Proverbios 5:7-14

Prov.5_7-14 Casa de Yisrael

En el pasaje anterior dijimos que la “mujer prohibida” podía ser entendida como la religión que está llena de costumbres humanas y tientan a los creyentes para andar por un camino distinto al que enseña la Palabra de Yahwéh en las Escrituras. Como cuando dice: “No morirás”; o “Salvo siempre salvo”; o “Hubo cambio de Pueblo del Todopoderoso”; o “La Ley está abolida”; o “El Mesías es el Todopoderoso”; etc. Cuando esa “mujer” o religión atrapa a un creyente, se aprovecha de sus fuerzas y de su inocencia, acrecentando su ignorancia y haciéndole creer que posee más verdades. En general, otros disfrutan del esfuerzo de uno de manera mundana, no haciendo la Voluntad de Yahwéh. Por ello hay que despertar… Escapar lejos de esa “mujer ajena”, ajena a la Verdadera Voluntad del Todopoderoso. Cuando se recibe el disciplinamiento es para despertar y volver a Yahwéh para hacer lo correcto que Él enseña. Aprovechemos las enseñanzas de los escogidos para instruir por el Altísimo. Porque como está Escrito:

Ap.18:1 Después de estas cosas vi a otro mensajero que bajaba del cielo y que tenía gran autoridad, y la tierra se iluminó con su gloria. (2) Y proclamó con potente voz diciendo: “¡Ha caído, ha caído Bavel la grande! [Mujer Prohibida] Se ha convertido en habitación de demonios, refugio de todo espíritu inmundo, y refugio de toda ave inmunda y aborrecible. (3) Porque todas las naciones han bebido el vino de la furia de su fornicación. Los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los comerciantes de la tierra se han enriquecido con la potencia de su lujosa sensualidad”. (4) Oí otra voz del cielo que decía: “¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban sus plagas! (5) Pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Elohim se ha acordado de sus injusticias. (VIN)

Jer 51:6 “¡Huyan de en medio de Bavel y salve cada uno su vida! No perezcan por la maldad de ella; porque éste es un tiempo de venganza de Yahwéh; Él le dará su retribución. (VIN)

Jer 51:44 Y Yo me encargaré de Bel en Bavel, y le haré expulsar lo que se ha tragado, y las naciones no lo verán más con gozo. ¡Hasta el muro de Bavel caerá! (45) ¡Salgan de en medio de ella, pueblo mío! Salve cada uno su vida de la ira ardiente de Yahwéh.

Proverbios 5:1-6

Prov.5_1-6 Casa de Yisrael

La Sabiduría que se adquiere de parte de Yahwéh hace que uno tenga prudencia y discernimiento para evitar caer presos de la mujer prohibida. Esta mujer, además de su sentido literal, también es una metáfora de toda tentación a la inmoralidad sexual, sea para varón o mujer.

Que los labios conserven el conocimiento puede apuntar a la plegaria, donde se debe pedir constantemente por esa Sabiduría del Todopoderoso para protección ante esa “mujer”. La tentación sexual se presenta en cualquier lugar, anda como si fuera una mujer libremente provocando (aunque también se puede representar con un hombre conquistador). Ofrece dulzura y gratos momentos de placer, pero al final llenará de amargura cuando se haya caído en su trampa, y el Altísimo muestre lo vano de la transgresión, invitando al arrepentimiento sincero y urgente. Esa “mujer” u “hombre” prohibidos llevan a una persona por el camino del pecado, donde el destino por su colmo es la muerte espiritual, el alejamiento del Espíritu de Santidad del Eterno. En algunos casos esa “muerte” puede simbolizar rupturas matrimoniales; en otros, hasta pérdida literalmente de la vida por venganzas. La tentación sexual es contraria al conocimiento porque invita a transgredir los mandamientos y a perder el respeto que se le debe a Yahwéh y al prójimo (generalmente al cónyuge).

La metáfora de la “mujer prohibida” también se equipara a la “ramera” que han utilizado los Profetas para identificar al pueblo de Yisrael que profanaba el Nombre de Yahwéh al transgredir sus mandamientos, generalmente con idolatría. Es por ello que también caer como presas en manos de esa “mujer prohibida” simboliza caer en desobediencia general de mandamientos con pérdida de respeto al Todopoderoso. Incluso esa desobediencia también puede ser causada por dejarse atrapar por las tradiciones humanas o religiones organizadas.

Proverbios 4:24-27

Prov.4_24-27 Casa de Yisrael

El Sabio Salomón nos aconseja cuidar nuestra lengua, controlarla para que no profiera palabras corruptas. La lengua tiene mucho poder disponible como para hacer mucho mal, más que la violencia física en muchos casos. Una boca corrupta detesta Yahwéh. La vista hacia delante, derecho por el camino de los mandamientos sin desviarnos. Cuando la boca se desvía comienzan los chismeríos, las calumnias, las mentiras y la lengua puede llegar a provocar incendios (Stgo.3:5). Meditemos en lo Escrito:

Salm.37:29. Los justos heredarán la tierra y habitarán para siempre en ella. (30) La boca del justo profiere sabiduría, su lengua habla lo que es correcto. (VIN)

Salm.15:1 Alabanza de Dawid. Yahwéh, ¿quién habitará en tu Carpa? ¿Quién morará en tu monte santo? (2) El que vive sin tacha y hace lo recto, el que habla la verdad de todo corazón, (3) el que no calumnia con su lengua, ni le hace mal al prójimo, ni repite un reproche contra su vecino. (VIN)

Salm.34:12. ¿Alguno ama la vida y desea ver años de prosperidad? (13) Guarda tu lengua del mal, tus labios de hablar engaño; (14) apártate de mal y haz el bien; busca la paz y síguela.

Proverbios 4:20-23

Prov.4_20-23 Casa de Yisrael

Cuando nuestro Padre Yahwéh nos pide que “inclinemos nuestros oídos”, significa que atendamos y entendamos lo que quiere decirnos con sus Palabras para que las pongamos en práctica. Nos pide que “no las perdamos de vista”, es decir, que las estudiemos constantemente, semana tras semana. Sólo así podemos “retenerlas” en nuestras mentes para no olvidarlas. Porque el olvido causa adormecimiento, y el trajín de la vida puede forzar el desvío. Por ello debemos mantenernos “conectados” a las Palabras de Yahwéh, lo cual hace que caminemos por la obediencia a sus mandamientos, y eso es la verdadera y bendecida Vida (tal como lo hizo el Mesías). Más que todo, lo que nos pide el Todopoderoso que guardemos (o cuidemos) es nuestra mente (literalmente “corazón”, que es metáfora de la mente).

Mat.15:18. Pero lo que sale de la boca viene del corazón, y eso contamina al hombre. (19) Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios y las blasfemias. (20) Estas cosas son las que contaminan al hombre, pero el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.  (VIN)

¿Qué sucede si hay contaminación de nuestro ser por haber cosas malas en nuestro corazón (mente)? Esa impureza es la que aleja el Espíritu de Santidad de cada uno de nosotros, si no la quitamos. Es la que hace que Yahwéh se oculte y quedamos desprotegidos de muchos males. Si ello ocurriera, debemos sin más demora limpiar las “suciedades” de nuestros corazones, para que Yahwéh more en nosotros como en un “Templo Santo”, y no en uno profanado.

La buena vida depende de cómo cuidemos nuestro corazón. Más allá de que ese cuidado se aplica a buscar la buena salud física, escrituralmente se entiende que la vida feliz y bendecida depende de cómo cuidemos nuestra mente, evitando cualquier pensamiento negativo, de rencor, de ira, de celos, de envidia, de tristeza y cualquier otro que haga ver mal al prójimo, y lo deje mal a uno mismo frente a Yahwéh. También debemos cuidar la mente de la impureza de la inmoralidad sexual por medio de la imaginación, que también provoca el adulterio como explicó el Mesías (Mat.5:28). Ese es el secreto para vivir aferrados a Yahwéh en santificación, y para recibir toda su bendición que nos guarda en Shalom.

Proverbios 4:10-19

Prov.4_10-19 Casa de Yisrael

Yahwéh nos habla y aconseja siempre para que recibamos y obedezcamos su Palabra o Instrucción. Nos lo pide a viva Voz, como si fuera un gran Shofar (como ocurrió en el Sináy cuando se entregó la Toráh). Él nos guía por el Camino correcto para que vivamos bien, para que evitemos andar como los desobedientes. En la celebración del Día del Toque del Shofar necesitamos despertar de todo adormecimiento para hacer la Voluntad de Yahwéh, imitando a su Hijo amado Yahoshúa, quien entregó su vida para revivirnos. Mediante él, hemos nacido de nuevo para obedecer a nuestro Padre celestial, no para lo contrario. Así que despertemos a la obediencia para andar por la senda de la luz, la cual aumentará mientras más respetamos a Yahwéh, y así podremos reflejar esa luz para que otros también puedan iluminar sus caminos.