohim en el séptimo día; no debes hacer trabajo alguno.  (9)  Contarás siete semanas cuando comience la cosecha del grano.  (10)  Entonces celebrarás la Fiesta de Shavuot Semanas para Yahwéh tu Elohim, ofreciendo tu contribución voluntaria según te haya bendecido Yahwéh tu Elohim. (VIN2015)

Shavuot” es el plural de la palabra “shavúa” (semana), es decir, el significado literal de Shavuot es “Semanas”, conocido también como “Pentecostés“, una palabra griega que significa quincuagésimo para hacer referencia a la festividad de 50 días.

Contamos Siete semanas completas, tal como lo dice el mandamiento. La palabra hebrea para completo o completa es “Tamim” (H8549 Diccionario Strong); en su significado nos presenta que aquello que es completo tiene varios elementos que lo componen: es entero, íntegro, pleno, perfecto, recto, etc. Este conteo, conocido como la Cuenta de Omer, tiene un contexto espiritual en nuestra vida. Contamos en forma progresiva y ascendente los días hasta Shavuot. Cada paso que damos en este camino de siete semanas nos aleja de una mentalidad reprobada hacia una mentalidad acertada, cada día es un peldaño que subimos y nos elevamos espiritualmente.

Lev 23:21-22 En ese mismo día tendrán una celebración; será una ocasión sagrada para ustedes; no deben trabajar en sus ocupaciones. Esta es una ley perpetua en todos sus establecimientos, a través de los siglos.  (22)  Y cuando cosechen el producto de su tierra, no deben cosechar todo hasta los bordes de su campo, ni recoger las espigas caídas de su cosecha; deberán dejarlas para el pobre y el extranjero: yo Yahwéh soy su Elohim. (VIN2015)

En esta ordenanza vemos a Yahwéh como el Elohim (Todopoderoso) proveedor de su pueblo. Los Yisraelitas debían tener en cuenta que todo lo que tenían es porque Yahwéh se los permitió tener; con alegría y regocijo debían ofrendar a Yahwéh en agradecimiento por su provisión. A la vez, los yisraelitas debían ser generosos a la hora de la cosecha. Movidos a la compasión hacía los necesitados, no debían recoger toda la cosecha. Así era como Yahwéh le proporcionaba a los pobres de la cosecha del campo en ese tiempo. Es un llamado hacer memoria de que somos libres por la mano de Yahwéh y por la misma mano del Eterno somos sostenidos y sustentados; todo lo que tenemos es gracias al Padre. Encontrar regocijo y gozo en compartir con los necesitados nuestras pertenencias, es una muestra de compasión y es una forma de agradecer a Yahwéh nuestro sustento.

Hasta aquí un poco del contexto festivo de Shavuot. Ahora bien, esta festividad apuntaba a un evento más grande que marcaría la historia y la vida de todos los discípulos del Mesías. El cumplimiento de la promesa acerca del Espíritu de Santidad, del cual el Mesías les había hablado a sus discípulos y exhortado a que esperaran por él.

Hechos 1:1-4 En el primer relato te escribí, Teófilo, acerca de todas las cosas que Yahoshúa comenzó a hacer y a enseñar, (2) hasta el día en que se lo llevaron arriba, después de haber dado mandamientos por el espíritu de santidad a los enviados que había escogido.  (3)  A ellos se les presentó vivo, después de haber padecido, con muchas pruebas convincentes durante cuarenta días. Ellos lo vieron, y él les hablaba acerca del reino de Yahwéh.  (4)  Y estando juntos, les mandó: “No se vayan de Yerushaláyim, sino que esperen el cumplimiento de la promesa del Padre, de la cual me oyeron ustedes hablar. (VIN2015)

Hechos 2:1-13 Al llegar el día de [la Fiesta de] las Semanas, estaban todos reunidos en un mismo lugar.  (2)  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio, y llenó toda la casa donde estaban sentados.  (3)  Entonces aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos.  (4)  Todos quedaron llenos de espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otros idiomas, según el espíritu les concedía expresarse.  (5)  En Yerushaláyim se estaban hospedando yahuditas piadosos de todas las naciones bajo el cielo.  (6)  Cuando se produjo este estruendo, se juntó la multitud; y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.  (7)  Asombrados y maravillados, decían: “Miren, ¿no son galileos todos estos que están hablando?  (8)  Entonces, ¿cómo es que los oímos hablar a cada cual en su propio idioma nativo?  (9)  Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Yahudah, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, (10) en Frigia y Panfilia, en Mitsráyim [Egipto] y en las regiones de África más allá de Kirene y romanos residentes aquí, tanto yahuditas como prosélitos, (11) cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestros propios idiomas las grandezas de Elohim”.  (12)  Y estaban todos asombrados y perplejos preguntándose unos a otros “¿Qué significa esto?”  (13)  Otros en cambio se burlaban y decían: “Están llenos de vino dulce”. (VIN2015)

Shavuot es una de las fiestas señaladas que tienen que ver con el peregrinaje, es decir, el pueblo subía hacia el Templo de Yerushaláyim (Jerusalem) para dedicar su ofrenda. Esto era lo que pasaba en el texto anterior, Yahuditas (Judíos) de todas las naciones subieron a Yerushaláyim a dedicar su ofrenda al Altísimo el día de la manifestación del Espíritu de Santidad. Siendo esta festividad de carácter agrícola, tiene que ver con la cosecha cuando está lista y se recogen los primeros frutos. El trigo, antes de ser cosechado, debe de estar maduro y listo para ser segado. Vemos cómo esto tiene un carácter profético de lo que se había anunciado acerca de aquello que el Espíritu de Santidad venía hacer en la vida del creyente. Shimón Kefa (Pedro), citando al profeta Joel dice:

Joe 2:28-29 Después de eso, derramaré de mi espíritu sobre toda persona; sus hijos y sus hijas profetizarán; sus ancianos tendrán sueños y sus jóvenes verán visiones.  (29)  Derramaré de mi espíritu hasta sobre los siervos y las siervas en aquellos días. (VIN2015)

Cientos de años antes del Mesías, Yahwéh había anunciado esta Promesa en cuanto al Espíritu de Santidad y lo que iba hacer. Shimón Kefa continúa su predicación y les habla de las buenas nuevas de Yahoshúa, por medio de la obra del Espíritu de Santidad para convencer a la humanidad de pecado y justicia, se manifiesta y produce una cosecha de Tres mil personas.

Hechos 2:37-41 Cuando oyeron esto se les afligió el corazón y le preguntaron a Shimón y a los otros enviados: “Varones hermanos, ¿qué debemos hacer?”  (38)  Entonces Shimón les dijo: “Arrepiéntanse y sumérjase cada uno de ustedes en el nombre de Yahoshúa el Mesías, para que se les perdonen sus pecados, y recibirán el don del espíritu de santidad.  (39)  Pues para ustedes es la promesa y para sus hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos llame Yahwéh nuestro Elohim”.  (40)  Y con muchas otras palabras siguió dando testimonio, y los exhortaba diciendo: “Pónganse a salvo de esta generación perversa”.  (41)  Así que los que aceptaron su mensaje se sumergieron; y se agregaron en ese mismo día como tres mil personas. (VIN2015)

Esa ofrenda de grano nuevo que se traía a Yahwéh en Shavuot, es la cosecha que representa a todos aquellos que creen en el Mesías, y nacen en una nueva persona, arrepintiéndose y sumergiéndose cada uno en su Nombre. Tanto para la entrada al Reino de Yahwéh, como para recibir don del Espíritu de Santidad, es necesario el arrepentimiento.

Todos tenemos esa naturaleza humana llena de deseos y pasiones que a veces luchan en contra de la voluntad de Yahwéh.

Mateo 26:41 Manténganse alerta y oren, para que no caigan en tentación. El espíritu, en verdad, está bien dispuesto; pero la carne es débil”. (VIN2015)

El Mesías, conociendo la debilidad humana, cómo el ser humano está propenso a caer, y conociendo el corazón de las personas, sabía que sus discípulos iban a necesitar de esa emanación poderosa del Padre que, de manera completa, reposaba en él.  El Espíritu de Santidad es vital para nuestro desarrollo y crecimiento espiritual, así como guía en este camino a la salvación.

En la antigüedad vemos cómo el Espíritu de Santidad sólo venía sobre algunas personas y cómo operaba manifestándose de distintas maneras. Veamos algunos ejemplos:

  1. Yosef (José) hijo de Yaaqov (Jacob), un hombre en quien está el espíritu de Elohim (Genesis 41:38) con sabiduría y discernimiento para interpretar sueño y administrar como gobernador la tierra de Mitsráyim (Egipto). (Genesis 41:14-45)
  • Betsalel, hijo de Uri, dotado de sabiduría, entendimiento y conocimiento en toda clase de labor como artesano para el tabernáculo. (Éxodo 31:1-3)
  • Los ancianos de Yisrael profetizaron cuando el espíritu reposo sobre ellos (Números 11:24-26)
  • Shimshón (Sansón), una fuerza incomparable entre los hombres (Jueces 14:6; 15:14-15)
  • Dawid es ungido como rey 1 Samuel 16:13
  • Salomón el don de Sabiduría (1 Reyes 3:5-14)

Hoy nos gozamos en el privilegio de que el Espíritu de Santidad es derramado sobre toda carne que retorna a Yahwéh por medio de Yahoshúa, el Mesías; aceptándole, arrepintiéndose de sus pecados, y sumergiéndose en su nombre. Tenemos el beneficio de la manifestación del Espíritu de Santidad, y estos son algunos ejemplos:

  1. Somos sellados.

Efe 1:13-14 En él también ustedes, habiendo oído el mensaje de verdad, la buena noticia de su salvación, y habiendo creído en él, fueron sellados con el espíritu de santidad que se había prometido, (14) que es la garantía de nuestra herencia para la redención de lo adquirido, para la alabanza de su gloria. (VIN2015)

Todo aquel que recibe a Yahoshúa, recibe la potestad de ser llamado hijo de Elohim. Todo lo que podemos tener son detalles de Yahwéh, con lo que Él nos bendice por ser constituidos hijos de Yahweh, y eso significa tenerlo todo, así como Adam, que tenía todo lo que necesitaba antes de ser degradado por el pecado.

Romanos 8:16 El espíritu mismo le da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim. (VIN2015)

El espíritu de Santidad es la garantía de que somos de Yahwéh, al estar en el Mesías. Por medio de esta garantía, en el futuro, recibiremos la herencia Eterna, para cuando llegue el tiempo de la siega y, como el trigo, estemos listos.

  • Nos santifica y Regenera la vida espiritual 

1Pe 1:1-2 Kefa, enviado de Yahoshúa el Mesías; a los expatriados en la Dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, (2) elegidos conforme al previo conocimiento de Yahwéh el Padre por la santificación del espíritu, para obedecer a Yahoshúa el Mesías y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz se les multipliquen. (VIN2015)

El Espíritu de santidad nos lleva a un nuevo principio de vida y nos inspira a un cambio necesario de nuestras acciones, a analizar el sendero de nuestros pies y seguir a Yahwéh, obrando para que nuestra vida sea más justa y tengamos un corazón más recto, así elevando nuestra santidad.

Tito 3:4 Pero cuando se manifestó la bondad de Yahwéh nuestro Salvador y su amor por los hombres, (5) Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiésemos hecho, sino según su misericordia; por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación del espíritu de santidad, (6) que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Yahoshúa el Mesías nuestro Salvador. (VIN2015)

  • Nos faculta con dones espirituales. (1 Corintios 12)

Los dones Espirituales que Yahwéh nos regala son para la edificación de todos, para bendecirnos los unos a los otros, y así, hacer del cuerpo del Mesías una congregación fuerte que honra al Padre sirviendo a los demás con las habilidades y talentos que Yahwéh nos ha dado.  

  • Gozamos del fruto del espíritu.

Gálatas 5:22-26 Pero el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, (23) mansedumbre y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, (24) porque los que son del Mesías Yahoshúa han ejecutado en el madero la carne con sus pasiones y deseos.  (25)  Ahora que vivimos en el espíritu, andemos en el espíritu.  (26)  No seamos vanidosos, irritándonos unos a otros y envidiándonos unos a otros. (VIN2015)

Nosotros somos los que cosechamos de nuestro corazón, dice Proverbios 4:23 Más que todo lo que guardas, guarda tu mente, que ella es fuente de vida. (VIN2015)

El corazón se alimenta de lo que vemos, escuchamos, sentimos y de lo que hablamos. El corazón es un terreno fértil; el fruto que cosechemos de nuestro corazón va depender de cómo estamos preparando y de qué semilla estamos haciendo crecer en él.

Gálatas 6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará corrupción; pero el que siembra para el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna. (VIN2015)

Alimentar correctamente el corazón para segar vida eterna está en la Torah. El Mesías les dijo a los fariseos: “ustedes buscan en las Escrituras porque en ella se encuentra la vida eterna ellas hablan de mí”.

  • Nos recuerda las enseñanzas del Mesías

Juan 14:26 Pero el Defensor, el espíritu de santidad que el Padre enviará en mi nombre, ese les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que yo les he dicho. (VIN2015)

Juan 16:13 Y cuando venga el espíritu de la verdad, ese los guiará a toda la verdad; pues no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y les anunciará las cosas venideras. (VIN2015)

La guía del Espíritu de santidad está relacionada con la Verdad, es decir, con la Escritura de Yahwéh, la cual es la base del éxito y nuestra fuente de sabiduría. Es con la Escritura que somos instruidos, edificados para madurar, hasta llegar a la estatura del Mesías. Por el Espíritu tenemos acceso al conocimiento de la Verdad de Yahwéh.

El espíritu de Santidad nos lleva al temor a Elohim, cuyo respeto nos lleva a la sabiduría y la ciencia que nace de Yahwéh, tal como dice Proverbios 2:

Prov 2:1-6 Hijo mío, si aceptas mis palabras y atesoras mis mandamientos; (2) si pones tu oído atento a la sabiduría y tu mente abierta al discernimiento; (3) si llamas al entendimiento y voceas al discernimiento, (4) si lo buscas como se busca la plata y vas en su búsqueda como tesoros, (5) entonces entenderás el respeto a Yahwéh y alcanzarás conocimiento de Elohim.  (6)  Porque Yahwéh concede sabiduría; el conocimiento y el discernimiento se dan por Su decreto. (VIN2015)

El Espíritu de santidad nos lleva a entender la verdad, y la revelación de Elohim. Además, siendo una guía en el camino, podemos compartir la verdad y anunciar las buenas nuevas de Yahoshúa a las otras personas que se encuentren estancadas, engañadas o alejadas, debido a que recibimos el poder para testificar (Hechos 1:8).

2Co 3:17 Porque Yahwéh es el Espíritu; y donde está el espíritu de Yahwéh, allí hay libertad. (VIN2015)

La vida del ser humano es un paso a la vez, es el camino que se toma y cómo éste decide caminar por él. El camino que elegimos es el Camino de Yahwéh y la forma de caminar por él la encontramos en su Escritura. El camino del Padre son sus principios, sus elevados mandamientos, que hace de la vida del hombre una vida íntegra; primero delante de Él, y luego delante de los demás.

El Mesías enfatizó que no estaríamos solos, sino que ese Poder emanado del Padre estaría en nosotros como testimonio de una vida santa. Y el Espíritu da testimonio en nuestro corazón de que somos libres de las ataduras de este sistema que está siendo edificado fuera de la Moral de la Torah de Yahwéh. Ustedes conocerán la verdad y la verdad los hará libres. Por medio de la Torah recibimos el conocimiento necesario para salvación y para liberación. Yahweh les bendiga.

Escrito colaborado por el hermano Alan Florian, administrador de La Casa de Yisrael.

Ilumina Hacia Adelante. Reflexión sobre Parashá Behaalotejá (Cuando Enciendas)

Núm.8:1 Habló Yahwéh a Moshéh diciendo: (2) “Habla a Aharón y habrás de decirle: Cuando hayas de encender las lámparas, hacia el frente del candelabro habrán de alumbrar, las siete lámparas”. (3) Hizo así Aharón: hacia el frente del candelabro encendió sus lámparas, como había prescripto Yahwéh a Moshéh. (Toráh del Rab. Marcos Edery, con Nombre Sagrado restaurado)

El Sumo Sacerdote Aharón tenía a cargo el encendido diario de la Menoráh, el candelabro de siete brazos hecho en una sola pieza de oro. Estos brazos tenían lugar en su parte superior para colocar siete lámparas que debían alumbrar hacia el frente, como está escrito:

Éx.25:37 Y habrás de hacer sus siete lámparas y que sean encendidas sus lámparas y que ilumine en dirección a su frente. (Toráh del Rab. Marcos Edery)

¿Qué podemos aprender espiritualmente de esta orden dada a Aharón relacionándola con la celebración de Pésaj (Pascua)? Veamos. El Sumo Sacerdote tenía el compromiso de orientar al Pueblo de Israel por el camino de la Toráh o de las Instrucciones de Yahwéh, además de oficiar servicios para expiación de los pecados. El Sumo Sacerdote levítico fue un simbolismo profético de quien sería el Mesías Yahoshúa, Sumo Sacerdote según el orden de Malki-Tsédek (Heb.5). El Mesías es nuestro Sacerdote, instructor correctamente en los Mandamientos de Yahwéh. Además, él mismo tomó el lugar en Pésaj (Pascua), por única vez, del “cordero” que causa expiación perpetua de pecados (Juan 1:29; 1Pe.1:18-19).

Ahora, recordemos una gran enseñanza de nuestro gran Maestro Yahoshúa:

Mat.6:22 La lámpara de tu cuerpo son tus ojos; si tus ojos al frente miran, todo tu cuerpo resplandecerá. (23) Pero si tus ojos se opacan, todo tu cuerpo se oscurecerá; y si la luz que está en ti se oscurece, oscuros estarán todos tus caminos. (Mateo Hebreo de Shem Tov, trad. Avdiel Ben Oved)

En esta versión, en lugar de “ojos buenos”, como en la mayoría de las versiones, tenemos ojos que “miran al frente”, para que todo el cuerpo resplandezca. Avdiel aclara en un comentario que esas palabras son las mismas que usó Salomón en los Proverbios:

Prov.4:25 Que tus ojos miren de frente, que tu mirada sea hacia adelante. (26) Examina el sendero a seguir, y todos tus caminos prosperarán. (27) No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; guarda tus pies del mal. (VIN)

El sentido de mirar hacia el frente también puede ser el de la generosidad, el de preocuparse por el bien de quien esté enfrente, principalmente el prójimo familiar que necesite algo, u otra persona que se presente delante. Pero, además de la generosidad, hay algo más profundo o abarcador si relacionamos las palabras del Mesías Yahoshúa con las de Shelomóh (Salomón). Es posible entender que el “mirar hacia el frente”, tal como la luz de las lámparas de la Menoráh debían iluminar, signifique andar en rectitud, sin que te “desvíes a la derecha ni a la izquierda”. ¿Desviarnos de qué? Pues, de lo que está Escrito, de lo que dijo la Palabra de Yahwéh. El Sumo Sacerdote Aharón obedeció exactamente la Palabra de Yahwéh transmitida a través de Moshéh. No dio una opinión diferente a la orden, ni interpretó a su manera la misma, sino cumplió exactamente lo que se le pidió. Y ese es un ejemplo a seguir.

Tanto en la celebración de Pésaj, como en las demás celebraciones, debemos aprovechar para meditar mucho en lo que también dijo Salomón: “Examina el sendero a seguir”, mientras pensamos en andar mirando hacia el frente por el Camino que es la Palabra de Yahwéh. Ahora bien, ese examen requiere un autoanálisis, es decir, requiere que, en cierto sentido, miremos “hacia atrás” sólo para reconocer lo que hemos venido haciendo mal. Porque, si debemos arrepentirnos de pecados para eliminarlos, y ese es uno de los sentidos de la celebración de Jag Hamatsót (Panes Ázimos) comiendo panes sin levadura, también debemos saber qué hicimos mal y confesarlo a nuestro Padre Yahwéh para que nos perdone gracias a su Hijo Yahoshúa. Por ello dijo también el Mesías:

Luc.9:62 Pero Yahoshúa le dijo: Ninguno que ha puesto su mano en el arado y sigue mirando atrás, es apto para el reino de Elohim. (VIN)

Está prohibido mirar atrás mientras se avanza. Porque quien avanza mirando atrás no puede ver cómo va haciendo el surco con el arado; es decir, que se desviará por no mirar hacia el frente rectamente. Eso sucede cuando uno se distrae por cualquier cosa mundana y se enreda en pecados por vivir carnalmente como en tiempos pasados en ignorancia. Aprovechando la celebración de Pésaj, debemos detenernos y mirar hacia atrás para ver si estamos “arando” rectamente o no. Esto es, ver si estuvimos haciendo la Voluntad de Yahwéh o no; si anduvimos por el Camino de Su Palabra o no; si estamos viviendo verdaderamente en el Mesías o no. El Apóstol Pablo nos ayuda a entender esto un poco más:

Flp.3:12 No quiero decir que ya lo haya alcanzado, ni que haya llegado a la perfección; sino que prosigo a ver si alcanzo aquello para lo cual también me alcanzó el Mesías Yahoshúa. (13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, (14) prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Elohim en el Mesías Yahoshúa. (15) Así que, todos los que hemos alcanzado la madurez pensemos de este modo; y si ustedes piensan otra cosa, también eso se lo revelará Elohim. (VIN)

El gran peligro que ocurre en todo crecimiento espiritual es desear volver atrás, después de haber dejado lo malo. Está en nuestra naturaleza humana luchar para erradicar lo malo que tienta por causa de la debilidad carnal. Pablo sólo mira atrás para corregir lo que ha hecho mal, luego de detenerse en su “arado de la tierra”. Y entonces, deja atrás todo lo malo hecho (incluso pensar en ello), confesándolo, pidiendo perdón a Yahwéh, y rogándole su ayuda para cambiar. Y así continúa hacia adelante, haciendo caso al “supremo llamamiento de Elohim en el Mesías Yahoshúa”. Porque, ¿para qué fuimos llamados? ¿para creer en el Mesías y luego seguir viviendo mundanamente, esclavos de las pasiones carnales y de los bienes materiales? Si eso ocurre, aún se continúa en “esclavitud egipcia” (de pecados), bajo el gobierno del “Faraón” (el ego necio), y no se ha nacido sinceramente de nuevo.

Dejar atrás costumbres (sea de creencias o de pecados) no es fácil, pero tampoco imposible. Con sincera decisión voluntaria y con ayuda del Todopoderoso y su Hijo, se puede uno liberar de toda carga grande de pecado. Este es otro de los sentidos de Pésaj: la Liberación. Pero es posible que se necesite pasar por un largo proceso de purificación. A veces, el “mirar atrás” es transitorio, y simboliza volver a pecar tropezando en algo que se está tratando de corregir. En este caso es cuando debemos mantener la mente firme hacia adelante, por más que tropecemos, pues la Misericordia de Yahwéh es infinita. Pablo nos da otra clave importante para no olvidar al momento de no mirar atrás:

Heb.12:1 Por tanto, nosotros también, siendo que tenemos a nuestro alrededor una nube tan grande de testigos, despojémonos de toda carga del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, (2) puesta la mirada en Yahoshúa, el autor y consumador de nuestra fe; quien por el gozo que le esperaba sufrió el madero, sin hacer caso de la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Elohim. (VIN)

¿Cómo despojarnos del pecado que nos enreda? En Pésaj recordamos siempre el gran sacrificio que hizo nuestro Mesías al morir para redimirnos de nuestros pecados. Él era el ser celestial y espiritual por excelencia, el Hijo del Todopoderoso Yahwéh, quien se humilló al hacerse humano, aceptando esa terrible tarea de ser deshonrado hasta la muerte para que nosotros pudiéramos tener la posibilidad de tomar del “Árbol de la Vida”. Debemos mirar al Mesías para “morir” verdaderamente con él en el madero para cambiar sinceramente, porque nosotros merecíamos haber estado allí en lugar de él. Pero él ocupó el lugar de todos como el cordero que expía y hace que la “muerte perpetua” no tenga más poder sobre nosotros, ya que estamos marcados en el “dintel” de nuestros corazones con esa “sangre del Mesías” que nos limpia.

Conclusión:

Nuestro estimado Maestro Yosef Alvarez dijo una vez sobre Pésaj: Toda Pascua tendría que introducir nuevos procesos de liberación; tendría que introducir nuevas experiencias de libertad (de pecados, de ignorancias), experiencias de crecimiento, de desarrollo, de plenitud, de armonización, de apertura al ministerio de Yahwéh. ¿Hermanos se hace esa experiencia real en nuestras vidas?” Esa es la pregunta tan importante que debemos hacernos, tanto en Pésaj/Pascua, como en todas las celebraciones, y en todo el año. Perfeccionemos nuestra Fe para lograr el crecimiento espiritual por medio de la rectificación de nuestro ser con ayuda de la oración constante. Esforcémonos en eliminar nuestros pecados con sinceridad ante nuestro Padre Yahwéh. Meditemos en cómo están nuestras “lámparas”, las que deberían reflejar la Luz de la Palabra de Yahwéh manifestada en frutos de acciones buenas, revelando al espíritu del Mesías en nosotros. Y prosigamos hacia adelante, celebración tras celebración, con plena confianza en el Todopoderoso que, gracias al valioso sacrificio de su Hijo Yahoshúa, se ha reconciliado con nosotros para que le sirvamos en santidad y libertad. Es el momento de avanzar por el “desierto” de la vida, ascendiendo espiritualmente hacia la “Tierra Prometida”, mostrando a los demás que no somos promesas incumplidas, sino que realmente vivimos en el Mesías, glorificando a nuestro Padre Bendito Yahwéh. Amén.

Proverbios 25:11-14

 

Prov.25_11-14

Prov.25:11

La palabra dicha en el momento oportuno puede ser un consejo o una exhortación. La manzana de oro, con su bella forma y brillantez, armoniza perfectamente en combinación con la plata, como en una bandeja. Quienes reciben esas palabras glorifican al Todopoderoso Yahwéh porque Él ha obrado con su Espíritu de Santidad para que ello ocurra. Pero los que imparten las palabras deben prepararse bien en todo momento para cuando llegue la oportunidad, como el Apóstol Pablo enseñaba a Timoteo:

Te requiero delante de Elohim y del Mesías Yahoshúa, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos, tanto en su manifestación como en su reino: Predica la palabra; mantente dispuesto a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y enseñanza. Porque vendrá el tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; más bien, teniendo comezón de oídos, amontonarán para sí maestros conforme a sus propios deseos, y a la vez que apartarán sus oídos de la verdad, se volverán a las fábulas. Pero tú, sé sobrio en todo; soporta las aflicciones; ocúpate en anunciar la buena noticia; cumple tu ministerio. (2Tim.4:1-5 VIN)

El amontonamiento de maestros apartados de la verdad sucede desde hace mucho tiempo atrás. En general, dicen palabras bonitas que los que consultan quieren oír. Esas palabras dulces terminan amargando la vida porque no se apoyan en la verdad del Consejo de Yahwéh. Quienes se apoyan en la verdadera Palabra de Yahwéh, deben prepararse en todo momento para estar atentos y hablar en el momento justo ante quienes soliciten un consejo o necesiten una exhortación.

 

Prov.25:12

Se relaciona el valor tan deseado del oro fino con una persona que corrige con sabiduría, no humana ni mundana, sino la que resulta de estudiar la Palabra de Yahwéh y aplicarla con ayuda de su Espíritu. Y también está escrito con relación al oro:

Apoc.3:14 Escribe al mensajero de la asamblea en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Elohim, dice estas cosas: (15) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Quisiera que fueras frío o caliente! (16) Así que, porque eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca. (17) Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, (18) yo te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas. (VIN)

Lo que enseña el Mesías es lo mismo que enseña Yahwéh. No se acepta la indefinición ni la falta de determinación para obedecer los Mandamientos. Ser “frío o caliente” significa “obedecer o no”. La tibieza es ese estado de rebeldía de quienes no le importan guardar los mandamientos, o los consideran abolidos o que son sólo para judíos. Lo que “vomitará” el Mesías en su regreso es la Palabra de Yahwéh con la que juzgará al mundo. Y esto tiene que ver con el oro refinado que el Mesías aconseja comprar de él, quien enseñó a practica perfectamente los mandamientos. Tener oro refinado simboliza brillar con justicia que resulta de hacer la Voluntad de Yahwéh. El fuego simboliza las pruebas en la vida que se presentan para que, por medio de la obediencia a los mandamientos, crezcamos en fortaleza de la fe y en la confianza de que todo es para nuestro bien.

 

Prov.25:13

No hay mejor mensajero fiel que el Mesías, quien como Hijo de Yahwéh se entregó hasta la muerte cumpliendo perfectamente el plan de redención para que podamos tomar del “Árbol de la Vida”, con la posibilidad de vivir para siempre. Así también debemos imitar su obra, obedeciendo a Yahwéh para que otros nos imiten y tengan alivio quienes sufren por andar por caminos de desobediencia, soportando la ira del Todopoderoso. También los mensajeros de Yahwéh nos alivian de las cargas y los peligros cuando somos fieles a Él, pues por medio de ellos nos ayuda, como está escrito: “El mensajero de Yahwéh acampa alrededor de los que lo honran y los defiende.” (Salm.34:7 VIN)

Por otro lado, se debe tener cuidado con el alivio que prometen los falsos enviados, como advirtió Pablo:

2Co 11:13 Porque los tales son falsos enviados, obreros fraudulentos disfrazados como enviados del Mesías. (14) Y no es de maravillarse, porque el Satán mismo se disfraza como mensajero de luz. (15) Así que, no es gran cosa que también sus servidores se disfracen como servidores de justicia; pero su fin será conforme a sus obras. (VIN)

Esos falsos enviados del Mesías son los que enseñan en contra de la Toráh o Ley de Yahwéh; o sea, en contra de sus mandamientos, para que se haga lo que cada uno quiera, sin reglas ni guía en la vida de parte de Yahwéh. Esos no son mensajeros fieles, y llevan por mal camino a los creyentes. Por eso hay que despertar cuando alguien está siendo guiado por ese camino y buscar verdaderos mensajeros fieles a la Palabra de Yahwéh.

 

Prov.25:14

Las promesas incumplidas son esos “regalos” que se prometen, pero nunca se dan. El Todopoderoso Yahwéh nos regala la vida y nos promete bendiciones para gozarla, pero a cambio de que nosotros le regalemos lo mejor de nuestro tiempo para estudiar su Palabra (y así saber cuál es su Voluntad) y para comunicarnos con Él con nuestras plegarias. Es un intercambio de regalos por amor. Pero no debemos ser como nubes que no dan lluvias para regar la tierra y que dé frutos. Porque la lluvia es la Palabra de Yahwéh, como está escrito:

Isaías 55:10 Porque como la lluvia y la nieve caen del cielo y no vuelven allá, sino que empapan la tierra y hacen producir vegetación y dar semilla para sembrar y pan para comer, (11) así es la Palabra que sale de mi boca: No vuelve a Mí vacía, sino que hace lo que me propongo, logra lo que la envío a hacer. (VIN)

Entonces, siendo nubes que llevan la Palabra de Yahwéh, regaremos en tierra fértil para que la Voluntad de Él se cumpla según sus planes. Nuestra vida es un regalo que debemos poner a disposición ante Yahwéh para servirle por amor. Es cuestión de prometer y cumplir, de comprometerse y hacer responsablemente, para que todo sea armonioso según el Espíritu de Yahwéh y de Yahoshúa, el Mesías.

Proverbios 25:8-10

 

Prov.25_8-10

Prov.25:8

El ser humano es propenso naturalmente a entrar en conflicto, sea por haber sido perjudicado, sea por salir de testigo en otro conflicto. Muchas veces se sufren humillaciones por apresuramiento en testimoniar u opinar. Lo aconsejado es evitar el conflicto legal y, preferiblemente, todo conflicto. Hay que evitar tener enemigos de parte de uno mismo. Nuestro Maestro Yahoshúa, el Mesías, enseñó en el mismo sentido:

Reconcíliate pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que el adversario te entregue al juez y el juez al alguacil y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que pagues la última perutah (moneda de poco valor). (Mat.5:25-26 VIN)

La humillación puede ser una cárcel, incluso en sentido figurado. Por ello lo más prudente es la reconciliación cuando hay posibilidad de conflicto con alguien, y no meterse innecesariamente como testigo en otro conflicto.

 

Prov.25:9-10

Uno siempre tiene el derecho a defenderse ante acusaciones o agravios. Pero es un gran error revelar secretos que destruyan la dignidad de una persona adversaria o enemiga públicamente, pues es como asesinarla. Muchas veces los que hacen “lashón hará”, o chismes, son avergonzados al no poder frenar lo que han divulgado a los demás. La Toráh es clara al respecto:

No andes chismeando entre tu pueblo. No desatiendas a tu prójimo cuando está en peligro: Yo soy Yahwéh. No odiarás a tu pariente en tu corazón. Reprende a tu pariente, pero no incurras en falta por su causa. (Lev.19:16-17 VIN)

El Todopoderoso prohíbe el chisme y el odio, como también el no preocuparse por corregir con cautela, como enseñó el Mesías:

Por tanto, si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo, pero privadamente, solo entre tú y él. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. (Mat.18:15 VIN).

Privadamente se deben arreglar los conflictos, y uno debe corregir a quien peque contra tal. Siempre se debe buscar la paz, como está escrito:

¿Alguno ama la vida y desea ver años de prosperidad? Guarda tu lengua del mal, tus labios de hablar engaño; apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela. (Salm.34:12-14 VIN)

Ese es el mejor camino para evitar conflictos o ser parte de ajenos, como también para evitar tener enemigos. Quienes así obren, tendrán siempre paz espiritual y gozarán de las mayores bendiciones de Yahwéh.