Proverbios 6:12-19

Prov.6_12-19 Casa de Yisrael

Características de una persona impía, cuyas partes de su cuerpo delatan la contaminación de su corazón. No tiene a Yahwéh consigo y estará siempre expuesta a la desgracia. Se enumeran con detalles sus actos, aquellos que aborrece el Todopoderoso, para que evitemos tenerlos. Estos son productos de las “obras de la carne”, de las que habló el Apóstol Pablo, como está escrito:

Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Estas son: fornicación, impureza, desenfreno, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, disensiones, partidismos, envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes a éstas, de las cuales les advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Elohim.  Gál.5:19-21 (VIN)

Yahwéh detesta seis cosas detesta, pero la séptima es lo que más abomina: provocar contiendas o discordia entre hermanos. Esto es una gran falta de amor, que comienza por transgredir sus mandamientos (Mat.24:12). Nuestro Maestro y Mesías Yahoshúa nos enseñó a amar haciendo la Voluntad de nuestro Padre Yahwéh, resumiendo en dos grandes mandamientos:

En eso cierto maestro de la Toráh se levantó para probarlo, diciendo: “Rabí, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?” Y él le dijo: “¿Qué está escrito en la Toráh? ¿Cómo lees?” Él le respondió: “Amarás a Yahwéh tu Elohim con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Le dijo: “Has respondido bien. Haz esto y vivirás”.  Luc.10:25-28 VIN

Y el amor al prójimo está bien detallado cómo debemos buscarlo si tenemos a Yahwéh en nuestros corazones:

Pero el fruto del espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, porque los que son del Mesías Yahoshúa han ejecutado en el madero la carne con sus pasiones y deseos.  Gál.5:22-24 VIN

El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es jactancioso, ni es arrogante. No es grosero, ni es egoísta. No se irrita, ni lleva cuentas del mal. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.  1Co 13:4-7 VIN

Proverbios 5:7-14

Prov.5_7-14 Casa de Yisrael

En el pasaje anterior dijimos que la “mujer prohibida” podía ser entendida como la religión que está llena de costumbres humanas y tientan a los creyentes para andar por un camino distinto al que enseña la Palabra de Yahwéh en las Escrituras. Como cuando dice: “No morirás”; o “Salvo siempre salvo”; o “Hubo cambio de Pueblo del Todopoderoso”; o “La Ley está abolida”; o “El Mesías es el Todopoderoso”; etc. Cuando esa “mujer” o religión atrapa a un creyente, se aprovecha de sus fuerzas y de su inocencia, acrecentando su ignorancia y haciéndole creer que posee más verdades. En general, otros disfrutan del esfuerzo de uno de manera mundana, no haciendo la Voluntad de Yahwéh. Por ello hay que despertar… Escapar lejos de esa “mujer ajena”, ajena a la Verdadera Voluntad del Todopoderoso. Cuando se recibe el disciplinamiento es para despertar y volver a Yahwéh para hacer lo correcto que Él enseña. Aprovechemos las enseñanzas de los escogidos para instruir por el Altísimo. Porque como está Escrito:

Ap.18:1 Después de estas cosas vi a otro mensajero que bajaba del cielo y que tenía gran autoridad, y la tierra se iluminó con su gloria. (2) Y proclamó con potente voz diciendo: “¡Ha caído, ha caído Bavel la grande! [Mujer Prohibida] Se ha convertido en habitación de demonios, refugio de todo espíritu inmundo, y refugio de toda ave inmunda y aborrecible. (3) Porque todas las naciones han bebido el vino de la furia de su fornicación. Los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los comerciantes de la tierra se han enriquecido con la potencia de su lujosa sensualidad”. (4) Oí otra voz del cielo que decía: “¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban sus plagas! (5) Pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Elohim se ha acordado de sus injusticias. (VIN)

Jer 51:6 “¡Huyan de en medio de Bavel y salve cada uno su vida! No perezcan por la maldad de ella; porque éste es un tiempo de venganza de Yahwéh; Él le dará su retribución. (VIN)

Jer 51:44 Y Yo me encargaré de Bel en Bavel, y le haré expulsar lo que se ha tragado, y las naciones no lo verán más con gozo. ¡Hasta el muro de Bavel caerá! (45) ¡Salgan de en medio de ella, pueblo mío! Salve cada uno su vida de la ira ardiente de Yahwéh.

Proverbios 5:1-6

Prov.5_1-6 Casa de Yisrael

La Sabiduría que se adquiere de parte de Yahwéh hace que uno tenga prudencia y discernimiento para evitar caer presos de la mujer prohibida. Esta mujer, además de su sentido literal, también es una metáfora de toda tentación a la inmoralidad sexual, sea para varón o mujer.

Que los labios conserven el conocimiento puede apuntar a la plegaria, donde se debe pedir constantemente por esa Sabiduría del Todopoderoso para protección ante esa “mujer”. La tentación sexual se presenta en cualquier lugar, anda como si fuera una mujer libremente provocando (aunque también se puede representar con un hombre conquistador). Ofrece dulzura y gratos momentos de placer, pero al final llenará de amargura cuando se haya caído en su trampa, y el Altísimo muestre lo vano de la transgresión, invitando al arrepentimiento sincero y urgente. Esa “mujer” u “hombre” prohibidos llevan a una persona por el camino del pecado, donde el destino por su colmo es la muerte espiritual, el alejamiento del Espíritu de Santidad del Eterno. En algunos casos esa “muerte” puede simbolizar rupturas matrimoniales; en otros, hasta pérdida literalmente de la vida por venganzas. La tentación sexual es contraria al conocimiento porque invita a transgredir los mandamientos y a perder el respeto que se le debe a Yahwéh y al prójimo (generalmente al cónyuge).

La metáfora de la “mujer prohibida” también se equipara a la “ramera” que han utilizado los Profetas para identificar al pueblo de Yisrael que profanaba el Nombre de Yahwéh al transgredir sus mandamientos, generalmente con idolatría. Es por ello que también caer como presas en manos de esa “mujer prohibida” simboliza caer en desobediencia general de mandamientos con pérdida de respeto al Todopoderoso. Incluso esa desobediencia también puede ser causada por dejarse atrapar por las tradiciones humanas o religiones organizadas.