LLAMADOS A LA LIBERTAD

Vivimos en una sociedad en la que, cuando se habla de libertad, muchos expresan que pueden hacer lo que quieran sin ningún tipo de limitación ni control.

Cuando no aplicamos el auto control en nuestra vida, cruzamos la línea de la libertad y caemos en el libertinaje, es decir, libertad excesiva y abusiva en lo que se dice o hace. Esta es una conducta en la que, sin ningún freno o control, cualquiera se puede entregar a los placeres de la vida, sin tomar en cuenta la Voluntad de Yahweh, viviendo así bajo la esclavitud de la carne.

En Gálatas 5 encontramos una lista, bajo que obras se manifiesta la carne:

Gálatas 5:19-21 VIN2015 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Estas son: fornicación, impureza, desenfreno, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, disensiones, partidismos, envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, de las cuales les advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Elohim.

Vivir con estas obras no es ser libres, sino más bien, no tener ningún dominio propio; y al final, somos esclavos de nuestras decisiones. Fuimos llamados a vivir verdaderamente libres, no en esa falsa libertad pintada por la esclavitud del pecado. Pero: ¿Cómo sé que necesito ser libre? Cuando tomamos conciencia de nuestra situación y la manera en la que estamos viviendo. Este llamado implica un sacrificio de nuestra parte, es decir, un esfuerzo por dejar atrás, soltar o salir de ese estado que nos impide disfrutar de la verdadera libertad, la cual tenemos en el Mesías.

Juan 8:31-32 VIN2015 Entonces, Yahoshúa les dijo a los judíos que habían creído en él: “Si ustedes permanecen en mi mensaje, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”.


Juan 8:36 VIN2015 Así que, si el Hijo los hace libres, serán verdaderamente libres.

La verdad de Yahweh, su conocimiento y obra, no pueden estar separada de nuestra libertad, porque es la misma verdad y la obra redentora que Yahweh llevó a cabo a través del Mesías lo que nos hace verdaderamente libres. Es imposible salir de la esclavitud fuera de Yeshua.

Esa libertad debe manifestarse en el amor hacia los demás y debe estar sujeta a la dirección del espíritu de santidad. Éste nos ayuda a vivir una fe pura, alejados de la esclavitud de la carne; y hace brotar de nuestro corazón nuevos pensamientos, positivos, acertados y llenos de esperanza, actitudes y acciones que reflejan una vida lejos de las costumbres mundanas, viviendo así en el espíritu.

Encontramos en Gálatas 5 los frutos de vivir en el espíritu:

Gálatas 5:22-26 VIN2015 Pero el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, porque los que son del Mesías Yahoshúa han ejecutado en el madero la carne con sus pasiones y deseos. ahora que vivimos en el espíritu, andemos en el espíritu. 26 no seamos vanidosos, irritándonos unos a otros y envidiándonos unos a otros.

La verdadera libertad a la cual fuimos llamados está en vivir bajo la voluntad de Yahweh. En esta celebración de Pésaj meditemos no sólo en la gran liberación de Yisrael del yugo egipcio, sino también en la obra que Yahweh ha hecho a nuestro favor, la que hace a través de su espíritu de santidad, y cómo Él nos reconcilio consigo mismo por medio de Yeshua el Mesías, nuestro Pésaj, nuestro gran sustituto, para librarnos de la esclavitud y dominio del pecado (Colosenses 1:13-14); de la culpa y la condenación (Romanos 8:1-2); de la muerte (Romanos 6:23) y pronto de este sistema “faraónico” que domina el mundo.

Feliz Pesaj.

Crecimiento espiritual

Gen.3:8-9 Oyeron la Voz de Yahwéh, Elohim, que estaba propagándose en el Jardín hacia el oeste. El hombre y su mujer se ocultaron de la Presencia de Yahwéh, Elohim, entre los árboles del Jardín. (9) Yahwéh, Elohim, llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?” [ayékah]. (VIN)

Como enseñan los sabios judíos, la pregunta de “Dónde estás” no se refiere al hecho de que el Todopoderoso quiera saber en qué lugar físico se encontraba oculto el primer matrimonio que pecó. Va orientada al centro de sus corazones, para que meditaran en lo que habían hecho ambos al desobedecer la orden que les dio de no comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Entonces, el Creador llama primeramente a Adam, pues a él primero le dio la orden. Adam dijo:

Gén.3:10 Él contestó: “Oí tu Voz en el jardín y me dio miedo, porque estaba desnudo, por eso me escondí”. (VIN) 

¿Por qué tuvo miedo Adam cuando oyó la Voz del Todopoderoso? Pues antes oía su Voz y no temía por la misma, ni se avergonzaba de su desnudez. La respuesta es que estaba temeroso y avergonzado porque sabía que había fallado. Es decir, sabía que había pecado con desobediencia, y la vergüenza de su desnudez simboliza el estar avergonzado por haber pecado. El hecho de esconderse ambos al oír la Voz del Creador, hace que mediten en el gran error que habían cometido, a pesar del engaño de la Serpiente. Hace que mediten en qué estado estaban, “dónde estaban espiritualmente”, con respecto a la relación con el Todopoderoso.

El concepto de desnudez, en algunas partes de la Escritura, puede interpretarse como caer en un estado de pecado que debe avergonzar. Por ejemplo:

Lev.18:6 Ninguno de ustedes deberá allegarse a algún pariente carnal para descubrir su desnudez. Yo soy Yahwéh. (VIN)

En este caso, “descubrir su desnudez”, es un eufemismo que significa tener relaciones sexuales, que es a lo que se refiere “allegarse”. Esto lo podemos comprobar con otro pasaje:

Lev.20:11 Si un hombre se acuesta con la esposa de su padre, es la desnudez de su padre la que ha descubierto; a los dos se les dará muerte, su culpa de sangre está sobre ellos. (VIN)

Es evidente que, si un hombre “descubre” la desnudez de quien está teniendo intimidad sexual con él, es obvio que también está al descubierto su propia desnudez. Y la desnudez de ambos simboliza el pecado; pero no sólo en estos casos de relaciones sexuales prohibidas, sino también se atribuye una desnudez espiritual para otros tipos de pecados, incluso para los que no impliquen la desnudez física, especialmente los de idolatría. Y esto lo vemos en otro pasaje donde habla de castigo:

Deut.28:45 Todas estas maldiciones te caerán, te seguirán y te alcanzarán, hasta que quedes eliminado, porque no le hiciste caso a Yahwéh ni guardaste los mandamientos y las leyes que te ordenó. (46) Ellas servirán como señales y pruebas contra ti y tu linaje para siempre. (47) Porque no quisiste servir a Yahwéh tu Elohim con gozo y alegría por la abundancia de todo, (48) tendrás que servir, con hambre y sed, desnudo y careciendo de todo, a los enemigos que Yahwéh soltará contra ti. Él pondrá un yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya eliminado. (VIN)

Podemos ver que en el castigo está implícito el hecho de estar desnudo el pueblo, careciendo de todo. Más allá de que pueda referirse a hechos materiales, se puede interpretar el simbolismo de un estado vergonzoso en pecado por las interpretaciones que podemos extraer de otros textos muy importantes:

Isaías 47:1 Échate, siéntate en el polvo, Hermosa Doncella Bavel [Babilonia]; siéntate, destronada, en el suelo, Hija de los Kasdim [caldeos]; nunca más te llamarán la tierna y delicada. (2) Agarra el molino de mano y muele harina. Quítate el velo, levanta tu larga falda, desnuda tus piernas, atraviesa los ríos. (3) Tu desnudez quedará descubierta y tu vergüenza quedará expuesta. Tomaré venganza y no dejaré que nadie interceda. (VIN)

Aquí se relaciona el estado de pecado de Babilonia con la desnudez y la vergüenza. Y esto es parte de una profecía, porque Babilonia simbolizará el Mundo pecador, quienes intencionalmente deciden vivir en pecados, transgrediendo los mandamientos del Amo del Universo. Por eso en otro lugar dice Yahwéh (Is.48:20 VIN): “¡Salgan de Bavel [Babilonia]! ¡Huyan de entre los kasditas [caldeos]! Declaren esto con un gran clamor; anúncienlo, difúndanlo hasta el extremo de la tierra.” Y esto tiene eco en otra parte (Apo.18:4 VIN): “Oí otra voz del cielo que decía: “¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban sus plagas! (5) Pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Elohim se ha acordado de sus injusticias.”. Y lo podemos ver claramente también en el siguiente pasaje:

Lam.1:8 ח [jet] Jerusalén ha pecado gravemente. Por eso se ha convertido en algo repugnante. Todos los que antes la honraban ahora la tratan con desprecio, pues han visto su desnudez. Ella misma lanza quejidos y vuelve la espalda avergonzada. (TNM2019)

Finalmente, se confirma lo que estamos diciendo en el Libro de Revelación (Apoc.):

Apoc.3:14 Escribe al mensajero de la asamblea en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Elohim, dice estas cosas: (15) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Quisiera que fueras frío o caliente! (16) Así que, porque eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca. (17) Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, (18) yo te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas. (VIN)

Por lo tanto, esa pregunta: “¿Dónde estás?” [ayékah], la hace el Todopoderoso a todo ser humano que alcanza el conocimiento de sus instrucciones a obedecer en su vida. Y nos toca meditar en ello cada día, para saber en qué estado estamos, en cómo estamos espiritualmente frente al “espejo” que son los Mandamientos de Yahwéh, donde debemos arreglarnos para hacer correctamente su Voluntad. Y no debemos caer en el error de los primeros seres humanos, que no se responsabilizaron de sus errores, sino que culparon a otro.

Cuando transgredimos conscientemente y reconocemos que pecamos, debe invadirnos un gran sentimiento de vergüenza, si es que se inicia en nosotros el proceso de arrepentimiento (primer paso de la Teshuvá, de volvernos de los pecados). Puede darse el caso como que quisiéramos escondernos de la Presencia del Creador de nuestra vida, por tanta vergüenza. Pero no hay escondite ante Él, porque está en todo lugar, Él lo llena todo, lo ve todo, conoce nuestros pensamientos más profundos, no hay secretos para Él. Y cuando Él nos pregunta: ¿Dónde estamos?, y hemos pecado, tenemos nuestras plegarias para decirle algo así como esto: “aquí estoy Padre, he pecado en esto y lo otro, no soy digno de que me escuches, pero te lo confieso y te pido perdón porque estoy de verdad arrepentido y avergonzado, e intentaré sobreponerme para no volver a incurrir en el mismo error.”.

Esa palabra hebrea “éy” (Dónde está), que es la raíz de “ayékah”, se vuelve a repetir en el capítulo 4, cuando el Eterno le pregunta a Caín dónde está su hermano Hevel (Abel), siendo que ya sabía lo que había hecho al asesinarlo. En este caso, Caín responde con insolencia tratando de ocultar lo que hizo, sin ningún remordimiento. Aquí también, el “dónde está tu hermano” apunta a la responsabilidad que debe tener un ser humano con sus prójimos, familiares, hermanos en la fe, amigos, etc. Yahwéh nos pregunta a nosotros también: “¿Dónde está tu hermano?”, dándonos a entender que debemos preocuparnos por ellos, por su bienestar espiritual, por su sanidad moral, por sus recursos vitales, y por la adquisición de conocimientos que los alimenten según la Palabra de Yahwéh. Pero no sólo preocuparnos por los demás, sino también por nosotros mismos en función de lo que hagamos frente a los demás. Porque la Toráh o Instrucción del Todopoderoso enseña el amor que le debemos a Él, pero también al prójimo. Y el Amo del Universo también nos pregunta: “¿Cómo estamos ante nuestro prójimo, en relación del amor que le debemos y Yo les enseño?”. Como dice la Escritura:

1Jn.4:20 Si alguien dice: “Yo amo a Elohim” y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto. (21) Y tenemos este mandamiento de parte de él: El que ama a Elohim ame también a su hermano.

Y para esto vino el Mesías, para enseñarnos a poner en práctica correctamente los Mandamientos de Yahwéh, con el fin de amarle a Él y al prójimo. Y no sólo eso, sino también a darnos la posibilidad de que podamos “tomar del Árbol de la Vida”, como dice la Escritura, antes de ser expulsados Adam y Java del Jardín del Eden:

Gén.3:22 Luego Yahwéh Elohim dijo: “Ahora que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal, si alarga la mano y toma del árbol de la vida y come, vivirá para siempre”.

Y el Mesías permite que nosotros tengamos la posibilidad de “alargar la mano” y tomar de ese Árbol, como está escrito:

Apoc.2:7 El que tiene oído, oiga lo que el espíritu dice a las asambleas. Al que venza le concederé comer del árbol de la vida que está en medio del jardín del Eden de Elohim.

¿Quién puede vencer? Quien “alargue su mano para intentar tomar del Árbol de la Vida”. ¿Cómo es posible eso? Por medio de dos hechos posibles importantísimos que depende de la elección de cada uno.

1# Obedecer los mandamientos de Yahwéh, para hacer lo opuesto de lo que hicieron los primeros seres humanos que fallaron, e hicieron que la muerte pasara a toda la humanidad. El Mesías vino a enseñar la obediencia (Mat.5:17-19), no lo contrario. Vino a traer Vida por medio de obedecer la Palabra de Vida que son los “frutos” del Árbol de la Vida, además de creer en él. Por eso está escrito del Mesías:

Apoc.16:15 “Miren, yo vengo como ladrón. Feliz el que vela y guarda sus vestidos para que no ande desnudo y vean su vergüenza”. (VIN)

2# Creer en el Mesías porque él murió por los pecados del mundo, como se explica en Isaías capítulo 53, exponiendo en el madero su “desnudez”, como si fuera un pecador avergonzado, pero sin tener ninguna falta. Como está escrito:

Heb.12:1 Por tanto, nosotros también, siendo que tenemos a nuestro alrededor una nube tan grande de testigos, despojémonos de toda carga del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, (2) puesta la mirada en Yahoshúa, el autor y consumador de nuestra fe; quien por el gozo que le esperaba sufrió el madero, sin hacer caso de la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Elohim. (VIN)

Pero si uno continúa pecando sin remordimientos, sin arrepentimiento, sin importarle hacer la Voluntad del Todopoderoso, está avergonzando al Mesías, haciendo en vano su sacrificio expiatorio. Por eso también está escrito:

Heb.6:4 Porque los que fueron una vez iluminados, y probaron el don celestial, y llegaron a ser participantes del espíritu de santidad, (5) que también probaron la buena palabra de Elohim y los prodigios del mundo venidero, (6) y después recayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento; porque por su parte están de nuevo ejecutando en un madero al Hijo de Elohim y exponiéndolo a vergüenza.

Y por eso dice el Apóstol Pablo (2Co.5:21 VIN) “Al que no conoció pecado, por nosotros Elohim lo contó como pecador, para que en él se nos contara a nosotros como justos delante de Elohim.”

Por lo tanto, hermanos, debemos aprender, tanto de los errores de los antepasados, como de los propios. Debemos meditar en el estado que estamos; en qué es lo que espera nuestro Padre celestial de nosotros. Debemos imitar al Mesías, quien vino a mostrarnos el camino para tomar del Árbol de la Vida, de su fruto por medio de la obediencia a los mandamientos de Yahwéh. Debemos trabajar en nosotros mismos constantemente, tratando de depurar nuestros defectos en función de la Guía de la Palabra de Yahwéh, confesándolos con arrepentimiento sincero, y no culpando de nuestros errores a otros. Debemos preocuparnos por nuestro prójimo, sobre todo cuando necesitamos corregirnos y tener mucho cuidado para no fallar en el amor a ellos. Porque es con nuestros frutos, o sea, con nuestro ejemplo, que mostraremos el camino de Vida que predicamos a los demás. Y de esa manera iremos creciendo espiritualmente para la Gloria de nuestro Padre Eterno, tal como lo exigió el Discípulo Shimón Kefá (2Pedro 1:5-11 VIN): “Por esta misma razón, pongan todo empeño en añadir a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque cuando estas cosas están en ustedes y abundan, no los dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Maestro Yahoshúa el Mesías. Pues el que no tiene estas cosas es ciego y tiene la vista corta, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. Por eso, hermanos, procuren aun con mayor empeño hacer firme su llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezarán jamás. Pues de esta manera se les otorgará amplia entrada en el reino eterno de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mesías.” Amén!

YOM KIPUR. EL DÍA DE EXPIACIÓN

Levítico 23:27-28 VIN2015 (27) “Mira, el día diez de este séptimo mes es el Yom Kipur Día de Expiación. Será una ocasión sagrada para ustedes: practicarán la negación propia y traerán una ofrenda encendida a Yahweh; (28) no harán ningún trabajo durante ese día. Porque es un día de Kipur Expiación, en el cual se hace expiación en favor de ustedes delante de Yahweh su Elohim.

Levítico 23:31 BNP No harán trabajo alguno. Ésta es una ley perpetua para todas las generaciones en cualquier lugar dónde habiten.

Este mandamiento sobrepasa los límites de una región, sobrepasa los límites de la tierra de Yisrael, este mandamiento no depende del que habite en Yisrael, sino que es un estatuto perpetuo para todas las generaciones donde quiera que se encuentren. Esta ordenanza no depende de una raza étnica en específico, ni dependemos si estamos en Yisrael para llevar a cabo el mandamiento. Si nos consideramos parte del pueblo de Yahweh, si por medio del Mesías fuimos injertados y estamos en el pueblo del Eterno, este mandamiento es para nosotros donde quiera que estemos.

Yom Kipur es un llamado a la reflexión, a evaluar nuestros actos, buscar en nuestro interior y hacer un auto análisis de nuestra forma de vivir. Yahweh nos da la oportunidad de volver al camino de la vida, no importa hacia donde nos hayamos ido o por cuanto tiempo nos hemos detenido para desviarnos, Yahweh en su infinita misericordia, nos da la oportunidad de experimentemos el arrepentimiento con el fin de que volvamos a Él.

Yahoshua, nuestro Mesías y Maestro, recién salido del desierto, vemos que empieza su ministerio anunciando un mensaje esperanzador y salvación para el pueblo.

Mateo 4:17 VIN2015 Desde entonces Yahoshúa comenzó a proclamar y a decir: “¡Arrepiéntanse, porque se ha acercado el reino del cielo!”

Que buena noticia es esta, la que nos presenta nuestro Mesías, ¡hay esperanza! para el que se arrepiente de sus malas acciones.

El arrepentimiento por definición se entiende como la tristeza o remordimiento que siente una persona por la comprensión de sus propios errores, por algo que ha dicho, hecho o dejado de hacer. Este es su significado general, lo cierto es que el arrepentimiento va mucho más lejos que solo remordimiento y tristeza.

Arrepentimiento mantiene relación con el termino hebreo Teshuvá, la cual señala regreso o retorno de sus malos pensamientos, un cambio de una mentalidad corrompida y lejos del agrado de Yahweh, hacia una mentalidad renovada y acertada que nos lleve por el camino recto, de regreso a nuestro Padre Eterno.

Es interesante que el verbo renovar, nos arroja dos significados que nos hablan de lo que Yahweh hace en nuestras vidas:

-Hacer como de nuevo [una cosa] o volverla a su primer estado.

-Restablecer o reanudar [una relación u otra cosa] que se había interrumpido.

Yahweh busca llevarnos a un estado como el que tenía el primer hombre y la primera mujer antes de ser degradados por el pecado, un estado limpio, perfecto y esto lo hace con su Espíritu de Santidad el cual recibimos por medio de Yahoshúa, así mismo a través del mismo Mesías nos restablece y nos reconcilia en una relación con El, la cual había sido interrumpida por el pecado.

No podemos dejar de lado la palabra conversión, esta acompaña al arrepentimiento, la misma es el es el termino Epistrefo en griego, cuya traducción es Transformar, hacer de algo o alguien una cosa totalmente distinta de lo que es o producir cambios que hacen de algo una cosa totalmente diferente.

Lo que quiere decir que la Conversión significa cambiar de vida, tomar una dirección considera opuesta a la que se venía siguiendo. Mientras que el arrepentimiento equivale volverse de los malos pensamientos, sentimientos y emociones, en una renovación de nuestra mente, la conversión es el proceso que se lleva a cabo luego del arrepentimiento, el arrepentimiento te presenta la necesidad de un cambio de vida, es decir una conversión, el cual involucra un cambio en nuestra manera de vivir.

El arrepentimiento y la conversión no pueden ser vistos desde un punto religioso, no se trata de convertirse a una religión, dogma o congregación. Para un cristiano, la conversión es al cristianismo, para un católico, la conversión es al catolicismo, para el budista, la conversión es al budismo, para un hindú, la conversión es al hinduismo.

El arrepentimiento y la conversión son un proceso, no un acontecimiento breve o momentáneo por haber entrado a una religión o una congregación. Ambas palabras deben observarse como el proceso de restauración de nuestra relación con Yahweh nuestro creador. Al camino que nos lleva este proceso de cambio la dirección que nos presentan las Escrituras, el camino que nos dirige a retornar a Yahweh nuestro creador, a sus estatutos y principios los cuales nos enseñan cómo vivir de manera justa delante de Él.

Joel 2:13 Rasguen su corazón en vez de su vestido, y vuelvan a Yahweh su Elohim. Que Él es bondadoso y compasivo, lento para la ira, abundante en amor, y que renuncia al castigo.

Podemos decir que existen tipos de arrepentimiento:

1-La atrición: Es un arrepentimiento por miedo del castigo eterno y por vergüenza del pecado que se experimenta al haber ofendido a Yahweh.

Jeremías 18:7-8 VIN2015 (7) En un momento puedo decretar que una nación o un reino sea arrancado, desmenuzado y destruido; (8)  pero si esa nación contra la que hice el decreto se vuelve de su maldad, yo desisto del castigo que había planeado infligirle.

Esta fue la experiencia que vivió Nínive tras la predicación de Yonaj la cual evito el castigo. Esto lo vemos ilustrado en los versos Siguientes:

Jonás 3:6-10 VIN2015 Cuando llegaron las noticias al rey de Nineweh, se levantó de su trono, se quitó la ropa, se vistió de luto y se sentó en cenizas.  (7)  E hizo que se proclamara por todo Nineweh: “Por decreto del rey y de sus nobles: Ningún hombre o bestia, del rebaño o de la manada, ¡probará nada! ¡No pastarán, ni beberán agua!  (8)  Se cubrirán de luto, hombre y bestia, y clamarán fuertemente a Elohim. Que cada uno se vuelva de sus malos caminos y de la injusticia de la que sea culpable.  (9)  ¿Quién sabe si ha‘Elohim se vuelva y desista? Puede que se vuelva de su ira, de modo que no perezcamos”.  (10)  Ha ‘Elohim vio lo que hicieron, cómo se volvían de sus malos caminos. Y ha ‘Elohim renunció al castigo que había planeado traer sobre ellos y no lo llevó a cabo.

¿Es efectivo? Sí, y está plasmado en los versos anteriores que podemos alcanzar misericordia si nos volvemos de los malos caminos, aunque sea por miedo a la ira de Yahweh, es un arrepentimiento que surge a partir de un estímulo exterior, como en esta ocasión, que por la advertencia del mensajero sobre las consecuencias negativas de su mal camino y por miedo a esas consecuencias procedieron a un cambio de conducta. Pero ¿este es el tipo de arrepentimiento al que se refiere el profeta Joel?

2-Contrición: Es el arrepentimiento por haber obrado mal, en desacuerdo con la voluntad de Yahweh con el propósito de no volver a actuar mal en adelante, la escritura registra:

Salmos 51:17 Los sacrificios de Yahweh son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado no desprecias tú, oh Elohim.

Este es el tipo de arrepentimiento al que se refiere el profeta, símbolo de corazón rasgado y humillado, el cual trae consigo una actitud de cambio. La persona contrita confiesa su pecado de manera abierta y completa, sin intentar buscar excusas o justificarlo. Esta es la actitud que Dawid exhibió en cuanto a sus faltas, tanto en la cita anterior como en otros pasajes de la escritura, esta es la actitud que todos debemos asumir antes que justificarnos delante de Yahweh tomando en cuenta lo siguiente:

1 Juan 1:19 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. En Yom Kipur presentemos delante de Yahweh ese corazón contrito, humillado, humilde delante de Él, buscando su perdón, su expiación, esperando ser agradables y aceptados delante de Él, que nuestros nombres sigan inscritos en el Libro de la Vida.

Teshuvá (Arrepentimiento) Por Miguel Grullon

El término hebreo “teshuvá“, tiene su raíz “shuv“, que significa “volver“, “dar vuelta“, “regresar“, “retornar” (diríamos, dar un giro de 180º). Vamos a ver lo que dice la Escritura o Biblia: ¿A quiénes se les aplica? ¿A quiénes se les lleva ese mensaje sobre el arrepentimiento? Lucas 24:47 nos dice: “…y que en su nombre se proclamara el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando desde Yerushaláyim [Jerusalem]”.

El arrepentimiento es el retorno a Yahweh, el Padre celestial. Pero no es solamente para los judíos; no es para una un pueblo en particular, sino para TODAS LAS NACIONES, porque todas las naciones son pecadoras. Todos somos pecadores; ya sea judío, cristiano, gentil, porque todos pecaron”, como señala Romanos 3:23.

Hay pecadores que se han arrepentidos, otros no. Es una gran diferencia: ¿Quiénes son llamados al arrepentimiento? El gran Maestro Yahoshúa nos dice en Lucas 5:32: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Y esto se le debía predicar generalmente a todas las naciones. Está claro que nuestro redentor hizo grandes milagros de sanación física, no vino a los que están sanos, sino a los enfermos, en el sentido también espiritual (Lucas 5:31; Marcos 2:17).

Ahora bien, ¿cómo puedo saber que soy pecador? En todos las iglesias se predica contra el pecado, proclamando: “Dios ama al pecador”, como dicen ellos, pero ¿qué cosa es un pecador, qué cosa es pecado? En I Juan/Yohanán 3:4 claramente lo dice: “Todo el que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es transgresión de la ley”. Sabemos que se refiere a la Toráh, a la Lley de los mandamientos de Yahwéh.

Por otro lado, podemos leer un recuento interesante en Romanos 3:20-24, que nos dice lo siguiente: “Así que por obras legales nadie se justificará delante de él; pues la función de la Torah es definir el pecado. Pero ahora, independiente de la Torah, se ha manifestado un indulto que concede Yahweh, atestiguado por la Torah y los Profetas; indulto que Elohim concede por medio de la fe en Yahoshúa el Mesías a todos los que creen, sin distinción; porque todos pecaron y están privados de la gloria de Elohim. Son declarados justos gratuitamente por un favor suyo, mediante la redención realizada por el Mesías Yahoshúa.

Es importante saber que tenemos aquí un principio espiritual; por medio la Ley de la Torah, adquirimos el conocimiento del pecado y somos justificados por medio de la fe en el Mesías. ¿Qué es la Torah? A los primeros cinco libros de las escrituras (pentateuco) que se le atribuyen a Mosheh, se le llama La Torah, lo que quiere decir instrucción. Se dice que hay 613 mandamientos, pero muchos no se aplican a nosotros hoy: no vivimos en Yisrael, no tenemos un Templo; están resumidos en diez mandamientos, como podemos verlos en Éxodo 20. Entonces, es necesario acudir a la Torah para saber lo que es pecado.

Es una regla universal, veamos lo que dice el apóstol Shaúl: “Entonces, ¿Qué? ¿Les llevamos [nosotros los judíos] alguna ventaja? Claro que no; porque ya hemos acusado tanto a judíos como a gentiles, de que todos están sujetos al pecado” (Romanos 3:9). Es lógico que todos, sin excepción, estamos bajo la Ley, de la condena del pecado, todos hemos pecado.

Por otro lado, ¿cómo es que sabemos o nos convencemos del pecado? Veamos lo que dice Jacobo, conocido también como Santiago 2:9: Pero si tienen favoritismos, cometen pecado y quedan reprobados por la Torah como transgresores“. Somos convictos y nos convencemos por medio de la Ley, de la Torah, qué es lo que define o dice lo que es pecado. Si hay algo que está prohibido en la Ley del Todopoderoso, eso es pecado. Si hay algo que no lo prohíbe, no es pecado.

En los siguiente pasajes de Juan 16: 7-8; 13-14, podemos encontrar varios conceptos que nos pueden aclarar  ciertas enseñanzas de nuestro Maestro Yahoshúa:

“Pero yo les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el defensor no vendrá a ustedes. Y si me voy, se lo enviaré. “Cuando ese venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Y cuando venga el espíritu de la verdad, ese los guiará a toda la verdad; pues no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y les anunciará las cosas venideras. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.

El Mesías nos habla de varias cosas: de irse al cielo, de lo contrario no vendría el consolador que no es otro que el espíritu de Santidad que emana del Padre y del Hijo. Es lo que nos convence que somos pecadores cuando estamos en violación de la Torah, de la ley del Todopoderoso Yahweh. Además define que cuando viniere nos “guiará a toda la verdad”. No es que haya una trinidad como muchos creen, por lo que no podríamos ahora entrar en este tema, pero podría ser estudiado en otra oportunidad.

Cuando Shaúl y Sila estaban presos y sobrevino un gran terremoto quedando las puertas de la cárcel abiertas, cuando el carcelero despertó estaba a punto de matarse al creer que los presos habían escapados, pero Shaú le gritó que no lo hiciera, pues todos estaban allí. El carcelero dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?” Ellos dijeron: Cree en el Maestro Yahoshúa y te salvarás, tú y tu casa”. Todo este recuento está en Hechos 16.

Aquí vemos un gentil violador de la ley, cuando se convence, pregunta ¿qué hacer para salvarse? Vemos que primero hay que hacer algo, no tan solo decir “ay, me arrepiento” y luego sigo mi vida y no hay nada más. Eso es un falso arrepentimiento. Es lo que sucede con muchos hoy en las iglesias que dicen haberse entregado al Padre, pero siguen en su camino pecaminoso violando la ley. Eso no es un arrepentimiento verdadero. Hay que hacer algo. Primero hay que creer en Yahoshúa como nuestro redentor (goel), que se entregó así mismo por los pecados del mundo; hay que arrepentirse (teshuvá) de violar la ley; como dice el Salmo 38:18 “por eso te confieso mi maldad, pues me aflige mi pecado”. Luego hay que recibir la inmersión para ser perdonado y recibir el don del espíritu de santidad como lo indica Hechos 2:38:

“Entonces Shimón les dijo: “Arrepiéntanse y sumérjase cada uno de ustedes en el nombre de Yahoshúa el Mesías, para que se les perdonen sus pecados, y recibirán el don del espíritu de santidad”. 

 ¿Qué cosa es arrepentirse? ¿Cómo es que se vuelve al Padre? El Padre está en el cielo, no es ser llevado al cielo, no es un arrobamiento especial que dicen sentir algunos y piensan que eso es volver al Padre, no tiene nada que ver con eso.

Hay que sentir una tristeza, un dolor por haber violado la ley, la Torah; por los pecados que hemos cometidos; y no es sólo cuestión de ponerse triste, hay que hacer algo más:

“Porque la tristeza que agrada a Elohim produce arrepentimiento para salvación, de lo cual no hay que lamentarse; pero la tristeza del mundo produce la muerte” (II Corintios 7:10).

Debemos apartarnos de las ofensas, de las cosas malas que hacíamos antes: borracheras, blasfemia, violación del shabat, adulterio, fornicación, mentiras, etc.

“Echen de ustedes todas sus transgresiones que han cometido, y adquieran un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habrán de morir, oh casa de Yisrael? ” (Ezequiel 18:31).

Después del arrepentimiento, implica que somos muertos al pecado: “¿Qué concluimos entonces? ¿Permaneceremos en el pecado para que se aprecie mejor el favor? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto para efectos del pecado, ¿cómo vamos a vivir todavía en él? “ (Romanos 6: 1-2).

La Ley ya no nos señala ni nos condena como pecadores; no como señalan muchos por ahí diciendo: “La ley fue abolida y no hay que guardarla porque ya estamos bajo la gracia”, pero no entienden que la ley está vigente y sigue señalando al pecador. Pero los que hemos muertos al pecado en el Mesías, la Ley ya no nos señalas para los efectos del pecado, no tenemos pecado si estamos en el Mesías.

Los que dicen que la ley fue abolida en el calvario, hay que tener mucho cuidado con eso. Si fue abolida la ley del Todopoderoso como muchos dicen que, no importa lo que usted cometa porque no hay ley, que el Mesías la cumplió por nosotros, pero ya vimos que pecado es transgresión a la Ley. Si no hay Ley, no hay pecado.

En I Juan 3:8 nos dice que El que practica el pecado es del Acusador, porque el Acusador peca desde el principio. Para esto fue manifestado el Hijo de Elohim: para deshacer las obras del Acusador“. Hay una gran diferencia entre uno que supuestamente se arrepiente y sigue en lo mismo, cometiendo pecados que hacía antes, no se ha arrepentido sinceramente, es un falso arrepentimiento.

Isaías 66: 2 nos dice:  Mi mano hizo todas estas cosas, y así todo llegó a existir –declara Yahweh. Sin embargo, a éste miraré con aprobación: al que es pobre y contrito de espíritu, que se ocupa de mi palabra“. Es la cualidad de un verdadero arrepentido.

Y en I Juan 1:9 dice que si confesamos nuestros pecados entramos en el Mesías: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad“. Morimos al pecado, nos apartamos del pecado; entonces empezamos a obedecer al padre y permanecemos en el Mesías. Él nos perdona de todos nuestros pecados y nos limpia de toda maldad.

¿Cómo nos limpia de todos pecados? En I Juan1:7 lo dice: “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Yahoshúa nos limpia de todo pecado“. La sangre del Mesías derramada en el Gólgota por la humanidad tiene un mérito infinito, suficiente para salvar a toda la humanidad, si toda la humanidad se arrepintiera y entran en comunión con el Padre a través de Su hijo Yahoshúa.

Tremenda promesa hermanos: ¿Hacia quién es que debemos arrepentirnos? Hechos 20:21 nos da la respuesta: …testificando a los yahuditas y a los griegos acerca del arrepentimiento para con Elohim y la fe en nuestro Maestro Yahoshúa”. Es claro que  tenemos que ejercer fe en nuestro Maestro Yahoshúa, pero el arrepentimiento precede a la fe como lo indica en Marcos 1: 14-15: Después que encarcelaron a Yojanán, Yahoshúa vino al Galil proclamando la Buena Noticia de Elohim, y diciendo: “Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Yahweh. ¡Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia!.

Después del arrepentimiento por haber cometido pecado, tiene que haber una evidencia; una muestra necesaria es también producir frutos, como lo indica Mateo 3:8: “Produzcan frutos que demuestren su arrepentimiento…” Los que nos hemos arrepentidos, empezamos a obedecer la ley. Una vez conocemos la ley, la Torah, la voluntad del Todopoderoso Yahweh, empezamos a cumplir Su voluntad. Hay que volver al Padre en obediencia a Su ley santa. Hay que obedecer la palabra.

¿Qué es obedecer la palabra? Es hacer lo que dice la palabra, obedecer al Padre, guardando Sus mandamientos. Apocalipsis 22:14 nos dice: Felices los que guardan Sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida y para que entren en la ciudad por las puertas.

Es evidente que sí hay un grupo que guardan los mandamientos del todopoderoso, para agradarle; esto no es solo para los judíos como muchos insinúan, sino para toda la humanidad

Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los demás descendientes de ella, quienes guardan los mandamientos de Yahweh y tienen el testimonio de Yahoshúa el Mashíaj. Y él se puso de pie sobre la arena del mar” (Apocalipsis 12:17).

Miremos el consejo de Shaúl a Tito 2: 11-12: “Porque el favor salvador de Elohim se ha manifestado a todos los hombres, enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la era presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas…”

De eso se trata, de apartarse del pecado y la impiedad, apartarse de pecado significa dejar de violar la ley; es obvio que el arrepentimiento implica que tenemos que empezar a obedecer la ley del todopoderoso Yahweh. Tener nuestro corazones en el Padre y en Yahoshúa nuestro salvador. Estar dispuesto a renunciar a la impiedad que no es otra cosa que el pecado, violación a la ley del Elohim de Yisrael.

Resumiendo, una vez nos arrepentimos y por medio de la fe decidimos la preparación para la inmersión, el Espíritu de Santidad nos guiará a conocer toda la verdad, nos ayudará hacer lo que es justo y correcto, a caminar en justicia, obedeciendo las leyes de nuestro Padre celestial.

Es un nuevo reto para seguir creciendo en gracia y conocimiento, siguiendo los pasos de nuestro Mashíaj. Por medio del espí1ritu de santidad podemos vencer las cosas de este mundo, nuestra naturaleza y el maligno, el príncipe de la tiniebla y la potestad del aire: Más bien, crezcan en el favor y en el conocimiento de nuestro Maestro y Salvador Yahoshúa el Mashíaj. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (II Pedro 3:8).

Debemos seguir este camino de vida que nos hemos trazados en el llamamiento de nuestro Creador (Juan 6:44), hasta llegar a la culminación de practicar lo que es justo, haciendo el bien en obediencia, desarrollando carácter en su cabalidad. Que seamos sin mancha ni arruga como lo indican las escrituras porque ciertamente el Mashíaj, el cordero del Altísimo se casará con una novia inmaculada. …para presentársela a sí mismo como una comunidad gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin falta” (Efesios 5:27).

Entonces hermanos y hermanas, tenemos que prepararnos para esa boda, un gran evento glorioso sin precedente en la historia de la humanidad; tenemos que purificarnos, santificarnos, porque nadie que no esté purificado y en santidad, podrá ver al Todopoderoso Yahweh. “Procuren la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá a Yahweh” (Hbreos 12:14). Es un camino que implica mucho sacrificio, entrega y persistencia. Este camino de vida es lo que no llevará a obtener la promesa divina de una corona de vida, de salvación eterna. “Feliz el hombre [el ser humano] que persevera bajo la prueba; porque, cuando haya pasado la prueba, recibirá la corona de vida que Elohim ha prometido a los que lo aman” (Santiago 1:12). “Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Maestro, el Juez justo, en aquel día. Y no sólo a mí, sino también a todos los que han amado su venida” (II Timoteo 4:8).

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